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En forma paralela a los aspectos actitudinales y de valoración, la imagen que la sociedad tiene de las profesiones científicas y tecnológicas es otra de las grandes áreas que abordan las encuestas de percep- ción social de la ciencia y la tecnología. Desde los primeros estudios en las décadas de los años 1950 y 1960 en Estados Unidos –por ejemplo con los trabajos de Margaret Mead sobre la imagen de los cientí- ficos según los niños, o bien con los estudios sociológicos de Thomas Znaniecki con la función social de los hombres de conocimiento– esta fue una preocupación importante para académicos y políticos. En primer término porque la imagen que se tiene de la profesión científica puede influir las elecciones de estudios profesionales en los jóvenes. En segundo lugar porque afecta a la confianza y apreciación de las personas sobre el sistema de ciencia y tecnología y sobre el papel de la investigación y la innovación tecnológica en la sociedad. Como sabemos, las representaciones populares y mediáticas sobre los cien- tíficos, las cuales influencian la visión de tal profesión desde la infancia, están marcada por connotacio- nes emocionales fuertes y contradictorias: el científico “loco”, frío y calculador se contrapone al genio, distraído y benefactor de la humanidad (véase Castelfranchi, 2002). De igual manera está compuesta por narrativas que tienen componentes míticas relevantes: asociadas a leit motivs como aprendices de brujo, Prometeo, Dr. Frankestein, etc. Por lo tanto, investigar tales dimensiones puede proporcionar elementos importantes para el análisis de la percepción de las funciones sociales de la ciencia.

La estrategia empírica de las encuestas ha sido indagar valoraciones diferentes que afectan tanto a la imagen de los científicos; a las características de la profesión; a los motivos que tienen los inves- tigadores para dedicarse a las actividades que realizan; a la credibilidad que tienen como fuentes de información (discriminando a los científicos que proceden del ámbito público de aquellos que trabajan en el ámbito privado); o al atractivo de las carreras científicas y tecnológicas para los jóvenes. Gran parte de estas cuestiones se miden en términos generales y también diferenciando distintos temas de la agenda social que se presentan como socialmente conflictivos: las alternativas energéticas (y, parti- cularmente, la energía nuclear), las biotecnologías aplicadas a la salud o alimentación, los fenómenos asociados al cambio climático, etcétera.

Una primera táctica de investigación consiste en comparar la reputación que tiene la profesión de científico en relación a otras actividades profesionales. En algunos estudios también se plantea como interés prioritario medir el aprecio de las ingenierías. De esta forma, los científicos e ingenieros son va- lorados junto con periodistas, empresarios, religiosos, deportistas o médicos (tabla 38). Los resultados de las encuestas en América Latina han venido documentando que la ciencia y la medicina (y en ciertos casos la educación) están entre las profesiones mejor conceptuadas por la sociedad. Desde el punto de vista de la aplicación del cuestionario, se recomienda la utilización de una tarjeta de lectura para facilitar las respuestas

Otra de las medidas asociadas a la reputación es la confianza que se tiene en distintos profe- sionales y actores sociales. En este caso interesa estudiar cuá- les son las fuentes informativas sobre ciencia y tecnología que la población considera como más apropiadas y creíbles. En algunas encuestas se lo pre- gunta directamente de esta forma. Siguiendo la estrategia metodológica de la encuesta iberoamericana de 2007, aquí hemos preferido adoptar una modalidad diferente, que con- siste en plantear el problema de la información especializa- da en situaciones que causan polémica social (tabla 39).

A partir de una variable cuali- tativa medida en escala nomi- nal se le ofrece a los entrevis- tados una lista amplia de acto- res sociales –por ello se reco- mienda el uso de una tarjeta de lectura– y entonces se le explica que puede elegir has- ta tres opciones de respuesta, siempre indicando el orden de prioridad, de tal forma de que en el análisis no sólo se pueda conocer cómo se ordenan las respuestas generales sino tam- bién qué actor social emerge

Tabla 39

INDICADOR DE PRIMER NIVEL

Variable cualitativa medida en escala nominal

(MOSTRAR TARJETA)

A veces los resultados de la ciencia y la tecnología causan polémica social. En esos casos, ¿en quién confía más para formar su opinión?

(SE PUEDE ELEGIR HASTA TRES OPCIONES POR ORDEN DE PRIORIDAD, SIENDO “1” EN QUIEN MÁS CONFÍA)

PERIODISTAS MéDICOS

CIENTÍFICOS QUE TRABAJAN PARA LA INDUSTRIA

REPRESENTANTES DE ORGANIzACIONES DE CONSUMIDORES

RELIGIOSOS

REPRESENTANTES DEL GOBIERNO CIENTÍFICOS QUE TRABAJAN PARA INSTITUTOS O CENTROS PúBLICOS REPRESENTANTES DE ORGANIzACIONES

SOCIALES O DEL MEDIO AMBIENTE POLÍTICOS

MILITARES

ESCRITORES/INTELECTUALES MAESTROS/PROFESORES

NO SABE (no leer) Tabla 38

INDICADORES DE SEGUNDO NIVEL

(MOSTRAR TARJETA)

Me gustaría que me dijera en qué medida aprecia a cada una de las siguientes profesiones. ¿Diría que las aprecia mucho, bastante, poco o nada?

Variables cualitativas medidas en escala ordinal de cuatro

rangos de valoración Artista Juez Médico Empresario Religioso Científico Deportista Profesor Ingeniero Periodista MUCHO BASTANTE POCO NADA NO SABE (no leer)

primera instancia. El listado incluye médicos, periodistas, miembros de organizaciones de la sociedad civil (como las ONGs ambientalistas), políticos, representantes del gobierno, etc. En este caso, por ra- zones comprensibles en virtud de la trayectoria de la ciencia y la tecnología desde mediados del siglo XX, los científicos fueron divididos en función de su ámbito de actividad, separando la ciencia pública de la ciencia privada (tabla 39).

En último término se incluye una batería de indicadores –variables cualitativas medidas en escala ordinal– que permite explorar otros aspectos concretos de la representación que las personas se hacen de los científicos y de sus prácticas profesionales (tabla 40). Estos indicadores, tomados de las encuestas europeas recientes, hacen alusión a la forma en que la representación pública de los científicos se ha visto transformada en virtud de la emergencia de la percepción de los riesgos del desarrollo científico- tecnológico (López Cerezo, Luján, 2000) y de la orientación creciente de la ciencia hacia la innovación y el mundo de las finanzas globales (Jamison, 2012; Etzkowitz, 2001). La privatización y comercialización del conocimiento intensificó los escenarios de conflictividad social en torno a la ciencia y la tecnología. La imagen y actitudes atribuidas a los científicos se están volviendo, de esta forma, aspectos funda- mentales para los estudios de percepción.

Tabla 40

A continuación le voy a leer algunas afirmaciones. Me gustaría que me dijera si está muy de acuerdo, de acuerdo, ni de acuerdo ni en desacuerdo, en desacuerdo, o muy en desacuerdo con cada una de ellas.

Variables cualitativas medidas en escala ordinal con cinco rangos de valoración: “MUY DE ACUERDO”, “ACUERDO”,

“NI DE ACUERDO/ NI EN DESACUERDO”, “DESACUERDO”, “MUY EN DESACUERDO”, “NO SABE” (no leer), “NO CONTESTA”.

INDICADORES DE PRIMER NIVEL

Existe la posibilidad de que quienes pagan las investigaciones influyan en los científicos para que lleguen a las conclusiones que les convienen.

Ya no podemos confiar en que los científicos digan la verdad sobre temas científicos y tecnológicos controvertidos porque ellos dependen cada vez más del dinero de las industrias.

Debido a su conocimiento, los científicos tienen un poder que los vuelve peligrosos. Los científicos no se esfuerzan demasiado en informar al público sobre su trabajo. Es necesario que los científicos expongan públicamente los riesgos que tienen los desarrollos científico-tecnológicos.

INDICADOR DE SEGUNDO NIVEL

Los científicos no permiten que quienes financian sus investigaciones influyan en su trabajo para que lleguen a las conclusiones que les convienen.

En concreto, en primer término se pretende medir las actitudes de la ciudadanía frente a la idea de si los científicos pueden o no ser influenciados por quienes patrocinan sus investigaciones; y si el incre- mento de la dependencia que la ciencia tiene de las industrias y la financiación privada socava o no la

ética profesional de los investigadores. En segundo lugar también se alude a la rendición de cuentas a la sociedad: primero a través de la percepción del esfuerzo que realicen los científicos para informar al público sobre los resultados de sus investigaciones, un indicador de indudable importancia para las políticas públicas de comunicación social de la ciencia. Y segundo mediante una variable que asocia riesgo científico-tecnológico e información pública (tabla 40).