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a) se le da a una persona para su propia edificación. b) fue sólo para los doce apóstoles originales. c) se le da a una persona para edificar la iglesia.

Exposición de la función

El don ministerial conocido como el de apóstol es uno de los oficios más importantes en el cuerpo. Oficio significa un lugar de responsabilidad, o deber. Este don se menciona a la cabeza de la lista, quizá porque se relacione con el establecimiento y la supervisión de iglesias.

Hay dos clases de apóstoles. Al principio un selecto grupo de discipulos llevaba este título. Eran sólo doce. Cuando uno de ellos, Judas, traicionó a su Señor y perdió su lugar como apóstol, fue reemplazado. “Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matias; y fue contado con los once apóstoles” (Hechos 1:26).

Para llegar a la posición de apóstol, se tenían que llenar ciertos requisitos. Lucas, autor de Hechos de los Apóstoles, declara: “Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección” (Hechos 1:21-22). Sin embargo, no estamos seguros de que el Señor haya demandado tal reemplazo. Quizá fue sólo una idea en la que los once estuvieron de acuerdo.

Hoy nos confrontamos con una pregunta de respuesta muy difícil. ¿Fue Pablo un apóstol como los doce? Algunas preguntas son muy difíciles de contestar. Como estudiantes de la Biblia debemos estar conscientes de que no conoceremos las respuestas de algunas preguntas sino hasta que lleguemos al cielo. Sin embargo, no por ello debemos dejar de buscar las respuestas. La investigación agudiza nuestras mentes. Nos convierte en mejores siervos de nuestro Señor.

Regresemos ahora al tema del apóstol Pablo. Por el testimonio que él mismo nos ha dejado deducimos que se consideraba a sí mismo como apóstol. He aquí algunas citas en las que Pablo claramente se ubica entre ellos.

1. “Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles” (1 Corintios 4:9). Al usar el pronombre personal

nosotros San Pablo indicó que se consideraba como uno de ellos.

2. “¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como también los otros apóstoles...?” (1 Corintios 9:5). En este caso el uso de la palabra “otros” indica que él pertenecía a ese grupo.

3. “Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol” (1 Corintios 15:9). La frase clave en este caso es: “el más pequeño”, con la cual obvia- mente se ubica entre ellos. No podía ser “el más pequeño” si no hubiera formado parte del grupo.

Algunos estudiantes de la Biblia creen que el grupo que se reunió en el aposento alto cometió un error al seleccionar a Matías. Creen que Pablo fue más bien el seleccionado por el Señor para que tomara el lugar de Judas. Pero no podemos asegurarlo. Muchos se preguntan cuál nombre aparecerá en el doceavo cimiento del muro de la nueva Jerusalén. ¿Será el de Matías o el de Pablo? “Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos. y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero” (Apocalipsis 21:14). Lo veremos cuando lleguemos a esa ciudad.

Los doce apóstoles desarrollaron una función que jamás desarrollará otro miembro del cuerpo de Cristo. Participaron en el establecimiento de la iglesia de Cristo en el mundo. También algunos de ellos escribieron libros que se han preservado y hoy los tenemos en el Nuevo Testamento.

Pero aunque los doce apóstoles desarrollaron una función muy especial como tales, también uno de los dones ministeriales se conoce como el de apóstol. No son lo mismo, aunque se parecen. El lugar que ocupaban los doce apóstoles en el cuerpo era muy especial. Nunca más se debía repetir. Pero el don ministerial llamado “apóstol” estaría en vigencia a través de todo el período de edificación de la iglesia, o cuerpo.

Los apóstoles son dados por Cristo a su cuerpo para una obra especial. El ser humano no decide que será apóstol. así como el barro tampoco decide convertirse en olla. Los verdaderos apóstoles ni saben que lo son. Quizá jamás piensen que son apóstoles. Sus

Los dones espirituales 58

del Espíritu Santo, no puede ser profeta. La oración también le ayuda a reconocer cuándo es impulsado por el Espíritu Santo.

2. Conocimiento de la Palabra de Dios. El profeta va siendo más útil conforme va adquiriendo más conocimiento de la Palabra de Dios. Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).

El profeta es también maestro cuando anuncia el mensaje de Dios.

3. Uso del don. Así como los músculos de nuestras piernas y brazos se desarrollan con el uso, los dones que Cristo da tambien se desarrollan con el uso. Cuando el profeta comienza a predicar, quizá se sienta temeroso. Mas no por ello deja de hablar por el Espíritu. Más bien significa que necesita aprender a permitir que el Espíritu le use con mayor libertad. Mientras más se use un don, mejor se desarrolla plenamente.