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The pre-verbal position and rigidity in verb-initial syntax

2.2 The structural function of prosody in ZAI

2.3.4 The pre-verbal position and rigidity in verb-initial syntax

Frases de películas para pensar

Decidí incluir este capítulo porque este compendio de frases que recopilé, principalmente de películas, se convirtió en uno de los favoritos del blog.

En resumen, lo que hago es colocar una frase de un actor o ac- triz, mencionada en alguna película famosa, y luego, paso a comen- tarla brevemente. Hay frases tan extraordinarias que no necesitan mayor explicación.

«Soy un buen tiburón, no una máquina de comer, si quiero que esta imagen cambie, primero debo cambiar yo. ¡Los peces son ami- gos, no comida!». Buscando a Nemo. Es así, muchas veces queremos cambiar de la boca para afuera, pero en el fondo no queremos hacer ese esfuerzo para mejorar.

«Hagas lo que hagas, ámalo. Como hiciste con la cabina del Cinema Paradiso». Cinema Paradiso. Uno de los secretos que he aprendido para vivir mejor es que lo que uno hace debe hacerlo con pasión.

«Mi corazón te ha elegido, y cuando él elige yo voy detrás…».

Ciudad de Dios. Así es, hay que elegir bien donde ponemos nuestro

tesoro, nuestras prioridades en la vida, porque donde está nuestro tesoro está nuestro corazón.

«Lo que posees acabará poseyéndote». El Club de la pelea. Muy real lo que dijo Ed Norton sin darse cuenta, si uno se apega dema- siado a las cosas, se terminará esclavizando de estas.

«¡Qué pacífica sería la vida sin amor!, ¡qué segura y tranquila... y qué insulsa! ». El Nombre de la rosa. Realmente, y es que el amor, no es solamente estrellitas en el corazón, a veces exige mucho sacrificio de uno mismo, pero vale la pena.

«Lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad». Gla-

diador. Muy cierto, todos los actos que hacemos buenos o malos,

serán reconocidos a la hora de la muerte para ver cual será nuestro destino final.

«!Buenos días, principessa!». La vida es bella .Impresionante la forma de ver la vida, de estar siempre de buen humor, de automoti- varse, de darle un sentido a la misma.

«Con el tiempo aprenderás que hay diferencia entre conocer el camino y andar el camino». Matrix. Yo agregaría entre quedarte en palabras, aterrizarlas y remangarte. Muchas veces somos como un letrero en una carretera que lo único que hace es mostrar por donde se debería ir, pero no piensa moverse para ir allí.

«Hay magia cuando sigues luchando más allá de tu resistencia, la magia de darlo todo por un sueño, que nadie más ve, aparte de ti».

Million dollar baby. La frase se explica sola.

«Lo más inofensivo es lo que más daño hace en la vida». Mons-

ter. Muchas veces por no querer cortar por lo sano ciertos defectos

cuando son pequeños, terminan por asfixiarnos.

«El mejor truco que el diablo inventó fue convencer al mundo de que no existe». Sospechosos comunes. Eso justamente hace que para la gente no haya cosas buenas o malas, ya que al no existir el mal, todo es relativo. Así vemos que mientras unos afirman: «Para mí esto esta bien», otros, ante el mismo hecho, opinan: «Para mí está mal» .

«Siempre digo la verdad, incluso cuando miento, digo la verdad». Al Pacino en El precio del poder. Muchas veces nos acostumbramos no a mentir, pero si a exagerar, que al fin y al cabo es una forma de la mentira, y lo hacemos tan a menudo que nos parece normal.

«¿Cómo sería saber que tu siguiente suspiro será el último?». Jim Caviezel en La delgada línea roja. Imagínense ¿cómo cambiaría nues- tra vida?, ¿qué haríamos si nos dicen que nos queda una semana de vida, nuestra vida cambiaría rotundamente? Si no tenemos nada ase- gurado, no sería lo lógico vivir con la tranquilidad de que si nos queda un segundo, ¿podríamos morir tranquilos con nuestra conciencia?

«La fortuna favorece a los más audaces». Collin Farell en Alejan-

dro Magno. Hay una frase que dice, el mundo es de Dios, pero Dios

lo alquila a los valientes.

«Yo veo un bombón, me da igual que el resto vea toda la caja». Jack Black en Amor ciego. Allí va una frase para todos los que nos preocupamos de las apariencias, del que dirán, de los que estamos más interesados en hacer creer a los demás que somos felices, que en tratar de serlo realmente.

«La mayoría de la gente huye del conflicto cuando, para mí, mu- chas cosas buenas surgen del conflicto». Julie Delpy en Antes del

amanecer. El truco no es huir de la discusión, de la pelea, cuando

es necesario, ni modo. Hay que ser como los chinos, que ganan las peleas sin pelear.

«Todos los hombre mueren, pero no todos realmente viven». Mel Gibson en Corazón valiente. Así es, parece que están vivos, pero viven con el alma podrida, muerta, llena de su orgullo, de sus mise- rias, de tantas cosas que les impiden ver las cosas realmente impor- tantes y trascendentales de la vida.

«No hace falta que le pegue, basta con que no lo quiera». Kevin Spacey en Cadena de favores. A veces el peor castigo que podemos darle a alguien que queremos (esposa, padres, hijos) es no hablarles. Copio aquella célebre frase de un vals: «Ódiame por favor yo te lo pido, ódiame sin medida ni clemencia, porque el odio duele menos que la indiferencia».

«No eres tu cuenta corriente, no eres el coche que tienes, ni el con- tenido de tu billetera, no eres tus pantalones». Brad Pitt en El club de la

pelea. ¿Parece muy obvio no? Pero igual, vivimos pendientes de las mar-

cas, sin saber que una persona realmente vale lo que vale su corazón. «El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante. Lo que no significa alocadamente, sino mimando cada si- tuación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro, examinándote de la asig- natura fundamental: el amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida». Robin Williams en La sociedad de los poetas muertos. Frase buenísima que no necesita más explicación.

«Fui a los bosques porque quería vivir a conciencia, quería vivir a fondo y extraer todo el meollo a la vida, y dejar a un lado todo lo que no fuese vida, para no descubrir en el momento de mi muerte, que no había vivido». Robin Williams en La sociedad de los poetas

muertos. Muchas veces descubrimos las cosas realmente importantes

de nuestra vida en el ocaso de esta, vale la pena hacer un alto en el camino para pensar realmente que es lo más importante en nuestra vida y dedicarle el tiempo a ello.

«No subestimes el poder del lado oscuro». David Prowse en El

regreso del Jedi. Traduciéndolo a nuestra realidad se lee algo así como

que no restemos importancia a las tentaciones del diablo, porque muchas veces caemos sin darnos cuenta en lo profundo del hoyo.

«Santino, ¿qué te sucede, eh? Nunca digas lo que realmente pien- sas delante de gente que no conoces». Marlon Brando en El Padrino. Y es realmente así como nos comportamos, con caretas, con mucho de disfraz y poco de persona, en lugar de ser hombres de una sola pieza, transparentes siempre.

«Mamá decía que la vida es como una caja de bombones: “Nun- ca sabes qué te va a tocar”». Tom Hanks en Forrest Gump. Y es así, no somos dueños del futuro, pero sí de la forma como lo esperamos, como reaccionamos ante eventos que a simple vista no eran los me- jores para nosotros, para ello, es buena la confianza de saber que las cosas siempre pasan por algo.

«No inventes, no engañes, no robes ni bebas; pero si inventas, invéntate un mundo mejor; si engañas, engáñale a la muerte; si ro- bas, róbate un corazón y si bebes, bébete los mejores momentos de tu vida». Will Smith en Hitch, especialista en seducción. Se explica por sí sola.

«¿Haré lo que pueda? Los fracasados siempre alegan haber hecho lo que han podido. Los ganadores se van a casa y se casan con la reina del baile». Sean Connery en La Roca. Muchas veces el típico «haré mi mejor esfuerzo» no es suficiente, las empresas hoy en día quieren resultados, no gente que se amanezca en las empresas para que los demás los vean trabajar.

«Lo único que necesita el mal es que los hombres buenos no hagan nada». Bruce Willis en Lágrimas del sol. Muchas veces creemos que somos buenos y que hacemos lo que debemos simplemente porque «no le hacemos daño a nadie», pero no se trata de eso, en una empresa nuestro jefe tendría un buen concepto de nosotros ¿si simplemente «dejamos que no hayan pérdidas»?, o nos impulsaría a que necesaria- mente estemos buscando la forma de generar utilidades? Pues, igual con nuestra vida, si queremos asegurarla.

«Me resisto a caer en esa inercia en la que solo puedo agradecer lo que se me da porque no me queda más remedio que aceptarlo». Javier Bardem en Mar adentro. Yo le agregaría que puedo agrade- cer lo que se me da, porque es lo mejor para mí, porque las cosas siempre pasan por algo, a pesar de que nosotros no entendamos los planes divinos, para los que tenemos confianza en ellos, pues siem- pre son para bien. Son como el niño que se pone a llorar cuando le quitan las tijeras, pero no sabe que si hubiese seguido jugando con ellas se hubiese dañado el ojo.

«No todos los tesoros son oro y joyas, camarada». Johnny Dep en Piratas del Caribe. La maldición del perla negra. Depende del cristal con el que se mire la vida. Aquí en esta vida no hay tesoros absolutos, toda felicidad es pasajera, todo placer tiene un comien- zo y un fin, y cuando es ilícito deja un sabor amargo cuando pasa. A veces los tesoros de esta tierra pueden ser el hambre, el frío, la

necesidad, la incomprensión; si es que sabemos encausarlos y saber sacar cosas buenas de ellos. No todo lo que brilla es oro.

«A veces me pregunto si he cambiado tanto. Si mi mujer me reconocerá cuando sea que vuelva a su lado, y si seré capaz de ha- blarle de días como el de hoy. Ryan... no sé nada sobre Ryan ni me importa. Ese tipo no significa nada para mí, es solo un nombre... pero si vamos a Ramelle, y le encontramos y vuelve a casa, y con eso me gano el derecho de volver junto a mi mujer, entonces... esa es mi misión». Tom Hanks en Salvando al soldado Ryan. No se necesita más explicación, lo importante en el trabajo es cumplir los objeti- vos, trabajar duro y parejo hasta conseguirlos.

«Necesito creer que algo extraordinario es posible». Russell Crowe en Una mente brillante. Si no tenemos ese aliciente, esa mo- tivación, qué triste sería nuestra vida. Qué triste la vida de todos aquellos que creen que todo se termina aquí abajo, personalmente, de vivir así, estaría en una grave depresión, pendiente de que no pasen los minutos porque es menos tiempo que le queda a mi vida. «Creí que éramos invencibles. Ahora sé que las cosas que ha- cemos a la gente que amamos no se olvidan, y para seguir juntos, no hay que olvidar, sino perdonar». Woody Harrelson en Una pro-

puesta indecente. Toda una lección para los matrimonios, la frase se

explica sola.

«No es importante saber cuanto tiempo queda, sino saber qué haces con el tiempo que se te concede». Gandalf, el mago, a Frodo, en El Señor de los Anillos. Da mucho que pensar a todos los que no aprovechamos el tiempo, o lo utilizamos para ver televisión y dor- mir. Hay tantas cosas que se pueden hacer, ayudar a un ser querido, leer, hacer deporte, darle tiempo a la familia. Dicen que si el tiempo fuera solamente oro, podríamos perderlo, pero el tiempo es vida y no sabemos cuanto nos queda.

«Si bailas con el diablo, no cambias al diablo, el diablo te cam- bia a ti», de la película 8 MM. Si «coqueteamos» con lo incorrecto, nuestras debilidades e imperfecciones como seres humanos nos

llevarán, muy probablemente, a empezar a aceptar y actuar de manera incorrecta. Cita brindada como comentario del post de Miguel Rostagno.

«La vida no se mide por los momentos que respiras, sino por los momentos que te quedas sin aliento». De la película Hitch, especia-

lista en seducción.

«No importa lo fuerte que golpeas, sino lo fuerte que pueden golpearte y lo aguantas mientras avanzas». Rambo.

«Lo importante no es saber lo que se dice, sino averiguar que es lo que se piensa» El abogado del diablo.

Y quería terminar mi libro con la frase de la letra de la canción, del último álbum de Los Beatles: «Y al final, el amor que recibes es igual al amor que das».

METROCOLOR S.A., Los Gorriones 350, Lima 9, Perú,