Al organismo en fresco se le tomaron datos morfométricos como la longitud
estándar (LS) y la longitud total (LT); posteriormente se realizó una identificación de
cada uno de los individuos a estudiar, teniendo en cuenta datos merísticos y
morfométricos, con el fin de determinar la especie y por ende confirmar la familia a
la que pertenece, empleando las guías de identificación taxonómica de Cervigón
(1991 - 1996) y Carpenter (2002), sin embargo en casos específicos como
Paralichthyidae y Ophichthidae se tomaron en cuenta otras guías como Saavedra-
Díaz et al. (2000) y McCosker et al. (1989), respectivamente.
Para la preparación del esqueleto se empleó el equipo de disección para la
extracción de las escamas, las vísceras y gran parte del tejido muscular para facilitar
el proceso de secado del organismo; posteriormente es expuesto al sol por un
periodo aproximado de una semana, con el fin de obtener un endurecimiento y una
deshidratación de los tejidos, aunque para agilizar el procedimiento y evitar
contaminación del organismo y del ambiente, se colocó en el horno a una
temperatura de 70º aproximadamente por un periodo no mayor a 12 horas, y
nuevamente es expuesto al sol y viento por un tiempo máximo de una semana; una
vez logrado este proceso, el organismo se llevo a un terrario provisto de escarabajos
derméstidos, organismos necrófilos, pertenecientes a la familia Cleridae que se
alimentan de cadáveres de vertebrados (Recalde y San Martín, 2002), los cuales se
encargaron de limpiar los huesos mediante la extracción del tejido utilizándolo como
alimento, para que finalmente la estructura quedara lista para su análisis.
A los organismos seleccionados se les estudiaron los componentes osteológicos,
teniendo en cuenta que su importancia se debe a que presentan diferencias
morfológicas y merísticas entre organismos previamente estudiados (Gregory, 1933;
Clothier y Baxter, 1969; Kobelkowsky y Reséndez, 1972; Bilbao y Cueto, 1986;
Victoria, 1987; A. Acero, com. pers.) (Tabla 1).
La descripción osteológica y la terminología empleada fue basada en estudios
previos, que se tomaron en cuenta para la identificación de las diferentes estructuras
en las diversas familias. Entre estos encontramos: Clothier (1950), Gregory (1933) y
Clothier y Baxter (1969) empleados en características vertebrales y craneales de la
mayoría de las familias; Kobelkowsky y Reséndez (1972) para la familia Mugilidae,
Gómez (1976) con la familia Clupeidae; McCosker (1977) familia Ophichthidae;
Yañez-Arancibia y Ruiz (1978) la familia Engraulidae; Collette y Russo (1984)
Scombridae.
Tabla 1. Huesos preseleccionados que se tuvieron en cuenta en el estudio osteológico. Región Hueso Vómer Etmoide Etmoide lateral Olfatoria Frontal Pteróticos Epióticos Exoccipitales Supraoccipital Parietal Ótica Otolito Parasfenoide Neurocráneo Basal Basioccipital Premaxila Maxila Oromandibular Dentario Suspensorio Hiomandibular Opérculo Preopérculo Subopérculo Branquiocráneo Hioidea Interopérculo Vértebras precaudales Vértebras caudales Hipural Columna Vertebral Arco hemal Caracoide Cintura pectoral Cleitro Apéndices
Cintura pélvica Basipterigio
Bilbao y Cueto (1986) la osteología de la familia Haemulidae y Victoria (1987) la
familia Sphyraenidae, Delbert (1988) para la familia Chaetodontidae. McCosker et al.
(1989) las familias Ophichthidae y Muraenidae, Monod et al. (1994) la familia
Scaridae. Hartz y Jardim (1992) la familia Sciaenidae y Kong e Iratchet (1995) los
neurocráneos de ocho especies pertenecientes a la familia anteriormente
mencionada; Kobelkowsky y Herrera (1995) la familia Lutjanidae con aspectos
comparativos de Centropomidae; Aycaguer
et al.
(1998) familias de interés
comercial como Engraulidae, Sciaenidae y Carangidae; Kobelkowsky (2002) el
lenguado perteneciente a Paralichthyidae y la familia Gerreidae (2004). Segura y
Díaz de Astarloa (2004) especies de Clupeidae y Díaz de Astarloa (2005) para el
lenguados perteneciente a familia Paralichthyidae. También se emplearon textos
generales para identificar las diferentes estructuras óseas, como: Cervigón (1980),
Lagler et al. (1984) y Cailliet et al. (1986).
A nivel osteológico se obtuvo información merística mediante el conteo de las
estructuras vertebrales al tener en cuenta el número total de vértebras, cantidad de
vértebras caudales y precaudales, en que vértebra se presenta el arco y la espina
hemal y si las estructuras son pares o impares; la morfología se realizó mediante la
descripción cualitativa de los huesos basándose en la observación de sus
componentes óseos. Para la preservación de los esqueletos, se utilizaron bolsas
plásticas y recipientes de plástico, con sus respectivos rótulos.
4.2.1
Otolitos
Para la descripción de los otolitos se tuvo en cuenta la terminología y el diagrama
empleados por García-Godos (2001), este último se modificó para resaltar las
estructuras descritas en este trabajo (Figura 1). Describiendo el otolito de mayor
tamaño (sagitta), radicando su importancia en las diversas formas que presenta, ya
que se utiliza con fines taxonómicos, y del estudio de su morfología depende crear
una herramienta que facilita su identificación en contenidos estomacales de
depredadores ictiófagos (García-Godos, 2001).
Figura 1. Diagrama generalizado de la estructura interna de un otolito.
4.2.2
Terrario de Derméstidos
Para formar un terrario es necesario tener una construcción de forma cuadrada o
rectangular constituida preferiblemente de vidrio, la cual debe ser hermética para
evitar contaminación de la cepa. La tapa superior debe tener una perforación en el
medio cubierta con varias capas de malla de angeo (dos a tres), con el fin de darle
aireación. Dentro de esta se introdujo una capa de tela, precedido de varias capas
de gasa (tres a cuatro), se humedeció con agua, especialmente los bordes, y se
introdujo la cepa. Es necesario mantenerlo en un lugar sin humedad, alejados del
sol, preferiblemente en un cuarto semioscuro y ubicarlo por encima de la superficie,
para lo cual se colocó en medio de un platón lleno de agua, para evitar la
contaminación por otros organismos, aunque es recomendable ponerlo en una
mesa, aislándola del contacto superficial al colocar sus patas en vasijas pláticas con
agua. Para su cuidado, mantenimiento, y crecimiento de la cepa, constantemente
(una a dos veces por semana dependiendo de la temperatura ambiental) se
humedece la gasa con agua y se les da permanentemente alimento seco o carne
seca.
In document
HUMAN RESOURCE MANAGEMENT
(Page 33-37)