3.3 DECODING OF LDPC CODES
3.3.1 THE SUM-PRODUCT ALGORITHM
“El litoral de Huelva y Cádiz comprende grandes playas adosadas a acantilados de
areniscas y conglomerados neógenos y cuaternarios en los que se encuentran ejemplos espectaculares de impactos sobre construcciones” (Vanney et al. 1985 en Dabrio et al.,
1993: 100). Las playas son los medios más dinámicos de la franja litoral5,
observándose una clara distinción entre las onubenses y las gaditanas. En general, en la provincia de Huelva, desde la desembocadura del río Guadiana hasta la del Guadalquivir se caracterizan por constituir una masa extendida de anchura considerable (dado que la amplitud de marea es de unos 2 metros –Bejarano, 1997: 40-) cuyos granos presentan un tamaño homogéneo, (aunque más pequeño en zonas más alejadas a la línea de costa por procesos de transporte eólico), jalonadas por cordones dunares, salpicados de vegetación mediterránea, que sirven de suministro de material de tipo fino sedimentable. Así, “Entre Isla Cristina y El Rompido los acantilados son inactivos (fósiles) y están
separados de la costa actual por una unidad arenosa de playas con dinámica litoral muy activa” (Dabrio et al., 1993: 100). La particularidad de este sector la constituye la
continuidad de este tipo de ambientes en el que sólo aparecen las interrupciones ocasionadas o por las desembocaduras de los cauces fluviales que discurren por el territorio, formando los estuarios, marismas o islas barreras, como son los casos del estuario del río Piedras, Odiel, las marismas de Punta Umbría y las de Isla Cristina, entre otros, o bien los propios núcleos y
5Léase al respecto Bejarano (1997: 40), Pendón (1999: 123), García (2006: 88-89) o Pazos (2005: 61).
edificaciones urbanas. En contrapartida, la costa gaditana presenta playas más pequeñas o medianas al estar más compartimentadas por la presencia de bahías, cabos o sierras (Bejarano, 1997: 40).
Por su parte, otro elemento característico y abundante en el área de estudio lo constituyen las flechas litorales que se forman por un proceso de transporte de materiales en el sentido de las corrientes descritas en el apartado anterior y, por tanto, con crecimiento hacia el este en Huelva (el ejemplo más conocido es el de la Flecha de El Rompido) y hacia el sureste en Cádiz (debido a la curvatura natural del sector y a la ausencia de corrientes de transporte, la abundancia de este tipo de formaciones decrece y es más frecuente la presencia de acantilados y zonas rocosas que albergan playas de pequeñas dimensiones - Río, Banevante, Gracia, 2003-).
En concreto en el trayecto Guadiana-Tinto-Odiel (Mapa 4.2.), en un sentido oeste-este, desde la desembocadura del primer cauce hasta las marismas del río Piedras se desarrolla una playa continua y abierta al mar donde aparecen restos del antiguo sistema de islas barreras en evolución a la colmatación, formaciones que constriñen los estuarios tanto del Guadiana como de los ríos Carreras, Piedras, Tinto y Odiel, conformando grandes marismas entre los acantilados fósiles y la línea arenosa de costa (Ojeda, 1989), tal es el caso de las Marismas de Isla Cristina, un Paraje Natural que se extiende por los municipios de Ayamonte e Isla Cristina con una superficie de 2.145 ha y las Marismas del Río Piedras y Flecha de El Rompido, en Cartaya, bajo la misma figura de protección y con 2.530 ha. En ocasiones la coerción ha dado lugar a lagunas que han quedado desligadas de su fuente inicial de alimentación, tal es el caso de la Reserva Natural de la Laguna de El Portil en Punta Umbría (1.316 ha) o la de Palos y Las Madres en Huelva (con 693 ha), separadas varios kilómetros de la línea marítima; espacios todos incluidos en el inventario de Humedales de Andalucía, con lo que aumenta el grado de conservación en el interior y entorno de los mismos (CMA, 2007).
Mapa 4.2. Usos del suelo en el sector río Guadiana-ríos Tinto y Odiel
Inmersos en este paisaje se suceden diversos usos entre los que destacan, por su amplitud, los núcleos de población, tanto principales (Ayamote, Isla Cristina, Lepe, Huelva, etc.) como secundarios (La Antilla, El Rompido, El Portil, entre otros), éstos últimos muy cercanos a la costa reciben en verano altas cifras de población. Por su parte son representativas las áreas forestales
naturales e, igualmente, las zonas de matorral. Más al interior, pero de importancia
por la expansión reciente acontecida, se encuentran las tierras dedicadas al cultivo, especialmente en régimen de regadío, aprovechando las condiciones fértiles de los márgenes de las superficies de aguas continentales, llegando hasta límites que, en ocasiones, perjudican los valores ambientales y naturales que aquéllas encierran. Como se observa en el mapa expuesto, las zonas de cultivos van cediendo terreno al bosque en los términos de Cartaya y Punta Umbría hasta llegar al Paraje Natural de mayor extensión en la costa: Marismas del Odiel que cuenta en la actualidad con 7.185 ha protegidas. En la capital es destacable la ocupación del espacio por los usos industriales y de minas (representados de un color rojizo en la imagen), uno de los fenómenos que dificulta la apertura de este municipio al uso turístico, debiendo competirse con los valores que ofrece la provincia en su conjunto, a pesar de la centralización de funciones en el núcleo principal.
Oferta náutica
De las 141 instalaciones náutico-deportivas ubicadas en litoral
onubense, 13 de ellas se encuentran en el tramo de litoral delimitado por la
1Se consideran las asociaciones náutico-deportivas del cauce del Río Piedras (Club Náutico Río Piedras, San Miguel y Nuevo Portil) aunque por su carácter actual de zonas de fondeadero se desconoce el número exacto de amarres que proporcionan, el tamaño de eslora de los barcos que acogen y la superficie destinada a tal uso, aunque las cifras se sitúan en torno a los 1.200 atraques para barcos que no superan los 12 metros de longitud. Se encuentra en proyecto que dichas asociaciones sean sometidas, en un breve periodo de tiempo, a obras que acondicionarán el cauce, a modo de dársenas de tipo ligero (al igual que el caso de la marina de El Rompido), de modo que no será necesaria la construcción de diques de contención, además de dotarlas de una zona servicio. El caso del Club Río Piedras merece ser destacado desde la óptica ambiental al contemplar su proyecto la creación de una dársena interior y, consecuentemente, requerir el dragado de gran parte de la superficie del LIC. En la actualidad, la Consejería de Medio Ambiente está a la espera de recibir el EsIA, que deberá estar sujeto a mayor análisis por parte de la administración, especialmente debido al depósito del material extraído de los trabajos de acondicionamiento. El caso de la Asociación Náutico Deportiva de El Terrón, con capacidad para unos 100 barcos deportivos de hasta 7 metros de eslora, también se trata de incluir en la estadística por las mismas razonas que las anteriores. Es preciso resaltar que es inminente por parte de EPPA la creación de un puerto deportivo en el municipio de Lepe, aprovechando las estructuras del puerto pesquero, estudio que ya cuenta con la documentación pertinente en las oficinas de la Empresa Pública.
finalización del río Guadiana y los ríos Tinto y Odiel, que encajan a la capital de Huelva, es decir, este área agrupa el 93% de la oferta de instalaciones y el 85% de atraques de un total de 4.270. Las esloras de los barcos que tienen cabida en estas infraestructuras portuarias oscilan entre los 4 y los 24 metros, y sólo los de menor tamaño tienen posibilidad de practicar el fondeo controlado en asociaciones dado que los de mayores dimensiones precisan unos servicios y condiciones de abrigo proporcionadas por los puertos deportivos.
La gestión presente en las instalaciones se reparte entre la centralizada directa por parte de la Empresa Pública de Puertos de Andalucía (EPPA) al dirigir Ayamonte, Isla Cristina y Punta Umbría, y la centralizada indirecta o de carácter privado, tal es el caso de las marinas de Isla Canela (Ayamonte) y El Rompido (Cartaya). La diferencia en este tipo de gestión reside en que las marinas son controladas por empresas lucrativas que incluyeron en un proyecto inmobiliario la aparición de infraestructuras deportivas para aumentar su oferta complementaria, de modo que la actividad se dirige a la consecución del máximo beneficio económico posible. Por otro lado, tanto los clubes náuticos como las asociaciones deportivas (de Punta Umbría, Cartaya y Lepe) son entidades sin ánimo de lucro cuyo objetivo es la mejora en las instalaciones para los socios, inversores a todos los efectos. La actuación de EPPA, en este caso, es puramente administrativa, basándose en la concesión de los permisos de explotación por el periodo legalmente establecido y tratar la ordenación de los cauces de agua.
El territorio marítimo y terrestre que la provincia de Huelva dedica a este tipo de uso se aproxima a 579.678 m2, unos 0,6 km2 (sin contabilizar la
superficie de las asociaciones deportivas en régimen de fondeo o localizadas en cauces fluviales, por tratarse de cifras imprecisas), cifra no proporcional a la dimensión de los impactos económicos, sociales y ambientales que la actividad náutica despliega, hecho que se constatará en capítulos posteriores. Las características más relevantes de las obras portuarias encuadradas en la franja costera objeto de este apartado se comentan en las páginas sucesivas, encontrándose en un sentido este-oeste2las siguientes.
2En el municipio de Sanlúcar de Guadiana, sobre las aguas del río, se enclava una pequeña instalación equiparable a un muelle que hace la función de amarradero y que tiene cabida para apenas una docena de embarcaciones de cortas dimensiones. Su gestión es municipal y sirve de escala para los barcos de recreo que pretendan remontar el cauce. Como es de suponer la oferta que implica esta estructura en el contexto del estudio resulta casi despreciable y, por ello, no es de vital importancia su contemplación en las estadísticas, aunque sí su mención. Por su parte, en el concelho de la orilla opuesta del río, Mértola, como un espejo se sitúa otra estructura de similares condiciones, siendo ambas obras un reflejo de la intención de la apertura de estos núcleos poblacionales al río Guadiana navegable hasta 60 km al interior y escenario de paisajes que merece la pena contemplar.
1. La Marina de Isla Canela (Imagen 4.2.): se sitúa en el término municipal de Ayamonte, específicamente en el estuario del río Carreras (caño de la Moharra), sin embargo, este carácter de fluvialidad no ha impedido que se trate de una obra de envergadura que podría considerarse de tipo pesado3 por
las tareas de dragado necesarias para la creación del puerto y los movimientos de terreno que dieron lugar tanto al varadero como a la propia urbanización desplegada alrededor (Fernández, 1986).
Se trata de una instalación joven que lleva en funcionamiento apenas 7 años, suponiendo hoy día una oferta de 231 atraques distribuidos entre los 6 y los 12 metros de eslora cuya gestión, junto con los servicios que ofrece la infraestructura, corresponde a una empresa privada. En este contexto, el despliegue de la obra portuaria se engloba en lo que podría denominarse desarrollo inmobiliario de segunda residencia4 dado el marcado carácter de
estacionalidad que sucede en el núcleo urbano de Isla Canela. Así, el objeto final de la aparición del complejo es procurar una subida del precio de los
3 Varios autores han establecido diversas tipologías de puertos deportivos en función de diferentes criterios (económicos, técnicos, de gestión, de ubicación, medioambientales, etc.), analícese (Bernard, 2000: 26-34), García-González (2005: 171) o Zubieta en López y Castillo (2001: 16), entre otros. Considerando el juicio de impactos en el entorno la clasificación puede sintetizarse en:
- Los puertos ligeros o cuasi naturales que son aquéllos que aprovechan las condiciones abrigadas del medio, no precisando ningún tipo de infraestructura para su establecimiento, quedando los barcos resguardados de forma natural. Suelen situarse en los estuarios, bahías y especialmente en transeptos de ríos alejados significativamente de la desembocadura.
- Los semi-ligeros, semi-rígidos o mixtos son los que se benefician de las condiciones topográficas y geográficas del entorno pero requieren algún tipo de obra de pequeña envergadura o labores de movimiento de tierras, dragados, etc. Se ubican en espacios similares a los anteriores que quedan más expuestos a los procesos de dinámica costera.
- Los artificiales o pesados son los que demandan el establecimiento de diques de contención y transformaciones considerables de la situación de partida conllevando normalmente la desaparición de los ecosistemas originales. Dada la dimensión de las construcciones contempladas pueden aparecer en cualquier tipo de ambiente; ejemplos significativos se encuentran en las líneas de costa de las provincias de Huelva y Cádiz.
4 Define Chapapría (2000: 31) el desarrollo inmobiliario de primera residencia como “las
instalaciones complementarias de áreas residenciales de primer uso, esto es, de primera residencia. Se trata de centros de desarrollo, en muchas ocasiones de promoción pública, especialmente municipal […]. Son, generalmente, proyectos empresariales, orientados, por tanto, a la obtención de plusvalías importantes inmobiliarias […]”.
terrenos y viviendas asentadas en territorio privado que se justifique en la oferta complementaria de práctica de deportes.
La situación del tramo final del caño de la Moharra roza, con mucho, el límite de capacidad del espacio dado que, además de la dársena deportiva, soporta una pequeña flota pesquera asentada en el margen opuesto (Imagen 4.1.). Es esta una ocupación desprendida de dos versiones contrapuestas (por una parte la de la empresa privada que afirma que la llegada de los pescadores a la superficie de agua fue posterior a la suya y como resultado a los trabajos de dragado emprendidos por ellos, que acondicionaron la salida del caño y, por su parte, la de los marineros que aseguran que su presencia en la zona fue anterior al surgimiento del deseo de potenciar un deporte novedoso observado desde la óptica elitista). Hasta el momento el resultado ha sido el reciente cierre de una licitación de EPPA para la edificación de un muelle pesquero en el caño (Imagen 4.1.) con un plazo de ejecución contemplado de 5 meses (Junta de Andalucía, pliego de cláusulas administrativas para la contratación de las obras en BOJA núm. 70 de 10/04/07) y para el cual será necesario emprender obras de dragado en áreas delimitadas como yacimientos subacuáticos por la Consejería de Cultura que revisará los trabajos previa actividad arqueológica de control (Consejería de Cultura, informe sobre dragado para la obra del “Muelle pesquero en el Caño de la Moharra” de la punta del Moral en el término municipal de Ayamonte –Huelva-, 2007). Es esperable con esta medida que el gremio marisquero-pesquero aplaque la adversa conducta medio ambiental que afecta la calidad del entorno de las instalaciones y lleva efectuando desde los inicios de la actividad.
Imagen 4.1. Localización del muelle pesquero en el caño de la Moharra y situación de
La Gola
Fuente: Elaboración propia en 2007 a partir de Ortofotografía Digital de 2004 y el Mapa Topográfico de los litorales de las provincias de Huelva. Cádiz y Málaga de 2005.
2. El Puerto Deportivo de Ayamonte (Imagen 4.2.): como su nombre indica constituye junto con la marina de Isla Canela la oferta náutica del municipio, aun cuando el origen de esta estructura difiere de la anterior al igual que su régimen de control que se enmarca en el directo centralizado. Su surgimiento es debido a la existencia previa del puerto pesquero de Ayamonte en el lugar que actualmente ocupa la dársena deportiva (cauce del río Guadiana) por lo que el proyecto trató de recuperar un espacio portuario que dejó de ser funcional y donde empezaban a fondear embarcaciones deportivas de pequeña eslora. Por las afecciones ambientales generadas por la actividad portuaria deportiva e, igualmente derivado del origen, podría considerarse el puerto una obra semi-rígida, si bien, a ciencia cierta, fue en sus orígenes artificial o pesada.
Del mismo modo que en el anterior caso los pocos años de funcionamiento de la instalación es la causa de que resulte muy difícil cuantificar los efectos, desde todas las perspectivas, desencadenados por el
despliegue de la actividad. Sin embargo, la finalidad última del puerto deportivo es la de subsanar una demanda localizada de servicios y espacios (lejos de suponer, hasta a actualidad, un pilar económico –atracción de turistas, por ejemplo- relevante para el núcleo urbano). A tal efecto, en el año 2006 se produjo una ampliación que aumentó la oferta de plazas de atraques hasta los 311, casi doblando la capacidad inicial, para embarcaciones que van desde los 6 hasta los 18 metros de longitud, mejorándose junto con estas actuaciones las zonas de tierra (oficinas, servicios, etc.).
Dada la cercanía del puerto a la desembocadura del Guadiana, en su discurrir por trayectos finales el cauce arrastra materiales que al encontrar obstáculos se depositan. Por este motivo y, dada la dependencia de los navegantes de la oscilación de la marea, es preciso ejecutar dragados en la zona cercana a la bocana de la dársena cada cierto periodo de tiempo. Además de esta afección, la renovación del agua en el muelle es más dificultosa debido a la mayor densidad de pantalanes y barcos en la superficie acuática.
3. El Puerto Deportivo de Isla Cristina (Imagen 4.2.): con un mayor periodo de funcionamiento que los anteriores, la estructura portuaria de este municipio, de tradición pesquera y marisquera (de la misma forma, administrada bajo la fórmula directa centralizada), debe su emplazamiento actual a la accesibilidad y las menores dificultades técnicas ejecutables de la zona, constituyendo el ecosistema inicial por aquel entonces (años 1991-92) una zona de arenal-cañaveral que formaba parte de la dinámica del la ría del Carreras.
La dársena, acotada por una cimentación rígida, destina 204 amarres a propietarios de barcos comprendidos entre los 4 y los 24 metros de largo. Sin embargo, la capacidad total supera esa cifra al disponer el establecimiento de una nave de medianas dimensiones donde pueden recogerse las embarcaciones durante los periodos climáticos más adversos. Es importante no asemejar el funcionamiento del edificio con el de una marina seca, ya que la permanencia de los barcos en ella no es continua ofreciéndose esta posibilidad como un servicio más del puerto.
Con objeto de lograr el compromiso propuesto por el gobierno andaluz de duplicar la capacidad de atraques en esta Comunidad para el año 2012 (Ayuntamiento de Vélez-Málaga, en prensa, 2005, Salas -2007: 7- ), se ha planteado la posibilidad de ampliar el puerto deportivo de Isla Cristina, una propuesta que consistiría en desplazar hacia el interior del cauce el área de varadero y la nave de abrigo para transformar ese espacio de tierra en superficie de agua. No obstante, tanto la rentabilidad económica de la operación (esta
actuación daría lugar, como máximo, a un centenar más de anclajes) como la dimensión ambiental de la misma (en el contexto actual se habla de un tramo marino que produciría la estrechez del canal de navegación –que también abastece el tránsito marítimo procedente de la marina de Isla Canela-, además de tratarse de una zona desprotegida que requeriría complejos diques de contención de las mareas y una elevada inversión) han llevado a plantearse otra posibilidad centrada en la zona de La Gola (Imagen 4.1.) del cual se ha adjudicado recientemente el estudio de viabilidad y cuyos detalles se explicarán en un apartado posterior. Por el momento adelantar que los antiguos usos marisqueros característicos parecen ser no tan intensos como en décadas anteriores, además, teóricamente, la estructura de escollera necesaria para la estabilización de la arena y el dique de abrigo en el exterior serían de menor envergadura que los precisos en el caso comentado anteriormente (entrevista telefónica puerto deportivo de Isla Cristina 06/05/2007 o/y Salas, 2007: 7).