El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres, diagnosticán- dose más de un millón de casos nuevos cada año, de los cuales unos 360.000 corresponden a mujeres europeas. En España, según las últimas estimacio- nes, se diagnostican anualmente alrededor de 16.000 casos nuevos. Además de presentarse con una alta incidencia, supone la primera causa de mortali- dad por cáncer.
Al margen de otros factores, la detección precoz a través del cribado poblacional mediante mamografía tiene un efecto potencial en la reducción de la mortalidad por este tumor. Existe evidencia de que el cribado mamo- gráfico reduce la mortalidad por cáncer de mama de forma global entre un 9% y 15%. La reducción en la mortalidad por cáncer de mama es mayor en el grupo de mujeres de 50 o más años (entre un 24% y un 29%). El efecto del cribado del cáncer de mama en el grupo de mujeres de 40-49 años sigue sien- do controvertido. La evidencia muestra una disminución en la mortalidad en las mujeres de 40-49 años, sin embargo los resultados de los metaanálisis no son significativos y la magnitud del efecto es menor que en el grupo de mujeres de 50 años o más.
Los programas de cribado de cáncer de mama de base poblacional, se iniciaron en varios países europeos a finales de los 80, bien a nivel regional o nacional.
En España el primer programa poblacional de detección precoz de cáncer de mama se inició en Navarra en 1990. Progresivamente se han pues- to en marcha nuevos programas completando así la extensión de esta activi- dad preventiva a todas las CC.AA. La extensión de estos programas ha sido gradual y muy positiva, habiéndose alcanzado en este momento casi el 100% de cobertura. La coordinación y colaboración entre todos los programas de cribado de las CC.AA. ha hecho posible disponer de información cualitativa homogénea y actualizada sobre la situación actual de los programas espa- ñoles.
Todos los programas tienen carácter poblacional e incluyen como po- blación diana el grupo de edad de 50 a 64 años. Siguiendo las últimas reco- mendaciones entre otros organismos de la Unión Europea y de la Estrategia en Cáncer del SNS, varias CC.AA. han ampliado (o lo están ampliando) el límite superior de edad de las mujeres incluidas de 65 a 69 años. En 6 Comu- nidades también se incluye el grupo de 45 a 49 años. Si bien el impacto del cribado en este grupo de edad no está demostrado a través de ensayos clí- nicos, esta atípica situación en España va a permitir evaluar el resultado de esta actividad en este subgrupo de edad, tanto en cuanto al propio proceso como al impacto del mismo.
En cuanto a la técnica de cribado, mamografía, así como el intervalo entre exploraciones que se ha establecido, dos años, en todos los casos sigue las recomendaciones nacionales como internacionales.
Desde el punto de vista organizativo, como es lógico, se observa una cierta variabilidad en la estructura y protocolos entre las CC.AA. aunque todos los programas reconocen y utilizan las “Guías europeas de garantía de calidad en cribado” como documento de referencia y tratan de seguir sus recomendaciones. En principio, estas diferencias, no deberían ser impe- dimento para que los diferentes programas pudiesen evaluar sus procesos y resultados utilizando los indicadores de la mencionada guía europea, siem- pre y cuando todos ellos dispusieran de un sistema de información adecuado que les permitiese obtener estos indicadores. Desde su puesta en marcha en todos los casos este ha sido un objetivo del propio programa, sin embar- go, a la vista de los resultados presentados, se constata la enorme dificultad de muchos de ellos para poder disponer de la información necesaria para realizar este tipo de evaluaciones y más cuando lo que se pretende es una evaluación conjunta de todos ellos.
No obstante a la vista con la información analizada se puede concluir que se está produciendo un importante cambio en la situación del cáncer de mama en España y que en un futuro más o menos próximo, dependiendo de las CC.AA, la mortalidad por este tumor se modificará en base al impacto que estos programas van a tener. La participación media está muy próxima
al 70% la adherencia es muy alta y el tipo de tumores detectados en la ma- yor parte de los casos alcanza o se acerca a lo esperado en un programa de cribado.
Como conclusiones finales se recomienda:
- Completar la cobertura a todas las mujeres de 65 a 69 años. - Desarrollar sistemas de información que permitan el análisis de in-
dicadores de proceso y resultados en cada Comunidad.
- Continuar con la monitorización de los indicadores analizados en este documento actualizando la información sobre características de los diferentes programas y recogiendo datos de forma más ho- mogénea de manera que se pueda mejorar la comparabilidad de la información disponible y obtener mejor información agregada a nivel nacional.
- Analizar y evaluar específicamente el cribado en el grupo de edad de 45 a 49 años en el conjunto de las CC.AA. que incluyen a estas mujeres.
7. Bibliografía
1. Ferlay J, Bray F, Pisani P, Parkin DM. Globocan 2002: cancer, incidence, mortality and prevalence worldwide. IARC Cancer Base No 5, versión 2.0. Lyon (France): IARC Press; 2004.
2. López-Abente G, Pollán Santamaría M, Aragonés Sanz N, Pérez Gómez B, Hernández Barrera V, Berta Suárez Rodríguez, et al. La situación del cáncer en España: Madrid: Ministerio de Sanidad y Consumo; 2005. 3. Ferlay J, Autier P, Boniol M, Heanue M, Colombet M, Boyle P. Estima-
tes of the cancer incidence and mortality in Europe in 2006. Ann Oncol. 2007;18(3):581-92.
4. Incidencia y supervivencia del cáncer de mama femenino en la provincia de Castellón 1995-2002. Valencia: Generalitat Valenciana; 2005.
5. CANGIR 2002. Supervivència 1994-2002. Unitat d’epidemiologia i re- gistre de càncer de Girona. Barcelona: CatSalut.
6. Rossouw JE, Anderson GL, Prentice RL, LaCroix AZ, Kooperberg C, Stefanick ML, et al. Writing Group for the Women’s Health Initiative Investigators. Risks and benefits of estrogen plus progestin in healthy postmenopausal women. Principal results from the Women’s Health Ini- tiative randomized controlled trial. JAMA. 2002;288(3):321-3.
7. Van den Brandt PA, Spiegelman D, Yaun SS, at al. Pooled analysis of prospective cohort studes on height, weight, and breast cancer risk fin-
dings from the European Prospective Investigation into cancer and Nu- tricion (EPIC). Inf J Cancer. 2004;111:762-71.
8. Escrich E, Moral R, García G, Costa I, Sánchez JA, Solanas M, et al. Identification of novel differentially expressed genes by the effect of a high-fat n-6 diet in experimental breast cancer. Molecular Carcinogene- sis. 2004;40(2):73-8.
9. Wilson JMG, Jungner G. Principles and practice of screening of disease. Geneve (Switzerland): World Health Organiztion (WHO); 1968. 10. Kearney AJ.Increasing our understanding of breast self-examination:
women talk about cancer, the health care system, and being women. Qual Health Res. 2006;16(6):802-20.
11. Fletxer SW, Black W, Harris R, Rimer BK, Shapiro S. Report of the In- ternational worshop on Screening for Breast Cancer. J Natl Cancer Ins. 1993;85:1644-56.
12. Kerlikowske K, Grady D, Rubin SM, Sandrock C, Ernster VL. Efficacy of screening mammography. A meta-analysis. JAMA. 1995;273:149-54. 13. Nyström L, Andersson I, Bjurstam N, Frisell J, Nordenskjold B, Rutgvist
LE. Longterm effects of mammography screening updated overview of the Swedish randomized trials. Lancet. 2002;359:909-19.
14. Castells X, Molins E, Macià F. Cumulative false positive recall rate and association with participant related factors in a population based breast cancer screening programme.J Epidemiol Community Health. 2006;60(4):316-21.
15. Perry N, Broeders M, de Wolf C, Tornberg S, Holland R, von Karsa L. European guidelines for quality assurance in breast cancer screening and diagnosis. Fourth edition. Luxembourg: Office for Official Publica- tions of the European Communities; 2006.