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5.7 Other topics 1 Drilling location

La construcción de relaciones asimétricas, alejadas de cualquier parámetro de

equidad y reciprocidad, en las que se asienta el capitalismo no tienen una justifi- cación ética. La construcción de privilegios bajo el pretexto del liberalismo agu- diza las diferencias de clase y reproduce las relaciones de poder neocoloniales. Las crisis económica y ecológica son la consecuencia lógica de un sistema am- pliamente denunciando y cuestionado. En el capitalismo, la riqueza y la pobreza son siempre proporcionales, cuando la primera crece, la segunda también. Los recursos son limitados; no aumentan, solo cambian de manos. Así cobra sentido lo que se ha dado en llamar la ‘maldición de los recursos’. Vivir sobre un pozo de petróleo, sobre un curso de agua, sobre una mina de oro, es hoy un factor de riesgo.

• El despojo se ejerce gracias a estrategias de poder frente al ‘otro’. Hemos llegado

a aceptar que quienes viven en una relación directa con los recursos naturales de los que depende nuestro modelo de consumo sufran un saqueo que nunca aceptaríamos para nuestros ‘iguales’.

Se trata de una cadena de legitimaciones: se legitiman las relaciones de poder Norte-Sur y las relaciones de poder basadas en cuestiones de nacionalidad, clase, sexo y etnia.

Hemos citado a Eduardo Ruiz Vieytez cuando argumenta que tan disciminatorio es tratar distinto dos situaciones iguales como tratar igual dos situaciones dis- tintas. Un concepto pobre de democracia es el que se construye a partir de privi- legios y de la usurpación de la soberanía, al servicio de los intereses del capital. No podemos tolerar que las comunidades campesinas, indígenas y afrodescen- dientes vuelvan a ser las más perjudicadas de un sistema que no han promovido ni elegido. Ni que las mujeres sigan sufriendo los mayores impactos, invisibiliza- das y discriminadas.

• Hemos intentado poner en evidencia, a través del análisis del caso colombiano y,

en menor medida, del caso ecuatoriano, cómo en determinados contextos la vio- lencia es una estrategia para despojar y desplazar. Tendemos a creer que los des- plazamientos forzados son una consecuencia colateral de la violencia, obviando a veces la intencionalidad de la persecución y del despojo, herramientas para el desplazamiento de personas y comunidades.

Los movimientos migratorios no pueden solo analizarse desde los países de lle- gada o acogida, conviene poner la mirada también en los países de origen para entender qué situaciones obligan a las personas a huir y qué responsabilidades tenemos desde los países enriquecidos.

Nosotras no queremos un modelo de consumo sustentado en el expolio, cons- truido en el despojo de los recursos que permiten a las personas llevar una vida digna, que viola su derecho a estar.

Creemos que el derecho a la libre movilidad humana comienza por el derecho a no migrar, un derecho que en el contexto de la globalización capitalista se está violando con enorme impunidad. Nos toca evidenciar la inmigratización del asi-

lo, visibilizando los desplazamientos forzados que se ocultan dentro de los movi- mientos de población más o menos voluntarios.

• En este libro no hemos abordado la crisis del derecho de asilo derivada de las

políticas de cierre de fronteras, pero es una de nuestras líneas de trabajo y guar- da una relación directa con las cuestiones que hemos analizado. Cada vez son menos las personas que logran llegar a un país seguro y solicitar protección in- ternacional. Pretendemos la construcción de la aldea global, fomentando la libre movilidad de los bienes y capitales, mientras construimos vallas y muros en los países enriquecidos que impiden la entrada de personas.

Tenemos que poner en relación las políticas que obligan a las personas a mar- charse y las políticas que les impiden hacerlo, que empiezan en origen con la imposición de visados, continúan en el tránsito con la militarización del mar y las fronteras y concluyen en destino con la aplicación de leyes discriminatorias. Hablamos de la Europa fortaleza.

Pero se trata de una fortaleza con fisuras, fisuras por las que el sistema permite

entrar a una serie de personas, convertidas, al cruzar la frontera, en mano de obra. Una mano de obra con rasgos cualitativos convenientes al mercado: son personas privadas de derechos. Las políticas migratorias no solo quieren inmi- grantes expulsadas, sino también inmigrantes amenazadas de expulsión. Dice Eduardo Romero, de la Asociación Cambalache, y sustenta en uno de sus ensa- yos, que las políticas de externalización y militarización de fronteras responden a una estrategia para alimentar a los mercados de los países enriquecidos de

“mano de obra barata y servicial” y nosotras no encontramos otra explicación para muchas de las lógicas que se están dando en la gestión de las mismas.

8.2 Algunas propuestas:

- El Buen Vivir y el Decrecimiento: superando nuestro modelo de desarrollo

Nos acercamos brevemente a algunas alternativas que, si bien tienen su origen en el Sur o en el Norte, se han convertido en retos globales de los pueblos y redes en resis- tencia. Adriana Rodríguez, especialista en Buen Vivir, e Iñigo Antepara, miembro de Desazkundea, nos han compartido dos propuestas que apuntan al cambio de para- digma para la sostenibilidad de la vida y para la construcción de alternativas locales y globales. El Buen Vivir y el Decrecimiento se encuentran.

“El Buen Vivir o Vivir Bien, que además de en Ecuador, se reconoce constitucionalmente en Bolivia, propone recuperar el orden natural de la vida, proteger a la madre tierra o Pacha Mama, retomar el equilibrio y armonía entre las personas, la comunidad y la naturaleza. Es el camino para descolonizar el pensamiento, reconocer los derechos de la naturaleza y recuperar los saberes ancestrales”.

“El Decrecimiento propone vivir mejor con menos, construir otra sociedad, equilibrar la huella de los cuidados, hacer que la vida sea posible y vivible, decrecer la producción económica y el consumo y transformar el modelo energético para lograr una nueva relación de equilibrio entre el ser humano, la vida y la naturaleza”.

Capitalismo, degradación ambiental y desplazamiento forzado

No obstante, las alternativas al actual modelo de desarrollo no tienen un camino cómodo. Si bien buena parte de la responsabilidad del cambio corresponde a los entes de poder, como empresas y gobiernos, también es cierto que las ciudadanas y ciudadanos nos resistimos a este cambio porque las ideas del capitalismo están profundamente arraigadas.

Es momento de acercarse y conocer estas propuestas que plantean un cambio de paradigma, para desaprender poco a poco e ir incorporando otras formas de estar y hacer.

- Legitimar y hacer parte de las redes contrahegemónicas

Juan Hernández nos alienta a apostar por la construcción de redes contrahegemóni- cas entre el Sur y el Norte.

Para ello, desde el Norte, debemos superar la victimización de los pueblos del Sur, encontrarnos y poner en valor sus luchas, sus experiencias en la construcción de otro mundo posible y su capacidad de resistencia ante las arremetidas del capitalis- mo del despojo.

El Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP) se presenta, según Juan Hernández y Pedro Ramiro, como una de esas herramientas para la construcción de una solidari- dad de ida y vuelta entre las mujeres y los hombres del Norte y del Sur. Su objetivo es juzgar y visibilizar violaciones masivas de derechos humanos que no encuentran res-

puesta en las instancias oficiales, representando la “conciencia ética de los pueblos”.

Se utilizan “mecanismos jurídicos que cuestionan de raíz el modelo normativo neolibe- ral y que están al margen de las estructuras de poder” y se emplean “las convenciones internacionales sobre derechos humanos sin las ataduras que crean los poderes mun- diales y políticos, amparando a quienes son castigados y desahuciados por la impuni- dad con la que actúan las multinacionales”. Son sesiones rigurosas pero “no neutra- les”. El Tribunal apuesta así por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y por la defensa de los derechos de las mayorías.

El TPP permite globalizar los procesos de resistencia contra las grandes corporacio- nes, “ya que ir ganando estas pequeñas batallas contra las empresas multinacionales es seguir avanzando poco a poco en la construcción de otro modelo de sociedad”. Se trata de una propuesta concreta que viene funcionando, que pone el dedo en la llaga del sistema y que nos permite crear nuevas redes globales de trabajo.

- Articular la lucha contra las causas que desplazan y la defensa de las perso- nas refugiadas

Se hace urgente trabajar de la mano, articulándonos entre quienes luchan por fre- nar las causas del desplazamiento, es decir, quienes vienen trabajando en otras pro- puestas de desarrollo, y quienes trabajamos en paliar las consecuencias del actual sistema. Debemos evidenciar que el desplazamiento forzado está ligado a nuestro modelo de desarrollo y se sustenta, en muchos casos, a través de mecanismos vio-

Capitalismo, degradación ambiental y desplazamiento forzado

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lentos; denunciar las motivaciones económicas que se ocultan tras las agresiones a líderes y lideresas de organizaciones campesinas, indígenas y afrodescendientes y visibilizar la responsabilidad de gobiernos y empresas transnacionales como agen- tes perseguidores.

Nos toca, en definitiva, luchar para que nuestro trabajo no se convierta en una apolo- gía más del capitalismo. Ahí va el reto más complejo.

No dejar de quebrar muros. Quebrar los muros externos: vallas, alambradas, cárceles

para personas inmigrantes y refugiadas. Y quebrar, más difícil, los muros internos:

los muros simbólicos, los inconscientes, los que criminalizan al ‘otro’ como chivo expiatorio de un sistema en el que supuestamente no creemos.

Defender el derecho a no desplazarse, el derecho a desplazarse y el derecho a recibir protección internacional, porque es el único derecho que nos queda cuando los de- más han sido violados.

Debemos hacerlo, además, sin perder de vista la perspectiva de género, para que no se nos pasen de largo las cuestiones que afectan de manera distinta a mujeres y hombres. Y debemos hacerlo de la mano de quienes mejor saben lo que les duele y de quienes ya han tenido otras experiencias de lucha, más complejas que las nuestras; esas personas inmigrantes y refugiadas que hoy nos acompañan.

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• Amnistía Internacional, Investigación (2012): Para Que Nadie Reclame Nada”¿Criminalización del Derecho

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