The GAAP Gap
Objective 5.2: Transform the first course in accounting.
A pesar de la explosión demográfica planteada anteriormente, las proporciones de los niños y jóvenes que tienen acceso a los diferentes niveles educativos, aunque crecieron en forma lenta durante la década de los 80, mejoraron sensiblemente a partir de 1990.
A partir de esto las tasas de analfabetismo se reducen en forma notable, como se puede observar en el grafico 6-5.
Grafico 6-4, América Latina y el Caribe: Tasas brutas de matrículas en el 1°,2°y 3°nivel de enseñanza, en porcentajes
Grafico 6-5, América Latina y el Caribe: Población analfabeta de 15 y más años de edad,1980-2010
Fuente: Instituto de Estadística de la UNESCO – UIS – base de datos de educación accesible en http://www.uis.unesco.org
El analfabetismo resulta de la interacción de una serie de factores, entre los cuales destacan: la pobreza, la desnutrición, los problemas de salud, el trabajo infantil, la migración y la falta de acceso a entornos de enseñanza y aprendizaje en forma continua. Estas desigualdades inciden en la vulnerabilidad social de las personas y varían, aún más, según género, edad, etnia y contexto geográfico. El desarrollo de habilidades y las mayores oportunidades para establecer vínculos sociales que produce el dominio de competencias, facilita a sus portadores una mayor capacidad de desarrollo personal e inclusión social. En contrapartida, el analfabetismo y el bajo nivel de educación tienen impactos directos sobre la productividad, la tasa de participación laboral, la fecundidad y la oferta laboral. Complementariamente, el analfabetismo se asocia con conductas de riesgo que implican mayores niveles de mortalidad, morbilidad y accidentabilidad entre los analfabetos, así como de los niveles de fecundidad en el caso específico de las mujeres. A su vez, incrementa, de manera transitiva, los riesgos entre sus descendientes.
Ahora si comparamos la realidad de las tasas de escolaridad de América Latina con la de otros países tenemos en los diversos niveles educativos podemos observar que las tasas que se refieren a la educación primaria son semejantes a las registradas en países desarrollados.
Figura 6-1, alfabetización en américa latina ,2008
Es importante aclarar que, en términos generales, esas tasas exceden al 100%; lo cual es atribuible a la imposibilidad de evitar que en la matricula estén incluidos algunos alumnos cuyas edades no estén dentro de los rangos correspondientes a ese nivel educativo.
La educación primaria latinoamericana no está funcionando con eficiencia necesaria para que todos los niños la inicien a la edad reglamentaria, y para que sean promovidos anualmente sin haber tenido que repetir ningún grado cursado. Ver gráfico 6-6.
Grafico 6-6, Grupos de países con distinto nivel de desarrollo: Tasas brutas de escolaridad por nivel de enseñanza
Fuente: CEPAL, Anuario estadístico de américa Latina y el Caribe, 1999
Esta baja de eficiencia, a su vez, altos índices de deserción escolar, por diversas razones, entre las cuales se encuentra el hecho en que los estudiantes inscritos en grados inferiores a los que en un sistema escolar normalizado deberían estar cursando alcanzan la edad en la cual tienen derecho a cursar la educación primaria sin haber podido concluir los estudios superiores (muñoz Izquierdo y Márquez, 2000).
Como consecuencia de lo anterior, las tasas de escolaridad correspondientes a la enseñanza secundaria y más aún en educación superior siguen siendo inferiores en América latina a las registradas en los países que han alcanzado mayores niveles de desarrollo económico. Estas diferencias que se observan en el grafico las podemos relacionar con los porcentajes de los productos internos brutos que en los diversos países son destinados a educación.
Los gráficos siguientes muestran la distribución de las tasas de escolaridad de acuerdo al género de los estudiantes y los niveles educativos.
Aparentemente, la tasa de participación de las niñas en la educación primaria es inferior a la de los varones.
Sin embargo en la etapa secundaria las niñas alcanzan tasas de escolaridad superiores a las de los varones, esto se debe al fenómeno de extraedad expuesto en párrafos anteriores, donde la tasa para varones es de 15,8% y la damas es de un 10,2%.
A continuación se muestran los tres gráficos citados.
Grafico 6-7: Grupos de países con distinto nivel de desarrollo: Tasas brutas de escolaridad en el nivel primario de Enseñanza, por sexo, 1996.
Grafico 6-8: grupos de países con distinto nivel de desarrollo: Tasas brutas de escolaridad en el nivel secundario de Enseñanza, por sexo, 1996
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Fuente: CEPAL, Anuario estadístico de américa Latina y el Caribe, 1999
El siguiente grafico detalla los grupos de países con distinto nivel de desarrollo.
Grafico 6-9: Grupos de países con distinto nivel de desarrollo: Tasas brutas de escolaridad en el nivel terciario de Enseñanza, por sexo, 1996
Por último, la gráfica siguiente detalla un analisis de la información presentada en las tres anteriores. Como se observa, las tasas de participación de los niños, adolescentes y jóvenes de ambos géneros en el conjunto de los sistemas educativos de América latina, son equivalentes.
Gráfico 6-10: grupos de países con distinto nivel de desarrollo: Tasas brutas de escolaridad en todos los niveles de Enseñanza, por sexo, 1996
Fuente: CEPAL, Anuario estadístico de américa Latina y el Caribe, 1999
Gráfico 6-11: América latina y el caribe: Relación entre el gasto educativo como porcentaje Del pib (1997) y la tasa de matriculación en educación
Terciaria (1991-94)
Gráfico 6-12: Evolución del gasto público en educación por países de América Latina Año 2000 y último dato disponible (alrededor de 2014), en % del PIB
Fuente: Cetrángolo y Curcio (2017)
De acuerdo a lo anterior podemos establecer el impacto del desarrollo educativo en el crecimiento económico, para ello el autor plantea que los sistemas escolares de la región se encuentra la de contribuir a combatir la pobreza y la concentración del ingreso nacional en pocas manos.
Para cumplir estos propósitos, no solo es necesario asegurar las oportunidades educativas se distribuyan equitativamente entre los actores sociales. También se indispensable que todos los egresados de los sistemas educativos tengan la oportunidades de desempeñarse en las ocupaciones que les permita aprovechar de forma productiva, la escolaridad adquirida. Obviamente para logra esto debe existir una correspondencia entre el desarrollo de los sistemas productivos y el de los sistemas escolares.
Si evaluamos el modelo educativo en Singapur podemos darnos cuenta que de acuerdo a la prueba de PISA el modelo educativo es un éxito, de hecho, para los expertos, la clave radica en su metodología de enseñanza. Todo se apuesta a la escuela primaria. En esos seis años básicos se construye el futuro.
Mérito, esfuerzo, bilingüismo, presión familiar y segregación según los resultados académicos, están entre las claves que explican los excelentes resultados obtenidos por Singapur en el informe PISA (Programme for International Student Assessment).
Es en la escuela primaria, al empezar la educación obligatoria, que es pública, cuando los niños se juegan su futuro académico y profesional.
Durante seis cursos lectivos, desde los 6 hasta los 12 años, aprenden inglés, idioma oficial del país, además de su lengua materna (tamil, mandarín o malayo), matemáticas, ciencias, humanidades y artes.
El método Singapur surgió hace casi 50 años, cuando este pequeño país asiático logró su independencia en 1965.
En aquel entonces, el nuevo gobierno se propuso el desafío de convertirse en un país moderno. Sin embargo, cuando se puso a explorar los recursos para desarrollarse advirtió que contaba con muy poco.
A partir de allí comenzaron a estudiar diversas teorías sobre educación y se entusiasmaron con el psicólogo suizo Jean Piaget y el sociólogo estadounidense, Hebert Blúmer. De ellos tomaron las ideas más importantes y las sistematizaron en libros que distribuyeron entre los pocos profesores que había en el país.
La metodología tuvo eficacia y hoy por hoy Singapur se considera como un país desarrollado.
LEE KUAN YEW, EL HOMBRE CLAVE
Un político con una visión estratégica y un pragmatismo implacable: Lee Kuan Yew transformó a un país que era una pequeña isla con pocos recursos naturales, a un modelo de éxito económico y prosperidad.
Lee Kuan Yew fue durante más de 30 años primer ministro de Singapur y logró canalizar con éxito las energías de los singapurenses y creó lo que a menudo se ha descrito como un auténtico milagro económico, una mezcla de capitalismo privado e intervención del Estado.
Lee forjó un Singapur próspero, moderno, eficiente y prácticamente libre de la lacra de la corrupción, lo que hizo que los inversores extranjeros acudieran al país.
Diseñó un amplio programa de reformas para sacar a Singapur del "pozo negro de la miseria y la degradación" -como él lo describió- a un Estado industrializado y moderno.
Fue reinventando el país en esas tres décadas, sentando las bases de una nación que actualmente está entre las mejores en educación, sanidad y competitividad económica. Lee puso coto a la corrupción, que era un mal endémico en la antigua colonia, y se embarcó en un programa de vivienda de bajo coste y grandes programas de empleo.
También trabajó para limar las asperezas entre los diversos grupos étnicos de la isla y crear una identidad de Singapur única, basada en el multiculturalismo.
Para concluir, su gestión económica basta decir que entre 1960 y 1980 el PIB per cápita de Singapur aumentó 15 veces su valor.
Gráfico 6-13: evolución comparativa del PiB real de Singapur y Rep. Dominicana