2.2 THEORETICAL FRAMEWORK: THEORETICAL AND CONCEPTUAL LIMITATIONS ON
2.2.5 Theory of Fields
Hemos concedido un acápite aparte a los mitos andinos por la importancia de su significación, y porque nos atañe sobremanera a nosotros hombres y mujeres mesoamericanos.
El apunamiento, sinónimo de “sorojchi” para la cultura, es un desvanecimiento provocado por la hipoxia, o falta de oxígeno. Nosotros diremos que es un estado psicológico previo a una catarsis esclarecedora, que es cuando en “indio” escucha la voz de Wiracocha y se apuna, Por eso levantará una apacheta en la próxima encrucijada. El APUNAMIENTO, puede considerarse una realidad extra psicológica del hombre andino.
Vamos a explicar esto con detalle, pues la mitología andina no solo comparte todos los rasgos comunes a este código semiótico universal, como ya observamos en el anterior acápite, sino que los ORIGINA, pues el ANDE, o la tierra del ANTES, es una puerta hacia el ORIGEN.
El cognato “Andes” tiene el mismo radical “An” de Anu, Dios sumerio padre de Enki y Enlil; Recordemos que Sumeria y Tiwanacu son los más importantes vestigios arqueológicos que se conocen de una civilización antidiluviana. El mismo radical “An” conforma el cognato gig-ante; Anteo hijo de Neptuno o Poseidón; y Antea era como se conocía a Afrodita, Diosa griega de la guerra, más conocida como Venus o Atenea, nombre este último que conserva los mismos principios fonéticos. En el Ande la Venus, Afrodita, Antea, Atenea, Palas, era conocida como Pachamama.
Wira, es el nombre de la deidad que con posterioridad recibe el nombre de “tío”, potestad ctónica que es venerada en el Ande hasta nuestros días. Semiológicamente, el cognato “Wira” es asimismo principio radical de “Wirakocha”, por lo que podemos deducir que se trata de la misma deidad. Esta potestad siempre va asociada a la Pachamama, de ahí que hasta el presente,
en la festividad folklórica del carnaval de Oruro, se rinda veneración al “tío” por un lado; y a la Virgen del Socavón por el otro.
La Virgen, como mito universal, siempre esta asociado a la gruta, caverna, cueva, túnel, socavón, y no solo porque se la considere una deidad telúrica, sino como bien señala Jüng, la gruta, la cueva, la caverna, el socavón, las aguas enfangadas, las ciénegas, los pantanos, implican INMERSIÓN, Y ES SINÓNIMO DEL INCONSCIENTE EN RANGOS PSICOLÓGICOS.
“Kocha” significa eso, ciénega, y Wirakocha es símbolo Virginal, el hijo de la Virgen, el guerrero, Wira, que se sumerge en lo profundo, y se interna en la gruta, caverna, socavón, etc.; que es el mismo principio de “kocho”, o “vagina”, “monte de Venus”, Palas Atenea. Estamos pues mucho más cerca del verdadero significado del mito andino de la Virgen, la Pachamama. Estamos ante el símbolo puro del principio de originación.
Wirakocha, el “llegado desde las aguas”, que enseño a los hombres las artes y la construcción de fortificaciones amurallas y que detestaba los sacrificios de sangre. El Caín andino, representado en la danza de la “diablada” que sigue al ángel rebelde. Recordemos que desde una visión simbólica eso es exactamente lo que es una “diablada”, la danza de los rebeldes, que marchan llenos de furor, dando saltos, para tomar los cielos por ASALTO, precedidos por las “chinas supay”, y Lucifer, que es Venus, la “estrella de la mañana”, el lucero, nuestra Virgen del Socavón.
Wirakocha es desterrado de Akakor por causa de su rebeldía contra los ancianos sacerdotes. Esta vieja mitología aún se conserva en muchas culturas amazónicas.18
Metaética es comprender los símbolos sin caer en sacralizaciones formales. Se sirve de la mitología para sumergirse en el ámbito de las significaciones virtuales, no culturales, y propiciar el dominio del sí mismo psicológico, que por su naturaleza legalista, se extravía en el gigantesco laberinto de ilusión de este mundo telúrico, material.
Y la clave esta en el laberinto, la encrucijada, el lugar exacto, el momento de crisis psicológica, cuando el “indio” escucha la voz del guerrero interior, “su Wirakocha”, y se apuna, se enfría.
La Apacheta es un símbolo fundamental para introducirnos en la comprensión de la metaética, o el HONOR, que es lo mismo. El altar se levanta en una encrucijada, es decir, el principio del laberinto; Y este es el lugar donde el indio fue apunado al escuchar la voz de Wirakocha. El APUNAMIENTO es como sentir FRIO HELADO, tan intenso que el límite entre esta realidad y la inmanencia del mundo interno se hace notoria, provocando la conmoción del sujeto psicológico. En términos de psicología moderna sería análogo a un estado alterado de conciencia o momento hipnagógico19. Entonces se levanta la apacheta para propiciar la intervención de la Pachamama; desde tiempos
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La Crónica de Akakor de Carl Brugger.
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ancestrales se conoce este ritual como la ceremonia Totanka, o el ritual de la
piedra fría. La piedra o “runa”, es un símbolo muy importante para nuestra
inducción, y su significado reviste vital importancia. El frío hiela el corazón o sujeto emocional, y es por eso que se consagra la apacheta a fin de solicitar la asistencia de la Virgen Pachamama para despojarnos de toda debilidad, miedo, hambre, enfermedad, es decir, de todo lo humano, y vislumbrar el norte de la infinitud existencial. Por eso la ceremonia Totanka consiste en escupir en una piedra previamente signada con el símbolo de la mortalidad o thanatos. La saliva es un agente que transfiere el animismo, y este simbolismo se ha mantenido hasta el presente. Por eso el intercambio de fluidos implica transferencia de animismo, y la transferencia sostenida en lo psicológico, es RELACIONAL. Quién ha congelado el corazón es como una piedra fría, en términos psicológicos aduce al completo dominio del sujeto más poderoso de los ámbitos psicológicos: el sujeto emocional, e inmuniza al individuo de los afectos inherentes a toda relación.
Quién ha conseguido dominar el corazón, esta muy cerca de conseguir una línea actitudinal extrapsicológica que nosotros hemos denominado, por eso mismo, meta-ética.