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Soy nieta de una mujer campesina que migra a la ciudad y construye su propia casa, reconozco mis raíces, esas que huelen a campo y llevan consigo su tierra fértil, las que debo a mis ancestras y ancestros, y a sus cicatrices. Encuentro en las historias narrativas de vida que, emanadas desde la profundidad del ser, permiten transfigurar las condiciones de la existencia.

Soy mujer y solo fue hasta la maestría que empecé a darme cuenta del lugar asignado a las mujeres por el patriarcado; del miedo

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profundo que invade nuestras entrañas cuando nos identificamos en femenino; de las prácticas regulatorias que ponen a nuestro cuerpo como escenario de luchas y vejámenes. Pero también, de la posibilidad de reinventarnos en el encuentro con otros seres, reconociendo la potencia del generar parentescos con animales, plantas y demás seres vivos.

Soy una colcha de retazos3, estoy hecha de fragmentos de

historias y mundos con los que me encuentro a diario. Me voy reinventando y tejiendo desde el encuentro, desde el juego, desde la creación, desde el ensueño, puntada a puntada, nudo a nudo, acogiendo en mi ser, muchos otros seres, me voy co-siendo. Soy artista comunitaria, aprendí de prácticas artísticas como manifestaciones políticas. El trabajo comunitario me enseñó que hay luchas que sobrepasan nuestro alcance, que ponen en peligro la vida y que el miedo, es una forma potente de silenciar y aquietar.

Soy profe, licenciada en psicología y pedagogía, mis prácticas laborales y profesionales las he desarrollado en comunidad,

3 Fue una serendipia darme cuenta que mi compañera María Antonia Villacís también se reconoce como colcha de retazos, en sus conclusiones es posible encontrarse con un lugar de enunciación en constante movimiento, donde señala: “Soy una colcha de retazos que se compone de esos hilos de colores y variadas telas, soy un cultivo de muchos cultivos, soy de muchos colores que dan fruto escuchando el tiempo.” (VILLACÍS, 2019)

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principalmente en temas relacionados con la infancia, la niñez, la diversidad, el arte, la defensa y restablecimiento de derechos. Busco acompañar en los diferentes procesos desde el afecto, el respeto y el encuentro, agarrándonos de la mano y del corazón mientras pensamos y sentimos el mundo.

Imagen 3. Experiencia artística transdisciplinar. Tejedores-IDARTES (2016)(Fotografía de Gustavo Gordillo) Talleres de Creación literaria. Crea- IDARTES (2018) Experiencia artística transdisciplinar. Tejedores-IDARTES (2016)(Fotografía de Gustavo Gordillo)

Soy un poco bailarina, tengo la sensación encarnada de los cuerpos gritando a un mismo compás. Antes de la danza, no era más que un ser cognoscente de carácter amorfo, cuyo mayor

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interés en la vida, además de agradar a su madre, era ser invisible. Un ser sin cuello, encogido, tímido, cuasi monstruoso, con cabello indomable, gafas y maletas gigantes. Un ser insufrible en los espacios educativos, una “nerd”. Un cuerpo objeto de burlas, maltratos, enfermedades y lesiones. Un poco teatrista, un tanto dramaturga, de vez en cuando directora y desde siempre payasa. Un poco cantante en escenarios poco convencionales; las clases, al ducharme y al hacer oficios domésticos, barrer, trapear, restregar…

Imagen 4. Festival de Teatro El Torreón UPN-Fundación para el Desarrollo Humano Orihgen (2014) (Fotografía Arturo Triana) Festival de Teatro El Torreón UPN- Corporación Artística de la Mancha (2015) Hyntiba Compañía de Danzas (2018) (Fotografía María Conchita Cortés)

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Soy un poco de todo y nada a la vez. A veces, la muchosidad irradia, otras, la naedad se posa en el fondo del alma, hondo muy hondo.

Soy cuasi monstruo, pedazos, trozos, un algo. Un arma todo andante, cuyas partes pueden ser modificadas o intercambiadas a petición. Un recipiente sin órganos, un algo vacío que puede ser llenado; en ocasiones con sentimientos y estos pueden ser desbordantes, otras con comida, e incluso, de un gran vacío; no como si me desocupara, sino como si el vacío me habitara. No soy por momentos, pretendo silenciar el sentir y apagar el corazón, mientras trato de responder a la existencia y a cuerpos apagados de sentires, a cascarones.

Soy lectora, desde hace muchos libros. Han sido refugio e invitación para soñar, para vivir otras vidas, otras épocas, otras situaciones, para hacer de lo imposible algo perfectamente posible en la medida de mi fantasía, me encanta perderme en los libros e invitar a otras personas a su encuentro, especialmente con esos libros considerados para niñas y niños.

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Imagen 5. Talleres de Creación Literaria Crea-IDARTES (2017-2019) (Fotografía Leidi Tatiana Ramos A.)

Soy animadora de historias, encuentro mágico ese momento único en el que confluyen el libro, la experiencia previamente diseñada y las audiencias, ese lugar otro que construye una complicidad fantástica dónde cada ser es creador, a partir de ese mundo posible que nos propone el libro. Las historias son lugares de encuentro, lugares para compartir existencias.

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Imagen 6. Talleres de Creación Literaria Crea-IDARTES (2019) (Fotografía de Leidi Tatiana Ramos A.) Experiencia artística transdisciplinar (Obra focal-Donde viven los monstruos- Maurice Sendak). Tejedores-IDARTES (2016)(Fotografía de Gustavo Gordillo) Cuento-momento. Fundación para el Desarrollo Humano Orihgen (2014) (Fotografía de Roberto Vidal).

Soy nefelibata, me gusta soñar, contemplar, estar en las nubes o en la luna, abstraerme por momentos. Soy dispersa y tengo muchos nudos en la cabeza, puedo ser tan niña o tan adulta como se necesite, siento que nunca he sido una u otra, que todo el tiempo he estado transitando entre la adultez y la niñez independientemente de la edad cronológica, soy todas mis edades y, en definitiva, soy jugarretas, inventona y enamoretas.

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1.2. Del pensarme, repensarme y recrear la vida.

Ser mujer en mi familia: entre lo que se dice y no se dice, es una propuesta de carácter transdisciplinar que se apoya en lo etnográfico, genealógico, performático, literario, pedagógico, entre otros, para indagar la experiencia de ser mujer en mi familia.

Ficcionar la realidad es una de las apuestas creativas más importantes durante el proceso de investigación-creación, valga anotar que dicho interés surge tras aceptar una invitación, antes de ser maestrante ya era tallerista o artista formadora de procesos de creación literaria o promoción lectora, también, desarrollaba algunos procesos de formación teatral y dancística, por ello ante mí tenía una gran variedad de posibilidades para ficcionar la realidad, sin embargo, durante la maestría mis procesos formativos transcurrían principalmente como Artista Formadora de Creación Literaria en IDARTES. Mi día a día se encontraba inmerso en el mundo de los niños, niñas, jóvenes, libros, juegos, escritos e historias, muchas historias, de tal manera que en mi pesada maleta de profe siempre habían muchos materiales, creaciones literarias de los y las participantes y libros, aquellos libros, libros-álbum y pop-up especialmente, me ayudaban a generar espacios mágicos durante los encuentros, para que aquellas audiencias un tanto remilgosas ante las letras, se acercaran a la literatura con curiosidad y motivación.

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Encontrar entre todas esas cosas los materiales para dejar de ser profe y convertirme en estudiante era toda una odisea, porque, además, había que hacer espacio entre la coquita del almuerzo, el botilito del agua, las galletas, frutas y golosinas. Para llegar a la libreta y cartuchera tenía que sacar y sacar cosas, casi siempre lo primero que se escapaba a dar un vistazo al exterior eran los libros, quienes no perdían la oportunidad de coquetear a su alrededor buscando ojos curiosos que los quisieran leer, de tal manera que mis compañeros y compañeras de clase terminaron creando una cita diaria con los libros que cargaba en mi maleta. Desde luego, esta situación trascendía y se presentaba también durante las tutorías, y en esos espacios mucho más íntimos los libros se apoderaban de la mesa y nos permitían un encuentro ameno en las letras para luego empezar a hablar de los proyectos. Fue así como María Teresa me invitó a hacer de esos libros que con tanto amor les compartía elementos fundamentales en el proceso de investigación-creación, ¿qué tal si la lectora y creadora de experiencias se vuelve también creadora de libros?, inicialmente lo tomé como un comentario suelto, pero tras ver la insistencia de la maestra, no tuve otra opción que arriesgarme e intentar, fue así como hecha un manojo de miedos e inseguridades me puse en el lugar de mis estudiantes y emprendí mi proceso de creación de libros.

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Cuando Lloví, es un libro-álbum cuyo proceso de creación estuvo acompañado por las niñas, niños y jóvenes con los que desarrollaba mi práctica laboral, es importante señalar que incluso mis compañeros y compañeras de la maestría y del grupo de investigación-creación Pasarela4, al hacer parte de las

experiencias desarrolladas a través del libro-álbum, aportaron mientras se permitían mediar lo no dicho a partir de lo suscitado; para ese entonces presentaba maquetas que correspondían a diferentes momentos de creación del libro-álbum. Fue precisamente ese constante compartir el proceso de creación, el que permitió ir consolidando y acogiendo elementos desde lo

4 “PASARELA, es un grupo de creación en performance que indaga acerca del

performance como metodología política para investigar críticamente el ejercicio de feminidades y masculinidades en Colombia”. (PASARELA.)

Tomado de: https://pasarelaperformati.wixsite.com/pasarela.

Dirigido por la PhD. Sonia Castillo Ballén, coinvestigadoras y coinvestigadores: Linna Carolina Rodríguez Ortiz

Celia Gillette Medellín Tobón Llerly Darlyn Guerrero Gómez Sebastián Piedrahita Quiceno Elsy Karina Rodríguez Vergara Mary Andrade

Yenifer Eliana Sepúlveda Galvis Angie Rodríguez Silva Sandra Liliana Jaimes Espinoza Cheryl Benítez Barajas Raimundo Villalba Labrador Erika Carolina Sáenz Burdón Bivian Angélica Monroy Natalia Isabel Amaya García Karen Nathalia Díaz Leidi Tatiana Ramos Aponte

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sensible (las miradas, los llantos, los silencios), para ir descubriendo la manera de contar de forma tal, que permitiera acompañar e invitar a decir aquello que no se dice. Incluso su título fue modificado en medio de una clase, inició titulándose Diosa de la lluvia, pero uno de mis compañeros, Carlos Martín, compartió el relato producto de su momento de lluvia y escribió: “Yo vi, cuando volví a ver”, Cuando lloví.

Imagen 7. Momentos de lluvia. Cuando lloví. Taller III. Metodologías y experiencias de investigación-creación. PhD. Luisa Piedrahita. (2018) (Fotografía Leidi Tatiana Ramos A.)

Me he dado cuenta que encontrarme con la posibilidad de decir ha sido profundamente liberador. Es necesario decir que no hay una manera de ser, decir que es importante llorar, decir que no

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somos, que vamos siendo, que podemos ser muchos o muchas a la vez.

En nuestra sociedad hay un sin número de rótulos preestablecidos del deber ser, y en mi experiencia personal, me he encontrado con que ser mujer es casi un no lugar, nunca se cumple con el deber ser, por un lado, hay una exigencia de dedos apuntando de frente con la exigencia del ser cuidadora sacrificada, al escapar a esos señalamientos, no pasa mucho hasta tropezarse con un montón de ojos que buscan una figura irreal e imposible, un molde hecho a bisturí, e incluso, hay un montón de voces gruesas y fuertes que reclaman una manera de ser masculina, un ser macho, racional, fuerte e insensible, de no cumplir con esas características difícilmente se es tenida en cuenta o incluso respetada en campos donde la presencia masculina es sobresaliente.

El deber ser entonces nos acompaña desde temprana edad, el deber ser de una niña, el deber ser de una mujer, el deber ser de una madre, el deber ser de una familia. Reconocer las mujeres que han sido posibles en mi familia me ha permitido develar que todos esos deber ser, no son, que no deberían ser, que nos han llenado la cabeza y el corazón de nudos, que nos han mentido y engañado, llenándonos de tristezas, dolores y frustraciones cuando nos encontramos que las realidades se escapan a dichas rotulaciones, que nuestras vidas se escapan a esos deber ser.

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El libro-álbum me ha permitido hablar de lo no dicho e invitar a otras personas a hacerlo mientras se reivindica entre otras cosas el llanto. “¡Es tan misterioso el país de las lágrimas...!” (SAINT - EXUPÉRY, 2017, pág. 25).

Imagen 8. Ilustración del libro-álbum Cuando lloví (2020) (Leidi Tatiana Ramos A.) Este es entonces un libro escrito e ilustrado por una no escritora y no ilustradora, por una lectora que, se ha valido de otros lenguajes artísticos para darle vida a los muchos relatos que se encuentran en los libros. Dichos momentos performáticos desarrollados con los niños, niñas y jóvenes se convirtieron en insumos para el proceso de creación. El hacer desde lo prosaico, permite que la vinculación estética se enmarque desde lo cotidiano, desde la experiencia misma, por ello no pretendo que responda al campo de lo bello sino al encuentro desde lo sensible,

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en términos de Mandoki “…la estética no es el efecto de lo bello o lo sublime en la sensibilidad humana sino un conjunto de estrategias constitutivas de efectos en la realidad.” (MANDOKI, 2006, pág. 117)

El proceso creativo se da entonces desde la cotidianidad de mi práctica laboral encontrándome con la metodología que utilizo durante los talleres desarrollados con mis grupos. Lejos de escribir en mi profunda intimidad, fui compartiendo el proceso tal como les propongo a ellos y a ellas que lo hagan, buscando que aquel híbrido entre palabras e imágenes hicieran de la fantasía una posibilidad de generar experiencias y momentos para sentir y expresar.

1.2.1. Combustión del silencio. La esencia de la curiosidad.

JUSTICIA POÉTICA Quiero conocer a todas mis madres, reconstruir mi linaje y mi conciencia a partir de los versos, las renuncias, las huellas de todas las mujeres que he sido al mismo tiempo.

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Quiero una larga estirpe de mujeres valientes, que han escrito poemas después de hacer la cena y han vivido el exilio dentro del dormitorio. Reconocerlas libres, brillantes y caóticas retratando monarcas, sublevando las formas, componiendo sonetos […].

Quiero sobrellevar la carga de la historia, convertirme en relevo, nombrarlas sin esfuerzo. Pronunciar con propiedad el término familia. Rosa Berbel (BERBEL, 2017)

Lo que motivó mi curiosidad fue el darme cuenta que mi historia familiar se asemejaba a un libro con hojas rasgadas, vacíos en lo vivido, huellas de mujer remendando aquel relato oficial. Junto a la maestra María Teresa, logramos atisbar una pregunta que permitió un punto de partida.

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¿Cómo develar las mujeres posibles y probables en mi familia, sus contextos y situaciones, desde lo que se dice (las narrativas de la abuelita) y lo que no se dice (el vacío de mi madre, mis relatos y juegos secretos)?

Y esta pregunta fue combustión del interés investigativo al menos por dos años, sin embargo, en el recorrido me di cuenta que no se trataba solo de develar esas mujeres, sino de encontrarme con formas de indagar la experiencia del ser mujer en mi familia, encontrándome desde luego con mi propia experiencia de ser mujer.

¿Cómo indagar la experiencia del ser mujer en mi familia, desde lo que se dice (las narrativas de la abuelita) y lo que no se dice el vacío de mi madre, mis relatos y juegos secretos)?

1.2.2. Intención de la curiosidad.

Encontrar rutas para la indagación de la experiencia de ser mujer en mi familia, desde lo que se dice en mi contexto familiar (las narraciones de la abuelita) y lo que no se dice (el vacío de mi madre, mis relatos y juegos secretos), desarrollando maneras de decir lo no dicho que puedan ser utilizadas en mi ámbito laboral.

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1.2.3. Eslabones y eras de la curiosidad.

● Reconstruir desde el relato de la abuelita, los vacíos de mi madre y mis recuerdos, certezas y fantasías de la infancia, mi genealogía.

● Diseñar una genealogía relacional, a partir de la lectura crítica de la genealogía de consanguineidad.

● Recoger las narrativas de la abuelita en términos visuales y escriturales.

● Reconocer mi autoetnografía, a través de la corpografía y la genealogía.

● Materializar lo inefable, aquello que atrapaban los juegos de mi infancia, lo no dicho en las narrativas familiares. 1.2.4. Extravío entre las ramas.

Una de las sensaciones que más me agrada, es esa de tenderse sobre el césped y repasar con los ojos los caminos que muestran las ramas de los árboles, los momentos de cruces, de contacto, la dificultad de seguir las rutas mientras las hojas se posan tranquilas, los arrullos que interpretan mientras se mecen y también la furia de los vientos que las obligan a desprenderse de sus hojas, mientras danzan con fuerza.

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Imagen 9. Ilustración del libro-álbum Cuando lloví (2020) (Leidi Tatiana Ramos A.)

Las ramas crecen indistintamente, avanzan buscando la luz del sol, algunas se preceden, otras se rinden en el camino, otras se acompañan, cada rama es un mini tronco a la vez, y da lugar a otras ramificaciones, a otras hojas. Me gusta tenderme junto a esos árboles imponentes, esos que crecen en buen terreno, cuyas ramas avanzan mientras el tronco se hace fuerte, mientras las raíces bajo la espalda se agarran con fuerza a la tierra y parecieran ser infinitos e indestructibles, esos árboles que parecen eternos.

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