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In document Harvard Public Health Review (Page 31-33)

Argelia occidental, es decir la región de Orán, Oranesado u Oranie, limítrofe con Marruecos, fue el principal polo de atracción de la emigración española a ese país, y por extensión al norte de África, desde que se iniciara la ocupación francesa en 1830. Como causas prin- cipales de tal preferencia cabe señalar su proximidad al Sureste penin- sular, la tenaz reticencia de la población musulmana de la región a cola- borar con los ocupantes franceses con la consiguiente demanda de mano de obra extranjera, y la presencia de un colectivo hispano en Orán desde tiempos de la dominación española por haber permanecido allí tras la evacuación del enclave en 1791.

De la relevancia de esta corriente migratoria baste decir que se anticipa en medio siglo a los grandes flujos dirigidos a Iberoamérica; que retuvo su protagonismo durante cuarenta años, hasta que en la década de 1880 pasaron a un primer plano las migraciones dirigidas al hemisferio occidental (países del cono sur americano y del área caribe- ña principalmente), y que perduró hasta la descolonización de Argelia en 1962. Y sin embargo las dirigidas al norte de África son las menos conocidas de nuestras migraciones contemporáneas. En tanto las orien- tadas a América y Europa han sido objeto (y lo siguen siendo) de nume- rosos estudios, habiendo generado cuantiosa y selecta bibliografía, no ha sucedido así con las proyectadas hacia los países del otro lado del Mediterráneo.

Ese silencio cabe atribuirlo a su propia singularidad. Como ha quedado referido, se anticipan en medio siglo a los grandes flujos enca- minados a la América hispana, por remontarse a 1830, en que se inicia la conquista francesa de Argelia; sus momentos de máxima intensidad se sitúan entre ese año y 1882, y por tanto se ubican en la fase pre-esta- dística española (la peor datada), y tratándose de una corriente migra- toria fundamentalmente temporal, mereció escasa atención de los pode- res públicos por entenderse de forma errónea que no conllevaba pérdi- da definitiva de población. Y sin embargo las propias series oficiales publicadas prueban lo contrario por cuanto hasta bien entrada la déca- da de 1880 el norte de África, y más exactamente la Argelia francesa, fue el principal punto de destino de la emigración española, continuó reteniendo un lugar destacable hasta 1914, y ese país ha sido hasta su

tardía descolonización asiento de uno de los colectivos españoles en el extranjero más numeroso y dinámico.

Habiendo alcanzado su independencia Marruecos y Argelia en 1956 y 1962, la realidad magrebí interesa hoy considerada en sí misma y no como mera proyección o eco del acontecer de sus anti- guas potencias colonizadoras. Entre las cuestiones replanteadas ocupa un lugar destacado el de las emigraciones europeas (básica- mente francesa, española, italiana y maltesa, por ese orden) a ambos países, y por extensión a Túnez y los territorios que conforman Libia actual. Desde los años de 1970 se percibe un esfuerzo en tal direc- ción4. Ello por dos causas: de un lado los destacados efectos demo- gráficos, sociales y económicos de tales flujos sobre las regiones de emigración (en el caso español la Comunidad Valenciana, Murcia, Baleares y la Andalucía penibética), y de otro por su importante con- tribución al proceso modernizador de los países de destino. En el caso de Argelia, del alcance de esta influencia, que traspasó el estrecho cír- culo de la colectividad europea para trascender al más amplio de los ambientes musulmanes, baste decir que la impronta hispánica se ha dejado sentir profundamente sobre los géneros de vida del país, hasta el punto de que en algunos aspectos ha sobrevivido a la descoloniza- ción, siendo todavía perceptible.

4 Útiles aproximaciones de conjunto a la temática propuesta, así como a la

bibliografía disponible, pueden hallarse, entre otros, en: VILAR, J. B.: Emigración española a Argelia (1830-1900). Colonización hispánica de la Argelia francesa. Madrid, 1975; Id.: Los españoles en la Argelia francesa, 1830-1914. Murcia-Madrid, 1989; DÉJEUX, J. y PAGEAUX, D. H.: Espagne et Algérie aux XX siécle. Contacts culturels et création litteraire. París, 1985; JORDI, J. J.: Les Espagnols en Oranie, 1830-1914. Histoire d’une migration. Montpellier, 1986; FLORES, Ch.: Le voleur d’huile. L’Espagne dans l’Oranie français (1830-1962). Montpellier, 1988; BONMATÍ ANTÓN, J. F.: Los españoles en el Magreb (siglos XIX y XX). Madrid, 1992; MORALES LEZCANO, V. (coord.): Presencia cultural española en el Magreb. Madrid, 1993; VILAR, J. B. y VILAR, Mª. J.: La emigración española al Norte de África (1830-1999). Madrid, 1999, obras todas ellas especialmente incidentes sobre Argelia, con Marruecos como destino alternativo de esa emigración. La orientada a Túnez y Libia, menos conocida, numéricamente resulta casi testimonial, pero no por ello deja de ser interesante. Sobre la mencionada en último lugar, véase la reciente monografía de Mª. J. VILAR, Migraciones y Relaciones internacionales. La Colonia española de Trípoli de Libia, paradigma de colectivo europeo en el África mediterrá- nea en el siglo XIX (1784-1870). Presentación de J. C. Pereira. Madrid, 2005.

Es de señalar que, iniciada la conquista de Argelia en el mencio- nado año de 1830, y completada la ocupación del territorio en torno a 1848, en tanto Francia vacilaba sin acertar sobre el régimen adminis- trativo más conveniente para su nueva dependencia norteafricana, los inmigrantes españoles, impulsados por propia iniciativa y sin ayuda oficial alguna, colonizaban con eficacia amplios espacios argelinos. Al tomar cuerpo una emigración francesa estatalmente dirigida, nuestros compatriotas mediterráneos, y en inferior proporción otros italianos y malteses, se hallaban asentados firmemente en el país.

En 1841 la espontánea emigración española había hecho ascender a 9.748 el número de sus colonos en Argelia, frente a los 11.322 france- ses atraídos por todos los procedimientos imaginables, incluidos los deportados políticos. Un bienio más tarde, siempre según estadísticas ofi- ciales, en Orán vivían 6.025 españoles y 1.741 ciudadanos franceses. La penetración hispana prosiguió a ritmo acelerado. De los 181.000 extran- jeros residentes en Argelia en 1881, eran españoles 114.320, número que se incrementó en 30.000 en los cinco años siguientes. No obstante el carácter asimilista de la legislación francesa, en particular a partir de la Ley de naturalización automática de 1889, el colectivo español en Argelia alcanzó en 1900 la cifra aproximada de 160.000. Ahora bien, los progresos de la asimilación (adopción por los inmigrantes de la naciona- lidad francesa) y la desviación migracional hacia la América latina desde la década de 1880, y luego hacia la propia Francia (siglo XX) impondría una drástica reducción de esos efectivos.

En las dos décadas finales del XIX los retornos predominarían ligeramente sobre las salidas, con un saldo negativo de 8.504 unidades5. Una tendencia que no dejó de acentuarse en los primeros años de la siguiente centuria, para culminar en la repatriación masiva de emigrantes españoles que acompañó a la beligerancia francesa en la guerra del 14.

El predominio de retornos sobre salidas ofrece un saldo de 11.715 unidades. Para entonces la emigración española se orientaba de forma aplastante a Iberoamérica. El caso de Argelia es, en cierta medi- da, un fenómeno atávico. Su carácter temporal –tipo golondrina– difie- re de las emigraciones transoceánicas, de alcance más bien permanen-

5VILAR, Emigración española a Argelia…, op. cit., p. 480; VILAR, Los espa-

te. Como siempre, Almería, Alicante y Murcia, provincias españolas de mayor proximidad al territorio argelino, continuaban aportando el máximo número de emigrantes. Áreas pobres, superpobladas y con gra- ves problemas de infraestructura. Singularmente en el caso de Almería. La escapada a Argelia y aún a la América latina continuaba resul- tando irresistible. “La miseria derivada de la alternancia de terribles sequías y desastrosas inundaciones –subraya J. Nadal6–, la rapidez y baratura del viaje, la facilidad del regreso, la seguridad del emigrante de hallarse rodeado de compatriotas y conocidos, la analogía del paisa- je, explica el desplazamiento de importantes contingentes de almerien- ses, murcianos y alicantinos (en un menor grado, también valencianos y castellonenses) a tierras del Norte de África”.

6NADAL, J.: La población española. 2ª ed. Barcelona, 1971, p. 160.

TABLA 1

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