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Chapter 7: Memory Deficits in the ADHD Subtypes

7.1 Theoretical Models of Memory

Dos son los grandes procedimientos en los que se basa Vallejo para producir extrañamiento en el nivel semántico, que ya no morfosintáctico. En primer lugar, crear verbos nuevos, mediante tres tipos de procesos morfológicos: la parasíntesis, la derivación nominal y el cruce léxico. Y en segundo lugar, no crear estrictamente en sí un verbo neológico, sino utilizar una variante irregular del Padj de un verbo que usa la regular.

i) Por parasíntesis.

_[u del bizcochero] enjirafada [al tímpano]

_[gallos ajisecos...] ennavajados

_[el subsuelo] empatrullado

_[...estuviésemos] embrazados [...a los dos flancos diarios]

_[la península...] abozaleada

_[ohs de ayes...] avaloriados [de heterogeneidad]

Los neologismos de Vallejo a través de la parasíntesis tienen en común la base nominal y que se forman a partir de las estructuras afijales más utilizadas en el castellano como son en + N + ar, y a +

N + ar. En (XXX) veremos además la forma ambigua trasdoseadas,

que en uno de sus posibles análisis podría ser también parasintética. A la hora, no obstante, de categorizar estas formas como Padj Pasivos y al tratarse de neologismos, sólo podemos fíarnos de su inserción morfosintáctica y semántica en el contexto del poema.

La forma del poema XXXII, enjirafada, es un buen ejemplo de

recuperación de la información tipólógica de la forma por su uso en el contexto. El Padj acompaña a un sustantivo, una “u” :

Serpentínica u del bizcochero enjirafada al tímpano.

Según Ortega Vallejo rememora, en este poema XXXII, el paso de un vendedor de bizcochos por la calle en la que vivió en Trujillo: <<...por tradición oral sabemos que el bizcochero trujillano que pasaba por la calle del poeta anunciaba “biscochouus...” [...] ese pregón se escucha incluso en un piso alto, de allí que se “enjirafa”...>> (Ortega p. 165)

Tendríamos así que el bizcochero enjirafa la “u” de su pregón hasta el tímpano del poeta, que la escucha en su casa de Trujillo. Los procesos morfosintácticos seguidos por Vallejo son escrupulosamente gramaticales: la derivación parasintética de estructura en + N + er tiene como uno de sus resultados el de convertir al tema del nuevo verbo en lo que indica su raíz nominal:

así “encanallar”, “emparentar”; la “u”, que es el tema en la EA del nuevo verbo parasintético, se estira como una jirafa al salir de boca del bizcochero.

Por otra parte el paso a Padj pasivo también es estrictamente

regular: el objeto tema del verbo transitivo que es enjirafar pasa a

ser nombre modificado por el Padj como demuestra el hecho de que podría perfectamente parafrasearse como una oración de relativo: “Serpentínica u del bizcochero que se ha enjirafado”

En el poema LXXI son unos gallos los que se han ennavajado:

[....] este celo de gallos ajisecos, soberbiamente

soberbiamente ennavajados

Sumariamente, el poema describe con gran belleza el acto sexual en sus tres primeras estrofas, mientras que en la cuarta, a la que pertenece el fragmento, parece desmitificarlo. De ahí que la intensidad de la unión, que en la primera parte del poema era “merienda suculenta de unidad”, en la que “tus manos y mis manos recíprocas se tienden”, ahora se vea rebajada a una mera pelea (“celo”) de gallos. Por otra parte, son unos gallos, los amantes, que en la identificación de la lucha con el acto amoroso están soberbiamente ennavajados, esto es, dotados de / convertidos en navajas: preparados para la lucha. En este sentido, el esquema es el

mismo que en la forma anterior: la transitividad del verbo ennavajar

es totalmente predecible, por cuanto también lo es el significado de la forma neológica y su EA.

Algo distinta es la forma empatrullado, del poema LV. En este

poema nos situamos en un opresivo ambiente sanitario en el que las horas pasan lentas y todo lo llena la presencia de la muerte. En tal contexto nos dirá:

Ya la tarde pasó diez y seis veces por el subsue- lo empatrullado [...]

Como de costumbre con Vallejo, es difícil aventurar una clave

unívoca para esta expresión, que además es digresional: no se alude más a ella dentro del poema. Tal vez dentro del contexto poético, la reiteración a la que sin duda aluden estos versos sea también origen del tedio. Una clínica en la que las horas parecen no pasar y en la que cada acto está regulado por una rutina asfixiante: las numeradas idas y venidas de la tarde, las rondas de los médicos y las enfermeras.

Esos trayectos rutinarios -tanto del sol como del personal

sanitario- no son otra cosa que patrullas, de las que el subsuelo está

lleno. Se construiría entonces empatrullar de forma semejante a

“embaldosar” o “enarenar”, verbos transitivos que, como el

neologismo de Vallejo, tienen un objeto tema: subsuelo, en nuestro

Embrazados responde a otro esquema de significado de los verbos parasintéticos, paralelo al que ofrecen por ejemplo “embotellar” o “embarcar”: Hacer al tema X estar en la base nominal N. En el punto justo del poema XL en el que aparece esta forma:

[...] Como

si no estuviésemos embrazados siempre

a los dos flancos diarios de la fatalidad!

Se está hablando de la irremisible condena del hombre a los ejes espacio temporales (los “dos flancos”), a los que está inevitablemente unidos. Ahora bien, nuestro Padj pasivo acompaña a un nosotros que deducimos por la flexión personal del verbo estar; si

lo convertimos en tema tendríamos un hipotético embrazarnos que

trasladaría su EA al verso que acabamos de leer. La semejanza, no

sólo fonética sino también semántica, de embrazar y abrazar puede

motivar que aparezca como complemento el SP regido por la preposición “a”, que exige el segundo de los verbos.

El esquema de formación parasintética cambia en abozaleada.

La base sustantiva, bozal, da lugar a una construcción que se

parafrasea como aplicar un bozal, de un modo semejante a asaetar o

aherrojar.

Y la península párase

por la espalda, abozaleada [...]

Esta península, que podría ser metáfora de las heces, pero

también de la soledad del individuo, se halla abozaleada, es decir,

acallada, obligada a guardar silencio (el bozal niega ya de por sí la voluntad libre de callarse). Ello además confirma que el parasintético abozalear es un verbo transitivo.

Al mismo esquema pertenece, en el poema V, avaloriados

Aunque en realidad, aquí, más que la creación ex nihilo de un verbo,

tenemos la modificación de uno ya existente, avalorar, mediante la

inclusión de una i que duplica la capacidad semántica de la palabra:

[...] ohs de ayes

creyérase avaloriados de heterogeneidad.

En palabras de Julio Ortega: “La palabra ‘avaloriados’ es reveladora de esa superposición de estratos lexicales para suscitar

interpolaciones semánticas: es una verdadera palabra portemanteau;

el poeta la deriva de avalorados, pero implica también abalorios. [...] sugiere, así, el valor de lo diverso pero desde la diferencia entre unas cuentas de vidrio; esto es, ironiza las exclamaciones (modelo de la expresividad genuina) al relativizarlas con la contradicción valor (lo heterogéneo) / sin valor (abalorios). El oído nos dice, además, que ese juego polisilábico resuena con una ironía casi burlesca” (p. 61)

avaloran, se dotan de valor a si mismas, y a la vez se abalorian, se convierten en abalorios, recupera en su EA la transitividad necesaria

en la que el tema, los ohs de ayes, pasa a ser objeto modificado por

el Padj Pasivo.

ii) Por derivación nominal.

_[los aros receñidos], barreados

_craterizados [los puntos más altos]

_[el establo...] excrementado

En III.2 describíamos una serie de formas como adjetivos denominales, siguiendo el análisis de un sufijo -ado no participial que construye adjetivos de posesión y relación. (Reiner, 4630)

Ahora bien, en este caso también nos encontramos con una serie de formas en -ado cuya única base reconocible son nombres: el análisis de estas formas, por lo tanto, ha de ir precedido y complementado de una distinción entre lo que creemos que son simplemente adjetivos denominales, y lo que nos parecen a todas luces participios.

Las formas meramente adjetivas, como labiado, bromurarado o

arteriado, y las formas participiales que nos ocupan, como excrementado, barreado, tienen en común que -a priori-, proceden de sustantivos. No obstante, demostraremos que sus procesos de derivación son completamente distintos. Así, el proceso derivativo de (1)

(1) [[ ]N ado]Adj

es el de labiado, arteriado, bromurado y ferrado. Mientras que

en (2)

(2) [[[ ]N e/iz/ar]V ado]PAdj,

vemos (de una manera tremendamente simplificada) el de excrementado, craterizado y barreado. La diferencia (y la dificultad) reside, como vemos, en postular para (2) un verbo intermedio neológico entre la base nominal y el participio adjetivo pasivo, que es la forma que hallamos en Vallejo.

Nosotros trataremos de demostrar la existencia de tales verbos con varias pruebas.

a) Semánticamente, mostraremos en el análisis particular de cada Padj como estos implican el resultado de un proceso, y no relación o posesión con la base nominal.

b) Compositivamente, dos de nuestras formas, barreado y

craterizado, por necesidad han debido de pasar por el estadio verbal antes postulado ya que aún conservan en su estructura los morfemas

de derivación verbal -ear e -izar.

c) En el mismo poemario encontramos una prueba bastante clara, por otra parte, de que el proceso se puede realizar y de que su autor era consciente de él. Hablamos de la presencia en el poema XL de un Participio Verbal que, como en (2), procede de un verbo neológico:

Y aún lo que nos habríamos enojado y peleado y amistado otra vez (XL, 15)

A la luz de lo cual, es bastante evidente que el proceso no sólo es posible sino productivo en Vallejo. En realidad, la originalidad creadora del poeta consiste no más que en, una vez alumbrado el neologismo, insertarlo plenamente en la gramática. Y así, puede pasar perfectamente de PV a Padj mediante los procesos descritos en Varela (2004), lo que creemos ocurre sin lugar a dudas en el caso de craterizado, excrementado y barreado.

d) Por último, y como refuerzo, mencionaremos que en la lengua no literaria también tenemos casos semejantes. Baste citar a Reiner (p. 4630) cuando dice “En algunos casos también sería posible un análisis deverbal [de las formas adjetivas en -ado], el

único posible si hay un matiz resultativo.” Y ejemplifica con cariado o

charolado, en los que como vemos no hay un verbo intermedio ? cariar o ?charolar preexistente y sin embargo indican claramente el resultado de un proceso.

Ahora pasaremos sin más dilación al análisis individual de los

Padj. El primero de ellos, barreados, tiene un significado fácilmente

recuperable: llenos de barro. Dentro del poema, no obstante

Pero eso sí, los aros receñidos, barreados.

y siguiendo a Ortega (p. 193) que cree que asistimos a la

descripción de un carro, los aros serían las ruedas del mismo.

Ruedas enlodadas, tal vez, o en un sentido más amplio, enlodamiento anímico del poeta que en el ámbito del poema se muestra inmerso en la cotidianeidad lamentable de la prisión.

En cuanto a craterizados, muestra, como vimos antes, el sufijo

derivativo verbal -izar, que tiene un eminente valor causativo o factitivo. En nuestro caso, cualquier hablante recuperaría craterizar como “hacer un cráter”, y así parece suceder dentro del poema:

Craterizados los puntos más altos [....]

Leemos en Ortega (p. 270) que críticos como Franco o Neale-

Silva han considerado que esta craterización de los puntos más altos

amplio, en consonancia con el resto del poema, el estado espiritual ruinoso en el que se encuentra el poeta.

Por último, el poema que contiene la forma excrementado está

plagado de referencias a la Natividad:

El establo está divinamente meado y excrementado por la vaca inocente y el inocente asno y el gallo inocente.

Aunque en este caso, a diferencia de los otros dos Padj anteriores, no contemos con la presencia residual de un sufijo derivativo verbal (o mejor dicho, éste no se aprecie), contamos con otra prueba contextual importantísima para demostrar que hay un verbo ?excrementar previo: nos referimos a la aparición del agente en los SP coordinados “por la vaca inocente y... “ que nos permite recuperar la EA primigenia: “La vaca inocente y el inocente asno y el

gallo inocente, mearon y ?excrementaron divinamente el establo.”

EA, en la que, como vemos, “establo” es el tema objeto, y, como tal,

pasa a ser modificado por el Padj. pasivo excrementado.

iii) Por cruce léxico.

_[el pico] cubicado [en tercera ala]

Nos encontramos aquí con un ejemplo de uno de los recursos que más fama han dado a Trilce, aunque paradójicamente sean poco abundantes dentro del poemario. Nos referimos a los cruces léxicos.

Los cruces léxicos, como explica A. Fábregas (2004, p. 2), son procesos morfológicos de unión de dos raíces en los que éstas “no se combinan secuencialmente, sino que la información fonológica presente en cada una de ellas se superpone de forma que hay segmentos que las dos raíces comparten”.

Así ocurre en nuestro caso: las dos raíces fusionadas, cúbico y

ubicado comparten cuatro segmentos fónicos y es precisamente en ellos donde se produce, como es previsible, el solapamiento.

[...] éstas dejan el pico cubicado en tercera ala.

En el plano morfosintáctico debemos señalar que ambas

formas son adjetivos, si bien uno de ellos, ubicado, es un Padj. Y que

la posición que ocupa el cruce léxico dentro de la O, como predicativo, podría haber sido ocupada por cualquiera de ellos

individualmente. Por otra parte, ubicado incorpora a la nueva forma

su herencia argumental, en tercera ala.

Dentro del contexto del poema, el verso supone una desnaturalización de las palomas; el desasosiego del poeta jalonado

de guarismos y referencias numéricas que se plasma en paradojas tales como que el pico de las palomas, que es en sí piramidal, sea cúbico, y a su vez cambie su localización natural para estar ubicado,

en una hipotética tercera ala.

iv) Por variación irregular.

_[la barreta]sumersa [en su función]

Esta forma usada por Vallejo tiene como causa de extrañeza ser la variante irregular de un paradigma que sí cuenta con

participio regular (sumergida). Es posible que Vallejo haya realizado

un calco sobre un participio irregular latino, hoy sólo adjetivo:

IMMERGERE > IMMERSA > inmersa

No se trata, en ningún caso, de un participio trunco, ya que no puede combinarse con modificadores de evento (3) o con complementos de medio (4) al contar con argumento externo. Mostraremos esto con inmersa, aplicando pruebas de Bosque (1990), para poder así observarlo con mayor claridad:

(3)*La niña inmediatamente inmersa en el agua. (4)*La niña inmersa en el agua con las manos. Sí admite, en cambio, adverbios volitivos, como en (5):

(5)La niña voluntariamente inmersa en el agua.

III.3.2. PADJ CON RUPTURA EN SU SELECCIÓN SEMÁNTICA.