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The Moderating Effect of Strategy Implementation

Como señalábamos en la introducción, más allá de los procesos comunes que afectan y redefinen las tramas sociales, las formas de valorización y apropiación de los recursos naturales y apropiación difieren regionalmente en el territorio provincial. En el caso de los puestos localizados en las más mesetas occidentales de La Pampa, a fines del siglo XIX, se reinició el proceso de poblamiento de criollos, indígenas y, en menor proporción, inmigrantes, en los manantiales y campos con buenas pasturas que dieron origen a los puestos dispersos posteriores a las campañas contra los pueblos originarios.

El uso de los “campos libres” en forma colectiva (entre distintas familias) para el caso del paraje Chos Malal y de forma privada

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(entre los integrantes de distintas generaciones de familias ampliadas) en La Humada, supuso un proceso de apropiación – material/simbólico- del territorio que se fue fortaleciendo a través del tiempo. Desde fines de la década del ’70, a medida que los grupos domésticos se ampliaban y las nuevas generaciones se establecían en la zona, comenzaron a restringirse los “campos libres”. La instalación del alambrado perimetral y la gradual disminución de los campos fiscales en todo el oeste provincial, lentamente fueron restringiendo la movilidad de las familias en busca de nuevos “campos libres”, las actividades de caza y recolección y se acentuaron los conflictos.

En los puestos localizados sobre la depresión fluvial del sistema del Desaguadero (Atuel-Salado-Chadileuvú-Curacó), el proceso de asentamiento espontaneo se asoció directamente con la presencia de los escurrimientos superficiales y la posibilidad de aprovechamiento de los mismos. En este marco los puesteros realizaron aprovechamientos particulares, mediante la construcción de pequeñas acequias y tajamares para el riego de agricultura fruti-hortícola y forrajera destinada a la subsistencia. Otras explotaciones no ribereñas, garantizaban la reproducción simple o ampliada mediante la cría del ganado ovino, vacuno, equino y caprino, utilizando el agua dulce y la oferta de pasturas. Gradualmente los “taponamientos” destinados a regar chacras mendocinas cortaron los brazos principales del río Atuel y los caudales fueron disminuyendo hasta que la construcción del Nihuil, en 1947, interrumpió de manera abrupta el escurrimiento del río. El paisaje y su percepción cambiaron4. La construcción

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Diversos testimonios dejan entrever la importancia del recurso hídrico para el sostenimiento y la vida de las poblaciones de este sector del oeste pampeano. La ausencia de esta fuente de aprovisionamiento de alimentos y de provisión de agua para consumo humano y ganadero, significó pérdidas económicas, demográficas, ecológicas y culturales de irreparable valor. El daño socio-ambiental provocado no sólo afectó el tramo superior de la cuenca sino también el tramo inferior de la misma, en la zona de confluencia del Atuel con el Salado y en la cuenca del río Salado-Chadileuvú-Curacó.

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de la represa implicó una marcada disminución de los caudales que escurrían por dicho río afectando especialmente a los puestos ribereños y las localidades cercanas Limay Mahuida, La Reforma y Puelches. Así, con la interrupción del caudal permanente, los proyectos de aprovechamiento agrícola se abandonaron y los productores de la zona se vieron obligados a readaptar su forma de vida a la falta de agua y a padecer las inundaciones, sin previo aviso, cuando se producían las sueltas aguas arriba.

En los últimos veinte años, la expansión de la frontera agrícola generada principalmente por los altos precios relativos de los granos, sumado a un incremento en las precipitaciones y la aplicación de mejores tecnologías en los sistemas de siembra posibilitaron, en zonas semiáridas, la relocalización del ganado vacuno. De este modo se generó un desplazamiento de las actividades ganaderas, principalmente la cría y recría de ganado, hacia el oeste de la provincia. Este sector, por sus condiciones agroclimáticas, exhibe características de fragilidad; ante la presión expresada por el aumento de la carga animal por encima de la receptividad, se atenta fuertemente contra la sustentabilidad del recurso natural (Roberto, Fraizer, Gonzales y Adema, 2009).

El análisis de la información censal (Censo Nacional Agropecuario –CNA- 1988, 2002, Repagro 2011, Anuario Estadístico 2012) da cuenta de los cambios en el mapa productivo provincial de los últimos veinte años. Se percibe un aumento de la superficie implantada en la primera ocupación impulsada por la expansión de la agricultura en la llanura oriental (nordeste provincial). Entre los CNA ’88 y 2002 la producción de oleaginosas creció en un 109% mientras la superficie de cereales sembrada se redujo.

Con relación a la ganadería en el mismo período se registró un crecimiento moderado en el total provincial y una relocalización del ganado vacuno hacia el oeste. Los años húmedos postdevaluación, el rentable mercado de la soja, sumado a la

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valorización de las tierras occidentales favorecieron la especulación inmobiliaria y el traslado de vacunos destinados a cría a los campos occidentales. En este escenario, el incremento superó el 200% en algunos departamentos, poniendo en alto riesgo la vulnerabilidad del frágil ambiente. Ante la gran sequía de los años 2008-2009 se registró un fuerte descenso del rodeo en todo el territorio provincial pasando de 4 millones de cabezas en 2007 a 2.700.000 en 2011, marcándose especialmente una gran disminución en todos los departamentos occidentales que años atrás recibieron importantes rodeos desde el este. De este modo, los cinco departamentos del oeste pasaron de tener 340.000 cabezas de vacunos en 2007 a 180.000 cuatro años después.

La valorización del espacio occidental de La Pampa (ya sea en la región de la meseta occidental como en la depresión fluvial) se ha generado, no sólo con las prácticas productivas sino también con el avance de la propiedad privada de productores capitalizados y empresas sobre puesteros. En la configuración de la tenencia de la tierra interdepartamental, la mayor cantidad de explotaciones con propiedad o sucesión indivisa y arrendamiento se concentra en las jurisdicciones del este de La Pampa, mientras los departamentos centro-occidentales (Chadileo, Chicalcó, Puelén, Limay Mahuida y Curacó) son los que más explotaciones con ocupación tienen. Como consecuencia del proceso de expansión de la frontera, numerosos conflictos se han generado en estos departamentos entre los titulares registrales y los productores poseedores, que han derivado en despojos de familias, en actos de violencia directa, con intervención del Estado provincial mediante la promulgación de leyes que suspenden temporalmente los desalojos.

El avance de los alambrados sobre los “campos libres” está produciendo modificaciones en los sistemas productivos y en los circuitos de pastoreo. Como consecuencia del parcelamiento de los campos se está achicando la superficie de pastoreo, lo que supone un incremento de la presión sobre el suelo, la

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sobreexplotación del monte y demanda nuevos requerimientos de alimentos alternativos. Estos procesos están promoviendo también una reducción en los planteles de ganado, implicando una menor participación de los agentes (residentes y no residentes en el puesto) en el sistema de producción. El achicamiento de los campos y menor “tajale” está produciendo enfrentamientos entre vecinos pues la menor superficie obliga a optimizar e intensificar el uso del monte disponible (Comerci, 2011).

Como consecuencia de estos procesos se están reduciendo las actividades de caza y recolección llevadas a cabo por los grupos domésticos para la obtención de alimentos para el autoconsumo que posibilitan la generación de ingresos extras. Las inversiones de empresas petroleras, forestales y ganaderos están generando el cierre de caminos irregulares (huellas) que unen puestos y ojos de agua. En este escenario emergen conflictos entre vecinos y con agentes extralocales así como nuevas formas de sociabilidad entre puesteros/as que recuperan prácticas de organización comunitaria realizadas en el pasado.

En el caso de los productores ganaderos que acceden a la propiedad de la tierra, provenientes de las provincias de Córdoba, Mendoza, Buenos Aires o del este de La Pampa, con lógicas territoriales distintas a la de los puesteros, cercan sus propiedades con alambre perimetral, desdibujando los circuitos de pastoreo caprino y cerrando -en muchos casos- caminos internos (huellas) que comunican puestos y aguadas naturales. Ponen los campos en producción con ganado vacuno de cría y contratan mano de obra asalariada encargada de la explotación. Generalmente sobrecargan los campos con vacunos dado que desconocen la receptividad del campo pues provienen de zonas con mayores precipitaciones. Establecen pocos vínculos con sus vecinos y visitan esporádicamente la “estancia” pues no residen en la unidad productiva. Los nuevos asentamientos, se diferencian de los preexistentes por llamarse “estancias”, no puestos, y presentan denominaciones variadas que aun no son expresadas en toda la cartografía.

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La valorización de la zona y despojo repercute en las subjetividades campesinas en las que aparece el temor y la preocupación por el futuro de las familias en el lugar y, asimismo, redefine las relaciones de poder entre los vecinos y con productores extralocales. En este contexto, emergen los conflictos y se ponen en acción diferentes estrategias para garantizar la continuidad en el lugar. A continuación avanzamos en los tipos de conflictos y los agentes involucrados en los mismos.

4. Tipología de conflictos en el oeste de La Pampa: