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6. THEORY OF OPERATION
Nacimiento de Actes de la Recherche en Sciences Sociales
Si hay una verdad, es que la verdad es un objeto de luchas.
«Une classe objet», 1977 [«Una clase objeto», en Las estrategias de la reproducción social, ob. cit.]
Mientras los años setenta asisten al desarrollo de la izquierda a la francesa, una parte de los cuadros de la alta administración se pone al servicio de la «modernización» del capitalismo nacional. Esas transformaciones inducen un incremento de la influencia de los poderes políticos en el mundo intelectual: entre los intelectuales desprovistos de poder temporal y los hombres de poder cuya autoridad se apoya cada vez más sobre competencias específicas se desarrollaba, desde los años cincuenta, una población de «investigadores administrativos» y de «administradores científicos» pertenecientes a instituciones de investigación que responden a las órdenes de la administración[78].
La revista Actes de la Recherche en Sciences Sociales, cuyo primer número aparece en 1975, quiere contribuir a consolidar la autonomía de la sociología dotándola de un medio de difusión independiente, sometido sólo a las exigencias de los procedimientos de verificación y crítica científica. Marcada por la voluntad de romper con el formalismo académico y la estandarización normalizadora de la investigación, la política editorial pretende yuxtaponer artículos «acabados», notas, memorias intermedias, documentos estadísticos, fotografías, facsímiles e historietas (véase «Método científico…», en este volumen). Esta política científica en sociología no se propone solamente «deconstruir» los textos «sagrados» del mundo científico sino también «destruir las falsas apariencias y los subterfugios forjados por una visión religiosa del hombre cuyo monopolio no pertenece a las religiones reveladas»; al obrar una «subversión de la jerarquía de los objetos consagrados» por una ciencia tan poco independiente de las demandas políticas como la sociología, en que muy a menudo la censura científica no es sino una censura política encubierta, Actes de la Recherche busca hacer tambalear la oposición entre «el sacerdocio de la gran ortodoxia académica» y «la herejía distinguida de los francotiradores de fogueo»[79]. La variedad de los métodos empleados remite entonces a una variedad de temas hasta el momento poco considerados como dignos de estudio: la alta costura, el automóvil, la historieta, la enseñanza técnica, el ejército, los trabajadores sociales, la retórica marxista, etc.
La producción de la ideología dominante es un texto que resume y condensa el proyecto de Actes en su origen. Comienza con una «Enciclopedia de las ideas
recibidas y de los lugares comunes, en uso en los lugares neutros», fundada sobre la base de un corpus de textos canónicos de la filosofía social dominante (libros, entrevistas, artículos de hombres y de intelectuales de poder):
En primer lugar, los escritos de los precursores, a menudo de los profesionales de la profesión cultural, que proporcionan a los «miembros activos» de la clase dominante los temas fundamentales que no dejarán de reproducir, abordando allí sus preocupaciones específicas; en segundo lugar, los productos (es decir, informes por encargo) de un trabajo colectivo de elaboración que tiende a borrar las diferencias individuales en beneficio de los lugares comunes que constituyen la unanimidad de la fracción dominante de la clase dominante; finalmente, las producciones de los simples reproductores, exposición escolar de saberes directamente adquiridos en las escuelas del poder o en las comisiones del Plan[80].
Más allá de la aparente diversidad de sus tomas de posición, los «productores de la ideología dominante» constituyen un grupo relativamente homogéneo, ya que la mayor parte de ellos ha participado, de una manera o de otra, en la elaboración del plan, en la enseñanza impartida en el Instituto de Estudios Políticos (IEP) y de la ENA, y han sido formados en las mismas grandes écoles (Polythecnique, IEP, ENA, etc.).
La selección de los temas formulados del modo más conciso y menos eufemizado posible permite poner en evidencia los «lugares comunes» de una ideología que puede dejar implícitos sus presupuestos ocultos bajo las «normas de cortesía» de un lenguaje de poder investido en los «lugares neutros»; lugares que se sitúan en la intersección del campo intelectual y del campo del poder, es decir, en el lugar donde la palabra se convierte en poder, en esas comisiones donde el dirigente ilustrado encuentra al intelectual que ilustra, […] y en los Institutos de Ciencias Políticas donde la nueva koiné ideológica, escolarmente neutralizada y rutinizada, es impuesta e inculcada; por lo tanto, convertida en esquemas de pensamiento y de acción política[81].
Esos intelectuales de aparato, al igual que los doxósofos, ponen en peligro la autonomía del saber científico, tomando del universo político una legitimidad intelectual que el mundo científico no les reconocería e importando lógicas y fines políticos al ámbito de la investigación. Si instituciones como la Comisión del Plan desarrollan una ideología tecnocrática de la concertación, la producción de la ideología dominante tiene una historia, que se remonta a la década de 1930 y a la convergencia entre un polo económico-administrativo (representado especialmente por los polytechniciens de X Crise[82]) y un polo intelectual que reúne a los «no- conformistas» de 1930, que comprende tanto a la «joven derecha», Orden Nuevo y
Acción Francesa, cuanto a la Escuela de Cuadros de Uriage o los militantes del grupo Esprit[83].
La implementación práctica de esos esquemas de pensamiento y de acción encuentra en el Instituto de Estudios Políticos sus condiciones de ejercicio más acabadas: el cúmulo de funciones de su cuerpo docente y la sobrerrepresentación de los «hombres de acción» (altos funcionarios y decisores económicos) en relación con los universitarios expresa la ambigüedad de una institución en la intersección de las esferas políticas e intelectuales.