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2.4 Benchmark Mosaics

3.1.1 The Mosaicking Algorithm

En los EEUU se comercializan entre 50 mil y 75 mil subs- tancias químicas que se emplean en la agricultura, silvi- cultura, en las industrias químicas y farmacéuticas y en otras manufacturas. Cada año aparecen, aproximadamente, mil productos nuevos cuyos efectos secundarlos, potencialmente dañinos, se desconocen porque no se tuvo la precaución de estudiarlos previamente, pero están presentes en los alimentos, el agua, el aire, la ropa, las viviendas y en el lugar de trabajo.

En América Latina estos hechos son mucho más inquietantes porque gran cantidad de productos y residuos que están totalmente prohibidos en los países desarrollados, aquí son comercializados y utilizados sin ningún tipo de control.

"Nuestras cloacas y desagües están llenos de ácidos y otras sustancias químicas nocivas. Pude ver en el sótano de mi casa cómo se mezclaban en el desagüe. Llamé a los oficiales y me respondieron que actualmente el control es responsabilidad del gobierno. Los encargados de seguridad del Estado vinieron y retiraron muestras de los líquidos cloa- cales para analizarlos. Hace 5 meses que estoy esperando los resultados".

"Durante los últimos 30 años he tenido que acudir al médico. Al Igual que mi esposo, tengo dificultades al respirar, además de problemas en los ríñones y la vejiga. Mi hijo tiene un problema cardíaco. Todas las mañanas al levantarme yo sé que voy a tener que soportar ese "dulce aire" que sale del desagüe, y me pregunto: ¿hasta cuando vamos a esperar?"

Desde hace unos 15 años es cada vez más común la muerte de personas y animales domésticos por Inhalación de gases tóxicos que circulan a través de las redes de desagües y cloacas domiciliarias. Si las industrias pueden arrojar sistemáticamente residuos peligrosos a ellas, es porque los controles no existen o son ineficientes como para detectar las infracciones y evitar la muerte de seres humanos. En México se produjeron 3 explosiones (San Juan, 1984; Michoacán, 1989 y Guacíala jara, 1992) debido a escapes de gas a través de la red cloacal, que dejaron como saldo 800 muertos y más de mil heridos. En Avellaneda, localidad próxima a la ciudad de Buenos Aires, murieron todos los Integrantes de una familia y la enfermera y el médico que habían acudido en su ayuda, al inhalar ácido cianhídrico que circulaba por las cañerías debido a la actitud negligente de industrias vecinas.

Según un informe de Naciones Unidas, se estima que los países industrializados generan alrededor de 375 millones de toneladas anuales de desechos peligrosos. Sólo los EEUU produce unos 275 millones de toneladas, lo cual significa casi una tonelada por cada ciudadano norteamericano. Las Agencias de Protección del Medio Ambiente reconocen que

no tienen suficiente capacidad para su tratamiento. Entre 1985 y 1990 el grupo ambiental Greenpeace (Paz Verde, en español) ha documentado más de mil intentos de exportación de residuos tóxicos desde países industrializados hacia países en desarrollo. Entre 1986 y 1988 se exportaron más de 3 millones de toneladas de estos desechos.

En general, en los países pobres, resulta fácil obtener el consentimiento de algún funcionario para aceptar residuos peligrosos. Los traficantes de basura son expertos en disfrazar la peligrosidad de su "mercadería" y aprovechar la falta de información técnica en los países importadores para ofrecer los residuos como "ayuda humanitaria" o "materias primas". De hecho, parece un excelente negocio pues en 1980 en los EEUU funcionaban 12 de estas compañías y en 1988 la cifra subió a 522.

Los industriales pagan a los traficantes por hacerse cargo de sacar del país una gran variedad de desechos bajo el título de aptos para el reciclaje y reutilización, que son conceptos promovidos por los ecologistas. En relación a los procesos de reciclaje o reutilización los expertos de Greenpeace advierten que muchas veces los países receptores de desechos no cuentan con la tecnología adecuada para reciclarlos y, por lo tanto, se convierten en simples depósitos de basura. En segundo lugar, aclaran que no siempre estos procesos son inocuos, sino que, por el contrario, generan una mayor con- centración de substancias peligrosas para la salud de los

trabajadores, de la población en general y del medio ambiente.

LA RADIACIÓN

Numerosas investigaciones a nuestro alcance dan cuenta de que las plantas de energía nuclear que se hallan fun- cionando normalmente, así como las instalaciones de armamentos y pruebas nucleares, emiten radiaciones de baja intensidad que en forma lenta van contaminando el ambiente y nuestros organismos.

Los países desarrollados protegen con mayor celo al personal que trabaja en las centrales productoras de energía nuclear. La máxima dosis de radiación que puede absorber el cuerpo humano es de 5 rem anuales. En Gran Bretaña, se redujo oficialmente la cantidad permisible de exposición a la radiación para los operarios de plantas nucleares de 5 a 2 rem anuales y está estudiando reducirla a 1.5 rem por año. Existen datos de que recibieron radiaciones superiores a 2 rem solamente el 0.7% del personal ocupado en las 109 centrales nucleares que funcionan en EEUU y el 0.1 % del personal ocupado en las 44 centrales nucleares de Japón, mientras que en Argentina, el 31% del personal de la planta Atucha I está afectado por exposición a valores superiores a los 2 rem, según el informe interno 009/93 de la CNEA.

"Nuestra comunidad ha sido amenazada por el afluente de una de las minas de uranio más grandes del hemisferio. Durante muchos meses dicho afluente contaminó la toma de agua de la planta potabilizadora. La gente bebía, cocinaba y se bañaba con esta agua que contenía restos radiactivos muy

por encima de las concentraciones recomendadas. Para lograr reubicar a la población lejos de la toma de agua contaminada fue necesario llevar el caso a los Tribunales y gastar miles de dólares de nuestros impuestos".

"En 1978 perdí a una muy buena amiga y a un vecino de 25 años, ambos por cáncer de páncreas. Yo estuve al lado de su cama, cuidándola permanentemente durantes 6 meses, hasta que falleció. Durante sus últimas semanas recordamos a todas las personas de nuestro barrio que habían muerto de cáncer. Aunque se sabe que es la segunda enfermedad en importancia como causa de muerte, nos preguntábamos si el número de personas fallecidas no sería superior a lo normal. Supongo que sólo el tiempo podrá decir cuál fue la verdadera causa de esto, y seguramente ya no habrá a quien reclamar".

Es conocido por todos que durante la Guerra Fría, los EEUU ha realizado pruebas nucleares en Nevada, en Utah, en el lejano pero habitado Oeste. Un vecino del sitio de pruebas nucleares de Nevada que tiene 16 parientes muertos por cáncer en los últimos 30 años, se queja "Nos hicieron a nosotros lo que no podían los rusos". La Corte Suprema había negado toda posibilidad de reclamo a las víctimas de la radiación que aún viven y los familiares de los que ya fallecieron. Por una directiva de George Bush sólo los trabajadores de la industria nuclear y habitantes de la zona que padecen de cáncer recibieron indemnizaciones entre 50 mil y 100 mil dólares.

La explosión de una planta nuclear es uno de los acci- dentes de más graves consecuencias. Miles de personas

mueren al instante por exposición a la radiación letal; decenas de miles morirán en las próximas semanas a consecuencia de los daños producidos por la radiación intensa; cientos de miles de cánceres se declararán en los siguientes 5 a 30 años. Desde luego, la guerra nuclear representa el riesgo ambiental más grave todavía. Tan sólo EEUU tiene más de 30.000 armas nucleares—entre bombas y misiles—que podrían matar a todos los seres humanos del mundo entero 20 veces: toda una exhibición de poder, de locura y de muerte.

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