3.7 Data Collection Methods and Analysis
3.7.1 Theoretical Considerations
Mateo Sanz, G., M. B. Crespo Villalba & E. La- guna Lumbreras (2013) Flora Valentina. Flora
Vascular de la Comunitat Valenciana. Angiosper- mae (II). Berberidaceae-Compositae. Fundación
de la C. Valenciana para el Medioambiente. Hace pocos meses vió la luz editorial el según-
do tomo de Flora Valentina, obra enciclopédica de alta divulgación científica planificada en cinco vo- lúmenes, editada por la Fundació de la Comunitat
Valenciana per al Medi Ambient, y auspiciada
desde importantes entidades de la sociedad valen- ciana: Jardí Botànic de la Universitat de València,
Departament de Ciències Ambientals i Recursos Naturals de la Universitat d’Alacant, y Servei de Vida Silvestre de la Conselleria de Medi Ambient, Aigua, Urbanisme i Habitatge. Con esta obra de
gran categoría, la botánica valenciana en sus face- tas florística y taxonómica consolida definitiva- mente una espléndida mayoría de edad.
Como toda obra enciclopédica, también ésta se fundamenta en diversas fuentes. Sus orígenes hay que rebuscarlos en los tiempos anteriores a la ilus- tración (comienzos del s. XVI) cuando empezó a gestarse el corpus científico de una flora regional valenciana. Son muchos los autores clásicos sin los cuales no gozaríamos del actual estado de desarro- llo del conocimiento de nuestras plantas silvestres (P. Jaume Esteve, M. Barnades —padre e hijo—, Cavanilles, Dufour, Lagasca, Rojas Clemente, M. Laguna, M. H. Willkomm, Boissier, Rouy, Pau, etc.) En el último cuarto del s. XX marcarán un punto de inflexión tanto la creación en Valencia de la licenciatura de Ciencias Biológicas, como el des- pertar de una creciente sensibilidad social por los temas medioambientales. Desde entonces han sido numerosos los botánicos, estudiantes o simples afi- cionados, quienes han aportado su grano de arena —a veces ladrillos— a este edificio que es la flora valenciana. Proyecto en permanente construcción pese a la feliz materialidad editorial que aquí rese- ñamos. De lo que se deduce que estamos ante una obra abierta que pretende reflejar una realidad en permanente cambio: la catalogación de nuestra bio- diversidad vegetal.
Flora Valentina es una obra compilatoria, plu-
ral en sus raíces pero no exactamente colectiva. Es un proyecto inspirado en la autoría, personalidad y experiencia de tres botánicos valencianos que por méritos propios han alcanzado ese arduo olimpo que sobrepasa la fama, cual es ser reconocidos y respetados por sus colegas: Gonzalo Mateo, Ma- nuel B. Crespo, y Emilio Laguna. Los vínculos en- tre ellos no son sólo docentes, amistosos y de coo-
peración científica. Me parece oportuno recalcar la existencia de otro nexo que tienen en común y que compete también a otros botánicos valencianos: la existencia de un maestro compartido, figura fun- dacional de la actual botánica universitaria valen- ciana, don José Mansanet. A su carisma y magiste- rio se deben muchas vocaciones botánicas, pese a que en los manuales su nombre todavía suele apa- recer algo difuminado, como simple discípulo de Rivas Goday y/o titular de una cátedra de botánica. Lo que no es poco, pero no lo es todo. Don José Mansanet es el cabo suelto de un hilo invisible que encadena varias generaciones de naturalistas valen- cianos, la mayoría en activo, figura científica entra- ñable que no por controvertida y en ciertos aspec- tos polémica, es menos imprescindible para poder comprender por qué hoy estamos donde estamos.
Dos claros antecedentes bibliográficos conver- gen en Flora Valentina, resultado de la integración de dos obras predecesoras, a las cuales supera lógi- camente en actualización y composición de conte- nidos y en lujo editorial. Por una parte el Manual
para la determinación de la flora valenciana (20 09) —va por su cuarta edición—, de los profesores
G. Mateo y M.B. Crespo. Por otra parte, las dos ediciones (Valencia 1994 y 1998) de la Flora vas-
cular endémica, rara o amenazada de la Comuni- dad Valenciana, obra coral coordinada y dirigida
por E. Laguna. Nadie mejor que unos profesores de botánica en el ejercicio de su profesión para poder detectar la imperiosa necesidad pedagógica de dis- poner de un breviario florístico de fácil manejo y a la vez económicamente accesible para el alumna- do, teniendo en cuenta la frustrante contingencia que supone tener que recurrir a información incom- pleta y dispersa para poder identificar las plantas del territorio. Nacen por esta razón, hace casi 25 años, las Claves para la flora valenciana (1990), una especie de Bonnier valenciano aunque falto de sus persuasivas ilustraciones, que en una posterior edición de 1995 se denominará Flora abreviada de
la Comunidad Valenciana, la cual tres años más
tarde se convertirá en el “Manual” hoy vigente. Su catálogo florístico y sus claves, sumados a los da- tos territoriales y al importante recurso que signi- fica el apoyo fotográfico y los mapas (que ya es- taban presentes en la edición de la obra de E. Lagu- na), constituyen el esqueleto y el alma de este nue- vo proyecto que es Flora Valentina.
Dichas obras precursoras han sido doblemente útiles. De una parte han servido al lector, ofrecién- dole la información que buscaba. Pero para los au- tores también han sido una especie de mesa de la- boratorio que les ha permitido en las sucesivas edi- ciones experimentar, corregir errores, actualizar y completar contenidos. De todo ello se ha benefi-
Reseñas bibliográficas
Bouteloua 18: 161-163 (IV-2014). ISSN 1988-4257
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ciado Flora Valentina. A lo largo de los años en di-chas revisiones han sido referencias importantes para sus autores tanto la Flora dels Països Cata-
lans de O. Bolòs y Vigo, como la de los diversos
especialistas redactores de las monografías de Flo-
ra Iberica. Determinante fue igualmente la crea-
ción de la revista Flora Montiberica en 1995, mo- desta en sus pretensiones pero muy exitosa en sus logros, especialmente en su regularidad, ha servido de estímulo a muchos investigadores a la vez que ha permitido evacuar con gran agilidad editorial un gran caudal de trabajos botánicos, preferentemente centrados en la Comunidad Valenciana, muchos de cuyos manuscritos todavía languidecerían entre ácaros y telarañas de no ser por esta tabla de salva- ción.
El primer volumen de Flora Valentina (marzo de 2011) se inicia con las obligadas presentaciones, más la historia, descripción del territorio y de sus unidades esenciales de vegetación, con un esquema fitosociológico que desciente al nivel de alianza. La flora propiamente dicha abarca Pteridófitos (de
Aspleniáceas a Woodsiáceas), Gimnospermas (de Araucariáceas a Taxodiáceas) y Angiospermas (I)
desde Acantáceas a Baselláceas. Las familias se presentan por orden alfabético, y a los géneros y especies se llega por medio de claves. El trata- miento de algunas familias como por ejemplo las
Pináceas o las Araliáceas, da una idea de la mo-
dernidad y profundidad con la que esta flora aborda los temas. El segundo volumen (julio 2013) conti- núa con las Angiospermas (II), incluyendo hasta 17 familias, desde Berberidáceas a Compuestas. Al- gunas de ellas importantes como las Boragináceas,
Cariofiláceas, Cistáceas, Campanuláceas o Aste- ráceas. En ésta última comprobamos la solvencia
con que sus autores resuelven géneros de gran difi- cultad, como por ejemplo Hieracium, Pilosella o
Centaurea. Algunos tratamientos nomenclaturales
pueden resultar hoy por hoy opinables, pero es algo inevitable que por otra parte que no pasa de ser me- ra anécdota frente a la gran consistencia del con- junto.
En cuanto al tratamiento de las diferentes es- pecies, podemos decir que es realmente exhaustivo, incluyendo nomenclatura (científica y popular), ta- xonomía (variedades), morfología, ecología y fito- sociología, iconografía, corología e incluso etnobo- tánica. Los híbridos no solo se mencionan, también se comentan. En las últimas ediciones del Manual
para la determinación de la flora valenciana ya se
incluían, como aquí, las principales especies culti- vadas y exóticas del país como parte indisoluble de la flora regional. Mención especial merecen las excelentes fotografías que adornan y sobrellevan los textos, todas ellas originales y en su mayoría
obra de aficionados a la botánica y/o fotografía, co- laboradores desinteresados salvo por la pequeña vanidad de ver impreso su trabajo y sentirse parte de un proyecto importante.
En líneas generales nos gusta el enfoque taxo- nómico que sigue Flora Valentina, en parte porque nuestro punto de vista es el de alguien que se siente periférico por el hecho de ser botánico valenciano. En todo no se puede —ni se debe— ser original, pero sin duda por lo que concierne a sus autores se advierte el oficio y maestría de quienes poseen lar- ga experiencia, sentido crítico y criterio propio. El pecado por exceso de análisis es dar demasiada im- portancia a los pequeños detalles; mientras que en la dirección opuesta (la sintética), el pecado sería precisamente despreciarlos. En mi opinión las di- mensiones de una flora regional como la valencia- na son las que mejor pueden conseguir (y de hecho lo logran) unas equilibradas propuestas taxonómi- cas, un mayor ajuste a la realidad objetiva. Como se afirma en el primer volumen de esta obra, sus autores conocen en detalle el territorio y las espe- cies en sus hábitats, lo que les permite valorar co- rrectamente las llamadas microespecies, ningunea- das sin contemplaciones por otros especialistas que ven la taxonomía desde una perspectiva más dis- tante.
Es estos tiempos de crisis de la llamada galaxia Gutenberg, nos entristece constatar la inutilidad de las enciclopedias en las estanterías de las casas, ver como languidecen sin remedio. Valoramos más el espacio que ocupan y nos preocupa más el polvo que acumulan que el interés por adquirir los cono- cimientos que atesoran. Pese a todo, quien esto es- cribe cree que aún tiene sentido invertir recursos humanos y económicos para lograr crear obras co- mo Flora Valentina, aunque sólo fuera por el puro placer sensorial de hojear y oler sus entretelas, de recrearnos en la belleza de sus imágenes fotográ- ficas cómodamente sentados en un butacón. Flora
Valentina también es, por cierto, la conjunción de
dos hermosos nombres de mujer. Pero fruslerías aparte, sin duda es una moderna obra de alta divul- gación que, gracias a sus antecedentes, no ha teni- do que renunciar a la profundidad y rigor científi- cos para ser asequible a cualquier lector medio, una obra que nos permite comprender y gozar más del mundo que nos rodea. Será importante completar la edición de los tomos que faltan, pese a los tiempos de crisis.
Roberto Roselló Gimeno.
Departamento de Botánica (Facultad de Farmacia). Universitat de València. Avda. Vicent Andrés Es- tellés, s/n. 46100 Burjassot. Valencia. Rrosello51 [email protected]