Chapter 3 Conceptual framework
3.2 Hypotheses development and expected contributions
3.2.1 The theoretical link between corporate role-based (RQ) and corporate
Somos más que un cuerpo físico. Para poder entender mejor el efecto de la energía floral en la salud humana es necesario aceptar que en las actitudes subjetivas, y en la naturaleza emocional, anidan las causas principales de todas las enfermedades. La curación implica, fuera de la medicina, la psicología y la actividad del alma.
El elemento de unión entre la forma y la vida es el alma, el verdadero yo. Es ese lugar o momento, la magnitud, que identificamos cuando señalamos hacia nosotros y nos asignamos una función o virtud: yo pienso, yo sufro, yo gozo, yo soy bueno, yo soy inteligente, yo soy...
“Yo” es un referente de algo más que materia. Hay una energía que le da vida impidiéndole la denominación de cadáver. Y una inteligencia que dirige su discernimiento, diferenciándolo del vegetal y el animal, una mente que produce pensamientos y un espíritu que orienta esos pensamientos, dirigidos hacia el bien cuando éstos se encuentra con el alma.
Esta, como un gran transformador eléctrico, reduce los altos voltajes de energía divina a contenidos asimilables por el ser humano. Somos imagen y semejanza del creador, no somos el creador. Un cosmos a escala reducida, donde se manifiestan todas las características del gran cosmos.
planeta, igualmente nuestro cuerpo responde a esa misma proporción. Los elementos químicos del globo terráqueo, todos, están en cada uno de nosotros. Las distintas formas de energía se replican en las funciones corporales, responsables del funcionamiento de la máquina constituyente del cuerpo.
La energía calorífica, reguladora de la temperatura corporal, la energía eléctrica, la radiación y el magnetismo en unión con otras formas de energía y de trabajo se conjugan en una sola palabra: vida. Única en el ámbito universal. Es la “energía-vida”, propiedad de todos los seres, presente aquí y ahora, en el aire y en al agua, en las plantas, en los animales y en el reino humano. Concentrada en su mayor intensidad en los órganos de reproducción, dispuesta a generar nuevos seres con las mismas propiedades y características. La planta expone los órganos sexuales, continuadores de vida, en la flor, antesala del fruto y semilla de nuevas generaciones, de ella sale el elíxir sanador, descubierto por el doctor Edward Bach.
Otra forma de energía afecta a los humanos: el pensamiento, control de comportamientos y de vida. Somos lo que pensamos, la felicidad y la alegría, los temores y las angustias, la manera de enfrentar las dificultades y conflictos, la enfermedad y la salud tienen que ver con la forma de pensar.
La energía que entra a nuestro cuerpo, producida por medios internos o externos, asimilada en el medio ambiente, o en la alimentación ingerida, fuera de las funciones asignadas para mantener la vida, debe responder al equilibrio con el alma, ser superior, responsable de la misión humana.
La forma física y la personalidad, en su conjunto, se preparan, en esta forma, para enfrentar los enemigos de la salud, debidos a causas básicas, internas, de la personalidad, y también externas, representadas en accidentes, infecciones y enfermedades debidas a la desnutrición y a la herencia, las malas compañías y el impacto social.
Cuerpo celular
Algunos estudios describen el cuerpo humano como un conjunto de billones de células, flotando en el espacio limitado por la forma contenida entre las paredes de la piel que le sirven de envoltura.
Los tejidos corporales resultan de la aglomeración de células. Una célula mala puede matar un organismo, en una buena es posible alcanzar la salvación. Esas pequeñas dimensiones contienen la información y energía constituyentes de la vida, integrando el conjunto de los pies a la cabeza, manteniendo la comunicación en forma constante y al instante. Con una célula se curan enfermedades y lesiones. Células especiales pueden generar diversos tipos de tejidos u originar organismos. La ciencia incursiona en la búsqueda de métodos para aislar y cultivar poderosas células, llamadas células-madre, para reparar o reemplazar tejidos dañados.
Desde el punto de vista energético no existen las fronteras, la integración con el cosmos es una constante. La enfermedad es el resultado de un desequilibrio emocional, el cual es producido en el campo energético del ser vivo, su persistencia produce el mal en el cuerpo físico. Al colocar la esencia floral, correspondiente al defecto, fruto de tratamiento, o más bien a la virtud
que quiere alcanzarse, en la lengua, se transmite la información y la energía de la flor a las células superficiales y de allí al resto del cuerpo. Se colocan varias gotas, pueden ser cuatro, cada cuatro horas, en casos urgentes debe procederse con una dosis más intensa, por ejemplo cada 15 minutos para extrema gravedad.
Lo importante no es la cantidad de esencia que se ingiera sino la frecuencia establecida. Al fijar un período para la dosificación se está acondicionando el cuerpo para que responda a un “cuanto energético” y, cuando el efecto esté llegando a su fin, viene la siguiente dosis. Igual al ritmo cardíaco, el corazón entrega vida en cada latido, según una frecuencia y un período establecidos por la naturaleza para preservar la vida.
El “efecto dominó”, mediante el cual en una fila de fichas, colocadas sucesivamente, se derriba la primera, ésta empuja a la segunda, la segunda a la tercera y así sucesivamente hasta llegar a la última, explica el fenómeno de la comunicación constante y al instante de las células. Basta con colocar en la lengua la esencia y dejarla allí un minuto antes de absorberla, lapso de tiempo suficiente para que se integre a todo el cuerpo celular, sin necesidad de digestión alguna por tener el efecto de una corriente eléctrica.
Cuerpo etérico
Está compuesto totalmente de líneas de fuerza y de puntos donde éstas se
cruzan, formando, al cruzarse, centros de energía. En el sitio de mayor convergencia de líneas se encuentra el centro de energía más importante, igualmente donde grandes corrientes de energía coinciden como la cabeza y
la columna vertebral. La estrecha relación entre los centros principales de energía, conocidos como chacras, y las siete glándulas nunca debe olvidarse, ambos sistemas funcionan estrechamente ligados, las actividades de las glándulas están determinadas por la condición de los centros
El sistema vital o etérico, análogo al sistema endocrino, está conformado por siete centros, o chacras, mayores, además de otros llamados centros menores, convirtiendo las glándulas en exteriorizaciones de las fuerzas que afluyen a través de los centros etéricos.
El cuerpo etérico está totalmente ligado con la personalidad, haciendo del hombre un todo vibrante, transmite la energía vital al cuerpo físico, a través de él circula la energía del ser humano individual. El cuerpo físico externo es el automático de cuerpos internos más sutiles pero más fuertes. El cuerpo etérico o cuerpo vital es el receptor de corrientes de energía y, a la vez, está formado por esas corrientes. Evidentemente la energía controla la materia.
Por los centros del cuerpo etérico, análogos a los centros glandulares, circulan distintos tipos de energía. Estos son los encargados de dar tránsito a fuerzas interiores, como si en una casa se estuviere transportando energía de una habitación a otra.
A esas fuerzas interiores llega la energía de la flor de Bach. Después de ser depositado el elíxir de la esencia en la lengua del paciente, viaja a través del conducto etérico, equilibrando su interior, mejorando comportamientos, controlando emociones y actitudes, evitando efectos negativos en el conjunto celular y etérico, integrador de los tejidos orgánicos.
La ayuda mental y espiritual es fundamental en el proceso curativo. Las erróneas actitudes emocionales son factores poderosos del malestar y la enfermedad por afectar energías internas. La enfermedad revela condiciones subjetivas inaceptables, otras veces es parte incidental dentro del proceso de retiro del alma, al abandonar el cuerpo.
El conglomerado de fuerzas que penetran en la conciencia en forma de deseos, impulsos, anhelos, caprichos, determinaciones, incentivos y proyectos están determinando la felicidad, o la desdicha, según la capacidad o equilibrio emocional, madurez, para aceptar el resultado de esas fuerzas.
La energía circula por el sistema nervioso, empuja con su fuerza la corriente sanguínea y controla el cuerpo físico desde los centros glandulares. El cuerpo etérico, el sistema nervioso, el sistema endocrino y la corriente sanguínea deben funcionar coordinadamente.
El cuerpo etérico es un transmisor de todas las energías al cuerpo físico, y todo tipo de fuerzas pasa a través de él y va a distintas partes de la forma corporal, produciendo resultados buenos o malos, negativos o positivos, según el caso. La relación del cuerpo etérico con el cuerpo físico condiciona decididamente al hombre. Los rayos solares y un régimen abundante en vitaminas y proteínas, lo mismo que evitar la fatiga y la preocupación, inciden notablemente en un buen control etérico.