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Throwing debt discipline to the wind

In document How To Calculate Global Wealth (Page 111-113)

Como ya se ha mencionado en los capítulos anteriores, la segregación socioespacial junto a la pobreza son los mayores problemas que se asocian al crecimiento de las ciudades.

El término de segregación socioespacial se ha utilizado para referirse al grado de desigualdad en la distribución espacial de la población. Los análisis que han guiado los estudios sobre segregación socioespacial, tienen el objetivo de evaluar la magnitud y los efectos que llevan consigo la concentración espacial de algunos grupos de población sobre sus modos de vida (Groisman y Suárez, 2006).

En el caso de Chile, la investigación se ha orientado fundamentalmente a los procesos que ocurren en Santiago, su capital nacional y, en menor medida, en ciudades metropolitanas como Valparaíso y Concepción. En esta dirección se encuentran los estudios de Sabatini, et al (2001), Sabatini (2000), Rodríguez (2001) Rodríguez y Arriagada (2004) y Arriagada y Morales (2006). Para asentamientos de menor tamaño, los estudios son muy escasos, destacándose el realizado por Azocar et al (2008) para la ciudad de Los Ángeles.

Teniendo en consideración lo anterior, esta investigación indaga sobre la presencia y cambio de la segregación socioespacial en la ciudad de Temuco para lo cual se utilizan las variables de jefes de hogar con educación superior y un índice compuesto de saneamiento.

La presencia de segregación socioespacial, no es un fenómeno reciente en Chile, pero se ha señalado que ésta se ha incrementado con la aplicación de una nueva Política de Desarrollo Urbano en el país al finalizar la década de los 70, política que permitió que el mercado del suelo quedara sujeto al comportamiento de la oferta y demanda. Este hecho, suponía que tendría incidencia en el valor del suelo, el cual debería de bajar y,

por lo tanto, ser un recurso accesible a una mayor cantidad de población, premisa errada ya que en definitiva, se generó un efecto contrario al mencionado.

En el caso de Temuco, se puede señalar que los primeros síntomas de una presencia de segregación empiezan a manifestarse casi simultáneamente con su fundación y posterior consolidación como comuna y capital provincial hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX. En ese entonces, ya se visibilizaban ciertas tendencias de localización residencial preferencial de los grupos más acomodados asociados a comerciantes y colonos de diversas nacionalidades pero, principalmente, alemanes que fueron los primeros beneficiados en el avance urbanístico de la ciudad a través de infraestructura como agua, alumbrado y veredas (Navarrete, 1956).

Desde su conformación como centro urbano, los sectores más acomodados se localizaron en el sector central de la naciente ciudad y en los alrededores de las calles de mayor comercio. Entre 1915 a 1920, se parcela la actual Avenida Alemania y se constituye en el lugar residencial de los grupos de la elite económica, cuyas viviendas se caracterizaban por ser las grandes mansiones de la época. Paralelamente, la planta urbana se extiende hacia el nororiente constituyendo el sector Santa Rosa, habitado preferentemente por los grupos populares (obreros, pequeños comerciantes y artesanos). Posteriormente, la ciudad continúa su proceso de crecimiento y la orientación de los grupos sociales en cuanto a su localización, comienza definitivamente a consolidarse, incorporando nuevas áreas a la residencia popular y que, de acuerdo a lo señalado por Navarrete (1956), corresponde a una direccionalidad nororiente a surponiente, entre los límites de la línea férrea y el río Cautín. A la vez, los barrios centrales comienzan a deteriorarse y empiezan a surgir los conventillos.

En la década del 40 surge la vivienda “callampa”16, que tuvo su origen en la falta de recursos económicos y escasez de viviendas, lo cual incidió que la población de escasos recursos invadiera algunos predios sub-urbanos y levantaran pequeños grupos de viviendas con materiales ligeros y soluciones improvisadas. Por sus características no contaban con alcantarillado, luz eléctrica, agua potable, pavimentos, ni siquiera con calles que respondan a un trazado previo (Navarrete, 1956).

16 Se le denomina de esa manera, ya que ese tipo de vivienda surgía espontáneamente y en

A partir de la década del 60 y hasta inicios de los 70 se empieza a producir una fuerte expansión de las zonas habitadas por grupos socioeconómicos bajos que, por un lado, mantienen la tendencia a localizarse en zonas ribereñas y a la vez, comienza una rápida densificación en el área norponiente, lo que se conoce como sector P. de Valdivia, lo cual hace que los sectores más acomodados queden franqueados por los nuevos barrios marginales.

Con la modificación a la Política Nacional de Desarrollo Urbano, a fines de la década de los 70, se consolidan definitivamente los patrones de localización residencial urbana, proceso que operaba conjuntamente con una fuerte expansión de toda la ciudad. También se dio inicio a un amplio programa que tendía a eliminar las viviendas irregulares y campamentos. Además, se empiezan a implementar políticas de mejoramiento urbano que permitieron ir elevando la calidad de vida de la población de escasos recursos a través de los programas de casetas sanitarias, mejoramiento de barrios y pavimentación participativa entre otros.

Las tendencias señaladas se mantienen en las décadas siguientes, observándose la materialización de estas desigualdades en la estructura actual de Temuco, tal como se puede visualizar en el plano correspondiente al año 2002 (Figura 20), así como en el desarrollo del tema a continuación.

Figura Nº 20.- Temuco: distribución espacial de los barrios por estratos socioeconómicos por distritos, 2002.

La figura nº 20 nos da cuenta de la persistencia de las tendencias históricas en donde los barrios pobres se asocian a zonas periféricas y al borde del río con condiciones ambientales adversas pero que, con diversos programas del Estado, han ido mejorando sus condiciones precarias.

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