1 Relacional 4 Participativa 7 Actitudinal 2 Normativa 5 Comunicacional 8 Identitaria 3 Axiológica 6 Conflictual 9 Política
GIMÉNEZ, C. en Puntos de Vista nº 1. Cuadernos del Observatorio de las Migraciones y de la Convivencia Intercultural de la Ciudad de Madrid – Área de Gobierno de Empleo y Servicios a la Ciudadanía del Ayuntamiento de Madrid – Abril/mayo del 2005.
Introducción: planteamiento, enfoque y metodología
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La tabla no refleja de forma fidedigna la profunda interrelación entre las diversas dimensio- nes, ni tampoco la circularidad del planteamiento, ya que la primera y la novena dimensión adquieren singular relevancia. Comenzando por la primera, la dimensión relacional, hay que precisar que es definitoria y «abre» el esquema conceptual, puesto que lo primero es ver si hay o no relación y cómo es. Con respecto a la dimensión política, el hecho de que aparezca en último lugar en la tabla no significa, en modo alguno, que revista menor importancia, sino que «cierra» el esquema por cuanto ese conjunto de relaciones –sean de convivencia, coexistencia u hostili- dad– tiene lugar en un espacio social, en un contexto público, con una regulación institucional y, en definitiva, en un marco político.
Como se verá a continuación, este planteamiento conceptual y su funcionamiento han ser- vido para la estructuración del presente informe, organizado en nueve capítulos, cada uno rela- tivo a una de las dimensiones en particular. Se procedió de esa misma manera con la redacción de los estudios iniciales del estado de la convivencia elaborados en noviembre del 2010. LA ADJETIVACIÓN DE LA CONVIVENCIA: CONVIVENCIA INTERCULTURAL En el Proyecto ICI se aborda la convivencia desde la perspectiva de la interculturalidad, en las dos grandes acepciones del término: en el sentido fáctico y en el normativo.
Desde el punto de vista fáctico, la interculturalidad se refiere a las relaciones interculturales e interétnicas que, de hecho, hay en una determinada sociedad. Es decir, las relaciones existentes entre personas, grupos o instituciones con bagajes culturales y/o étnicos diferenciados: relacio- nes entre gitanos y no gitanos, entre autóctonos e inmigrantes, entre colectivos de inmigrantes, etc. En otras palabras, el Proyecto ICI se preocupa por la promoción de la convivencia local con relación a la diversidad imperante en la comunidad. En el Proyecto ICI, hay que insistir en ello, se considera y tiene en cuenta toda la diversidad, no solo la referida a la presencia y asenta- miento de personas de origen extranjero.
Desde el punto de vista normativo, del deber ser, la interculturalidad se refiere a un modelo de gestión de la diversidad cultural, basado en el pluralismo cultural pero diferenciado del mul- ticulturalismo. Esto es, la perspectiva intercultural o interculturalismo hace referencia a cómo deberían ser las relaciones interculturales e interétnicas. Coincide con el multiculturalismo en determinadas aportaciones y énfasis del pluralismo cultural, como pueden ser: a) la valoración positiva de la diversidad y su celebración; b) el énfasis en la necesidad de igualdad de trato y oportunidades para todos y todas, sin discriminación por razones de cultura, raza, etnia, origen, nacionalidad, lengua o religión, y c) el respeto por el otro y el derecho a la diferencia.
Ahora bien, el interculturalismo supone una crítica positiva al multiculturalismo dife- rencial en el sentido de que, además, es de todo punto preciso promover y trabajar todo lo relacionado con la interacción positiva entre los sujetos culturalmente diferenciados, enfati-
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zando los aspectos e intereses comunes, estimulando el aprendizaje mutuo y la colaboración intercultural, así como estableciendo alianzas y apoyos mutuos entre colectivos de mujeres, jóvenes, comerciantes, etc., que –formando parte de segmentos culturales diversos– com- parten estatus, posiciones, trayectorias, experiencias o necesidades. En esta concepción del interculturalismo, y su diferenciación del multiculturalismo, estamos teniendo en cuenta numerosas aportaciones, entre las que destacamos las de AAVV (1994 y 1997), Giménez, (1997a, 1997b, 2010 y 2013) y Mato (2007).
LA ADJETIVACIÓN DE LA CONVIVENCIA: CONVIVENCIA CIUDADANA
El trabajo por la convivencia intercultural a la que desea contribuir el Proyecto ICI se enmarca en un enfoque ciudadanista, concretamente de nueva ciudadanía. Se parte de que, para establecer- se, consolidarse y expandirse, la convivencia intercultural requiere de avances en la dimensión de la ciudadanía. Para determinar todo lo que esto implica en general y en el Proyecto ICI en particular, indicaremos que partimos de la ciudadanía como un pacto de cohesión en el que un conjunto de sujetos, que se reconocen y relacionan como libres e iguales, a) son titulares de derechos y deberes, b) en la medida en que son miembros de una determinada comunidad sociopolítica y c) en la cual hay instancias políticas y jurídicas cuya función es la de garantizar esos derechos y el cumplimiento de esas obligaciones12.
Tanto en la línea de acción común del Proyecto ICI como en sus líneas de acción específicas –la socioeducativa, la de salud comunitaria y la de relaciones ciudadanas–, se trata de dar la máxima relevancia posible desde la intervención comunitaria a esos tres aspectos cruciales en el pacto de ciudadanía: titularidad, pertenencia y legitimidad institucional.
Esas bases históricas y actuales de la ciudadanía clásica están hoy necesitadas de desarrollo en lo que ha venido a denominarse nueva ciudadanía, con toda una serie de variadas aportacio- nes y propuestas. Aquí únicamente indicaremos que en el Proyecto ICI se presta importancia no solo a la ciudadanía jurídico-política, sino también a la ciudadanía social y cívica13.
12 Para un desarrollo del concepto de ciudadanía y los debates actuales pueden consultarse, entre otros, los textos de KYMLICKA (1996), NUSSBAUM (1999), CORTINA (2001), DE LUCAS (2004), SUÁREZ (2005) y GIMÉNEZ (2008).
13 En lo relativo a la adjetivación ciudadana de la convivencia y del planteamiento ciudadanista del Proyecto ICI, estamos teniendo en cuenta una serie de aportaciones teóricas y conceptuales acerca de la ciudadanía histórica y la nueva ciudadanía entre las que destacaremos las de MARSHALL y BOTTOMORE (1998), SOYSAL (1994), KYMLICKA (1996), MILLER (1997), THIEBAUT (1998), EUROCITIES (1998), NUSSBAUM (1999) y KROES (2002). Para el caso de España, los estudios y contri- buciones de DE LUCAS (1994 y 1998), MARTÍN y DE LA OBRA (1998), ALONSO (1999), ORTEGA et al. (1999), PAJARES (2000), CORTINA (2001), GIMÉNEZ (2002 y 2008), AGUILAR y CABALLERO (coords.) (2003), POMED y VELASCO (2003) y SUÁREZ (2005 y 2006), entre otros.
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