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Chapter 2 Creating Customer Value: Customer Satisfaction, Market

2.2. Theoretical Background: a Resource Dependence Perspective

“Somos negros, es cierto, pero díganos, caballeros, ustedes que son tan juiciosos, ¿Qué ley dice que el hombre negro debe pertenecer al hombre blanco y ser propiedad suya?

Desde luego no podrán hacernos ver dónde existe, si no es en sus imaginaciones, siempre dispuestas a formar nuevos fantasmas con tal que les sean ventajosas” 78

François Dominique Toussaint –Louverture

El nacimiento de Toussaint Bréda pertenece más a la leyenda más que a la historia, hecho que ha permitido la proliferación de biografías novelescas plagadas de orígenes reales o béli- cos que más allá de legitimar su poderío ante sus iguales, también ha teñido de exotismo o predestinación a una vida que en definitiva, estuvo signada por la opresión al igual que el resto de sus hermanas y hermanos. De contextura enjuta “cuando nació (…) pocos pensaron que

sobreviviría. Su frágil constitución inspiró el sobrenombre de Fatra Baton: es un palo tan delga- do que debería tirarse a la basura. Pero el niño sorprendió a todos. Toussaint desarrolló unas excepcionales capacidades físicas e intelectuales” (Aristide, 2008). Más allá de datos aislados,

no es mucho más lo que sabemos sobre tan controvertida figura. Para no especular en dema- sía simplificaremos diciendo que el 29 de Agosto de 1793 a sus cincuenta y cuatro años-, Fra- nçois Dominique Toussaint Bréda -cuyo amo por escarnio de la historia se llamaba Bayon de Libertat- por medio de documento público, cambia para siempre su identidad, renaciendo

78 En Aristide, 2008, p. 56

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Sepultando el “Bréda”, apelativo que marcaba su pasado esclavizado como cuidador de caballos en la hacienda del mismo nombre, así como también ambos flancos de su pecho por la práctica de la yerra, se rebela de sus amos y se revela a sí mismo como Toussaint- L´ouverture –la apertura a un futuro de liberación para el reconocimiento de sus derechos como personas afroamericanas-, apertura con la cual se torna en 1801 gobernador de Haiti, apertura que termina tristemente en encierro. Tras luchar la mitad de su vida contra la institución de la esclavitud, Louverture termina sus días aprisionado en su sucesor institucional aún no abolido: el frío Fort Joux convertido para la ocasión en prisión.

Toussaint-Louverture, como persona esclavizada por 54 años sabía perfectamente –antes de Hegel- cómo funciona la mentalidad del amo. Creando pálidos espectros negros por vía de manías funcionales, prejuiciosas o racionalistas, siempre ficcionales. Refiere Grüner al respecto que “los propios colonialistas franceses, ya a fines del siglo XVII, en uno de esos muy cartesia-

nos delirios clasificatorios a los que son tan afectos, habían creído poder detectar y nombrar hasta ¡126 tonalidades diferentes de "negritud"! Eran ellos, pues, los propios colonialistas, los que habían multiplicado hasta la alucinación la diferencia, los particularismos muy instrumen- talmente útiles, por otra parte, para la política del divide et impera en la colonia.” (Grüner, 2010)

Así fue como por mucho tiempo, el retrato que más circuló de L`ouverture fueron variaciones realizadas a partir de un grabado realizado por Nicolas-Eustache Maurin para su li- bro "Iconographie des contemporains" publicado en Paris en el año 1832 cuando hace más de

30 años que el prócer había fallecido. Maurin tenía una carrera hecha como ilustrador orienta- lista de los grandes románticos franceses como Victor Hugo o Pierre Loti y no es azaroso que su obra haya representado por mucho tiempo el rostro de L`ouverture. En el grabado podemos apreciar perfectamente los procedimientos que operan en la óptica del racismo. Sus labios y boca prominentes ante su frente hundida tornan a Toussaint simil a un simio. Las vestiduras reales y solemnes contrastan con la fisionomía deshumanizante, dando un retrato cuya inten- cionalidad no es la sátira sino el naturalismo. El aspecto caricaturesco no podemos relacionarlo con un mero prejuicio o preconcepción sino a un juicio antropológico que concentraba el estu- dio del ser humano como un agente moral, virtud que correspondía únicamente a la raza blan- ca en la concepción de la antropología iluminista, de los cuales Kant es uno de los mayores representantes. Como dice el filósofo Emmanuel Chukwudi

Desde el punto de vista psicológico o moral, dentro de la clasificación de Kant, los americanos, los africanos, y los hindúes aparecen como incapaces de madu- rez moral porque carecen del “talento”, que es un “don” de la naturaleza. Des- pués de declarar que “la diferencia en los dones naturales entre las varias na- ciones no puede explicarse completamente por medio de causas causales [ex- ternas, físicas, climáticas] sino que deben yacer en la naturaleza (moral) del Hombre mismo (Eze, 1997)

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Es en estos términos en que no existe contradic- ción aparente entre el naturalismo de la exterioridad animalizada de L`ouverture en cuanto responde a una interioridad carente de moral. El racismo no se agota en preconceptos o prejuicios sino que responde a una óptica denigrante que otorga legitimidad quitando ra- ciocinio. El imaginario blanco europeo al no poder ignorar los sucesos recientes y exitosos de la revolu- ción haitiana, trata de asimilar la Otredad que constitu- yen los afroamericanos pero manteniendo aquello inasimilable no como distinción fenotípica sino como inhumanidad. Es de esta manera que el cuerpo fetichi- zado del revolucionario se torna cuerpo fetichizado de una revolución denigrada, oscurecida a propósito. Las leyes abolicionistas serán surgidas de la razón en vez

de la lucha de los oprimidos. La identidad del amo en la misma instancia que reconoce la igual- dad del esclavizado, apresura las excepciones de esa igualdad, retroalimentando una diferen- cia radicalizada que de alguna manera deja intacta su Otredad. Ante la imposibilidad de des- mentir los hechos revolucionarios, Europa centra su mirada en la denigración científica de sus protagonistas, que oscilan carnavalescamente entre la ciencia y caricatura, entre la objetividad más acérrima y la subjetividad más desproporcionada.

Apenas treinta años del retrato de Toussaint L`ouverture se había publicado en Francia la “Histoire naturelle du genre

humain” por Julien Joseph Virey, obra que continuaba los

postulados racistas de la antropología kantiana con pocas novedades por parte del médico y antropólogo francés, a no ser por los estudios craneométricos que diferenciaban el rostro de los europeos con el de los africanos, encontrán- dose a mitad de camino entre un ideal occidental y una figura simiesca, siendo Francois Duhamel el ilustrador de sus disquisiciones teóricas que inician en el mundo visual la óptica de la denigración y resultaría interesante para una investigación posterior destacar la influencia en la caricatu- ra moderna surgida a mediados del siglo XIX cuyas para- digmas moralistas se corresponden plenamente con la antropología racista del iluminismo.

Pero como el retrato siempre admite retractación, era evidente que la reproducción del cuerpo fetichizado de L`ouverture no podía ser el punto final en el derrotero de su accidentada iconografía y el retrato realizado por el haitiano Louis Rigaud casi cuarenta años después de que Maurin diera inicio a una óptica denigratoria, instruido en la historia de su pueblo y de

Maurin N.E. (1832) Retrato de Toussaint L`ouverture [Grabado]

Duhamel F (1801) Perfil del apolíneo, del negro y el orangután [grabado]

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Toussaint L`ouverture, crearía una visión del prócer más acorde a la fisonomía y sufrimientos de su pueblo. Tal como comenta Yolanda Wood “Rigaud era cons- ciente de los impactos que en esa imagen debieron tener los malos tratos recibidos en la cárcel. Con su pincel humanizó la visión del héroe. Sin embargo, su versión es muy poco conocida y no constituye, hasta nuestros días, la iconografía usual de la figura de L`ouverture.” (Wood, 2013). De esta manera, además

de ser un retrato más documentado en cuánto a la fisonomía e historia de la revolución, la figura del ex esclavizado muestra las marcas y dolores de la prisión. Su uniforme militar lejos de la exuberancia napoleóni- ca, lo muestran mucho más austero. Su mirada es más humana, sus proporciones más realistas. Ya no esta-

mos frente a una caricaturización o ilustración propia de la óptica denigrante sino frente a un típico retrato patriótico que intenta ser lo más fidedigno no con la imagen real de L`ouverture – que como se sabe, nunca fue realizada en vida de este- sino a imagen y semejanza de los herederos de sus ideas y accionar. Es así como la óptica deviene una ética, retrotrayendo las miradas que intentan responder a paradigmas de producción visual, dejando siempre un espa- cio en blanco para la réplica del pensamiento. Es en este lugar periférico donde se encuentra la centralidad de un pensamiento crítico que revele la colonialidad como el reverso de una mo- dernidad eurocéntrica que posteriormente convertiría la óptica de la denigración en una retórica de la denigración mediante el racismo científico, instancia que ocultaría los aportes de Haití a las consignas revolucionarias. Tras este somero análisis, solo nos queda reinvindicar los apor- tes de los esclavizados y esclavizadas haitianas a la modernidad.