En este contexto se inscribe la aparición de la propuesta modernizadora de Manuel Gómez Morin. En la etapa reconstructiva de los gobiernos posrevolucionarios hubo confrontación y oposición –local, regional y nacional- al 39 Katz, Friedrich: “Un intento único de modernización en México: el régimen de Lázaro
Cárdenas”, en Maihold, Günter (comp.). Las modernidades de México. Espacios, procesos, trayectorias, Congreso anual de la Asociación Alemana de Investigación sobre América Latina, México, Porrúa, 2004, pp. 11-22.
40Cfr. Garciadiego, Javier: “La oposición conservadora de las clases medias al cardenismo”, en
revista Propuesta, año 4, num. 8, v I, México, febrero de 1999, pp. 9-35, p31. El texto también aparece en Cultura y política en el México posrevolucionario, México, Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INHERM), Secretaría de Gobernación, 2007, pp. 413-431, bajo el título “La oposición de las clases medias al cardenismo: contexto en el que nace Acción Nacional”, y Loaeza, Soledad. Clases medias y política en México, México, El Colegio de México, 1996, pp. 94 y 95.
proyecto del nacionalismo revolucionario y al nacionalismo cardenista, que para efectos de este trabajo, serán considerados como la experiencia modernizadora en México, omitiendo otros proyectos posteriores.
La falta de precisión en los términos lleva a ambigüedades que a veces permiten construir lugares comunes, pero que en otros casos resignifican los términos no siempre de la mejor manera. Es este el caso de la palabra “derecha”. Para describir el proyecto gomezmoriniano y su relación en la modernidad se hace necesario abordar este concepto.
Las definiciones formales, generalmente, la remiten al terreno parlamentario, reduciendo a la derecha a la bancada que en el Parlamento británico se situaba a la diestra del monarca, identificada con los intereses del rey, de la aristocracia e identificada con elstatu quo.
Por otra parte, la falta de una definición que agote las necesidades de quien observa a la derecha como una mentalidad conduce más bien a inferir qué es la derecha a través de algunas características que tradicionalmente presentan grupos con cierto comportamiento político y social, de tal forma que se parte de la pregunta ¿quién es de derecha?
Se aborda este tema, así como las motivaciones, historia y reivindicaciones de algunas asociaciones identificadas con la derecha religiosa en México con el fin de dar una pequeña muestra de la riqueza de tendencias en la misma y evidenciar la no confesionalidad de Manuel Gómez Morin, así como
su alianza, -obligada, para algunos– con algunos sectores de la militancia católica.
Luis I. Olmos41 considera que la derecha, como manifestación de un
pensamiento vinculado a la política, puede explicarse como un resultado del pensamiento ilustrado o bien gracias a la “psicología del fundamentalismo”. En el primer caso, el pensamiento ilustrado intenta demostrar al hombre su autonomía por la vía racionalista, lo que genera una reacción contrarrevolucionaria.
Por la otra parte, siendo la modernidad una etapa de cambios vertiginosos, los matices de rechazo son diversos, desde la sola duda sobre sus resultados, hasta la denuncia y la confrontación para mantener el orden establecido, por cualquier medio; una de estas formas de rechazo se gestó –y aun ahora se presenta- dentro del pensamiento cristiano: el fundamentalismo.
Los católicos buscan trascender a su existencia terrena guardando los preceptos de su dogma; pero cuando tales ideales no encuentran cabida en la realidad pueden surgir problemas de interpretación, que se magnifican cuando el católico pretende trascender por la vía de la política. En tal caso, la tensión “puede conducir a un fenómeno doble: la ideologización del pensamiento político y la temporalización de la Fe, por laIzquierdao por laDerecha”42.
41 Olmos, Luis I., La derecha como ideología política y religiosa, textos de apoyo para la conferencia: la sombra de la derecha ante la conciencia cristiana, Puebla, UPAEP, 1996.
Cuando el católico desvía su camino hacia la derecha, adopta dos características: el filonazismo y el antijudaísmo, que abrevan de una actitud “contrarrevolucionaria” (pensamiento ilustrado, Revolución Francesa).
Para Olmos, el filonazismo, entendido como una conciencia antirrevolucionaria, se identifica con diez actitudes:
1) la convicción de que el individuo cuenta menos que el grupo... 2) la preminencia (sic) de la Historia sobre la Revelación... 3) el Gnosticismo,
4) la mentalidad de minoría perseguida o espíritu sectario,
5) la confusión del poder espiritual con el temporal o “mesianismo” político,
6) la convicción de que el orden temporal es responsabilidad de unos cuantos,
7) el Milenarismo,
8) la preferencia por las tradiciones y obras humanas sobre la Palabra y la acción de Dios,
9) la lógica de la exclusión o exterminio del contrario, y 10) el racismo o xenofobia.
Por su parte, el antijudaísmo reconoce dos tendencias: la “iluminista- gnóstica” y la “cristiano-occidental”; expresadas en el texto Los protocolos de los sabios de Sión43, la primera, y la segunda en el bagaje que recopila Complot contra la Iglesia, ambas obras que son compilación de tesis antisemitas44.
Estas características se han desarrollado a través de la historia de la Iglesia católica en su relación con el poder temporal y en las diferentes actividades que la jerarquía les ha permitido, tolerado e incluso exigido a los 43Los protocolos de los Sabios de Sion es una obra editada en Rusia en 1903. Contiene tesis
sostenidas supuestamente en reuniones secretas entre “Sabios de Sion”, mismas que tenían por objeto planear el control de organizaciones masónicas y comunistas para lograr el dominio de la escena internacional. En los años veinte, sin embargo, se comprobó la falsedad del texto que, evidentemente, fue escrito para propagar tendencias antisemitas.
fieles por la vía de Cartas pastorales o de Encíclicas, en cinco periodos: 1789- 1870; 1870-1914-17; 1818-1938; 1939-1945; 1946-198945.