Chapter Seven: The RECITE networks
7.3 Research methodology:
7.3.1 The selection of the two case-studv RECITE networks
es necesario de postre de crémor tártaro soluble”182.
Jaccoud183 asocia a la dieta el consumo de aguas alcalinas de Vichy, Ems, Vals o Carlsbad, que mejoran las digestiones, la sed y la poliuria. Señala su conveniencia únicamente en la primera fase de la diabetes, debiendo reducirse o suprimirse en la fase consuntiva.
Durand-Fardel decía que: “El fenómeno glucosúrico lo modificamos directa y rápidamente por medio de las aguas bicarbonatadas sódicas; pero sin que por eso dejemos de tener que recurrir a un tratamiento adecuado para modificar profundamente la anomalía a la cual corresponde. Sabemos que la glicosuria puede mostrarse sólo como un fenómeno transitorio, debido a ciertas condiciones orgánicas o funcionales que observaciones ulteriores determinarán de un modo más preciso, puesto que esta enfermedad se conoce desde hace poco tiempo en la patología.”184 Klemperer afirma que merece ser
recomendada el agua de Neuenhar.185
Aún hoy, las aguas bicarbonatadas cuentan entre sus indicaciones las siguientes:
I. Gastritis con hiperclorhidria e hipermotilidad. II. Insuficiencias duodeno-pancreáticas.
III. Procesos entero-hepáticos
IV. Litiasis biliar (cloruradas, sulfatadas).186
182Lecorché, E. ( h. 1892). Tratamiento de la Diabetes Sacarina. Barcelona. Ed. Espasa. P. 151.
183Jaccoud, S. (1873). Tratado de Patología Interna. Madrid. Bailly-Bailliere. T. 2º. pp. 486-487. USC. BX.FH.DEP 568-II.
184Durand-Fardel, M. (1876). Las Aguas Minerales y las Enfermedades Crónicas. Alcalá de Henares. Imp. Federico García Carballo. Pp.129-130.USC. BX. FH. R 704.
185Klemperer, G. (1892). Novísimos adelantamientos en la Patología y tratamiento de la diabetes. Barcelona. Revista de Ciencias Médicas de Barcelona. Año XVIII. Nº 14. 25 de Julio. Pp. 316.
186Teijeiro Vidal, J. (2008). La Balneoterapia, expresión terapéutica singular. En: Termatalia: Jornadas técnicas sobre Hidrología Médica. Ourense. Ed. Xunta de Galicia. P.133.
En la época que estamos estudiando, siglo XIX y primer tercio del XX, en general, casi todos los autores de prestigio, ya ponían muy en entredicho tales remedios. Al menos dudaban, con firmeza y fundamento, que tuvieran un efecto terapéutico directo.
No obstante, sí creían en la eficacia de aquellos balnearios como Neuenahr que tenían más acentuado el carácter de clínicas, dónde el enfermo era prácticamente hospitalizado y tratado como tal, y no como un huésped que toma las aguas bajo un liviano control médico. Pero, esto hacía confuso el saber hasta qué punto la mejoría era por ese control o por el uso y consumo de las aguas.
Sobre esto, dice el profesor Teijeiro Vidal:
“En el balneario se carece del carácter de urgencia que parece presidir todas nuestras actividades actuales. El balneario, la ciudad- balneario o el concepto más moderno de la villa termal parece que está reñido con el ritmo de vida de nuestros tiempos. Al balneario acuden las personas con el objetivo general de regenerar un cuerpo sano y comparten espacios durante varios días, a tiempo completo…. ¿Es posible mejorar la salud mediante la naturaleza, el agua, el aire, la vegetación y el entorno ambiental?”187.
Algo de esto, sin duda, era y es fundamental, en la acción terapéutica de las aguas más famosas.
Es cierto que los clásicos admitían que las condiciones de los balnearios en general contribuían a la mejora de la salud: reposo, paseos, dieta equilibrada, horarios ordenados y entornos naturales agradables, lógicamente
187Teijeiro Vidal, J. (1995). En: Prólogo a Galdo, F. Introducción a la Historia de las aguas minerales de Galicia. Sada. Publicacións do Seminario de Estudos Galegos. P.9.
ningún daño podían hacer, sino todo lo contrario, salvo que la ingesta de algunas aguas podía ser, según ellos, perjudicial para determinados enfermos:
“En los ancianos están contraindicadas las curas de baños y bebidas” “En los niños y jóvenes están contraindicadas las curas minerales de todas clases”
“Cuando existe fuerte albuminuria están contraindicadas las aguas sulfatadas de Marienbad y Carlsbad, y a veces también las de Homburg, Kissingen y Mergentheim, a causa de su gran cantidad de cloruro de sodio. Se utilizarán Neuenahr y Vichy.”188
No obstante poca influencia directa podía tener el consumo de determinadas aguas en la mejora de la glucemia y glucosuria diabéticas.
Si acaso, determinadas aguas eran favorecedoras de los procesos digestivos y, en ese sentido, en unión de la dieta sí podían resultar eficaces, pero poco más. En cuanto a los baños, quizás menos todavía, eran relajantes, activadores de la circulación y coadyuvantes para la buena salud y el apetito de los enfermos pero, esto, ciertamente, no supone gran cosa, ante glucosurias importantes.
También se recomendaba precaución por la concurrencia a balnearios de enfermos infecciosos y los peligros que esto podía traer para enfermos debilitados: “El Dr. Iranzo decía, en una de sus conclusiones en el Congreso Médico celebrado en Barcelona, en el año 1888, que los Médicos debían de evitar la concurrencia a los establecimientos balnearios de los enfermos del aparato respiratorio, por ser terreno tan favorable para la implantación,
desarrollo y multiplicación del bacilo que muchos irían relativamente sanos y volverán enfermos incurables.”189
Decálogo de los baños, del Dr. Chinchilla.
D. Anastasio Chinchilla, figura nacional de la época, recomendaba observar unas normas antes de tomar los baños:
1º.- Los baños no deben tomarse el mismo día de llegada al establecimiento.
2º.- El número de baños no debe quedar al albedrío del bañista, sino del médico-director, quien, en vista de las circunstancias del individuo y de la enfermedad, consigna el número necesario.
3º.- Los enfermos, después del uso de los baños, deben reposar algún tiempo y no emprender su viaje inmediatamente, ni en días lluviosos, ni en horas de gran calor, ni horas antes o después de una tormenta.
4º.- Los baños deben tomarse con calma, sin tener el cuerpo acalorado por haber hecho ejercicios violentos.
5º.- Deben tomarse en ayunas, o al menos una hora después de haber tomado chocolate.
6º.-Durante el baño, no deben darse muchos chapuzones de cabeza; puede suplirse esta operación echándose agua en la cabeza o cubriéndola con un paño mojado.
7º.- usarán buenos alimentos y evitarán comer frutas no sazonadas, beber mucho vino o licores espirituosos.
189Gasalla González, P. (1893). Los cafés considerados como una de las causas principales de la tuberculosis. Tesis Doctoral. Lugo. Imp. De El Regional. P.71-72.
8º.- Los enfermos que padezcan reumatismos, deben procurar ir bien abrigados; no exponerse a fuertes corrientes de viento, en especial, en las horas de tormenta.
9º.- Evitarán tomar baño en las horas de tempestad, y lo mismo exponerse a ellas.
10º.- Evitarán los enfermos todas las ocasiones de tomar disgustos; alejarán de sí toda pasión deprimente o excitante; se dedicarán a distracciones lícitas y honestas; combinarán estas con el ejercicio moderado a horas cómodas, y huirán del relente de las noches y de las madrugadas.”190
Algunas opiniones al respecto
Frerichs, una auténtica autoridad médica y diabetológica, se muestra como un decidido entusiasta de los tratamientos hidrominerales en su libro clásico sobre diabetes191 en contraste con otros autores:
190Chinchilla, A. (1859). Memoria sobre las aguas y baños minero-medicinales de Villatoya. Madrid. Imp. Manuel de Rojas.
191Frerichs, F.T. (1887). Tratado de la Diabetes. Madrid. Enrique Teodoro. Biblioteca escogida de El Siglo Médico. Pág 225.
“Las aguas minerales alcalinas como Carlsbad, Neuenahr y Vichy, son mucho más útiles en el tratamiento de la diabetes que el carbonato de sosa puro. No hay duda alguna y de ello me he convencido más de una vez, que el uso de estas aguas hace desaparecer los síntomas de la diabetes, ya enteramente y por un tiempo más o menos largo, ya por lo menos de un modo muy notable”. Y, continúa más adelante, demostrando que conoce las opiniones, en contrario, de otros autores de prestigio:
“Los buenos efectos de las aguas minerales parecen contradichos por las observaciones de Külz, Riess y Senator, que haciendo tomar a los enfermos, ora en el hospital, ora en su domicilio, las aguas de Carlsbad combinadas con un régimen severo, no lograron obtener cambio alguno en la excreción del azúcar.
De nada vale, preguntarse si los beneficios de las aguas minerales deben atribuirse al cambio de medio y de costumbres, al ejercicio, a la permanencia en las montañas, al alejamiento de los negocios, al olvido del tráfago de cada día, etcétera; el hecho que hay que retener es el de la eficacia de las aguas, de la cual tengo tantas pruebas por mi parte que jamás vacilaría en mandar a ellas a mis enfermos. Al igual que los demás tratamientos, no realizan la curación definitiva de la diabetes; pero hacen desaparecer el azúcar de la orina por muchos meses, y después no vuelve sino poco a poco y al principio en pequeña cantidad”.
Lecorché, Profesor de la Facultad de Medicina de París, era un gran partidario de las aguas termales: “La importancia del empleo de las aguas minerales en la diabetes no hay para qué mentarla: es un hecho demostrado y