2.8 RBM MODELS
2.8.5 The performance improvement model
PARA TI y CONTIGO
A lo largo de 13 años he tenido la suerte y oportunidad de conocer a cientos de personas mayores de 50 años que han pasado por las aulas de nuestra Universidad de Granada. Vienen para aprender, para hacer amistades, ocupar su tiempo activamente o realizar un sueño acariciado largo tiempo: asistir a la Universidad, pues para la mayoría de las personas ésta es una oportunidad que no habían podido tener hasta ahora.
Acuden expectantes, ilusionados, cohibidos algunos, pero en ningún caso indiferentes o apáticos. Asistir al Aula es un reto, una oportunidad, una esperanza, para llenar sus vidas o renovarlas. Sólo hay un requisito para poder matricularse: haber cumplido 50 años.
Son PERSONAS QUE:
Están muy sanas, otras enfermas o con achaques, algunas han enviudado recientemente, a otras se les ha muerto algún hijo; hay quienes tienen a su cargo a padres inválidos o enfermos, a nietos pequeños; algunas se han separado de sus parejas o quisieran hacerlo, y hay quien encuentra pareja en las clases.
Algunas personas no tienen clara su identidad “ he sido hija de, esposa de, madre de… y ahora que ya mi padre ha muerto, me he separado de mi marido, mis hijos se han independizado… me encuentro sola y no sé bien quien soy yo”
Otras no saben cómo reorientar su vida después de jubilarse, superar o padecer enfermedades graves o limitantes, cambiar de situación económica, familiar o social. Algunas personas sí han sabido o podido superar los cambios satisfactoriamente.
Están satisfechas con su vida. Personas llenas de ánimo, proyectos y energía; personas desanimadas, cansadas y desilusionadas de la vida. Personas que viven solas, personas que viven rodeadas de familia.
Disfrutan aprendiendo; otras que no tienen gran interés por aprender y más bien rellenan su tiempo de actividades; personas que buscan amigos y relaciones, personas que no necesitan nuevas relaciones o actividades.
Se sienten felices y plenas, o personas solitarias, personas que lloran
Establecen contactos fácilmente, otras personas se retraen y permanecen aisladas del grupo; personas que colaboran ilusionadas; personas que no se sienten motivadas a la participación.
Están ansiosas, deprimidas, aburridas, doloridas del cuerpo o del alma. Personas serenas, activas, que irradian alma y estabilidad.
Así es como llegan. Después del curso de dos meses de Salud Integral, casi todos están altamente satisfechos, muchos han descubierto cosas importantes para su salud y su vida, algunos ya experimentan beneficios tras introducir algunos cambios o nuevos hábitos saludables, algunos entran en crisis, otros salen de ellas… pero casi nadie permanece indiferente.
Después de realizar la asignatura troncal de Salud Integral, hay personas que continúan el resto del curso –e incluso años sucesivos- haciendo talleres o con una supervisión personalizada –a través de tutorías- de sus programas individualizados de salud.
Se encuentran con un profesorado que les escucha, observa, charlando o hablado profundamente en las aulas (asignatura troncal de salud integral, talleres opcionales de salud y desarrollo personal, Sofrogimnasia, relajación) en los despachos, en los pasillos, tomando un café o tapeando, de viaje o excursión, en el teatro. He desempeñado roles de profesora, investigadora, tutora, confidente, amiga, terapeuta… en relaciones abiertas, espontáneas, cordiales, afectuosas… cada cual ha mantenido la distancia que ha elegido.
Hemos recabado información y aprendido de una manera menos formal académica y científicamente (que no menos rica, profunda o satisfactoria); o más estructurada y metódica científicamente cuando hemos dispuesto de tiempo y recursos humanos y económicos para investigar más rigurosamente. A través de la observación, charlas y conversaciones profundas, encuestas, relatos, grabaciones audiovisuales, entrevistas personales, reuniones…hemos llegado a conocer profundamente a estos grupos de personas mayores, en sus circunstancias, aspiraciones, necesidades, limitaciones, dificultades y resistencias, transformaciones personales, ilusiones y estilos de vida.
Hemos contado con la colaboración de profesores invitados, becarios ocasionales, alumn@s colaboradores itinerantes… y ha sido de una gran riqueza poder conocerles, seguirles a unos cuantos en sus vidas, procesos de salud y aprendizaje a lo largo de los años, compartir con ellos sus experiencias y parte de sus vidas. Esas personas van y vienen pero yo he permanecido a lo largo de los años, en contacto sistemático tanto con los grupos como individualmente.
Hemos recogido muchísima información y aprendido alguna cosa realmente significativa como: cuál es el programa de salud que más les gusta, motiva y sirve para que se informen, se formen y puedan adquirir hábitos saludables y mejorar sustanciales en sus vidas. A lo largo de los años se ha consolidado el modelo inicial, con la misma filosofía de promoción y educación para la salud. Nos ha dado mejor resultado (y ellos colaboran y se motivan más) trabajar sobre los aspectos positivos de sus vidas que sobre los negativos: los resultados son más inmediatos, profundos y permanentes cuando se trabaja sobre aspectos positivos como el optimismo, la felicidad o el bienestar… que sobre los negativos como la enfermedad la tristeza, depresión o ansiedad. No obstante, creo conveniente combinar ambos enfoques.
Acuden sobre todo por el interés del tema y la calidad humana, docente y científica del profesorado. Pero es un dato a considerar el que lo hacen más masivamente cuando las actividades son gratuitas y de fácil acceso en la ciudad. Y darles vacaciones es un problema para muchos, pues quisieran estar todo el tiempo en las aulas y en contacto; de hecho, organizan actividades y encuentros fuera de los periodos lectivos.
Como coordinadora, he trabajado en cada promoción con l@s delegad@s de curso, así como con equipos voluntarios de alumn@s que han colaborado activamente en todas las investigaciones que hemos realizado CON ELLOS Y PARA ELLOS, así como en la supervisión del desarrollo docente de los cursos. “PARA TI Y CONTIGO” ha sido nuestro lema al pedir su participación.
Les hemos formado en aspectos básicos de investigación para que participaran en la elaboración de cuestionarios, como encuestadores con sus propios compañer@s, recabando información bibliográfica, procesando y discutiendo resultados, debatiendo, extrayendo conclusiones.
Con ello se han implicado activamente y aprendido sobre salud, convirtiéndose en agentes de salud que pueden transmitir sus aprendizajes y competencias en su entorno familiar y social, contribuyendo en lo que se ha dado en llamar “envejecimiento productivo”.
Gracias a todos desde estas líneas, a Tere, Ramón, Dori, Mati, Antonio, José Luis, Ana, Blanca, Boni, Plácida, Mª Luisa, Angelita…¡y tántos! en representación de todos los que desde 1993 me habéis acompañado en el reto gratificante de buscar mejores y nuevos caminos para seguir creciendo como personas sanas, plenas y felices. Porque la edad de crecimiento dura toda la vida, y la vida puede estrenarse cada día; muchos lo creen y lo han comprobado.