Annex 2: Description of base level
2.2 Trade and traffic flows
Un clave en las investigaciones de vidas pasadas es la identificación de eventos recurrentes o repetidos- lo que llamamos patrones- una expresión que era usada en las lecturas de Cayce. El trabajo del perdón normalmente comienza reconociendo esos patrones porque estos revelan las áreas de dificultad. Este es un esfuerzo que requiere honestidad y valor personal.
Para la mayoría de las almas el método más frecuente del perdón ha sido la negación. Las
personas tienden a reaccionar negativamente ante las situaciones. Niegan el problema en lugar de perdonar. Normalmente tales reacciones llevan al resentimiento el cual lleva a la venganza. Y así el ciclo puede seguir y seguir. El perdón el la clave de oro para romper el patrón.
Como lo he encontrado con algunos de mis pacientes, incluso la muerte no termina un patrón de venganza u odio. Sesiones hipnóticas revelan series de eventos de siglos atrás. Sin el perdón una acción llevaría a la venganza y la venganza va a inyectar más dolor. El dolor va a llevar al resentimiento y a más dolor, en un círculo vicioso.
El método para romper este ciclo es preguntar a la persona hipnotizada que puede hacer el o ella para liberar ese dolor. (De hecho es una pregunta que uno se puede preguntar acerca de un problema, si la necesidad de hipnosis). En mis sesiones veo que la guía superior de mis pacientes les instruye en mejores formas. Volver a vivir el dolor es como echar sal en una herida abierta. Los ejercicios de perdón son como frotar un medicamento para curar viejas heridas.
De hecho el verdadero perdón es más comprensiva que solo dejar ir el dolor. El perdón engloba un análisis de la situación para así evitar circunstancias similares en el futuro. Más que nada es una oportunidad para aprender y crecer a través de las experiencias de la vida. Comúnmente las más duras lecciones en la Escuela de la Tierra tienen las mejores recompensas.
La siguiente historia ilustra algunos de estos puntos: Una mujer en sus mediados cincuenta vino a mi oficina, estaba interesada en el trabajo de regresión por hipnosis pues tenía una depresión. En nuestra primera sesión, seguí mi procedimiento estándar para guiar a mi paciente a profunda hipnosis, y primero hicimos una regresión se su presente vida. Ella ya sentía que había habido una tragedia, que algo malo había pasado. Pero no fue hasta que llegamos a material de vidas pasadas, que los detalles se hicieron evidentes.
Como es mi técnica usual, le sugerí mientras ella se movía hacia una vida pasada, que primero viera sus pies. Ella dijo que llevaba unos zapatos con botones de metal de color oscuro. Cuando le pedí que describiera el resto de su atuendo, dijo que llevaba un vestido floreado el cual se sostenía con una especie de cinturón por la espalda. También llevaba un collar.
Después, mi paciente describió varios aspectos de su vida, algunas memorias de su niñez. Ella vivía en un pequeña comunidad y era parte del coro de la iglesia. Después de relatar estas imágenes, se centró en unos eventos significativos. Había sucedido una horrible tragedia: el hombre a quien ella amaba había sido asesinado en un accidente o en la guerra. Nunca lo superó y declaró, "No puedo amar nunca más."
Todavía en hipnosis, siguió contando. El tiempo pasó y sus padres querían que se casara con otro hombre. Su madre pensó que sería buena idea y su padre se enojaría mucho si ella se negaba. A la fuerza, ella accedió, pensando que no podía amar a una persona muerta toda su vida. Pero ellos tenía muchos sueños y ella lo había amado profundamente, que continuar con este matrimonio era muy difícil.
Continuó describiendo las escenas de su boda. Muchas personas del pueblo estaban ocupadas tejiendo, cocinando y planeando la boda. "Todos están emocionados menos yo. Lo hago porque no quiero lastimar a mi madre y al hombre con el que me voy a casar." Después describió la ceremonia del matrimonio, que se llevó a cabo en una pequeña iglesia y fue conducida por un padre el cual venía solo dos o tres veces al año. Al acabar ella y su marido se fueron a pasar la
noche en un pueblo cercano pues su marido no tenía dinero para una luna de miel. Están en un carruaje jalado por caballos. "Tengo más sentimientos hacia el caballo que hacia mi nuevo esposo."
Después ella se movió hacia el final de esa vida y dijo: "Ha sido una vida dura. Teníamos una granja. Perdí a varios bebes, pero tenemos cuatro niños, tres hombres y una hermosa niña, quien al crecer tuvo dos niños. De verdad intenté amar a mi marido, pero no pude. Hubo momentos que parecíamos dos extraños en la casa."
Finalmente, cerca del final de la sesión, hicimos trabajo de curación. Le pregunté que podía hacer para aliviar la depresión que la abrumaba en su vida. Ella respondió, "Todavía estoy buscando a esa perfecta persona a quien amé. Tal vez en lugar de tratar de sobreponerme al sufrimiento, debo dejarme a mí misma sufrir. Mis emociones eran muy profundas. Lo sentí muy dentro de mí y cuando lo perdí, no lo pude soltar."
Le pregunté que pruebas se podía poner para ayudar a sanar. "Si me mantengo mentalmente ocupada, eso me ayuda. Concentrarme en ayudar a otras personas y no a mí."
Después pasamos al ejercicio del perdón, y resultó ser uno de los más largos que he tenido con algún paciente. El ejercicio se trataba que ella mandara amor desde sus ojos a los ojos de las personas de esa vida. Ella lo hizo muy bien excepto por el hombre que fue asesinado y la dejó. Lloró intensamente. Ella no podía o no quería dejarlo ir. Finalmente, después de un buen rato, le pedí que hablara con él. Momentos después dijo, "El se quiere ir." Después de darse cuenta de ello fue capaz de darle su bendición y dejarlo ir.