2.5 Principles of Adaptation Measures
2.5.2 Tools for planning and policymaking in a changing climate
De acuerdo con las declaraciones de Sidronio Casarrubias, el Chino259 y José Javier Brito
Catalán260 (JotaJota), el motivo por el que los estudiantes llegaron a Iguala la noche del
26 de septiembre era “matar a los hermanos Benítez Palacios”, dueños del auto lavado Los Peques.
De acuerdo con Sidronio Casarrubias, él se enteró de los hechos porque el 26 de septiembre a las 13:00 recibió un mensaje en su BlackBerry donde Gil (operador directo de Guerreros Unidos) le relata que: “es la fiesta en grande ya que se habían metido Los
Rojos y que llevaban varias horas ya peleando”. Una hora después, a las 14:00 horas,
completa la información: “ya tienen a 17 personas que pertenecen al grupo delictivo de
Los Rojos”. La información proporcionada por Gil, le habría llegado a Casarrubias siete
horas antes de que los estudiantes entraran a Iguala, a pesar de esto el mensaje refiere que “llevaban varias horas peleando”. Los hechos relatados son disímiles respecto de los hechos probados esa noche sobre la llegada de los normalistas a la ciudad.
Agrega Casarrubias que Gil le indicó que “Francisco Salgado Valladares había defendido
la plaza y que ya sabían de dónde venían los 17 rojos, (...) que el operativo se hizo porque se le dieron 300 mil dólares al procurador del estado de Guerrero quien lleva por nombre Iñaky, secretario de Seguridad Pública del estado de Guerrero, Leonardo Octavio Vázquez Pérez y para que el director de la escuela normal rural de Ayotzinapa, permitiera que miembros de la organización delictiva Los Rojos se infiltraran en los autobuses con los estudiantes de Ayotzinapa, y la consigna era la de matar a los hermanos Benítez Palacios.”.
Según el supuesto relato de Gil a Casarrubias la “primer balacera se dio en el auto lavado
llamado Los Peques, ahí los rojos infiltrados se roban tres taxis que son propiedad de los hermanos Benítez Palacios, logrando llegar hasta el domicilio de estos hermanos quienes al llegar a la casa los hermanos Benítez repelen la agresión saliendo herida la persona encargada de hacer la limpieza en ese domicilio, ahí también fueron asegurados algunos de los rojos infiltrados desconociendo cuantos, asimismo me platico que en ese evento habían recuperado algunas armas largas de calibre 9 mm, y que en los autobuses también habían asegurado armas largas y varias armas cortas para esto los Rojos infiltrados llegaron en Urban utilizadas para el transporte y ahí en iguala realizan el robo de camiones de pasajeros de la línea estrella de oro, para esto cuando estas personas llegan ya traían cuerpos de Chilpancingo, cuerpos que tiran en la terminal con el objeto de calentar la plaza”. Tampoco estas afirmaciones coinciden con el resto
de constancias procesales, ya que los hechos ocurrieron a varias cuadras de auto lavado “Los Peques”, los estudiantes no llevaban armas y los estudiantes llegaron a Iguala en
259 17 de octubre de 2014. 260 21 de mayo de 2015.
dos autobuses Estrella de Oro y un Costa Line, la Urban intervino horas más tarde y no hay ninguna constancia, en ninguna de las fuentes y testigos, que hubieran tirado cuerpos en la estación.
Sidronio finaliza indicando que el mismo Gil le informa que “de los 17 rojos ya se han ido al agua o sea que ya los quemaron, que las cenizas las botaron agua yo me imagino que es el río Cocula”.
José Javier Brito Catalán también se refiere a este presunto móvil, aunque a él no le consta sino que lo escuchó: “en ese momento le escucho que el Gabis (sicario de Guerreros Unidos)
le comenta al Capu (también sicario) que como había quedado la fiesta, respondiéndole el Capu que a qué fiesta se refería a lo que le contesta que de los autobuses de los estudiantes que él era la chingonada junto con el Chaquis o Rayas, ya que ellos eran los que venían en la camioneta roja cuando rafaguearon a los estudiantes, comentó el Capu que en los autobuses había gente armada del grupo de los Rojos y que iban a hacerle un desmadre a la esposa de Abarca pero que ellos lo habían impedido también dijo que los estudiantes eran unos pendejos ya que según iban a atacar el auto lavado de propiedad de uno de los hermanos Tilos que se encuentra en la calle Juárez, pero que los estudiantes se habían equivocado de calle y se habían metido por la calle Álvarez”.
Como se ha señalado, ninguno de estos supuestos hechos se encuentra recogido en el expediente ni tienen concordancia alguna con los hechos probados de la llegada de los normalistas a la ciudad y el ataque del que fueron objeto por parte de la policía municipal.
5. Conclusión
Estas cuatro versiones son totalmente diferentes y tienen numerosas contradicciones con los elementos de realidad probados sobre el desarrollo de la primera parte de los hechos, hasta que los normalistas fueron detenidos. Mientras unos detenidos alegan que los hechos comenzaron a la 1 am, otros señalan a las 20:00 horas u otros horarios, en que los normalistas ni siquiera habían llegado a Iguala.
Mientras unos señalan un operativo de Los Rojos para matar a otros narcotraficantes conocidos como Los Peques, otros hablan de un grupo infiltrado que se habría dirigido llegar a Iguala para atacarlos sin armas ni preparación. Cuando unos señalan que los autobuses Estrella de Oro fueron tomados en Iguala, la realidad muestra que los normalistas llegaron en dichos autobuses y no fueron a la estación Estrella de Oro, sino a la Estrella Blanca.
Cuando algunos señalan que los normalistas llevaron incluso cuerpos de muertos para dejarlos en Iguala o que fueron agredidos por particulares con armas o los propios normalistas habrían disparado contra la población, ninguna de estas circunstancias está demostrada con los hechos sucedidos.
También señalan fuertes incongruencias sobre el destino intermedio de los normalistas una vez detenidos, mientras unos alegan que fueron llevados a Pueblo Viejo, otros señalan una casa de seguridad en Las Lomas, mientras otros refieren el escenario del basurero de Cocula. El quién se dirigió en diferentes vehículos, quien dio las órdenes, quien disparó, y otros elementos claves de ese momento, son también diferentes entre los acusados. Sobre el supuesto destino final de los normalistas hay diferencias entre quienes señalan que un grupo de 17 habrían sido asesinados y otros golpeados pero dejados vivos, mientras otros detenidos señalan que un grupo de 15 habría ya llegado muerto al basurero de Cocula. Los lugares donde habrían sido asesinados también son diferentes, ya sea en la parte de arriba del basurero o una parte arriba y otra abajo, así como el modo en cómo fueron llevados abajo en esas condiciones difíciles de noche y la forma en que habrían muerto también difiere.
La disposición de elementos que supuestamente se habría dado para la quema de los cuerpos también es distinta, así como el tiempo de fuego y el momento distinto en que fueron recogidos los restos y/o “cenizas”.
El GIEI entrevistó personalmente a testigos de esa zona y del lugar. Ninguno de los que estuvieron presentes en el lugar del basurero afirma haber visto nada extraño, sino una situación normal ese día y que la vegetación del lugar estaba normal. Una de las declaraciones ante la PGR señala que habría visto a alias el Jona en el lugar. Sin embargo, en la declaración de alias Jona, uno de los acusados de haber participado esa noche en los hechos del basurero, no se menciona ningún encuentro con otras personas, testigos, ganaderos o pepenadores. También señalaron su miedo a hablar, así como las amenazas y presiones que han sufrido. Los detalles de muchas de esas entrevistas forman parte de la reserva del trabajo del GIEI. Estos datos cuestionan ciertas informaciones existentes en declaraciones previas ante la PGR, y deberían ser re-evaluadas a la luz de estas revelaciones y los hallazgos relativos al escenario del basurero incluidos en este informe. Todas estas circunstancias hicieron que el GIEI pidiera un peritaje específico sobre las condiciones en que se hubieran podido llevar a cabo un hecho como el señalado en estas últimas versiones del basurero de Cocula, cuyas conclusiones se incluyen en el apartado siguiente. Dicho peritaje basado en razones y estudios científicos, niega posibilidad de que la quema de 43 cuerpos se diera en el basurero de Cocula.
En estas condiciones, el GIEI señala que el conjunto de estas versiones debe ser re- examinada. Además, ninguna de ellas explica las razones para llevar a cabo este hecho atroz que no tiene antecedentes en el modus operandi de Guerreros Unidos, ni se relaciona con las evidencias que se han encontrado en otros casos como fosas de personas desaparecidas que fueron asesinadas.