Como fauna amonoidea se enfatiza la clase Cephalopoda como la más desarrollada de los moluscos. Los cefalópodos actuales son nadadores activos con cerebros alargados y órganos sensores eficientes, particularmente en los ojos (Arkell et al., 1957). El estudio de la fauna fósil colectada, se realizó en base a los estándares del Código Internacional de Nomenclatura Zoológica (1985). El objetivo fue agrupar o resumir las designaciones paleontológicas en categorías taxonómicas para su clasificación sistemática.
3.6.1. Origen
Se tiene registros de ammonites desde el Devónico inferior, los cuales se ha podido agrupar en 3 grandes grupos (Arkell et al., 1957), i) Clymenida, el cual se extingue al final del Devónico; ii) Goniatitina, estando presente en el Devónico y Pérmico; y iii) Prolecanitina, los que aparecen recién en el Devónico superior y son los antecesores de todos los ammonites mesozoicos (Fig. 3.19).
Durante el fin del Triásico, en el Raetiano (203.6 ± 1.5 Ma) sucedió una gran extinción, la cual hizo suprimirse 8 superfamilias del suborden Ceratitina, derivados de Prolecanitina y agrupadas por Kummel (1952). Éstas son el resultado de una gran radiación evolutiva a inicios del Triásico; pudiendo solo un orden sobrevivir, se trata de la orden Phylloceratina, del cual dio origen a todos los ammonites del Jurásico y Cretácico.
3.6.2. Clasificación
La clasificación de los cefalópodos esta basada ampliamente en la morfología de la concha, rasgos principales como patrones de suturas, y características del sifúnculo. Esto llevó a que los organismos sean clasificados de acuerdo a la taxonomía, basada en la filogenia. Por otro lado, autores anteriores han intentado clasificar la filogenia muy aparte de la clasificación, pues ambos dependen enteramente de los conocimientos de la morfología de todas las formas que han existido, incluyendo su ontogenia, en su correcto orden estratigráfico.
Se considera la existencia de la Clase Cephalopoda desde el Cámbrico al Holoceno, y los fósiles guías desde el Devónico hasta el fin del Cretácico. Se les describe como exclusivamente nadadores marinos, de simetría bilateral con septas en las conchas, además de un sifúnculo (órgano de flotación). Los cefalópodos son principalmente nectónicos (Fig. 3.1, Fig. 3.20), y pueden regular su posición en la columna de agua a través del uso del sifúnculo, esta propiedad les permite tener amplio rango de distribución geográfica (Pojeta, 1987).
La Clase Cephalopoda comprende a las órdenes Nautiloidea, Endoceratoidea, Actinoceratoidea, Bactritoidea, Ammonoidea y Coleoidea. En esta tesis, el énfasis se pone en la descripción de
amonoideos del Jurásico; donde se tiene a las tres primeras superfamilias: Psilocerataceae, Eoderocerataceae e Hildocerataceae, derivados del orden Ammonoidea, los que tienen existencia durante algunos pisos geológicos, en promedio del Hettangiano al Toarciano.
3.6.2. Relación de la forma de la concha con los ambientes sedimentarios
Arkell et al. (1957), discuten la forma de la concha relacionado a la litología donde se preservan los amonites. Estos están restringidos a estratos de origen marino, teniendo ocurrencias de amonites en diferentes litologías, sin embargo la mayoría de estos han sido preservados en lutitas y en calizas, por el buen grado de conservación que ofrece la roca. A pesar de ello, se tiene presente que no es un factor determinante considerar a los amonites propios de sedimentos finos y profundos. Sse muestra la gran variedad de ambientes que están presentes los cefalópodos, especialmente los amonites (Fig. 3.20).
Para conocer el ambiente que habitaban las diferentes especies de amonites, se debe estudiar la posición del centro de gravedad y de flotación de la concha, las cuales determinan la forma de desplazamiento. A partir de estas observaciones medibles se puede hallar la estabilidad estática y dinámica. Por estos criterios se puede determinar si se trataba de buenos o malos nadadores, lo que nos restringe a un determinado medio sedimentario.
Fig. 3.20.- Esquema generalizado y representativo de los medios sedimentarios y su relación con la presencia de determinados taxones de amonites agrupados por sus rasgos morfológicos principales.
Respecto a la morfología de las conchas, se puede afirmar a grandes rasgos que los organismos con formas discoidales, con pocos ornamentos, suaves o ausentes son fácilmente adaptables a una natación rápida y ágil en columnas de agua significantes, esto se basa en la presencia abundante de organismos con mencionados caracteres en arcillas y margas; de modo contrarío, se tiene reportes de formas altamente ornamentadas relacionadas a ambientes marinos someros detríticos (Fig. 3.20).
Dentro de estas generalizaciones existe algunas contradicciones, es decir, no siempre todas las formas lisas corresponden a ambientes profundos (Arkell et al., 1957), tal es el caso de Reineckeia anceps del Caloviano, el cual tiene abundantes tubérculos y espinas, pero es encontrado en ambientes relativamente profundos. La disposición y capacidad de retener gases del canal sifonal les permite a los amonites variar ampliamente de hábitat por la búsqueda de los alimentos, de igual manera respecto a la paleobiogeografía, por lo cual se les considera especies cosmopolitas desde el Paleozoico al Cretácico. El tamaño de la concha también es variable, pero a grandes rasgos, se puede considerar que en plataformas carbonatadas los amonites tienen más opción a desarrollar sus conchas hasta llegar a medir 3 m de diámetro; lo común, es hallar amonites en sedimentos finos con conchas desde 1 a 2 cm de diámetro a más.