• No results found

The Thesis’ Research Setting Sample Selection and Sample Size

La Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) es una confluencia de organizaciones que se constituyó como respuesta a un gobierno nefasto, surgido de un proceso electoral turbio, en un contexto cuyas condiciones sociales son de caciquismo, marginación, antidemocracia y represión; Instituciones internacionales como la Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos (CCIDH, 2007:28), la Liga Mexicana por los Derechos Humanos, La Red Oaxaqueña de Derechos Humanos, entre otros, dan cuenta de ello.

Las condiciones sociales hacen emerger lo que siempre había estado latente, la forma de organización comunalitaria que ha sido la estructura social heredada de los ancestros y que ha permitido ejercer un autogobierno a pesar de las formas sutiles que el Estado mexicano ha implementado para destruir su unidad orgánica para encarrilarla a las prácticas políticas de dominación de origen indoeuropeo.

Esta organización de organizaciones que surge en Oaxaca en el mes de junio de 2006, desde su nombre empieza a delinear cómo se concibe a sí misma, empieza por recuperar una práctica que está presente desde tiempos inmemoriales en las comunidades, pueblos y colonias de las ciudades del estado de Oaxaca: la asamblea; ésta, es el sustento de toda organización comunalitaria, donde el diálogo es directo, las decisiones consensuadas, la discusión gira en torno a lo que a la colectividad interesa, y lo acordado, es lo que las instancias de autoridad, las estructuras organizativas y los sujetos habrán de hacer, es decir, que la asamblea es la máxima autoridad en una comunidad.

En referencia a lo Popular, es una denominación que se retoma debido a que es un nombre genérico de un sector de la sociedad en donde convergen distintos grupos sociales organizados, que van desde taxistas, comerciantes, colonos, estudiantes, asociaciones de músicos, artesanos, otros; es decir, una variedad de

121

organizaciones estructuradas de acuerdo al espacio social en donde actúan o se desenvuelven.

En cuanto a los Pueblos, debido a que a nivel nacional, sólo se reconoce a los grupos sociales que tienen una descendencia común y que comparten una lengua, costumbres, tradiciones, visión y perspectiva de mundo como etnias; el movimiento que emerge los reivindica como pueblos; se les reivindica en el sentido que al proceder de un mismo origen milenario, que además ocupan un territorio de manera ancestral o se lo han apropiado espacial y simbólicamente, es necesario considerarlos como pueblos y no sólo etnias con sentido folklorizante. Lo último es obvio, pertenece a Oaxaca

En el concepto Asamblea está la primera piedra que inicia la construcción de este espacio social de discusión y confluencia; ello se opone a las formas de organización que encuentran su origen en el planteamiento indoeuropeo que cede su capacidad de decisión en el momento de acudir a las urnas para elegir un representante, quien asumirá la voz de sus representados y en su nombre tomará decisiones cuyo impacto afectará a sus representados sin que para ello medie un proceso de consulta de los pros y contras de alguna propuesta de ley, de modificación de régimen de propiedad de la tierra, de la canalización de impuestos, de los derechos de determinado grupo social, etc.

Al reconocer la Asamblea como máximo órgano de toma de decisiones, la APPO, propicia la participación de un conglomerado, diverso, multicultural, disperso y a veces difuso, pero con una sola convicción, la necesidad de cambiar el estado de cosas, de plantear horizontes comunes como en las asambleas de los barrios, colonias, comunidades; la convocatoria que se hace a la conformación de un gran núcleo aglutinador que se opusiera a las formas de ejercer el poder por Ulises Ruiz. En ese sentido, la Asamblea encuentra eco, hay un escenario de consenso ante las reivindicaciones que se plantean y que los distintos sectores de la población sienten suyas; lo que para el gobierno se torna en espacio de conflicto,

122

éste se transforma en el principio que empieza a darle forma y cuerpo a la APPO. Posteriormente, en las discusiones, la toma de acuerdos, las demandas comunes, las acciones que se proponen y logran consensar, van fortaleciendo la idea de que es posible construir otra forma de hacer lo político y social, sin la figura de autoridad vertical.

Por la fuerte presencia de organizaciones de diverso origen, la participación del magisterio cargado de la experiencia de la que son herederos -muchos de ellos provenientes de comunidades y pueblos originarios que llevan a cuestas su larga lucha de resistencia-; los campesinos con su visión comunitaria de organización, los pueblos indígenas con su milenaria práctica organizativa comunalitaria, así también los grupos de izquierda en sus diferentes vertientes; todos conforman una diversidad de perspectivas, que se retroalimenta en una oportunidad histórica de aprendizaje mutuo, donde la horizontalidad en las decisiones se vuelve una práctica y la acción directa en acción colectiva.

Entre sus planteamientos principales en lo político se encuentra el reconocimiento y respeto a la libre determinación y la autonomía de los pueblos indígenas (CONGRESO APPO, 2006).Es decir, se reivindica el derecho de las comunidades y pueblos originarios, en su derecho a ejercer sus prácticas de vida comunal en todos los aspectos, sin cortapisas, con todo lo que ello implica, específicamente lo territorial como su base económica principal; y se refuerza esta posición política con la emisión de sus propias normas (CONGRESO APPO, 2006),a partir de sus experiencias de vida comunal y organización social comunitaria, por lo que se considera imprescindible que haya una reforma del Estado a fondo.

La APPO como espacio para el debate, como instancia para recuperar y retomar las formas milenarias de organización comunalitaria, como espacio de encuentro de los pueblos, organizaciones y comunidades, de construcción de horizontes, es un caso paradigmático, donde se muestra que es posible transitar de una sociedad individualizada, disgregada, fracturada por intereses sectorizados, a una

123

comunidad humana como sujeto colectivo con expectativas comunes

consensuados, de participación y acción directa en la búsqueda de alternativas que favorezcan al colectivo.

En la construcción de esta organización de organizaciones, se recuperó la experiencia de la discusión, el debate cara a cara en una relación de igualdad, la necesidad del consenso, la consulta a las bases para una retroalimentación, la acción directa consensuada; es decir, la comunalidad hecha cuerpo social y acción colectiva. En el momento de mayor ingobernabilidad, por parte de las estructuras del Estado: se formó la comisión de topiles (vigilantes), comisiones de aseo, se recuperó el trabajo colectivo-Ntíñ’náa para mejorar la apariencia de la ciudad; ante el ataque de los convoyes de la muerte: la autodefensa en las barricadas con organización de base territorializada; ante la comercialización y folklorización de las tradiciones: la Guelaguetza Popular; en la construcción de horizontes, la Asamblea como máximo órgano de decisión, con consultas ampliadas vía directa utilizando para ello la radio como espacio hertziano apropiado, hecho comunitario y comunalitario.

La APPO es la síntesis de la forma de vida comunalitaria de los pueblos de Oaxaca y los horizontes que plantean las organizaciones críticas de sistema social actual, de ahí su gran impacto en la sociedad oaxaqueña en el movimiento social de 2006.

Prácticas y demandas sociales históricas replanteadas por la APPO:

1. La Asamblea recuperó los problemas más sensibles de la población mediante la consulta y el debate.

2. Revitalizó las prácticas sociales comunitarias en la toma de decisiones, principalmente las que provienen de raíces comunalitarias.

3. Resignificó y funcionalizó la forma de concebir el poder, o más bien, decidir qué hacer para lograr las demandas colectivas, no siguió los esquemas verticales en la toma de decisiones.

124

4. Los medios como la radio y la televisión, fueron un dispositivo para generar proceso de intersubjetivación que conformó un sujeto colectivo, que a su vez, transformó sus inquietudes en acciones colectivas.

5. Las reivindicaciones que se platearon, apelaron a la identidad y prácticas sociales que el Estado tiende a tergiversar, corromper e incluso comercializar, como el Ntíñ’náa, la guelaguetza, el espacio vital (territorio) y la fiesta.

6. La recuperación del significado del territorio como espacio vital, ante las incursiones y amenaza de los denominados convoyes de la muerte, es decir, los ciudadanos y ciudadanas, asumieron el territorio como la base material donde pudieran garantizar su seguridad. Se utilizó como un espacio de construcción de expectativas, creación y recreación de sus prácticas de vida societaria-comunalitaria.

La ruta que siguió la APPO durante el conflicto, en ocasiones fue equívoca dado el perfil de algunos de los voceros de la organizaciones, así como la perversidad de los mass media de individualizar las posturas o buscar anular a la base social como protagonista, para poder cooptar el movimiento y descarrilarlo; lo que finalmente logró hasta cierto punto, finalmente el proceso de tipo militar que utilizó tácticas de contrainsurgencia y represión selectiva, estrategias de intimidación y represión masiva, minó la resistencia de un pueblo que por diversas vías sigue resistiendo.

En la actualidad, la APPO no existe como estructura organizativa social, sin embargo, las organizaciones que la nutrieron, desde sus propios espacios de lucha y convergencia siguen planteando y repensando cómo incidir en la forma de ejercer el poder, lograr la transformación de los procesos de toma de decisiones en el estado de Oaxaca, desde una visión de horizontalidad y diálogo directo con los diversos actores de la sociedad.

125

2.3.2 La comunalidad en la defensa territorial del pueblo Iñ bakuu

El pueblo Iñ bakuu, tiene una historia aproximada de 2000 años [Periodo Clásico] desde su ubicación en la cañada oaxaqueña, por las investigaciones realizadas hasta hace una década, su genealogía proviene de los olmecas. Centurias antes de la conquista hispana, los pobladores Iñ bakuu establecieron relaciones de intercambio con los zapotecas del Valle de Oaxaca, principalmente con quienes habitaban lo que hoy se conoce como el Mogote, lugar situado entre Etla y la actual ciudad de Oaxaca. Por las huellas arqueológicas se puede afirmar que fue una relación de intercambio de productos [la historia de la región se aborda en el

Capítulo III de esta tesis]

Estudios recientes indican que comercialmente los Iñ bakuu tuvieron intercambio con los pueblos Nahua que habitaban Tehuacán [Puebla]. Las evidencias son de la cerámica que se producía en La Cañada (SPENCER, 1982:152) y en Llano Perdido –una zona arqueológica en La Cañada- hay evidencias de obsidiana proveniente hipotéticamente de lo que hoy es Orizaba, Veracruz. (SPENCER, 1982:113-114)

El pueblo Iñ bakuu tuvo una relación conflictiva con los pueblos vecinos44 que eran básicamente mixtecos y chinantecos, con ellos tenían confrontación por el dominio de las fuentes de agua, puesto que la región mixteca es árida y las fuentes de abastecimiento de este vital líquido están en el territorio de los Iñ bakuu. La lucha por este recurso fue constante y debido al asedio tuvieron que pedir apoyo a otros mixtecos, y como consecuencia fueron sus tributarios a cambio de seguridad. (CERDA de la, 1942:105-107)

Posteriormente, los mexicas ejercieron su dominación y así como los mixtecos, exigieron tributo a cambio de no incursionar constantemente en su territorio -de

44 Geográficamente también hay una proximidad con los pueblos chocoltecos, mazatecos y zapotecos, sin embargo, hay fronteras naturales imponentes que los dividen y por ello no hay una relación más estrecha.

126

ello hay evidencias por los nombres asignados a las comunidades de los Iñ bakuu-

; y son los nombres con los que hoy se conocen nuestras comunidades, por ejemplo: Cuicatlán, Pápalo, Tepeuxila, Tlacolula, y más; su impacto cultural fue subsumir la lengua originaria a segundo orden al nombrar en su lengua las comunidades Iñ bakuu; en lo socioeconómico, el desgaste físico que implicó el trabajo invertido en la búsqueda o elaboración de los productos exigidos.

Posterior al dominio azteca, con la llegada de los españoles, éstos impusieron tributos a los nativos, para poder dominar a los Iñ bakuu, la estrategia fue reconocer al Sr. Tíi Kúu45 -cacique dominante en momentos de la conquista-, como el dueño y único poseedor de todo el territorio Iñ bakuu. Antes de la conquista, el cacique ejercía una forma de poder que no era necesariamente de sojuzgamiento a quienes habitaban el territorio donde ejercía cierto dominio, además, el territorio no estaba delimitado como propiedad, era comunal. Por ello los conquistadores lo deslumbran con esta concepción de propiedad.

Así, mediante estratagemas se apropiaron de la parte baja (DOESBURG, 2001, P. 58); la que conforma los terrenos aluviales, los más productivos, fundando la hacienda de Tecomaxtlahuaca; en la parte serrana, las comunidades mantuvieron sus territorios; al pueblo Iñ bakuu, la dominación española le exigió un tributo excesivo, el cual superaba lo que se estableció en las tasaciones aprobadas por el virrey Antonio de Mendoza, ello motivó la dispersión de las comunidades para evitar ser objeto de persecución y ser objeto de acciones punitivas, sin embargo, mantuvieron su territorio, incluso tuvieron un litigio con el encomendero Andrés de

45 En el pueblo Iñ bakuu, hubo un momento de lucha por el poder entre dos grandes jefes, cercano al momento de la conquista, aproximadamente entre 1500 a 1520, el señor Pasajuego y Mano que Hace Temblar se disputaban el dominio, ante la imposibilidad de lograr el sometimiento del adversario, decidieron pactar y unieron a sus hijos para unificar el reinado, quedando al frente el señor Tíi Kuu, que en lengua d’bakuu significa: tíi: cabeza y kúu: serpiente; es decir, el Sr. Cabeza de Serpiente. Es entonces cuando llega la conquista y los Iñ bakuu, se someten a los españoles para no seguir siendo tributarios de los aztecas.

127

Tapia, que se excedió en los tributos [este tema se aborda de manera más amplia en el Capítulo III]

La vida del pueblo Iñ bakuu en la parte serrana continuó sin muchos problemas, ello, debido a que la sierra tiene una orografía agreste y no representaba un potencial productivo desde la óptica de los españoles; en cambio en la parte baja donde las tierras aluviales son bastante productivas, se generaron las condiciones para privatizarlas. Fue en la época del liberalismo, -impulsada por el grupo al que pertenecía Benito Juárez-, con las políticas de desamortización y liberación de predios baldíos, cuando las tierras de la parte alta, –las que son de clima tropical y semitropical, potencialmente productivas para el café- fueron asignadas a particulares mediante la estrategia que llamaron de deslinde.

Posterior a la revolución mexicana, los terrenos no habían sido objeto de algún problema con las instituciones, salvo disputas intercomunitarias, sin generar conflictos mayores; en el plano cultural, no había un impacto que implicara el cambio de las prácticas de vida y su mirada al mundo, sin embargo, a raíz de la revolución y las políticas de unificación del Estado-nación, en la década de los años 40 del siglo pasado, es cuando impacta la política de castellanización, y varias comunidades son obligadas a dejar de hablar la lengua originaria. Sin embargo, hay comunidades en las que actualmente la lengua d´bakuu sigue vigente. No obstante, las prácticas culturales, como son la sanación chamánica, la herbolaria, y la organización social, no perdieron vigencia; de la misma manera, la mirada hacia el espacio vital y las formas de producción de los bienes de subsistencia.

En las tres últimas décadas, a finales del siglo XX e inicios del XXI, con la puesta en práctica de la política socioeconómica de los regímenes neoliberales, las que conciben el territorio como un lugar para explotar, para obtener el máximo de utilidades aún a costa del desequilibrio ecológico, es cuando viene una nueva arremetida contra la posesión comunal del territorio; con la modificación del

128

artículo 27 constitucional, el que plantea la posibilidad de convertir en propiedad privada –mediante un proceso jurídico que se concreta en programas como: PROCEDE, PROCECOM, FANAR- (MEDINA, et al, 2011:163) la propiedad ejidal y comunal. Estas políticas del Estado tienen un impacto negativo sobre el territorio de los pueblos originarios.

Este fue el caso del pueblo Iñ bakuu, cuyo territorio (3,500 Has.) ha sido puesto en subasta por parte del gobierno federal -específicamente la Secretaría de Economía en su dependencia Secretaría de minas-, hoy se encuentra concesionado a una empresa minera- sin el mínimo respeto al convenio 169 de la OIT46 que el Estado mexicano reconoce; ello ha llevado a las comunidades a organizarse y plantearse la necesidad de la defensa territorial, mediante una estructura horizontal, con representantes de las distintas comunidades; rompiendo la organización política estatal que es mediante el control municipal, es decir, se ha desbordado la estructura política básica que es el municipio, para tornarse en una organización como pueblo Iñ bakuu.

La información a las comunidades para poder establecer un mecanismo de defensa, ha sido el medio más recurrente y hasta el momento se ha logrado detener la intención del gobierno de desplazar territorialmente a las comunidades afectadas.

Para evitar este despojo, principalmente se han realizado: 1. Asambleas de información y consulta

2. Nombramiento de representantes por parte de las comunidades 3. Reafirmación de la identidad colectiva como pueblo Iñ bakuu.

46 Sobre este convenio, se tiene esta información: CONVENIO (No. 169) SOBRE PUEBLOS INDÍGENAS Y TRIBALES EN PAÍSES INDEPENDIENTES. Depositario: OIT. Lugar de adopción: Ginebra, Suiza. Fecha de adopción: 27 de junio de 1989. Vinculación de México: 5 de septiembre de 1990. Entrada en vigor: 5 de septiembre de 1991- General. 5 de septiembre de 1991. México. Se publicó en el Diario Oficial de la Federación, el 24 de enero de 1991.

129

4. Reapropiación de su espacio vital como condición indispensable para la creación y recreación de su cultura.

5. Talleres de identidad.

Una vez que las autoridades locales y sus comunidades tienen acceso veraz a la información se inicia un proceso de autoidentificación así como de búsqueda de unidades culturales que nos diferencian con los otros en proximidad pero extraños (LARROSA, 2002), para reafirmar los núcleos identitarios47 que favorezcan los vínculos de pertenencia entre las comunidades como pueblo Iñ bakuu con una matriz cultural propia. De esta manera, el proceso de inter subjetivación puesto en marcha pretende lograr la conformación de un sujeto colectivo cuyos núcleos de identidad se fortalezcan, permitiendo configurar un horizonte y utopía posible, que a su vez se objetive en acciones colectivas y un día arribar a un mundo donde quepamos todos los mundos imaginados.