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The Endpoint Decomposition-Recomposition Alternative 33

Considero la foto como un nuevo objeto a contemplar por su propio significado y su propia belleza

Aaron Siskind

La irrupción de la fotografía produjo no pocas confusiones estéticas en cuanto se advirtieron mágicos poderes que hasta el momento ningún sistema de imágenes había llegado a alcanzar. Realismo y verdad objetiva eran requisitos imprescindibles que embargaban todos los modelos estéticos y literarios del siglo XIX. Fox Talbot veía en la cámara “el ojo de la realidad” y el patriarca del naturalismo, Zola, declaraba que:

74 BRISSET, Demetrio: op. cit., pag, 24. 75 Idem: pag, 30.

“No se puede afirmar que se ha visto algo de veras hasta que se ha fotografiado”. La fotografía se convirtió en una actividad febril y a partir de 1840 se produjo un conflicto entre pintura y fotografía, ligado a la misma caracterización de la fotografía como arte o como simple medio de reproducción pues la cámara – para los realistas-, suponía un medio ideal para reproducir la naturaleza sin ninguna distorsión.

Las ideas de los realistas tuvieron una fuerte oposición entre los artistas y los propios fotógrafos. Los detractores afirmaban, que el arte no se agotaba en el registro pictórico o fotográfico de la realidad, sino que inducía la creatividad del artista en la conformación del material que le era dado. Muchos fotógrafos realizaron fotografías preocupándose más en resaltar la belleza que la mera representación de la verdad. En 1853, Sir William John Newton, pintor de miniaturas en la corte, sugirió que: “la imagen fotográfica podía y debía ser alterada de modo tal que el resultado se ajustase a los principios reconocidos de las Bellas Artes”76.

Escribe Siegried Kracauer que: “los artistas-fotógrafos de la época siguieron una tendencia que podría denominarse “formativa”, ya que provenía de su impulso a componer con libertad hermosas figuras en lugar de registrar la naturaleza elemental. Pero, invariablemente, su creatividad se manifestó en fotografías que reflejaron los estilos y preferencias pictóricos más valorados en su época; conscientemente o no, imitaron el arte tradicional y no la inmediata realidad. Así, el escultor Adam-Salomon, un excelente artista-fotógrafo, sobresalió en retratos que, a causa de su “iluminación rembrandtiana” y sus ropajes de terciopelo, consiguieron que Lamartine se retractase de su opinión inicial según la cual la fotografía no era otra cosa que un plagio de la naturaleza. Tras ver

estos retratos, Lamartine afirmó con certidumbre que la fotografía ya era capaz de alcanzar, no menos que la pintura, las cumbres del arte”77.

Hubo muchos artistas-fotógrafos que utilizaron la cámara para lograr la belleza a partir de la materia prima fotográfica como hemos mencionado en capítulos anteriores. Julia Margaret Cameron fue un buen ejemplo del pictorialismo, interesándose más en la estética que en la mecánica fotográfica. Inventó el efecto “flou” que, como Leonardo da Vinci en su pintura con el sfumato, pretendió que la imagen no fuera tan real, se difuminase. También fue precursora en la realización de una fotografía con juego de sombras y contraluces, imitando la pintura flamenca barroca. Santiago Sánchez González dice que los resultados obtenidos por Julia Margaret Cameron son cien por cien fotográficos, sin manipulaciones y al margen de que pueda o no gustar. Sin embargo, los que defienden postulados “pictóricos”, realizan manipulaciones sobre la fotografía para introducir elementos que distorsionen en algún sentido su esencia, sin participar plenamente de lo que es una fotografía en realidad.

Hubo otros fotógrafos que usaron la cámara como medio para obtener imágenes pictóricas como David Octavio Hill, Nadar, Doré, etc. Por otro lado, observamos como las pinturas de los impresionistas como Monet, Degas o Renoir, tienen un planteamiento fotográfico en el modo de ver y entender el espacio pictórico o en el intento de captar el movimiento. Por lo que podemos afirmar que si la fotografía en sus comienzos plagió a la pintura, también sucedió lo mismo en sentido contrario.

77 KRACAUER, Siegfried: Teoría del Cine. La Redención de la Realidad Física. Barcelona: Ediciones Paidós,

Buena parte de los debates sostenidos es que, mientras el pintor construye, imagina, y en consecuencia, crea arte, el fotógrafo se limita a revelar, a reproducir una imagen real. Se sugiere que la fotografía es pura mecánica, fruto de una técnica más o menos habilidosa, pero que, frente a la pintura, no tiene legitimidad estética. El poeta francés Baudelaire consideraba que la fotografía debía servir a las ciencias y a las artes, mientras que Walter Benjamín78 reconoció en la fotografía el primer medio de reproducción auténticamente revolucionario en la medida que emancipa la obra artística de su existencia parasitaria y ritualista. También señaló que no era cuestión de debatir si la fotografía era o no un arte, sino cómo la fotografía había modificado sustancialmente la noción del arte.

“Tengo el más elevado de los respetos por la fotografía como medio para la expresión personal, y deseo verla vivir en el espíritu del progreso, si no logramos ser “modernos” usando la más joven de todas las artes, entonces mejor haremos enterrando nuestras cajas negras para volver a hacer imágenes rascando con un afilado hueso al modo de nuestros remotos ancestros darwinianos. Creo que ni siquiera hemos empezado a darnos cuenta de las posibilidades de la cámara.

[…] Se puede pensar lo que quiera sobre el movimiento moderno en las artes, pero el mundo nunca volverá a ser el mismo. Podemos desaprobar la modernidad en el arte, pero nunca podremos volver al Academicismo con la afectada complacencia de antaño. Lo superfluo, y lo inimaginablemente tedioso que resulta aquella, se revela ahora con especial claridad. Es mi esperanza que la fotografía entre en las filas con todas las demás artes, y que con sus infinitas posibilidades, hagamos

cosas más raras y más fascinantes aún que el más fantástico de los sueños”79.

De esta manera se expresaba Alvin Langdon Coburn en 1916 en el “Annual Review”, dedicado a la “Fotografía Pictórica en el Mundo”, y uno de los fotógrafos que dominó las técnicas y los argumentos de los procesos que utilizó en un momento en el que todavía apenas se hablaba de la existencia de las vanguardias. Con sus trabajos denominados,

vortográficos, que consisten en la yuxtaposición de figuras geométricas

abstractas, dispuestas más o menos en diagonal y resueltas con perfiles perfectamente delineados y de una solidez casi escultural, propugnó radicales cambios en el arte fotográfico y las más variadas formas de expresión. La descomposición de la imagen en unidades repetidas y la falta de “sentido gráfico”, de estas imágenes vortográficas, resultaba muy difícil de asimilar porque fueron muy avanzadas para su tiempo.

Intencionadamente estas imàgenes carecían de un sentido de representación y marcaron la historia del arte fotográfico, desestimando la función clásica de la imagen. Las fotografías de Coburn, son puntos de referencia para la historia del arte fotográfico ya que señaló un momento en que la fotografía participó inequívoca y conjuntamente con las demás artes en la historia contemporánea.

Para Joan Fontcuberta, el primer tercio del siglo cambió el panorama del arte porque también se produjeron cambios sustanciales en las expectativas de la sociedad occidental. El arte se cuestiona a sí mismo como un todo por primera vez en la historia. La humanidad se planteó con escepticismo sobre el sentido del arte en una época calzada entre guerras

79 KURTZ, Gerardo F.: Alvin Langdon Coburn. A Coruña: Servicio de Publicaciones de la Fundación Pedro

mundiales, con una gran depresión económica, revoluciones y conflictos sociales. “El rol del artista varía radicalmente porque se invierte su planteamiento. Al arte ya no se accede a través de la pintura o la fotografía, sino que en primer lugar se da la figura del artista -el ser creativo- que puede expresarse o experimentar con los más variados medios. Se favorece el polifacetismo y la obra multidisciplinar. Se regresa al artista-humanista completo del Renacimiento. Y cuando creadores de vanguardia como Man Ray o László Moholy-Nagy usan la fotografía con toda naturalidad, su problematización ya no interesa más que en los círculos de amateurs.

Otro fenómeno cultural relevante muy directamente para la fotografía es la asunción de la tecnología como elemento consustancial al progreso y al futuro. Termina así el divorcio entre arte y ciencia, y quedan obsoletas aquellas mentalidades que veían en la máquina o en ciertos materiales un obstáculo parta la creación artística. Con ello, definitivamente, la fotografía dejaba de hacer la guerra por su cuenta para insertarse en el flujo de logros y vicisitudes de las corrientes artísticas del momento”80.

En 1927, László Moholy-Nagy expresó su opinion sobre la fotografía en el anuario “Das Deutsche Lichbild”, donde manifestó, entre otras cosas, que la técnica y el espíritu de la fotografía influían directa o indirectamente sobre el cubismo. “Para el profesor de la Bahaus lo importante era que la fotografía constituía, en esencia, un sistema perceptivo distinto al humano y por tanto con una capacidad todavía no explotada para proporcionarnos nuevas experiencias del mundo”81. Por otro lado, Renger-Patzsch, se interesó sobre todo en las cualidades propias de la realidad representadas fotográficamente. Estaba convencido de que en sus

80 FONTCUBERTA, Joan: Estética Fotográfica. Selección de Textos. Barcelona: Editorial Blume, 1984, pag, 31. 81 Idem: pag, 31.

limitaciones había un amplio campo para el espíritu creativo (pero sólo si la fotografía era usada como se debía, en vez de intentar obtener efectos pictóricos que inevitablemente conducen al fotógrafo al abandono de las cualidades únicas de su medio). “El secreto de una buena fotografía, que posea calidad estética, estriba en su realismo”82.

A partir de los años veinte, la fotografía impuso a la pintura una descomposición de la realidad y le permitió reencontrar una autonomía estética. Estas ideas llegaron progresivamente a formar parte de un acervo cultural. En la misma fecha Betrand Russell había dicho que: “las imágenes son objeto de culto porque son hermosas, y son valiosas porque confieren poder; se las odia porque parecen monstruos, y se las aborrece porque son esclavizadoras”83.

La “Nueva Visión”, como aspecto de la estética constructivista y funcionalista de Nagy, recibía como herencia del pictorialismo una actitud desfavorable a aceptar los supuestos que proponía el medio y la voluntad de investigación. Este estado mental se representó en el fotograma o foto sin cámara después de que los dadaístas descubrieran el fotomontaje. También, el efecto sabattier o la inversión parcial de los valores de los tonos, descubierta por Man Ray.

Además, surgieron tendencias hacia el llamado “Nuevo Realismo” que se difundieron rápidamente en algunas escuelas fotográficas de Alemania. Podemos citar a Helmut Hernsheim como uno de los fotógrafos que se sumaron a esta interpretación y que más tarde se convertiría en un destacado historiador de la fotografía. También desde Alemania esta nueva tendencia llegó a Francia, Holanda, Checoslovaquia, la Unión

82 Idem: pag, 31.

Soviética y Estados Unidos. A principios de los años treinta Edward Weston afirmó que la imagen fotográfica no era una representación del mundo. Escribió en “The Daybooks”: “es esencial ver la cosa en sí: la quintaesencia revela de manera directa, con exclusión de cualquier tipo de niebla impresionista –anotación factual de una fase superficial, o de una disposición (mood) transitoria”84.

Encontró la riqueza del detalle en la estructura superficial de las cosas para sus composiciones fotográficas. Se agrupó con otros fotógrafos, entre los que podemos destacar a Ansel Adams, y fundaron una escuela, “f 64”, donde trabajaron para obtener la realidad a través de la estructura de su superficie, con la máxima profundidad de campo y así conseguir el mayor detalle en las fotografías. Esta tendencia artística supuso una primicia para la evolución de la fotografía moderna (nuevo realismo). Su rápida difusión no sólo se debió a su forma de ver la realidad, sino también a que podían ser aprovechadas socialmente.

Surrealismo, abstracción, realismo, glamour, objet trouvé, en definitiva, diversos estilos artísticos que han contribuido en gran medida a la situación actual de la fotografía y nos ha proporcionado un enorme campo visual que se amplia con el progreso tecnológico electrónico actual, proporcionando una nueva concepción estética que para Philippe Quéau, “constituyen una nueva herramienta de creación y también de conocimiento”85.

84 SCHAEFFER, Jean-Marie: La Imagen Precaria. Madrid: Ediciones Cátedra, 1990, pag, 132. 85 LISTER, Martin: op. cit., pag, 49.

3. LA FOTOGRAFÍA EN LA ÉPOCA VICTORIANA: LEWIS CARROLL