• No results found

Transnational Return Migration Survey Coding Manual

Slobodan Milošević

Muchos grandes dictadores encajan en la descripción clínica de la psicopatía. Algunas personalidades psicopáticas se convierten en portavoces del colectivo de forma pública, debido a que ese colectivo específico se halla en estado de descomposición física e identifica al psicópata como redentor. No podemos entender la trayectoria de de- terminados individuos sólo a través de su historia personal16.

Slobodan Milošević y el ciclo Quirón-Plutón

Slobodan Milošević se parece mucho a Hitler y a Stalin: es un pro- ducto de un determinado colectivo y al mismo tiempo su portavoz. Al echar un vistazo a la carta de Milošević, podemos ver en qué me- dida carga con las aspiraciones, sufrimiento y mitología de su pue- blo. Si nos detenemos en la casa IV, nos encontramos a la Luna en Leo, sentándose prácticamente encima de la conjunción Quirón- Plutón que tuvo lugar en 1941. Los ciclos en que intervienen los pla- netas exteriores, o de Saturno o Quirón con un planeta exterior son sumamente importantes en el nivel colectivo porque reflejan crisis o puntos de inflexión en la psique colectiva.

Aquellos que han nacido bajo configuraciones como éstas a me- nudo dan cuerpo a la tensión y el conflicto activos en el mundo que les rodeaba al nacer. Charles Manson nació bajo una cuadratura Urano-Plutón y su Luna forma cuadratura con Urano y está opuesta a Plutón. McVeigh nació bajo una conjunción Urano-Plutón y ambos en oposición a la Luna. Hitler nació bajo una conjunción Neptuno- Plutón y la Luna en quincuncio con Plutón y opuesta a Quirón. Stalin nació bajo una conjunción Marte-Quirón-Neptuno en Tauro, la Luna conjunta a Urano en Virgo y todo ese conjunto formando un gran trígono de Tierra con el Sol en Capricornio. Milošević, por su parte, nació bajo una conjunción Saturno-Urano que recibe una cuadratura del Sol y una conjunción Quirón-Plutón sobre su Luna.

La vida emocional y las aspiraciones individuales de Milošević se inscriben, por tanto, en las convulsiones del colectivo en 1941. No dudaría en llamar psicópata a este hombre. Ambos padres se suicida- ron y es una tragedia; pero las tragedias ocurridas a temprana edad

no forman a los psicópatas a menos que interactúen con predisposi- ciones innatas y produzcan un conjunto particular de reacciones. Cuando era un bebé, su país estaba desgarrado por la guerra; pero la guerra por sí sola no forma psicópatas, sino que únicamente ofrece a éstos la oportunidad de justificar su comportamiento.

Los ciclos Quirón-Plutón abarcan sesenta años desde su conjun- ción. He investigado un poco sobre ese tema y he llegado a la con- clusión de que los brotes colectivos de caza de brujas tienen lugar cada vez que estos dos planetas inician un nuevo ciclo17. Cuando el instinto de supervivencia colectivo plutoniano se alía con el senti- miento quironiano de herida incurable, parece irrumpir en el colecti- vo un mecanismo de defensa: hay que purgar al chivo expiatorio. Este mecanismo, tanto en personas como en colectivos, es un intento de zafarse del sentimiento de inferioridad de Quirón proyectándolo —y por tanto eliminando— a aquellos que, por su raza o tradición cultural o religiosa, son percibidos como «diferentes». El contexto mítico del chivo expiatorio nos dice que, como símbolo, el chivo expiatorio carga con los pecados de la sociedad. Si el chivo expiato- rio es purgado, la sociedad entera es purificada y vuelve a ser una unidad. Las conjunciones Quirón-Plutón se vinculan a episodios his- tóricos en que el colectivo se ve arrastrado por la compulsión de pur- garse a sí mismo y se localizan dependiendo de la carta nacional en que esta conjunción se desencadena. Procesada mediante la mentali- dad de un líder psicópata, una compulsión como ésa puede llevar al genocidio. También puede ser una configuración en que se lleve a cabo una profunda transformación. Pero ese potencial es más fácil de alcanzar a través de individuos conscientes de ese potencial que no mediante colectivos que han permitido llegar al poder a un psicópata.

Cuando la conjunción Quirón-Plutón entró en acción en 1941 ocurrieron dos cosas. La primera fue la inauguración de los campos de la muerte. Mientras la conjunción tuvo efecto, los judíos única- mente eran encerrados en campos de concentración. Pero cuando la conjunción devino exacta, los nazis comenzaron su exterminio plani- ficado en las cámaras de gas. La segunda cosa que ocurrió es que

Hitler invadió Yugoslavia. Milošević nació entre medias de ambos hechos. Su triple conjunción Luna-Quirón-Plutón, precisamente por- que está en la casa IV, le conecta no sólo con el destino de su país en el momento de su nacimiento sino con la tradición histórica de éste, mucho más amplia. Su vida emocional está enraizada en el pasado y en una herencia que desciende a través de la línea paterna. El suicidio de su padre es tan sólo la primera capa de un tema mucho más gran- de y antiguo. Los serbios fueron invadidos en 1389 por el imperio otomano turco bajo Bayazid I y sometidos a terribles atrocidades. A pesar de haberse levantado en una feroz revuelta contra el invasor en 1804, permanecieron unidos al imperio otomano hasta 1878, adqui- riendo al fin un status de reino independiente. Es casi medio milenio de servidumbre al conquistador islámico, y los colectivos no olvidan experiencias como ésas. La triple conjunción Luna-Quirón-Plutón de Milošević en la casa IV sugiere que éste heredó la «memoria racial» de humillación y persecución de su pueblo. Tenía que enfrentarse a dos asuntos colectivos; el primero, que nació en una coyuntura histó- rica en que se estaba llevando a cabo un holocausto terrible. Y tam- bién heredó una poderosa memoria racial, de la cual la invasión ale- mana de 1941 actuó como detonante.

Lo primero que hizo Milošević al llegar al poder fue recordar a los serbios lo que los musulmanes les habían hecho quinientos años atrás. Trabajó con su pueblo para traerles a la memoria ese odio anti- guo, como antes hiciera Hitler; le dijo al pueblo lo que éste quería oír, aunque ni siquiera ellos mismos se dieran cuenta. Fue su porta- voz. No fue él quien les hizo odiar a los musulmanes: compartió el odio con su pueblo, le dio voz y lo concentró. Fue el instrumento de su tiempo, de la misma manera que Hitler fue instrumento de una Alemania a la que tras la I Guerra Mundial apalearon hasta ponerla de rodillas. Los alemanes querían un mesías que les dijera exacta- mente lo que ellos querían oír. Los serbios también querían un me- sías que les dijera lo que Milošević les dijo. Indudablemente es un psicópata y es obvio también que no se arrepiente de nada. Pero la manera en que ocurrieron su ascenso y caída indica que los psicópa- tas escenifican un aspecto escindido del colectivo. La patria de Mi-

lošević estaba amenazada de una total destrucción cuando los alema- nes la invadieron bajo la conjunción Quirón-Plutón en 1941; y esa sensación de amenaza volvió a despertarse cuando Quirón formó una conjunción con Plutón en Sagitario y Milošević inició su persecución a gran escala de los musulmanes.

La vida de Milošević abarca un ciclo completo Quirón-Plutón de sesenta años, desde su nacimiento hasta su caída18. Los dictadores psicópatas como Stalin, Hitler y Milošević alcanzan el poder político cuando su patria los necesita. ¿Cuándo necesita un país un gobernan- te psicópata? Quizá esas personas llegan al poder cuando el conjunto de la nación se siente humillado e impotente y cree que su supervi- vencia está amenazada. Ésa es la posición de un niño que ha sufrido abusos sexuales. Incluso si la humillación y la amenaza no son reales, lo importante es el sentimiento subjetivo. Cuando un psicópa- ta mata no está amenazado por su víctima; pero la necesidad interior de aquél dictamina que todo el mundo es enemigo y por tanto golpea antes de ser golpeado. Una nación, lo mismo que un individuo, puede reaccionar ante el abuso real o imaginario de la misma manera y puede, por un tiempo, exhibir un gran odio y tendencias destructivas y no sentir ningún remordimiento a posteriori. Así ha ocurrido a lo largo de la historia y aún hoy a muchas naciones —incluidas Inglate- rra y Estados Unidos, a quienes no se les caen de la boca los «eleva- dos principios morales»— les resulta difícil reconocer y procesar su propia destructividad a un nivel interno e individual.