6. Study 3: Investigating Self-Reflection Process in Empatchi 2.0 for Supporting
6.4.2. Thematic Analysis of Study 3 Result
Se reporta que las especies de Trichoderma producen las enzimas quitinasas y glucanasas para degradar la pared celular del fitopatógeno y así disminuir los niveles de propagación de éstos (Haran et al., 1995); De acuerdo a Siwek et al., (1997) las enzimas hidrolíticas producidas por las cepas de Trichoderma spp. son las responsables de la inhibición in vitro de hongos. Hasta la fecha no se encontraron investigaciones que relacionen al hongo Trichoderma como agente de control biológico de M. fijiensis.
En este trabajo se encontró variabilidad en el efecto de las enzimas quitinasas y glucanasas producidas por las especies de Trichoderma y las diversas cepas examinadas sobre el crecimiento de micelio de M. fijiensis, desde los siete días después de la inoculación. En lo que respecta a las glucanasas, destaca la cepa Tl-13 de la especie T. longibrachiatum que inhibó un 22.87%. El mayor efecto de inhibición por quitinasas se obtuvo con la cepa Tl-6 de T. longibrachiatum con el 28.30% respectivamente. Se le dió mayor importancia al efecto de inhibición que presentó
Trichoderma sobre M. fijiensis a los siete días después de la inoculación, debido a que
se está buscando la cepa que presente un efecto en el menor tiempo posible, ya que M.
fijiensis es una enfermedad explosiva, la cual, bajo condiciones favorables se
desarrolla muy rápidamente, presentando pérdidas considerables en el cultivo (Chuang y Jeger, 1987).
La comparación de medias para porcentaje de inhibición nos da un sobrelapamiento entre los diferentes valores, esto puede ser debido al número de repeticiones en los tratamientos, los cuales debieron de ser más de cuatro.
Ji y Kuc, (1996) reportan la inhibición del 50% de crecimiento de Colletotrichum
lagenarium por glucanasas y 75% de inhibición por efecto de quitinasas. De la misma
manera Sivan et al., (1984) reportan a la especie T. harzianum T-315, la cual inhibe el crecimiento in vitro de Pythium aphanidermatum en un 83%; en resultados obtenidos por Etebarian et al.,(2000) con las especies T. harzianum T39 y T. virens DAR 74290, obtienen reducción del crecimiento de micelio de Phytophthora erythroseptica en 49- 54% y 49-71% respectivamente.
No se encontró correlación entre actividad enzimática y la inhibición de micelio de M.
fijiensis (r2 =0.0579 para quitinasas) y (r2=0.1324 para glucanasas); lo cual de acuerdo a Elad, (2000), el potencial de producción de enzimas por especies de Trichoderma no es necesariamente garantía de que sean buenos agentes de control biológico. Estos resultados no concuerdan con lo citado por Carsolio et al., (1999) y Lorito et al., (1994) quienes reportan que a mayor actividad enzimática el efecto inhibitorio contra fitopatógenos es mayor.
De acuerdo a Lorito et al., (1993), las enzimas quitinolíticas de T. harzianum son fuertes agentes antifúngicos in vitro, especialmente cuando se utilizan en combinación; más aún si existe sinergismo positivo de actividad quitinolítica y glucanolítica; en este
estudio, el efecto de sinergismo entre ambas enzimas sobre la inhibición de crecimiento de micelio de M. fijiensis no se evaluó. Es probable que el efecto se atribuya al ataque enzimático sobre la quitina recientemente formada, en el crecimiento apical de las hifas, perturbando el balance entre la síntesis e hidrólisis requerida, para el crecimiento de estas; lo anterior, sugiere, que las quitinasas y glucanasas, son ordenadamente inducidas sobre los fitopatógenos que atacan a las plantas (Schlumbaum et al., 1986). Se tiene reportado el control de B. cinerea por T. harzianum T39, la cual, obstruye la germinación de conidias (Zimand et al., 1996). Mauch et al., (1988) demostró directamente que las quitinasas y glucanasas inhiben el crecimiento de hongos fitopatógenos a concentraciones más bajas de 10 a 30 µg/ml.
5.3 Micoparasitismo de Trichoderma spp. sobre M. fijiensis.
El micoparasitismo es un proceso complejo, la habilidad de las especies de
Trichoderma de micoparasitar, se ha demostrado en diferentes hongos fitopatógenos
(Benhamou y Chet, 1993), las hifas de Trichoderma crecen sobre su hospedero y se enrollan alrededor de él o producen ramificaciones cortas, que rodean apretadamente las hifas del fitopatógeno; el enrollamiento denso y la disolución de la pared celular, del hospedero se observa como un proceso continuo (Inbar et al., 1996); y algunas veces se observa la penetración de las hifas del antagonista sobre el hospedero (Carsolio et
al., 1999).
En este estudio se observó que todas las cepas, salvo la Tl-10, de Trichoderma, hicieron contacto con M. fijiensis, solo que a diferentes tiempos. Inicialmente se observó un sobrecrecimiento de Trichoderma sobre el micelio de M. fijiensis, lo cual es un carácter ventajoso en la disputa por colonizar el área, compitiendo por espacio y nutrientes; ésta es una manera de ejercer biocontrol, al reducir o detener completamente el desarrollo del micelio (Dennis y Webster, 1971 a,b).
Dos cepas de la especie T. longibrachiatum (Tl-11 y Tl-3) presentaron los mayores efectos, con un enrollamiento constante de sus hifas sobre M. fijiensis, desde el primer día de contacto y la penetración de las hifas del antagonista sobre el hospedero al tercer día de contacto y esporulación de ambos hongos. Estos resultados son similares a los reportados por Elad et al., (1983), Benhamou y Chet, (1993) y Benhamou et al., (1997), quienes presentaron evidencias del enrollamiento de Trichoderma spp. en hifas de varios fitopatógenos, entre ellos R. solani, S. rolfsii, y B. cinerea. Por su parte Benhamau y Chet (1993) reportan en la zona de interacción entre Trichoderma y R.
solani daños en las hifas de R. solani justo después de iniciado el enrollamiento de Trichoderma sobre el hospedero. Elad et al., (1996) reportan el enrollamiento denso
de las hifas de T. harzianum sobre S. Sclerotiorum y la disolución de la pared celular como un proceso continuo. De acuerdo a Bélanger et al., (1195) después de un enrollamiento persistente se observan signos de deformación, como son aparentes arrugas mostradas por las células de la superficie del hospedero, deformaciones pronunciadas y perdidas de turgencia
En este estudio el colapso de micelio fue observado en 10 cepas, 4 fueron de la especie T. longibrachiatum (Tl-1, Tl-3, Tl-8 y Tl-11); 3 cepas de T. harzianum (Thz-3, Thz-4 y Thz-5), y las cepas T. artroviride (Tar-1); T. virens (T-vs1) y Trichoderma sp (T- 52); estos hallazgos también son reportados por Benhamou et al., (1997), (Calistru, et
al., 1997). Se sugiere que este fenómeno es debido a la excreción de metabolitos
extracelulares o compuestos volátiles, una vez que el contacto entre ambas partes se establece (Benhamou y Chet, 1993), lo cual trae como consecuencia la pérdida de turgencia del micelio del fitopatógeno provocando su muerte (Carsolio et al., 1999).
Se observo también, una esporulación de 9 cepas de Trichoderma sobre el micelio de M. fijiensis, de las cuales 5 fueron de T. longibrachiatum (Tl-1, Tl-2, Tl-3, Tl-6 y Tl-9); 1 de T. harzianum (Thz-1); T. artroviride (Tar-1); T. virens (Tvs-1) y Trichoderma spp. (T- 52), lo cual es otra característica importante, dado que se producen enzimas o
compuestos volátiles en la interfase, los cuales pueden afectar el crecimiento del fitopatógeno ya sea por modificación de su permeabilidad o hidrolizando la pared celular, tal como lo mencionan Ribamar y Oliveira, (1998), y por lo tanto la esporulación.
No se encontró reportes que señalen la presencia de micoparasitismo entre especies de Trichoderma y M. fijiensis, por lo que lo encontrado en esta investigación sienta las bases, para la continuación del estudio sobre la potencialidad del uso de especies de
Trichoderma para el control biológico de M. fijiensis. Hasta el momento se constata
que diferentes cepas de Trichoderma son capaces de producir enzimas con actividad antibiótica, además presentan micoparasitismo sobre M. fijiensis, agente causal de Sigatoka Negra en plátano.