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TRANSFORMACIÓN SOCIO-DEMOGRÁFICA DE LA TRANSFORMACIÓN SOCIO-DEMOGRÁFICA DE LA TRANSFORMACIÓN SOCIO-DEMOGRÁFICA DE LA TRANSFORMACIÓN SOCIO-DEMOGRÁFICA DE LA FFFFFAMILIA CUBANAAMILIA CUBANAAMILIA CUBANAAMILIA CUBANAAMILIA CUBANA

Ha sido señalada la dificultad que se presenta con las definiciones de hogar y familia y, de acuerdo con esas consideraciones, se propone darle a la familia el tratamiento propuesto por otros estudios, que consiste, básicamente, en identificar el hogar como una familia y clasificarla según su composición, de acuerdo con criterios preestablecidos.1

En este sentido, el criterio que con más frecuencia se utiliza para establecer, desde el punto de vista demográfico, la tipología de las familias, es la relación de parentesco que mantienen los miembros del hogar con el jefe. Es decir, se asume que los hogares –espacio de residencia de las familias- se clasifican en categorías o tipos de hogar en función de los vínculos de parentesco que tienen entre sí los miembros del hogar. A ese respecto, es importante saber si en un hogar existe o no una familia; es decir, un hombre y una mujer con o sin hijos, o una familia monoparental; si en los hogares viven parientes lineales y/oparientes colaterales, etc. Esta información, como se ha señalado, dice mucho sobre la estructura del sistema familiar del país de que se trate y de cómo está cambiando en el tiempo.

De esta forma, el parentesco es el elemento básico que define a la familia. El parentesco y, en consecuencia, la familia, es una construcción social y no sólo fisiológica o natural. ESTRUCTURA DE LOS HOGARES Y SU EVOLUCIÓN ESTRUCTURA DE LOS HOGARES Y SU EVOLUCIÓN ESTRUCTURA DE LOS HOGARES Y SU EVOLUCIÓN ESTRUCTURA DE LOS HOGARES Y SU EVOLUCIÓN ESTRUCTURA DE LOS HOGARES Y SU EVOLUCIÓN A

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ATENDIENDO A LA RELACIÓN DE PTENDIENDO A LA RELACIÓN DE PTENDIENDO A LA RELACIÓN DE PTENDIENDO A LA RELACIÓN DE PTENDIENDO A LA RELACIÓN DE PARENTESCOARENTESCOARENTESCOARENTESCOARENTESCO DE SUS MIEMBROS CON EL JEFE DE NÚCLEO DE SUS MIEMBROS CON EL JEFE DE NÚCLEO DE SUS MIEMBROS CON EL JEFE DE NÚCLEO DE SUS MIEMBROS CON EL JEFE DE NÚCLEO DE SUS MIEMBROS CON EL JEFE DE NÚCLEO

Son muchos los aspectos de interés que se derivaron del análisis de la evolución de la población cubana atendiendo a la relación de parentesco que mantenían con el jefe. Ellos ayudarán a entender la composición de los hogares y, también, revelarán el por qué de la afirmación reiterada de que cuando la

fuente es un censo o una encuesta, la forma más simple de organización familiar es el hogar.

En este sentido, uno de los rasgos más relevantes de la estructura familiar lo constituye el hecho de que la mayoría de la población vive bajo formas de convivencia dentro del hogar y en el seno de la familia (Cuadro 1). Así, al menos el 97 % de las personas que viven en los hogares cubanos están unidas entre sí por lazos de afinidad o consanguinidad (96,6; 99,2; 98,3 y 97,2 % en 1953, 1970, 1981 y 1995, respectivamente).

Sin embargo, en las formas de convivencia dentro del hogar, y como consecuencia, en su estructura, sí se han producido cambios importantes durante las últimas décadas. Los rasgos más destacables a ese respecto son los siguientes:

- La multiplicación de los hogares, lo que es consecuente con lo señalado respecto a que entre 1953 y 1995 el ritmo de crecimiento de los núcleos ha sido siempre más alto que el ritmo al que ha crecido la población total.

- Los elementos básicos del hogar en Cuba son: el jefe, su cónyuge y los hijos. Los hijos constituyen el elemento más numeroso, aunque al comparar las cifras relativas de hijos en 1995 con las obtenidas en 1953 se observa que éstas disminuyen desde 46,6 % hasta 31,8 %, lo que constituye un reflejo concreto del descenso experimentado por la fecundidad en el país. Esto explica también la disminución observada en la composición jefe-cónyuge-hijos (79,9 %), en relación con la que presentaban en 1953 (82,3 %).

- Aunque en el hogar se ha producido una gran reducción en el número de hijos durante el período 1953-1995, ello se contrarresta con la mayor permanencia de nietos, proporción que prácticamente se han duplicado en este período; así como de las nueras o yernos que conviven con el jefe. Este fenómeno puede tener una explicación en las ya mencionadas dificultades para acceder a una vivienda. Es decir, los datos sugieren que los hijos no siempre pueden formar hogares independientes al

L a f a m i l i a c u b a n a

e n l a s e g u n d a m i t a d d e l s i g l o X X

Capítulo del libro Capítulo del libro Capítulo del libro

Capítulo del libro Capítulo del libro La familia cubana en la segunda mitad del siglo XX.La familia cubana en la segunda mitad del siglo XX.La familia cubana en la segunda mitad del siglo XX.La familia cubana en la segunda mitad del siglo XX.La familia cubana en la segunda mitad del siglo XX. La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 2003. La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 2003. La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 2003. La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 2003. La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 2003.

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M a r í a E l e n a B e n í t e z

M a r í a E l e n a B e n í t e zM a r í a E l e n a B e n í t e z

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DESARROLLO HUMANO LOCAL, GÉNERO, INFANCIA, POBLACIÓN Y SALUD

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creciente al aumento de “otros parientes” y “otros no parientes” del jefe en los hogares cubanos lo asocian, por un lado, al ascenso experimentado por la migración interna durante los últimos años y, por otro, a ciertas medidas de reajuste económico adoptadas en el país para dar respuesta, en las actuales condiciones, a importantes problemas de la población.

A ese respecto, han sido aprobados el Decreto-Ley Núm. 141, que regula las labores a realizar por cuenta propia, y el Decreto-Ley Núm. 17l, sobre el arrendamiento de viviendas, habitaciones o espacios. El primero establece que el propietario de una licencia para ejercer el trabajo por cuenta propia puede contratar a otras personas que cumplan con el requisito de “ayuda familiar”, es decir, personas con un vínculo filial estrecho.

En la práctica, sin embargo, existen múltiples infracciones de esta regulación, siendo la más generalizada “la de

propietarios que se inscribieron teniendo trabajadores por cuenta propia de manera permanente y antes los registraron en el control de direcciones del titular del contrato, y residen como convivientes en la vivienda”.2

De este modo, las pautas de convivencia son el resultado de un conjunto de procesos que no tienen que ver sólo con el parentesco, sino también con factores de tipo económico, demográfico, etc.; a la vez que demuestran lo señalado en relación con el modo en que la familia, que es el componente esencial de la sociedad, es también quien sintetiza la congruencia entre todos los cambios que tienen lugar en el país.

constituir su familia y se ven obligados a continuar residiendo en el hogar de sus padres. Cuando las parejas no pueden establecer hogares independientes recurren, como es de esperar, a otras modalidades de familia, como veremos más adelante.

Los demás familiares del jefe de hogar, tales como padres o suegros y otros parientes son, en general, poco frecuentes en la estructura de los hogares cubanos. En este contexto, sin embargo, llama la atención, el aumento registrado -durante 1995 en relación con 1981- en la proporción de “otros parientes” y “otros no parientes” que conviven con el jefe. Los primeros crecen durante este período en 1,2 veces, mientras los “no parientes” lo hacen 1,6 veces. Ello sugiere la existencia de cambios en las pautas de cohabitación en los hogares y las familias.

Así, la categoría de “no parientes” del jefe incluye generalmente a la servidumbre y a los huéspedes, quienes, después del triunfo revolucionario de 1959, habían perdido dentro de los núcleos particulares cubanos su total

significación. Sin embargo, desde el censo de 1981, se viene observando cómo cada vez gana más importancia esta categoría.

Buscando explicación a estos cambios, conviene destacar que la información de 1995 proviene de una encuesta; por lo tanto, está sujeta a variaciones muestrales que –en ocasiones- hacen riesgosas las generalizaciones. Dos hipótesis formuladas a partir de evidencias indirectas, para interpretar esta tendencia

FUENTE: CEDEM, IPF, ONE. Encuesta Nacional de Migraciones Internas (ENMI), 1995. Cuadro 2

DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN TOT DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN TOTDISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN TOT DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN TOT

DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN TOTAL SEGÚN LAS RELACIONES DE PAL SEGÚN LAS RELACIONES DE PAL SEGÚN LAS RELACIONES DE PAL SEGÚN LAS RELACIONES DE PAL SEGÚN LAS RELACIONES DE PARENTESCO CON EL JEFEARENTESCO CON EL JEFEARENTESCO CON EL JEFEARENTESCO CON EL JEFEARENTESCO CON EL JEFE Y L

Y L Y L Y L

Y LOS NIVELES DEL SAPOS NIVELES DEL SAPOS NIVELES DEL SAPOS NIVELES DEL SAPOS NIVELES DEL SAP, 1995, 1995, 1995, 1995, 1995

Niveles del SAP

Ciudad de La Habana Cabeceras

Franja de base Total

Relación de parentesco con el jefe de núcleo (en %) Jefe 29,2 29,8 30,4 29,8 Cónyuge 14,9 17,7 20,3 18,2 Otros no parientes 2,8 2,8 2,7 2,8 Otros parientes 7,4 4,7 4,0 5,0 Padres o suegros 1,4 1,2 0,8 1,1 Nieto(a) 10,1 8,4 7,3 8,3 Nuera o yerno 3,4 3,1 2,7 3,0 Hijo(a) 30,8 32,3 31,8 31,8 Total 100.00 100.00 100.00 100.00 FUENTES:

Tribunal Superior Electoral. Ob. cit., Tabla 32, p. 91. JUCEPLAN. Ob. cit., Tabla 9, p. 319. CEE. Ob. cit., Tabla 8, p. 16. CEDEM, IPF, ONE. Encuesta Nacional de Migraciones Internas (ENMI), 1995.

*No aparece esta denominación en los censos respectivos. Cuadro 1

DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN TOT DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN TOTDISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN TOT DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN TOT

DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN TOTAL SEGÚN LAS RELACIONES DE PAL SEGÚN LAS RELACIONES DE PAL SEGÚN LAS RELACIONES DE PAL SEGÚN LAS RELACIONES DE PAL SEGÚN LAS RELACIONES DE PARENTESCO CON EL JEFEARENTESCO CON EL JEFEARENTESCO CON EL JEFEARENTESCO CON EL JEFEARENTESCO CON EL JEFE (1953, 1970, 1981 Y 1995)

(1953, 1970, 1981 Y 1995) (1953, 1970, 1981 Y 1995) (1953, 1970, 1981 Y 1995) (1953, 1970, 1981 Y 1995)

Relación de parentesco con el jefe de núcleo (en %) Años 1953 1970 1981 1995 Jefe 20,6 22,4 24,3 29,8 Cónyuge 15,0 16,1 16,3 18,2 Hijo(a) 46,6 47,5 42,6 31,8 Nuera o yerno * 2,0 2,7 3,0 Nieto(a) 4,3 5,0 7,0 8,3 Padres o suegros 1,8 1,6 1,3 1,1 Otros parientes 8,3 4,6 4,1 5,0 Otros no parientes * 0,8 1,7 2,8 Servidumbre 0,7 * * * Huéspedes 2,7 * * * Total 100,0 100,0 100,0 100,0

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