• No results found

—Ahora ven, ubícate en este arco iris circular que marcan estas nubes y siéntate, abre tus alas, desplegándolas hasta donde puedas; abre tu alma, cierra los ojos y solamente espera.

—¿Qué es lo que me pasará? —Ya lo verás.

Oyó un sonido muy intenso, olía un aroma muy dulce y el Cielo se abrió, como dos compuertas que se abren para dejar pasar el agua.

—Lo único que te pido, Francesco, es que no abras los ojos mien- tras tengas este encuentro -le recalcó el maestro.

—Haré lo que tú digas.

Seguía el movimiento en el Cielo; los sonidos y los aromas iban agudizándose más y más. Entonces apareció Dios, en todo su esplendor; con toda su luz y con su amor infinito por Francesco, le habló:

—Amado Francesco, ha llegado la hora de este encuentro tan deseado por los dos.

Te amé, te amo y te amaré siempre, como amo a cada ser que he creado.

No necesitas entenderlo todo, no necesitas que yo te pregunte nada.

Yo todo lo sé, he vigilado cada acto de tu vida, he estado en cada acontecimiento, en los pequeños y en los grandes momentos de tu vida.

Te he mandado llamar cuando era el momento de abandonar tu cuerpo.

Yo le doy, a cada ser, talentos, entre ellos el amor y la libertad; ser libre es toda una responsabilidad; es más cómodo tenerlo todo, como el pájaro al que encierran en una jaula y tiene todo servido, pero eso no es ser libre.

Conociendo a Dios 185

La libertad y el amor son lo máximo que les puedo dar.

Todos necesitan vivir lo más intensamente posible en total y plena armonía, hay que vivir cada día como si fuera el último de la exis- tencia, como si fuera la última pñmavera o la última navidad.

Tus talentos son los dones que te regalo, para que seas una parte de mí; ellos se irán desarrollando, a medida que brindes tu amor y tu ayuda a todos los seres que te rodean.

Bñnda servicio, sé humilde de corazón, ama a todo ser que halles en la Tierra como lo amo yo.

Nada debe faltarte si estás en plena armonía con tu mundo. Ustedes hicieron guerras por haber elegido ser egoístas e igno- rantes. Sus mentes son perfectas y sus recursos ilimitados, pero cco- meten errores, se equivocan y yo lo permito, porque son libres.

Yo tengo un ejército de seres altamente espirituales que se encar- gan de cumplir mis órdenes y de prestarles ayuda.

Tienen a mis ángeles que los acompañan y, por sobre todo, tienen mi amor.

Yo amo a cada ser que habita el planeta; lo sé todo y lo puedo todo.

Yo he creado a cada alma para que viva y se nutra de experien- cías; para que crezca y sea feliz.

No castigo; les doy señales y advertencias, pero muchas veces están tan cerrados que no las reciben. Entonces espero y se las vuel- vo a mandar, en algún momento las reciben y aprenden.

Soy tu Dios, quien te ha creado con todas la virtudes, quien te ha dado el poder infinito. Ahora tendrás que acordarte de esto: nada tiene más valor que un ser humano, sea o no perfecto; no hay buenos ni malos, la diferencia está en que hay personas más sabias que otras. Algunas aprovechan la vida y otras no pero, como siempre hay otra oportunidad para volver a nacer, lo que no se aprende en una vida se aprende en otra.

El que es justo tendrá justicia.

186 Yohana García

Hay una sola forma de crecer sin sufñr: amar a cada ser con todo el alma. Pase lo que pase, sigue amando la vida y el universo, porque mi justicia siempre llega y yo quiero lo mejor para ustedes.

A veces son ustedes los que no saben buscar lo mejor. Igualmente, siempre se puede seguir buscando.

Ahora, Francesco, dime lo que sientes: ¿quieres volver a nacer? El alma de Francesco vibraba tanto que daba saltos: parecía que hasta tenía latidos. Un gran escalofrío le recorrió las alas; el calor que le daba Dios lo acariciaba y, con una voz entrecortada y no muy segura, le respondió:

—Sí, y quiero ser feliz.

—Ya lo aprendiste en el otro Cielo.

—Aprendí la teoría, la práctica no sé si será tan fácil. —No te olvidarás, porque uno nunca se olvida de los buenos momentos vividos, aunque lo hayas aprendido en el Cielo.

—Todo está guardado en el estuche de tu alma. —¿Entonces, seré feliz?

—Serás lo que desees ser. Recuerda esta fórmula y todo será muy fácil: llena siempre tu corazón de palabras alentadoras, ponle canto

de pájaros.

Enciende colores en tu cuerpo por cada momento grato que te acontezca.

Deja que la mente se aquiete para que tus pensamientos sean claros.

No digas "no puedo".

No te justifiques, ni te pongas en ninguna categoría, no te mal- trates.

Cuando aparezca un deseo, pídelo para que aquí arriba te abramos los caminos.

Pon en acción todo lo que desees hacer y, ante cada obstáculo que se te presente, piensa qué intención positiva te está dando; por cada piedra que se te presente en tu camino, pregúntate de qué te sirve, de qué te cuida, por qué está allí. Una vez que tengas las respuestas,

Conociendo a Dios 187

podrás correrla de lugar y seguir avanzando. No tienes pendiente