• No results found

6.6 Iterative Schur Complement Preconditioners

6.7.1 The Sphere Problem

Grandes maestros del crecimiento personal como Julia Cameron, Louise Hay o Mario Alonso Puig, entre otros, nos hablan de cómo la actividad física se convierte en un momento de conexión con nosotros mismos y con nuestro ser.

Por eso, no te sorprendas si te llegan las respuestas mientras realizas alguna actividad física o poco tiempo después de haberla practicado, ya que es una de las mejores terapias para traer claridad a nuestra vida.

¿Cuánta actividad física se recomienda?

Todo depende de lo que quieras conseguir. Creo que, al igual que con la comida, cada uno tiene su propia sabiduría deportiva y quien mejor sabrá qué es lo mejor para ti, eres tú mismo.

Si quieres tener un cuerpo fit, por supuesto que vas a necesitar horas de entrenamientos específicos y una alimentación especial, asesorada por un nutricionista deportivo. Personalmente, me gusta ver la actividad física como un gesto de amor y respeto maravilloso hacia nosotros mismos, más que un medio para conseguir el cuerpo perfecto, el cual, de hecho, ya lo tenemos.

Existen varias posturas sobre la actividad física: algunos dicen que lo ideal es hacer unas tres o cuatro veces por semana, pero yo, personalmente, según todo lo que he ido estudiando, me quedo con la recomendación de realizar actividad física todos los días al menos durante treinta minutos.

Esto no quiere decir que tengamos que ir todos los días al gimnasio o realizar el mismo tipo de ejercicio, en realidad, puedes considerar como actividad física el caminar a paso firme (no a paso de shopping) e incluso puedes caminar quince minutos por la mañana y quince minutos por la tarde y así llegas a los treinta minutos diarios. Por ejemplo, puedes bajarte una parada antes de tu trabajo y por la tarde caminar una parada más para tomar el autobús, aparcar tu coche más lejos, usar las escaleras o moverte

en bicicleta. Mi consejo es que tengas una vida más activa en general, y pienses en todos los momentos que tu propia rutina te facilita para hacer más ejercicio.

Creo importante aclarar que con treinta minutos de ejercicio al día conseguiremos proteger nuestro corazón, pero difícilmente conseguiremos marcar nuestros músculos; para eso son necesarias rutinas intensivas y específicas de ejercicio. Si esa es tu intención, te recomiendo que lo consultes con un entrenador personal.

¿Ejercicio en ayuno?

Es cierto que hay muchos estudios que así lo recomiendan, sobre todo porque quemamos más grasa, pero yo no veo el ejercicio sólo como un medio para adelgazar. Claro que es importante quemar grasa y generar más masa muscular, pero creo que es aún más importante ser respetuosos y cuidadosos con nuestro cuerpo.

¿No te parecería abusivo tener un jefe que pretendiera que trabajaras catorce horas diarias sin comer? ¿No es igual de abusivo pretender que tu cuerpo haga ejercicio después de llevar horas y horas sin comer? No te olvides que durante la noche, mientras tú estás durmiendo y descansando, tu cuerpo sigue funcionando.

No te digo que tengas que desayunar como un rey, pero al menos consumir una colación antes de entrenar, que puede ser, por ejemplo, una fruta con un poco de avena o un yogur, y ya después de entrenar tomas el desayuno.

En caso que realices actividad física por la noche, te recomiendo consumir una colación previa y después cenar una vez hayas terminado de hacer ejercicio; a no ser que vayas a caminar, en ese caso también podrías cenar antes.

Mejor horario para hacer ejercicio

Una vez más, tú mismo te darás esta respuesta. Tengo pacientes que se sienten mucho más productivos cuando hacen ejercicio por la mañana y tengo otros que si hacen eso acaban sintiendo más

sueño durante el día. Por otro lado, tengo pacientes que cuando hacen ejercicio por la noche, se activan y no pueden dormir bien, y otros que duermen mucho mejor.

Seguro que habrá estudios que te recomienden que lo hagas por la mañana, pero quizás no te siente bien o no cuentes con ese tiempo a primera hora del día. Creo que muchas veces leemos tantas cosas y queremos hacer todo de una manera tan perfecta, que por el miedo a equivocarnos, finalmente no hacemos nada. ¡No dejes que sea tu caso! Sé realista, sé sincero. Elige algo que realmente disfrutes y hazlo lo mejor que puedas y a la hora que mejor te venga.

Ten presente que una de las comidas más importantes del día debe ser la de después de hacer ejercicio, independiente de la hora que sea, para que puedas entregar a tus músculos los nutrientes necesarios para la recomposición y generación de masa muscular. Esto lo consigues con «El Método de los 4 Elementos». Si algún día quieres comer algo que no sea saludable, es mejor que lo hagas justo después de entrenar, ya que tu metabolismo estará más activo, quemará con mayor rapidez las calorías y no absorberás lo mismo que si lo hubieses comido antes del ejercicio, cuando tu metabolismo estaba en reposo; también porque parte de esos nutrientes se destinarán a la regeneración del tejido muscular. Con esto no es que te esté recomendando comerte un paquete de galletas posejercicio, sólo te estoy diciendo que si, por ejemplo, te regalaron unas galletas especiales traídas desde el otro lado del mundo, comerlas después de hacer ejercicio sería el mejor momento.

¿Y si no tengo ganas de moverme?

Cuando descubrí esto, gracias a la maravillosa neurociencia, creo que me saqué un tremendo peso de encima y ahora que lo vas a leer, estoy segura de que tú también lo harás.

¡A ningún cerebro le gusta hacer actividad física! La función más importante para nuestro cerebro es sobrevivir, por lo que siempre intentará ahorrar la máxima energía para usarla en caso de peligro. Nuestro cerebro primitivo ama comer y dormir, así que si pensamos que nos va a pedir que, por favor, comamos sano y nos movamos más, nos pasaremos la vida esperando, puesto que hará todo lo posible para que hagamos exactamente lo contrario.

Ahí entra en juego nuestro cerebro más evolucionado, el neocórtex, que, gracias a su capacidad de razonar, sabe que hacer ejercicio y comer sano es beneficioso para nuestra salud. Gracias a esto nosotros mismos vamos a darnos ánimo, darle las gracias a nuestro cerebro primitivo por ayudarnos a sobrevivir y decirle que, aunque hace un excelente trabajo, ahora puede descansar porque no hay ningún animal salvaje persiguiéndonos. Después nos iremos a hacer ejercicio.

Siempre recuerdo cuando una de mis amigas, que es deportista de élite, me decía que entrenaba seis veces por semana y que aun así no había día en el que antes de salir de su casa, no pensara en excusas para no ir a entrenar. Cuando esto sucedía, rápidamente se acordaba de cómo funcionaba su cerebro, se ponía las zapatillas y se iba a correr. Cuando regresaba a casa se sentía plena, porque había elegido ella, no su cerebro primitivo, y sentía que había elegido muy bien, ya que hacer ejercicio era uno de sus mayores placeres.

Hacer ejercicio es una elección, no una inspiración que surja sola.

Dulces sueños

Nuestras horas de sueño tienen una importancia fundamental en nuestra vida. En este capítulo nos centraremos en cómo influyen en nuestra salud, cuerpo, metabolismo y peso.