Chapter 4 Public-Key Cryptography
4.5 The ElGamal Encryption Method
Para abordar el concepto de transculturación, Ángel Rama hace una referencia a Fernando Ortiz, quien acuñó y definió este vocablo como un proceso por el que una cultura pasa a ser parte de otra cultura distinta. Pero Rama revela que hay una resistencia de las culturas propias o locales frente al impacto de las culturas invasoras. Por eso la cultura latinoamericana no es pasiva, sino que ofrece una resistencia creadora.
Para Ángel Rama, la transculturación está elaborada bajo un espíritu de creación y resistencia, frente a la idea de considerar a las culturas locales como inferiores o destinadas a la reducción y al olvido por no generar respuestas. Concepto que encuentra en los postulados anteriores y que no le convencen del todo, por eso afirma, “al contrario el concepto se elabora sobre una doble comprobación: por una parte registra que la cultura presente de la comunidad latinoamericana (que es un producto largamente transculturado y en permanente evolución) está compuesta de valores idiosincráticos, los que pueden reconocerse actuando desde fechas remotas […]” (Rama 1987: 33-34); valga la aclaración que la cultura latinoamericana no es homogénea ni es una sola unidad, sino que está en constante cambio, hay unas culturas más antiguas que las otras, y el término más cercano sería, culturas latinoamericanas. Y “[…] por otra parte corrobora la energía creadora que la mueve, haciéndola muy distinta de un simple agregado de normas, comportamientos, creencias y objetos culturales, pues se trata de una
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fuerza que actúa con desenvoltura tanto sobre su herencia particular, según las situaciones propias de su desarrollo, como sobre las aportaciones provenientes de fuera” (Rama 1987: 34). Esa respuesta creadora es la que mantiene vivas a las culturas locales aún en las difíciles circunstancias históricas. Como muestra de pertenencia a una sociedad viva y creadora que se puede manifestar en cualquier parte de una nación; principalmente se revelan con más claridad en las regiones más recónditas con una clara respuesta frente a la influencia externa de las metrópolis. “Con más frecuencia, sin embargo, las culturas internas reciben la influencia transculturadora desde sus capitales nacionales o desde el área que está en contacto estrecho con el exterior, lo cual traza un muy variado esquema de pugnas” (Rama 1987: 34).
Cuando Ángel Rama aplica a las obras literarias la descripción de la transculturación hecha por Fernando Ortiz, observa que es un modelo geométrico de tres momentos. La transculturación implica en primer lugar, una “parcial desculturación que puede alcanzar diversos grados y afectar variadas zonas, tanto de la cultura como del ejercicio literario, aunque acarreando siempre pérdida de componentes considerados obsoletos. En segundo lugar, implica la incorporación de la cultura externa. En tercer lugar, un esfuerzo de recomposición manejando los elementos supervivientes de la cultura originaria y los que vienen de afuera” (1987: 38).
Este diseño para Ángel Rama, no atiende suficientemente a los criterios de selectividad y de invención, que deben ser postulados en términos de “plasticidad cultural” debido a que ese estado certifica la energía y la creatividad frente a la rigidez cultural que rechaza la cultura nueva o en el otro caso en que acepta en forma pasiva las imposiciones externas. En consecuencia, una comunidad cultural dice Rama, “Si esta es viviente, cumplirá esa selectividad, sobre sí misma y sobre el aporte exterior, y, obligatoriamente, efectuará invenciones con un “ars combinatorio” adecuado a la autonomía del propio sistema cultural” (1987: 38). De la misma forma, el donante cultural introduce una selectividad en sus aportaciones y esa misma selectividad se encuentra en la cultura receptora que escoge las
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aportaciones de la externas o buscándola en los escondidos elementos de la cultura de dominación, vistos en sus fuentes originarias.
Esta capacidad selectiva también se aplica tanto a la cultura extranjera, pero principalmente a la propia, porque en ella se producen destrucciones y pérdidas. Frente a este fenómeno pone delante el redescubrimiento de valores muy primitivos casi olvidados dentro del sistema cultural propio, aquellos que están dentro de la tradición, en la memoria, valores resistentes capaces de enfrentar los deterioros de la transculturación. Esa tarea selectiva, se puede observar en un contacto simultáneo de dos sistemas culturales.
Sin embargo, este fenómeno no es un hecho equilibrado que mantiene un orden armónico, negociando los valores, sino, es dinámico, uno de ellos tiene una gran influencia sobre el otro, necesidad de dominarla, y tiene una puerta gruesa por donde ingresa.
Según Rama, este esquema queda muy corto o en todo caso no atiende a criterios importantes como a los de selectividad y a los de invención por ser una comunidad cultural dinámica y plástica que efectuará invenciones más acordes o afines a su sistema cultural, que es a fin de cuentas, donde se realiza este fenómeno por ser receptora e incorporadora de elementos transculturadores tanto en el campo cultural y en los discursos que producen.
Esta plasticidad cultural, según Rama, plantea cuatro elementos de articulación viva. Pérdidas, selecciones, redescubrimientos e incorporaciones. Sostiene que, “Estas cuatro operaciones son concomitantes y se resuelven todas dentro de una reestructuración general del sistema cultural, que es la función creadora más alta que se cumple en un proceso transculturante. Utensilios, normas, objetos, creencias, costumbres, sólo existen en una articulación viva y dinámica, que es la que diseña la estructura funcional de una cultura” (1987: 39).
Con esta cita podemos identificar los elementos de plasticidad cultural que Rama propone y que nos servirán como indicadores para nuestra investigación: a) la pérdida de rasgos culturales obsoletos; b) las selecciones que realizan tanto el
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donante como el receptor cultural; c) los redescubrimientos de valores primitivos casi olvidados dentro del sistema de valores propios, los valores más resistentes capaces de enfrentar los deterioros de la transculturación; y d) las incorporaciones de nuevos elementos ajenos a la cultura propia.
2.6.3 Aproximaciones a la categoría heterogeneidad de Antonio Cornejo