Si les resulta difícil tener una idea de cómo pueden llegar a interactuar entre sí las configuraciones planetarias, les sugiero que intenten imaginar a los planetas como seres humanos. De hecho, esto es lo que hicieron los griegos: los veían como dioses, completos y con personalidades individuales, características físicas y patrones de comportamiento. Traten de percibir quién es amigo de quién en una carta natal, como si fuera una comunidad de personas que intentan convivir y formar lazos según sus afinidades y antipatías naturales. La dinámica de grupo no es menos aplicable al grupo interior, y es de eso de lo que nos estamos ocupando. Es una comunidad de “subpersonalidades” o de necesidades y atributos interio- res, y cada uno de los planetas se alineará según los otros sean amigos, enemigos o neutrales. Lo mismo se aplica para los planetas en los signos. Cada planeta se sentirá cómodo en ciertos signos e incómodo en otros. Algunas configuraciones tienen amigos. A veces, un aspecto o planeta estará aislado o separado. Así como un grupo o comunidad puede elegir un chivo expiatorio o señalar a una persona o familia que parece diferente, los grupos de planetas que tienen afinidad se confa- bulan contra un aspecto único o difícil que no “calza bien”. Desde un punto de vista psicológico, significa que de manera consciente reconocemos y expresamos las configuraciones favorecidas, y tratamos de cambiar, sofocar o repudiar las “inadaptadas”.
En la carta de Burton, Neptuno en el Ascendente es amigo del énfasis en el elemento agua, porque su reino es acuoso. Venus en trígono con Neptuno tam- bién es amigo del énfasis en el elemento agua, porque es sumamente romántico y
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busca una unión mística con una alma gemela. La Luna en trígono con Júpiter puede llevarse bien con Venus en trígono con Neptuno y con el énfasis en el ele- mento agua, porque a esta configuración le gustan los excesos. Si bien está en el elemento tierra, este trígono tiene que ver con el placer y con la belleza más que con la estructura. Mercurio en Sagitario es amigo porque no es analítico; es más bien un narrador. Mercurio en Sagitario percibe la vida en términos grandes, coloridos y míticos. El Ascendente en Leo puede unirse a este grupo, por su amor al dramatismo y por su propensión a crear sus propios mitos. Podemos considerar que la mayor parte de la carta está bien entretejida. Todas estas configuraciones individuales se apoyan, se aprecian y se mezclan; son la fuerza dominante en la comunidad psíquica, y podemos visualizarlas a todas celebrando agradables fies- tas, donde comen y beben demasiado, se visten de manera extravagante, relatan maravillosas historias y se permiten apasionadas aventuras románticas.
Tendría que ser obvio quién es el que va a vivir en los barrios bajos y pobres de la ciudad. El Sol-Saturno y Marte-Kirón no son bienvenidos en ninguna de estas fiestas. El único amigo que el Sol-Saturno podría llegar a tener es Venus en Capri- cornio, pero la mayoría de las veces Venus prefiere pasar su tiempo con Neptuno y sólo ocasionalmente saludará con un gesto al Sol-Saturno. Estas dos configura- ciones son un peso muerto en las alegres fiestas interiores. Son demasiado solita- rios y retraídos, tampoco saben cómo plegarse a la diversión, y tienen una marca- da conciencia del lado cruel de la vida como para permitirse grandes sueños tea- trales. Y Marte en Libra tampoco tiene amigos. ¿Quién quiere a Marte en Libra en una carta dominada por el agua y el fuego? ¿Cuáles son las cualidades de Marte en Libra?
Audiencia: Le resulta difícil hacerse valer o actuar por cuenta propia. Necesita tener a alguien a su alrededor para que tome las decisiones por él.
Liz: Marte en Libra necesita un “nosotros” para podar funcionar, pero no requiere de otro que tome las decisiones; desea un consenso de opinión para confirmar que su decisión es la correcta. Es un Marte muy ético, porque –como ya hemos visto– Libra se preocupa mucho por los principios “correctos” y por la aplicación de los códigos de ética en una relación. Marte se siente inhibido en Libra. Nueva- mente, traten de visualizar al planeta como a un ser viviente, como una persona o un dios personificado. En La Ilíada, Homero retrató a Marte como un tosco hirsu- to de unos noventa metros de alto, de fuerte musculatura, sudoroso y muy grose- ro. Es demasiado machote para usar desodorante y su lenguaje es bastante ordi- nario, pero el cosmos le hizo una jugarreta y lo ubicó en Libra. Este soldado va- liente, pero insensible, ahora tiene que ir por ahí vestido con un traje de seda beige de Armani con una corbata floreada, oliendo a “Obsession” para hombres,
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de Calvin Klein, con un reloj Cartier de oro en la cintura. Para peor, en una cena tiene que sentarse a la mesa con la Reina Madre como anfitriona en el Palacio de St. James, y todos lo estarán observando para ver cómo maneja los cubiertos de pescado. Los demás pensarán que luce absolutamente fascinante, con toda esa elegancia y la sugerencia de la fuerza bruta acechando por debajo. Marte en Libra suele ejercer un poder de atracción sobre los demás, pero ¿cómo creen que se siente Marte? Muy, pero muy incómodo. Tiene que hacer lo correcto y está ate- rrorizado de decir algo que pueda ofender o de usar el tenedor equivocado para comer la ensalada.
Una de las razones por las que Marte en Libra tiene problemas en aquellas esferas donde en Aries le va tan bien es que Marte en Libra está pensando en si estará haciendo lo correcto. En cambio, en Aries funciona a nivel instintivo; actúa por intuición e instinto sin andar esperando la aprobación de los demás. Marte en Aries es el mejor, pero en Libra dice: “Bien, voy a tomar una decisión, voy a… eh… este..., bueno, aguarda un momento. Si lo hago, Fulano se enojará y, tal vez, ten- ga razón en molestarse, porque en cierto modo es egoísta de mi parte; pero, si no lo hago, entonces Mengana se enojará, y no la culpo porque contaba conmigo. Santo cielo, sé lo que quiero, pero ¿qué debo hacer? Mejor llamo a mis amigos y les pregunto”. Al cabo de varios días de haber verificado con numerosas personas y de haberles pedido su opinión, el momento ya pasó y uno queda con una sensa- ción de fracaso o inadecuación. Este Marte sumamente ético, muy sensible en lo social y con un agudo sentido del juego limpio, no va a complacer a esas otras configuraciones que estamos considerando. Si bien el agua es sensible hacia los sentimientos de los demás, el tono dominante de esta carta particularmente no tiene que ver con la ética o no está motivado por ella.
Audiencia: Se cuenta que Richard Burton fue a ver al marido de Elizabeth Taylor, Eddie Fisher, y le dijo: “Estoy enamorado de su esposa y la quiero para mí”. No parece un Marte ético en Libra.
Liz: ¿No le parece? La mayoría prefiere tener a la esposa del otro sin tomarse la molestia de informarle al marido; eso sucede todo el tiempo. A su manera, lo que hizo fue sumamente ético. También, quizás le resultó más fácil decirlo porque ya la tenía, y eso no es lo mismo que tener que luchar por ella. Es probable que co- nociera a Eddie Fisher lo suficiente como para darse cuenta de que no le ofrecería una verdadera oposición.
Audiencia: Tal vez lo hizo cuando estaba borracho.
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Liz: Quizás lo hizo; quizás a ella no le interesó; quizás a Eddie Fisher no le interesó. ¿A usted le interesaría si estuviera en ese lugar?