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The Framework Ceramic

7. Instructions for Use

7.1 The Framework Ceramic

Encontramos que es recurrente que en la literatura el juego se presente ligado a un factor de libertad, con reglas, pero una actividad que alguien elige en oposición al trabajo u otras obligaciones de la vida cotidiana (tanto privadas como profesionales). Así para Kant (1923) la libertad de los objetivos es uno de los componentes principales del juego (Pág.23), mientras que Hegel (1928) pensando en los juegos griegos, afirmaba que éstos se oponían a la seriedad de la dependencia y la necesidad “esas luchas carreras y combates no eran en serio, no había en ellos la necesidad de defenderse, la urgencia de la lucha” (Pág.23)

Más tardíamente, en 1938, aparecería la obra de Johan Huizinga Homo ludens, en la que afirmará la importancia que el aspecto lúdico del juego tiene sobre el hombre y su cultura, particularmente su componente de libertad, en tanto que vía de escape de la vida “propiamente dicha” (2010: 20-21). Para el autor

el juego, en su aspecto formal, es una acción libre ejecutada ‘como si’ y sentida como situada fuera de la vida corriente, pero que a pesar de todo, puede absorber por completo al jugador sin que haya en ella ningún interés material ni se obtenga en ella provecho alguno, que se ejecuta dentro de un determinado tiempo y espacio, que se desarrolla en un orden sometido a reglas y que da origen a asociaciones que propenden a rodearse de misterio o a disfrazarse o a destacarse del mundo habitual (2010: 27).

En ésta línea y directamente relacionado con el fútbol, Archetti66 (1995) , a propósito

de una nota de la revista deportiva El Gráfico (1933) sobre el mítico jugador de la Copa del Mundo de 1930 Carlos Peucelle, afirmaba que para Argentina

en EEUU los deportes masivos como el fútbol americano, el beisbol y el baloncesto son disciplinas altamente estratégicas y, particularmente en aquella en la que su final representa un evento nacional y mundial, el Super Bowl, el error característicos del ser humano se trata de minimizar al máximo con el uso de la tecnología. Este hecho, si bien sería necesario abordarlo para completar e iluminar las reflexiones en este sentido, no impide afirmar que, no obstante, paulatinamente hemos podido observar como estas naciones, así como otras potencias provenientes de zonas escasamente futbolizadas, como sería Japón, buscan cada vez más destacar en este ámbito y, particularmente en las Copas del Mundo.

66 Para el caso de América Latina y muy particularmente para Argentina tal vez la relación del juego y la

libertad sea más marcada. Para el caso del fútbol esta es obvia en la mencionada oposición de los estilos de juego. Uno de los que más ha ahondado en alumbrar esta relación es sin duda Eduardo Archetti (1997) quien en su texto "And give Joy to my Heart". Ideology and Emotions in the Argentinian Cult of Maradona” trata de describir el porqué del éxito de identificación de los “pibes argentinos”, jóvenes de escasos o efímeros recursos, con el símbolo futbolístico argentino por antonomasia, Diego Armando Maradona con el que establecen un “contrato emocional”. En este trabajo realizado fundamentalmente a base de entrevistas se recogen testimonios en los que se explica que “ser un pibe no es estar liberado de varias responsabilidades. Es sentir la presión de la autoridad familiar, padres,

Ser ciudadano del baldío es ser un “hombre libre” en un mundo de iguales. El baldío aparece como la verdad democrática: Peucelle, luego del partido, puede ir al potrero a jugar un ”picadito” con los espectadores. Peucelle tiene el baldío en el alma porque su cuerpo lo indica: es disciplente, descuidado y sin garbo. Peucelle tiene, además, la pinta de un “pibe”, parece un “purrete travieso” y, por tanto, no ha perdido su frescura. Es importante esa paradoja: una virtud masculina importante es la de conservar , en la medida de lo posible, el estilo infantil y puro, Peucelle transmite con su estilo la idea de que el fútbol es un juego y como tal sólo puede ser gozado plenamente cuando se tiene entera libertad. En el mundo democrático del fútbol los que juegan son todos “pibes”, son todos niños, no están sujetos a la autoridad de sus padres y han escapado de los colegios y los clubes, de la autoridad y jerarquías (Pág.15).

Tomando en cuenta estos acercamientos en los que el factor “libertad” es la clave, y tras reiterar que el interés de este trabajo no es probar si esa libertad existe realmente en el pasaje de representación con nuestro significante, ya que nuevamente caeríamos en la aporía de tener que probar heteronomía o autonomía

del individuo en la elección del significante en el que deposita su ideal del yo67. Es

que nos aventuramos a proponer que la percepción de libertad que se da en la elección del significante –fútbol-, se obtiene en la actualidad de este primigenia relación de libertad con el – juego-, la cual se apuntala en la modernidad para el

deporte en su faceta de práctica y de espectáculo68, al haber sido catalogado como

actividad del “tiempo libre”. Esto es, al haber sido colocado todo lo referente con él del lado de las elecciones que el individuo ejerce libremente y no por necesidad.

escuela. Pero también es más fácil ver el aspecto positivo y olvidar las imperfecciones. Maradona representa el estado de la perfecta libertad: espontaneidad para ser fresco y hacer las cosas directamente sin pensar en las consecuencias negativas” (Pág.35). Ser pibe: es tener tendencia a obviar las fronteras. Creativo, libre de fuertes sentimientos de culpa, autodestructivo y, eventualmente, negativo ejemplo moral para otros jugadores. “La imagen poderosa, disciplinada y perfecta de un cuerpo atlético está ausente” (Pág. 38).

67 El ideal del yo freudiano es el mecanismo por el que el individuo establece una relación de amor con

un significante en el que ha depositado el “ideal” de sí mismo, esto es, en palabras llanas, lo que él querría ser. Freud lo trabaja en dos obras, una primera Introducción al narcisismo (1914), en la que el objetivo se centra es explicar el aparato psiquíco, y una segunda, Psicología de las masas y análisis del yo (1921) en el tratamiento de las relaciones de dependencia con los líderes, ídolos o aquel significante que consigue reunir a la masa.

68 En el caso de su consideración como espectáculo nos gustaría remarcar partiendo de la definición de

la Real Academia Española de la Lengua, a saber : “función o diversión PÚBLICA celebrada en un teatro, en un circo o en cualquier edificio o lugar en que se CONGREGA la gente para presenciarla y a cualquier cosa que se ofrece a la vista o a la contemplación intelectual y es capaz de atraer la atención y mover el ánimo infundiéndole deleite, asombro, dolor u otros AFECTOS más o menos vivos o nobles (negritas del autor). Así mismo, la RAE en esta entrada señala varios tipos de espectáculo: televisivo, teatro, película, concierto, corrida de toros, obra musical y deportivo, señalando en este último como particularidad el estar basado en una demostración competitiva. Siendo así, el fútbol podría ser definido como un espectáculo COMPETITIVO y PÚBLICO que congrega gente en un estadio, parque, potrero, terreno, patio de colegio, etc., para presenciarle, debido a su capacidad para atraer la atención y mover el ánimo mediante la generación de AFECTOS. Esto es, que su masividad según la RAE se explicaría por su éxito en la generación de lazos afectivos (al igual que lo sería según Laclau para la masa política), tal y como tratamos de elaborar en este trabajo para el significante S-N-F en el período particular de la Copa del Mundo, esto es, como uno de los espectáculos deportivos-televisivos con mayor audiencia. En este sentido avanzamos que el histórico problema deviene de la consideración del afecto como lo opuesto a lo racional.

Así mismo, además de ser “libre”, al deporte se le supone un carácter bonhómico, lo cual hace de él una “plataforma idónea para el fomento de los lazos entre los miembros de la comunidad imaginada” puesto que en él “descansa (una) supuesta neutralidad de las actividades físicas”. Característica que al ser relacionada con la identidad nacional permite, entre otra tipo de miradas benevolentes sobre lo que allí acaece, que “las manifestaciones y simbología nacionales exhibidas en este tipo de eventos de masas no nos provocan el mismo rechazo que de producirse en otro

escenario69 (Payero,2009: 83-84).

Ese carácter “neutral” y bondadoso que no poseerían aspectos más serios como la política o la religión, unido a su libre elección, le convierten en un significante en el que la transferencia afectiva positiva se reconoce y se expresa sin tapujos.

Esto es, no hay mayor empacho en reconocer que se ama a la S-N-F.

2. Un marcado carácter agónico que sublima exitosamente el antagonismo

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