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Towards a multi-level indicator system for IFFs

Llegar a esta decisión sólo es posible mediante una auditoría bastante intensa de la situación local. Para los países sin experiencia, una asistencia externa será sin duda útil. Y la solución adoptada será necesariamente específica. Sin embargo, se pueden indicar algunas grandes orientaciones, señalando al pasar lo que supone su implemen- tación, las dificultades que habrá que superar, y las ventajas que presentan.

a. Privilegiar las fuentes contables

Esto es posible en un país que dispone de una economía formal importante y donde los datos contables no sólo son accesibles estadísticamente, sino que están organiza-

dos de acuerdo con un plan contable que hace posible una transposición satisfacto- ria de las magnitudes macroeconómicas. Dos dificultades principales se presentan todavía:

– disponer de hipótesis creíbles sobre las tasas de fraude por actividad, – estar en condiciones de transponer esta información por industria.

Se podría, entonces, no elaborar el COU. Pero el riesgo es grande en lo que se

refiere al consumo final de los hogares, necesariamente obtenido como saldo. Y no se dispondrá de ningún medio para detectar las insuficiencias estadísticas en el ámbi- to de los bienes y servicios.

Por el contrario, si se adopta la opción de elaborarlo, hay que señalar una dificul- tad que debe superarse: el pasar de la producción de los sectores a la producción de las industrias y a su desagregación por productos. Para esto se debe disponer de una encuesta estadística suplementaria, articulada con los datos contables. De lo contra- rio, no estaríamos en condiciones de hacer aparecer las producciones principales y secundarias de las industrias. Pero este enfoque es el más eficaz para asegurar la coherencia entre industrias y sectores institucionales8.

Una economía formal importante es, ciertamente, sinónimo de una economía in- formal reducida, pero también, probablemente, de la presencia de una economía su- mergida más o menos significativa. Ahora bien, el enfoque de las fuentes contables no puede decir nada sobre esto. Entonces, de todas maneras habrá que dar lugar a las informaciones que provienen de la demanda final y de las personas activas, y acordarle importancia a las cadenas productivas.

b. Dar prioridad a los productos

De acuerdo con este enfoque, los balances de oferta y utilización de los productos son el punto de partida de los trabajos. Entonces, se debe disponer de información detallada sobre su producción y/o su utilización, en datos anuales comparables en el tiempo. Del lado de la utilización, resulta deseable disponer de una encuesta, de ser posible regular, referida al consumo de los hogares. De lo contrario, habrá que tener acceso a un listado muy completo de la producción de todas las industrias. Sea como sea, se deben asociar luego las producciones así valorizadas con las industrias que las realizan, y los factores utilizados (el trabajo por un lado, y las cadenas productivas, por otro).

A falta de información proveniente de las unidades de producción (industrias o sectores), la implementación de la distribución primaria de los ingresos puede llegar

8. Las cuentas nacionales francesas se elaboran con un enfoque de este tipo. Se hace una presentación detallada en “Le produit national brut – Sources et méthodes d’évaluation”, en Insee Méthodes, nos 34-36, París, 1993.

a ser delicada; y de todas maneras nos toparemos con el importante problema de la transposición de esos datos a los sectores institucionales. En tal contexto, no hacer el

COU condena a una disociación completa entre la cuenta de los bienes y servicios y

las cuentas de los sectores institucionales.

c. Comenzar por las cuentas de las industrias

Este enfoque es bastante tradicional, sobre todo en los países, relativamente numero- sos, que disponen de encuestas o censos de establecimientos. Sin duda es el enfoque que permite mejor la implementación del COU, en la medida en que tales encuestas

dan generalmente información detallada por productos, tanto de la producción como del consumo intermedio. Nos encontramos entonces en condiciones de implementar de manera directa tanto los balances de oferta y utilización como la coherencia inter- na de las funciones de producción, incluso en relación con el trabajo emprendido. El paso a las cuentas de los sectores institucionales, en cambio, es en general bastante delicado; y con frecuencia se constata una gran dificultad de articulación de estos datos por establecimiento con las informaciones contables obtenidas, eventualmen- te, de las unidades institucionales.

Por otra parte, este enfoque ha quedado un poco retrasado como para poder llegar a una buena evaluación del no registro estadístico, en particular en lo que se refiere a la economía informal. Por eso es necesario prever herramientas complementarias apropiadas para la búsqueda de evaluaciones indirectas en ese ámbito.

d. Soluciones parciales

Todos los diferentes itinerarios descritos más arriba parten de la hipótesis de una elaboración conjunta de los tres enfoques del PIB, en el marco de un COU; sólo se modifica la importancia acordada a cada uno de ellos. De esta manera, y cualquiera sea el punto de partida elegido, se actúa de manera que el mayor número disponible de fuentes se integre a la tarea.

Una primera simplificación del enfoque consistiría en no elaborar un COU para

cada uno de los años (sino solamente para el año base); entonces, a pesar de todo, sería deseable mantener cada vez la implementación de las principales relaciones que el COU supone, con el fin de garantizar las principales confrontaciones necesarias

entre las fuentes que corresponden a los diferentes enfoques del PIB.

Algunos países, finalmente, podrán elegir no emprender un enfoque integrado (situación que resulta ser todavía bastante frecuente). Deben entonces contentarse con recorrer sólo uno de los caminos de acceso a la valoración del PIB, lo cual trae

– una parte de las fuentes estadísticas no puede utilizarse,

– algunas de las magnitudes económicas se obtienen como saldo, sin que sea posi- ble verificar su calidad.

En este caso se debería elegir el enfoque que se apoye en la fuente juzgada como la más representativa del conjunto de la actividad económica del país. Pero esta elec- ción se tornará cada vez menos creíble en el curso del tiempo, en lo que se refiere a la calidad de los resultados obtenidos; por otra parte, hay que saber que hace difícil, si no imposible, la construcción del nuevo SCN con el nivel de detalle propuesto.

2.8 LAS CUENTAS QUE SE DEBEN ELABORAR

Acabamos de hablar de la extensión de las cuentas que se deben elaborar en un país dado, en relación al esquema general propuesto por el SCN para el marco central. Pero el SCN propone también, y de manera abierta, complementos analíticos o de presenta-

ción. Ciertamente a cada país le corresponde precisar lo que pretende elaborar, en particular para valorar algunos aspectos de la economía nacional.

Pero esto no basta para precisar la extensión de los trabajos por realizar, pues un año no es algo aislado, al menos si se respeta el espíritu del sistema. Uno de los principales atractivos de la contabilidad nacional consiste en la posibilidad que ofre- ce de permitir un análisis plurianual. Por eso la elaboración de las cuentas se refiere normalmente a una serie de años sucesivos, de manera que se garantice la posibilidad de compararlos entre sí. Esta coherencia temporal de las cuentas es una exigencia absolutamente fundamental que requiere una atención específica: de alguna manera, se trata de aplicar el mismo instrumento de medición a lo largo del tiempo. Cada nuevo año debe entonces ser elaborado en relación a los que lo preceden o siguen. El sistema prevé además la posibilidad de una comparación a precios constantes para las transacciones de bienes y servicios: esto se logra midiéndolas a todas con los precios de un año tomado como referencia.

La práctica revela que una serie homogénea de cuentas no puede extenderse du- rante un período demasiado largo, ya que el instrumento de medición introduce de- formaciones cada vez más importantes a medida que nos alejamos de los primeros años elaborados. Esto se debe, por un lado, a la progresiva falta de adecuación de las convenciones elegidas en relación a una situación económica cambiante (nuevas ac- tividades, nuevos agentes, cambios institucionales de todo tipo, etc.). Resulta tam- bién de una evolución del aparato estadístico, ya que los puntos de referencia cambian y los progresos son difíciles de integrar. Finalmente, la exigencia de continuidad de la medición hace que los errores introducidos en el pasado se acumulen; aun cuando algunos sean descubiertos, no siempre se pueden corregir, de manera que se produ- cen deformaciones que se agravan con el correr del tiempo. Por todas estas razones,

resulta razonable rejuvenecer regularmente la serie de las cuentas, lo cual supone la implementación de una nueva serie; generalmente se recomienda una periodicidad de alrededor de diez años.

Cada nueva serie debe ser inicializada, para ello se elaboran las cuentas de un primer año, llamado año base. Este papel puede asignarse a varios años consecutivos (dos o incluso tres) cuyas cuentas se elaboran simultáneamente. El trabajo es más complejo y más importante, pero se otorga una mejor consistencia a la base elegida. Pero es necesario que las estadísticas lo permitan. El año base se elige, si es posible, en función de la calidad de las estadísticas de que se dispone. Una vez elaboradas las cuentas del año base, las de los demás años (llamados años corrientes) se elaboran uno tras otro: por extrapolación hacia atrás9 cuando nos interesamos en años más alejados o, si no, avanzando hacia un pasado cada vez más reciente. En este caso, son necesarios procedimientos especiales de elaboración.

Las cuentas nacionales están referidas siempre al pasado (por lo cual se constata un equilibrio ex post). Pero cuanto más nos acercamos al presente, menos dispone- mos de información estadística completa. Por eso, el año base se elige siempre lo suficientemente lejano, de manera que los estadísticos hayan terminado el procesa- miento de la totalidad de la información recogida. Al mismo tiempo, para el conoci- miento de la actividad económica de un país, es muy importante poder disponer de las cuentas del último año transcurrido. Lo ideal es, entonces, elaborar las cuentas del año n-1 (llamadas provisorias) a partir de los primeros meses del año n (los encar- gados de la previsión podrán entonces proseguir la serie para el año en curso, así como para los siguientes). Mas para el pasado reciente los datos estadísticos recogi- dos son todavía parciales (y muchas veces limitados a algunos meses). Los métodos de elaboración que se van a implementar son, entonces, muy diferentes de los que se utilizan para los años muy alejados: se buscan principalmente indicadores de evolu- ción en relación al año anterior y se recurre mucho más al comportamiento económi- co para completar las zonas todavía oscuras.

Actualizar una serie de cuentas supone la implementación de procedimientos es- pecíficos, pues se trata de consolidar progresivamente una medición realizada ini- cialmente en condiciones muy precarias. Situémonos, a título de ejemplo, al comienzo del año n: para el año n-2 disponemos de cuentas elaboradas en el año n-1; pero para ese año n-2 podemos conseguir una medición mucho mejor si se utiliza la informa- ción disponible un año más tarde; y la calidad del año n-1 provisorio será también de mejor calidad si nos apoyamos sobre las cuentas de n-2 así actualizadas. Es necesa- rio, entonces, ir consolidando las cuentas, elaboradas en un primer momento de ma- nera provisoria, para llevarlas progresivamente hacia un estado definitivo. Este procedimiento puede representarse en el cronograma del cuadro siguiente:

Pero la realización completa de este proceso supone que cada año se reabran varias cuentas, cada una de ellas apoyada en un año anterior mejorado, hasta la con- solidación definitiva.

A este ritmo anual se agrega un ritmo de mayor amplitud y que corresponde al cambio de serie. Vimos que podía ser del orden de una década. Esto comienza por la actualización de los marcos que se han de utilizar dos en un entorno estadístico trans- formado: se trata de rehacer los procedimientos descritos en las secciones 2.2 y 2.3. Luego viene la elaboración del nuevo año base, y después la actualización de la nueva serie hasta el último año transcurrido. Mientras este trabajo no esté terminado es necesario mantener actualizada la serie antigua; y la unión de las dos tareas repre- senta un período difícil para los equipos de trabajo.

Finalmente, resulta aconsejable reconstruir series largas, con el fin de satisfacer la demanda de los usuarios y, en especial, la de quienes elaboran modelos de previ- sión, para lo cual hay que retomar las antiguas series (correspondientes a las bases anteriores), transformarlas en función de los nuevos marcos y reconstruir la coheren- cia temporal afectada por la ruptura de la serie.

Cuando estamos en n-2 n-1 n

Hacemos las cuentas del año

n-5 Definitivo

n-4 Semidefinitivo Definitivo

n-3 Provisorio Semidefinitivo Definitivo

n-2 Provisorio Semidefinitivo

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