• No results found

THE SUB-CALIBRE TRAINING DEVICE FFV 553 INSTRUCTOR'S NOTES

FUENTE: HTTP://WWW.ALUMBRADOSEPM.COM.CO/POSTALES/

Sin embargo, observando algunos periódicos de la época, señalan que en el desfile de silletas florales provenientes de los lugares circunvecinos, participaban campesinos de las montañas de Antioquia próximas a Medellín, no hacen diferencia alguna acerca de la procedencia de los campesinos que participaban en el desfile.

82

Esta información coincide con la historia que cuenta Don Carlos Enrique Arteaga27 quién para el tiempo en que comenzaron las primeras exposiciones florales en silletas en la ciudad él ya cultivaba flores (Cartuchos, claveles y azucenas) en la vereda La Palma, y él alega, que si bien en Santa Elena se creó la silleta para los productos florales y es su gente la que cada año sorprende con nuevas innovaciones y obras de arte, son los de San Cristóbal los que, simulando las silletas, iniciaron las exposiciones florales con un desfile en San Cristóbal, en el cual utilizaron un armazón que simulaba la silleta y que colocaron sobre las mulas que llevaban la leche.

Ese año (1956), uno de los espectadores fue Don Jorge Restrepo Uribe (Alcalde de la ciudad) quién le comentó a Don Enrique lo bello que había quedado la exposición y le solicitó que se hiciera un desfile similar en el centro de la ciudad. Al próximo año se hizo la exposición de flores en la que también participó la gente de Santa Elena. Hoy en día, y como lo señala la nota del periódico, aunque exista rivalidad, no puede haber desfile sin la participación de los silleteros de Santa Elena, pero no puede haber silleta sin la producción de flores de San Cristóbal. Hoy por hoy, San Cristóbal tiene una participación en el desfile, no llevando silletas, pero sí desfilando con una carroza.

Todas estas características del territorio de Santa Elena y desfile en la actualidad, se dan en un momento en que se presentan sobre el corregimiento ciertas amenazas producto de la influencia de los procesos de urbanización de la ciudad, que pueden hacer desaparecer la condición rural de este territorio, lo que ocasionaría el desplazamiento de buena parte de sus habitantes y la irremediable pérdida de la autenticidad de sus costumbres, su cultura campesina y por ende del mismo bien considerado patrimonio inmaterial y recurso para el aprovechamiento turístico como actividad económica que hace parte importante de la nueva vocación de la ciudad.

Foto 21 Foto de los alumbrados de 2011 donde se muestran las características en las que se reconoce a las veredas. En este caso Santa Elena

83

FUENTE: HTTP://WWW.ALUMBRADOSEPM.COM.CO/POSTALES/

Se trata de la presión de crecimiento de la ciudad sobre sus periferias rurales, en tres modalidades a saber: 1) el “desbordamiento” de lo urbano, por fuera del “perímetro”. 2) los procesos de urbanización y parcelación campestre y semicampestre en zonas rurales y 3) las posibilidades de que a través del gobierno nacional se aprueben macro proyectos de VIS (Vivienda de Interés Social) en zona rural.

Irónicamente otros dos macroproyectos en cabeza del departamento y el municipio de Medellín, el túnel de oriente y el parque Arví respectivamente, terminan por afectar la vida cotidiana de los campesinos de Santa Elena. En el primer caso porque así conocieran todas las protestas, llamadas de atención y reclamos de los campesinos ante la gobernación, porque consideran que el túnel puede afectar las fuentes de agua y la estabilidad de los taludes, además sienten que con la construcción del túnel quedarán más aislados de lo que actualmente están por la inestabilidad de la carretera actual.

En el segundo caso, porque se ven utilizados como parte de un recurso para el turismo, pero no los tienen en cuenta en la definición del proyecto del parque Arvi, lo cual redunda en que los medios de transporte y otros servicios que podrían generar mejores condiciones de vida son pensados en función del turista y son a ellos a quienes benefician, mientras al habitante de la zona, termina por afectar su modus vivendi. Por ejemplo, los turistas al visitar el parque se sienten con derecho de entrar a las casas de los campesinos, que por cultura y tradición se mantienen abiertas, obligándolos con ello, a cambiar su costumbre, afectando la tranquilidad propia de la zona rural. Así mismo, los habitantes tienen la idea, derivada de la precaria

84

socialización del proyecto, de que se van a construir porterías entre las carreteras veredales que restringen el paso de las personas en un territorio en que es costumbre pasar de vereda en vereda atravesando las montañas, haciéndole el quite a las carreteras.

Por su parte, el metro cable que supuestamente prestaría un buen servicio de transporte a gente de la zona, sobre todo en la época en que la carretera presenta problemas, solo funciona de 9:00 a.m. a 5:00 p.m., horas más adecuadas para el turista que para el Seleno que viaja a la ciudad a cumplir horas laborables o a llevar de madrugada sus productos a los sitios de venta. En conclusión, resulta paradójico que el municipio de Medellín y el departamento de Antioquia, valoren y se peleen el aprovechamiento de la cultura silletera como recurso valioso para el turismo y como símbolo de sus territorios, al tiempo que no realizan proyectos productivos y sociales que contribuyan a reactivar y mantener la tradición floricultora de la zona, pero si ejecutan otros proyectos de gran alcance e impacto en los que no se tienen en cuenta las necesidades de los campesinos y que terminan por afectar y transformar aquello que se quiere proteger y mantener .