La infl uencia de la plataforma de Archinov, el espejismo de las relaciones con políticos1, la ceguera intelectual anarquista al
rastrear autoridad en cualquier ademán2, el sindicalismo del co-
munismo libertario desde arriba, eran un cúmulo de infl uencias que apuntaban hacia el juego político.
El Congreso de la CNT de Zaragoza de mayo de 1936 dio por terminada la escisión sin explicaciones de las diferencias tácticas o de denuncias de errores doctrinales:
...circunstancias de tipo puramente formal fueron determinan- tes de un hecho de escisión que no puede fundarse en desacuerdo fundamental con los principios básicos de la CNT. El proceso revolucionario a partir de entonces, y las actuales circunstancias revolucionarias, han determinado la desaparición de aquellas di- ferencias de interpretación y la coincidencia formal de la situa- ción del momento3.
1 “Así, observé sobre todo después de los eventos del 8 de enero [1933], y
de las heridas infl igidas a García Oliver, un llamamiento, otra vez de esta misma compañera [Federica Montseny], publicado en La Tierra de Ma- drid y cuyo carácter histérico habría debido ser públicamente censurado por nuestro movimiento. Saco este pasaje:
‘Apelo a la humanidad, a la generosidad de todos los periodistas y de todos los intelectuales de Madrid; a la generosidad –¿por qué no?– de los señores Casares Quiroga [ministro de Interior], Esplá [subsecretario de Estado el In- terior], y del mismo Azaña [presidente del Consejo]… Por la honra de todos los españoles, por el prestigio de la nación española a los ojos del mundo civilizado; por el prestigio mismo de la autoridad, es preciso que el drama de la Prefectura de Policía de Barcelona no quede sin una severa sanción’. La anarquista Federica Montseny que intenta salvar el prestigio de la autori- dad es el colmo de un estado de espíritu cuya multiplicación sería excesiva- mente peligrosa para nuestro movimiento. Felizmente todos los compañeros a quienes hablé estaban francamente indignados por este incalifi cable desca- ro”. Traducido del francés en Alexander Shapiro, op. cit.
2 “Así, vi en Valencia el anuncio de una conferencia de Federica Montseny
en el Sindicato de la Construcción sobre ‘El Sindicalismo es la última y más peligrosa manifestación de la autoridad’ (sic). Alexandre Shapiro op. cit.
Otro ejemplo es el de una carta de Toryho (ardiente colaboracionista y futuro di- rector autoritario de S.O.) a Federica Montseny, el 5 de junio de 1936: “Aprovecho esta ocasión para decirte que hallo exagerados tus temores acerca de la iniciación de una especie de liquidación de las ideas anarquistas dentro de la CNT. Porque esa iniciación no es de ahora, sino que viene de lejos. La decadencia anarquista dentro de los Sindicatos es consecuencia de que en Barcelona hay muy pocos anarquistas metidos en los órganos de lucha de clases. Muchos se apellidan así, pero son más marxistas y autoritarios que los conocidos por tales”. A. S. B 809.
Rehuyendo comprender el porqué de las discrepancias –para no agrietar la Organización sindical– fue cómo se llegó a rom- per, durante los hechos bélicos, la propia organización. Los diri- gentes de la CNT reaccionaron a la vorágine de los eventos con una constancia: la política de los hechos consumados asestada, clavada tercamente en la afi liación, con una prensa cada vez más aborregada y bolchevizante (en su procedimiento periodís- tico y en su enfoque de la URSS).
La consecuencia fue que los trabajadores ya no se sintieron concernidos y adoptaron una de estas dos actitudes. O dejarse llevar por los pastores de turno (si indirecta o directamente co- sechaban algún benefi cio) o tirar coces y embestir.
Algunos notables contradijeron con aplomo sus hechos y declaraciones anteriores. Uno de los artífi ces de la entrada de la CNT-FAI en los gobiernos de la Generalitat y de Madrid, Mariano R. Vázquez, secretario del Comité Nacional de la CNT desde fi nales de septiembre de 1936 hasta la derrota, escribió en julio de 1936 un artículo cuyo titular era “Conozcamos, inter- vencionismo estatal equivale a fascismo”4.
Se dejaba ver la publicación de un artículo sobre “La inutilidad del Gobierno”5, la propuesta de un Consejo de
Defensa, pero el 27 de septiembre de 1936 la CNT-FAI entraba a formar parte del Gobierno de la Generalitat y se disolvía el Comité de Milicias. Abad de Santillán, especialista en cometer lo peor, siempre después con pruritos críticos, defi nió la evidente aberración:
Nos mostramos dispuestos a disolver el Comité de Milicias, es decir, a abandonar una posición revolucionaria que nunca había tenido el pueblo español hasta entonces. Todo para conseguir armamento y ayuda fi nanciera para continuar con éxito nuestra guerra. Sabíamos que no era posible triunfar en la revolución si no se triunfaba antes en la guerra, y por la guerra lo sacrifi cábamos todo. Sacrifi cábamos la revolución misma, sin advertir que ese sacrifi cio implicaba el sacrifi cio de los objetivos de la guerra6.
No hubo ninguna ventaja en pertrechos y armamentos para Aragón, pero los notables siguieron en sus trece. El día del anuncio de la entrada de la CNT en el gobierno de Madrid 4 S.O., 11-VII- 1936, p. 8 (última).
5 Era una traducción de un texto de André Prudhommeaux a partir de Carta
a un francés de Bakunin en Espagne Nouvelle, como él mismo lo explicó en
Volontà, anno VIII, número 11, 15-III-1955, p. 612.
6 Abad de Santillán, Por qué..., p. 116.
–cuando Solidaridad Obrera escribía que era “uno de los hechos más trascendentales que registra la historia de nuestro país”7– Línea de Fuego, órgano de la Columna de Hierro, comentaba:
La CNT gubernamental.
El telégrafo nos da la noticia, que insertamos en su lugar, de que la CNT va a entrar a formar parte en el Gobierno. Es decir que se acepta lo que siempre se atacó, destrozando la base de nuestras ideas. Desde ahora ya no se hablará de libertad, sino de sometimiento a “nuestro gobierno”, único organismo capacitado para dirigir la guerra y la vida económica. Cuatro son los ministerios que a la organización confederal se le asegura, sin que ninguno de ellos responda a las razones que se argüían para crear el Consejo Nacional de Defensa. Cuatro ministerios secundarios desempeñados por cuatro individuos que jamás se preocuparon de los asuntos que ahora se les va a plantear. Veremos a un afi liado al Sindicato Fabril y Textil, muy experto en cosas de guerra, en el ministerio de Justicia; a una oradora y escritora de temas amorosos y sociales en Sanidad, y a un propagandista de profesión en comercio8. [...]
El mismo periódico denunciaba:
Se está hablando, y precisamente por los que no lo efectúan, con una repetición machacona del sacrifi cio de todos nosotros, del ahorro y de la intensifi cación de la producción [...].
El mismo resultado negativo se obtiene y se está obteniendo en lo que se puede denominar en términos técnicos la epidemia de la “Comitecracia”, esa nueva burguesía formada al calor de estas convulsiones.
No consiste el fascismo, en el sentido lato y amplio de la pala- bra, en los signos, las maneras de proceder de los regímenes que se denominan como tales, sino que su área de acción, su terreno de práctica es mucho más amplio y extenso que el que está de- marcado por los Hitler, por los Mussolini o por los Francos; es la autoridad bajo sus diferentes formas y manifestaciones la que da origen y es la génesis del fascismo9.
De hecho, el único diálogo entre parte de la base (los volun- tarios cenetistas en el frente, o sea los más curtidos y entrega- dos) y la cúpula, a pesar de su voluntad verticalista, tuvo lugar en febrero de 1937 durante el pleno de milicias y columnas con- federales (véase el anexo VII) y fue infructuoso.
7 S.O., 4 de noviembre de 1936, p. 1 (editorial); Peirats 1, p. 231. 8 4 de noviembre de 1936, p. 1.
VII. COMENTARIOINTERPRETATIVODEL PLENODE MILICIASY