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Supervised by Professor Nollaig A Frost

CHAPTER 2 METHODOLOGY

2. Introduction

3.2 The Typologies

En el trayecto del presente capítulo se han reconocido diversas clases de federalismo, pero también se ha enfatizado en la importancia e influencia que tiene la historia de un pueblo al interior de su gobierno, para el direccionamiento que pueda tomar el mismo en determinado momento.

Atendiendo ese enfoque, el presente título se ocupará de estudiar la ejecución federal dentro de los sistemas iberoamericanos, más puntualmente de países como México, Argentina, Brasil y Venezuela, con el fin de determinar si efectivamente se encuentran influenciados por aquellos sistemas pioneros (norteamericano – Alemán), o si por el contrario, se ha creado un nuevo modelo que pudiera denominarse federal, y que los diferenciará de los anteriores.

Para iniciar, se deberá tener en cuenta que los antecedentes federales en América se remontan a la historia de la corona española en que los reinos se constituyeron por sectores como sucedió por ejemplo con el Reino de Nueva Galicia, el Reino de México, el Reino de

El modelo federal venezolano. Manifestacones del federalismo en el marco latinoamericano 58 León, entre otros. El sistema fiscal castellano tuvo que ceder una especie de “autorización” a los pobladores para imponer su administración, la cual fue asumida en unos casos por los consulados de comercio y en otros por los cabildos, quienes lograron astutamente el control local en los niveles económico, político y administrativo, pero para beneficio nacional y no español, por lo que se fortaleció el poder mediador otorgado y se sembraron las primeras simientes de un sentimiento de independencia respecto de la corona, quien emitía sin embargo en ocasiones, ordenes contradictorias que debían ser desobedecidas. Pese a dicha situación, existió un momento histórico coyuntural hacia 1808, cuando Napoleón entregó la corona española a su hermano José, junto con la carta de Bayona4, en la que se otorgó

representación a los pueblos americanos con cierto grado de desigualdad al establecer los dominios de las “indias” como una parte integrante de la monarquía española.

Sin embargo, fue hacia 1812 con la Constitución de Cádiz que se abolió el absolutismo, sobre todo al establecer la participación ciudadana, para lo cual, se implementaron diversos mecanismos y se mantuvo el gobierno dividido en tres ramas, como venía funcionando con la carta de Bayona.

Así, bajo esos postulados participativos, frente a la mínima crisis, el pueblo válidamente podría desconocer las normas, constituirse como Estados soberanos y crear hacia 1824 el primer pacto federalista con el fin de unir fuerzas y reestructurarse. Sobre dicho texto vale la pena mencionar la influencia que en la historia mexicana marcaron los antecedentes históricos y materiales en lo que a reglamentación se refiere.

4 No podría considerarse como una Constitución, sin embargo para un sector de la doctrina lo es. Estableció la

organización administrativa en tres poderes, y promulgó el respeto por los derechos y libertades que caracterizan el proceso revolucionario francés.

El modelo federal venezolano. Manifestacones del federalismo en el marco latinoamericano 59 Obsérvese cómo Josefina Zoraida Vásquez (2007) hablando de la Constitución mexicana de 1824, sostuvo que:

La Constitución federal mantuvo el sistema electoral indirecto establecido en la de 1812, que en el primer nivel garantizaba un amplio derecho a voto. Los derechos individuales quedaron incluidos en forma dispersa, pero la mayoría de las constituciones estatales garantizó los derechos de igualdad ante la ley (…). (pg. 395)

Entonces, resulta claro que no todo sistema federal corresponde a la imitación como aparentemente la doctrina lo pretende manifestar; sin embargo de la historia mexicana, la influencia norteamericana marca una pauta y ello es evidente, máxime si se tiene en cuenta la contigüidad espacial que le permite tener un mayor acercamiento a la ideología política que podría desarrollar y que le permite mantenerse bajo la postura federal.

Ahora bien, no se podría decir de forma alguna que el desarrollo de México se equipara al estadounidense, pues debe observarse que no existe un modelo puro de federación que pueda aplicarse a los Estados en general, justamente por ello es que se han creado las teorías anteriormente estudiadas, que dan lugar a distintas clases de federalismo cuya materialización es más evidente en determinados sitios.

Por ejemplo, en el caso suramericano con Argentina, Brasil y Venezuela, pese a que exista proximidad territorial, inapropiado sería decir que se evidencia un mismo margen federal, ¿por qué? Simplemente porque si se parte de las bases del federalismo - ya estudiadas - y las necesidades a que este responde, es columna vertebral el tema de la idea unificadora o convencional dirigida al cumplimiento de objetivos comunes y que en el caso

El modelo federal venezolano. Manifestacones del federalismo en el marco latinoamericano 60 de esos países no se verifica, existe una aparente unión pero el desarrollo estructural del país refleja otra cosa como se demostrará más adelante.

El sistema federado implementado por los países suramericanos podría decirse que corresponde básicamente a la indecisión gubernamental, al temor de encontrarse sometidos y subyugados a un sector central, o simplemente a la costumbre de decirse que es Estado federal sin que en el fondo funcione como tal, es por ello que su implementación fue tardía respecto de las constituciones que así lo proclamaron. Obsérvese que de conformidad con lo expuesto por Blanco (2012), en el caso de Brasil, Argentina y Venezuela, el federalismo no ha sido una realidad como se plantea a continuación.

En el caso de Brasil, cuyos orígenes se remontan a un Estado de carácter unitario y centralizado, se retoma la idea federal a partir de 1885, que se consolidó en 1889 y se implementó 1891. Históricamente retornó al centralismo y acudió nuevamente al federalismo a partir de 1946, sin embargo su desarrollo sería espinoso.

En Argentina, el federalismo tuvo sus primeras cimientes en la Constitución de las Provincias Unidas de Sudamérica en 1819, sin embargo fue hasta después de 1852, que la federación se impuso por caudillos militares con el texto constitucional de 1853, se mantuvo en la Constitución de 1857 y se afianzó hacia 1994, lo que en teoría resulta bueno porque intenta manejar un mismo sistema, aunque no rigurosamente como debería.

No sucede lo mismo con Venezuela, que por su parte también introdujo el sistema federal desde 1811; no obstante, implantó un modelo de Estado unitario y centralizado y su primera Constitución federal correspondió a 1864, que posteriormente fue derogada. Hacia 1961 se intentó elaborar un movimiento descentralizador que inició en 1989, pero que finalmente nunca se cumplió en tanto que hoy día la organización federal se mantiene en la

El modelo federal venezolano. Manifestacones del federalismo en el marco latinoamericano 61 Constitución de 1999. Sin embargo por tratarse del objeto de estudio, bastará con indicar que esa situación en particular no le permite configurar un Estado federal, que poco ha conocido en la práctica y que por su historia en particular se verá influenciado por otros sistemas de gobierno que lo conducen a radicales trasformaciones.

En síntesis, no podría hablarse en este sector de un federalismo influenciado por el sistema Europeo, pues lo deseado en estas tierras claramente era la independencia total, empero sí podría encontrarse cierto grado inspirador en el sistema estadounidense - quien también logró independencia y desde la óptica internacional, ha conseguido mantener aparentemente un equilibrio estructural que entre otras cosas, en vez de conducirle a la perdida territorial, le permite expansión. Sin embargo, intrépidamente se podría sostener que esa aplicación inspiradora careció de observación y sin entrar a verificar los cambios que probablemente en búsqueda de “perfeccionamiento”, o inclusive de “intereses particulares” conllevaron a los sistemas iberoamericanos, su aplicación se desvió de los parámetros del acuerdo y los objetivos nacionales, más en el caso venezolano que en los demás, que por lo menos en cuanto a organización de poderes, tuvieron la precaución de implementar sistemas bicamerales en los que se evidencia la representación de los diferente Estados.

Sobre el particular, parece que la doctrina encuentra el punto débil en la falta de historia. A manera de ejemplo se retomará al profesor Blanco de la Calle (2012), quien refiriéndose a México, Venezuela, Brasil y Argentina, sostuvo que,

No han disfrutado en muchos casos una historia y unos gobiernos distintos y efectivos. Han sido sencillamente divisiones administrativas de un imperio. No ha

El modelo federal venezolano. Manifestacones del federalismo en el marco latinoamericano 62 tenido auténticas instituciones políticas propias con arraigo suficiente como para ser capaces de resistir la presión de la administración central. Y por esta razón, entre otras, el gobierno federal no ha llegado a convertirse en una realidad en dichas repúblicas

Con respecto a dicha aseveración, se considera pertinente indicar que el caso mexicano en concreto, no existe falta histórica, más bien se trata de fortaleza gubernamental. Sería necesario un profundo estudio para determinar que realmente el Estado federal no es una realidad allí. No sobreviene la misma situación en los otros países vistos, pues el problema no corresponde a la incapacidad de resistencia a la presión de la administración central, sino que por el contrario se trata de incapacidad de conciencia por los países miembros para dirigir sus decisiones, y de los Estados federales para ceder autonomía.

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