Las universidades son crecientemente dependientes de recursos, cada vez más tienen que ganar ingresos vía financiamiento competitivo de la investigación, mientras que los investigadores, en su gran mayoría deben hacerlo vía horas de docencia. “El éxito o el fracaso en la adquisición de nuevas habilidades de investigación, y la credibilidad en las unidades de investigación, tiene así serias implicaciones. (Vessuri, 2008).
La Universidad de Cuenca, de acuerdo a información entregada por la Dirección Financiera no dispone de un Presupuesto específico para Investigación. Más o menos el
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3.5% de las rentas que se reciben del Estado se destinan a este fin, lo que representa alrededor de 600 mil dólares anuales que son entregados a la DIUC. Otros 400 mil dólares provienen de financiamiento externo a través de concursos ganados por proyectos de investigación, lo que suma un millón de dólares por año. Valores que se han mantenido en los últimos tres años y que superan la inversión de años anteriores según informa Marco Valencia, Director Financiero de la institución.
El presupuesto para los concursos también se ha incrementado paulatinamente de 6 mil dólares por proyecto en el I Concurso a 20 mil dólares por proyecto para el noveno concurso; de 20 mil dólares por programa a 40 mil en la última convocatoria.
En cuanto a los ingresos que perciben los investigadores por su trabajo, en realidad son pequeños estímulos para su labor. Los directores de los proyectos de los concursos ganadores reciben una bonificación de 250 dólares, mientras que los investigadores no superan los 200 dólares más las horas de docencia que se les asigne acorde a las necesidades del proyecto. El caso VLIR es el mejor remunerado; los directores reciben una bonificación de 400 dólares y los investigadores 200 dólares mensuales.
La Universidad de Cuenca contempla además una asignación horaria de los profesores/ investigadores que participan en los proyectos VLIR/IUC de al menos 10 horas por semana por cada investigador y 20 horas por semana por cada director de proyecto. Los profesores a tiempo parcial que colaboren con estos proyectos pueden completar las 30 horas pasando así a cumplir labores de tiempo completo; esto mientras dure la ejecución del proyecto.
La institución de la ciencia alimenta su ethos en el desinterés; pues su práctica
investigativa, en el marco del tema financiero y económico que estamos abordando en este momento se aferra al reconocimiento por el rol que estaría cumpliendo dentro de la entidad y su proyección hacia fuera sujetándose a la evaluación y valoración de pares y expertos, cuyo reconocimiento se convierte en el mayor incentivo para continuar en la permanente búsqueda de nuevos conocimientos. La moral demanda de la comunidad científica un grado de desinterés cuya solidez se basa en la condición de dominio público de los conocimientos y en la obligatoriedad de someterse al escrutinio y comprobación de resultados. (Merton, 1984: 646)
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Sin embargo, el reconocimiento no basta, la falta de recursos conduce a una investigación caracterizada por insuficiencias crónicas en recursos humanos y sistemas de innovación. La capacitación, como ejemplo, ha sido desde siempre un proyecto ambicioso de la Universidad que no se ha cumplido por falta de recursos. Limitación que se ha extendido al desarrollo de la innovación y la tecnología.
El número de profesionales y estudiantes dedicados a la investigación en la Universidad de Cuenca aún es pobre. La razón, de acuerdo al Director de la DIUC, Raúl Vázquez radica en la falta de una capacitación adecuada de los investigadores y estudiantes, y por otro en la falta de una política clara de la Institución en términos de incentivos económicos.
“La actividad de investigación científica, bien realizada, demanda una serie de sacrificios que deben ser incentivados de manera económica. Estos incentivos nunca son suficientes pero ayudan a mantener viva la motivación. Sin estos incentivos, la gente termina por desencantarse y optar por una vida más cómoda que brinde los mismos beneficios económicos, en lugar de una llena de sacrificios (investigación, insisto, bien realizada)”. (Raúl Vásquez, 2011, entrevista)
Esta falta de recursos se refleja también en la falta de equipamiento para el desarrollo de la investigación. La infraestructura resulta insuficiente a lo que se suma la ausencia de políticas de optimización de recursos en base a las líneas estratégicas de investigación y docencia.
“Hace falta una reorganización de laboratorios para evitar multiplicidad de funciones y por ende mal uso de recursos económicos. Hace falta optimizar el uso de aulas, partiendo de una capacitación de docentes para que en función de evidencia (no puede ser posible que en el resto del mundo estén equivocados y que sólo en el Ecuador "estemos bien") se rompa con esa utopía de que la mejor educación es aquella en la que profesor coge la manito del estudiante y lo guía personalmente a lo largo de sus estudios. De esta forma lo único que se consigue es mal utilizar infraestructura física y recursos humanos, pues se termina dando clase a 70 estudiantes en tres aulas y con tres profesores distintos... de esta forma no hay presupuesto que alcance… y sobre todo se consigue un estudiante y más tarde profesional incapaz de aprender por si sólo (y por ende incapaz de investigar)…” (Raúl Vásquez, 2011, entrevista)
Frente a estas limitaciones de orden económico, la Universidad de Cuenca enfrenta la necesidad de gestionar recursos. La autogestión proviene en muchos casos de grupos desarrollados de investigación que se organizan, participan en concursos y logran financiamiento externo. Los concursos de investigación han servido de puerta de
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entrada para que la Universidad capte mediante concursos nacionales e internacionales recursos para producir conocimiento útil para la región como ha sido el caso de los proyectos VLIR, SENASCYT, CONESUP y los proyectos CYTED.
“Para lograr el financiamiento debemos competir internacionalmente por medio de proyectos de investigación con elevados estándares de excelencia científica, para lo cual afortunadamente ya tenemos alguna experiencia, al haber conseguido la aprobación del programa de investigación y desarrollo académico “Mejoramiento de la calidad de vida en el Austro Ecuatoriano” por parte del Consejo Flamenco de universidades de Bélgica.”(Arturo Carpio, 2011, entrevista)
Si bien estos han sido pasos importantes para el fortalecimiento de la investigación en el Plantel, la sostenibilidad de estos y otros proyectos que se logren a futuro requiere apoyo técnico, gestión de nuevos recursos, seguimiento y capacitación. No obstante cualquier esfuerzo en materia de gestión de recursos resultaría insignificante si la Institución no desarrolla una agenda de ciencia y tecnología local, regional e inscribe sus programas y proyectos en dicha agenda. Para ello existe en la estructura de la DIUC la Unidad de Gestión y Coordinación de Proyectos y Programas de investigación que tiene como misión desarrollar actividades de apoyo técnico-académico a la investigación, gestión de recursos de todo tipo, firma de convenios y empujar la participación la constitución de redes para la investigación dentro y fuera del país y de alianzas estratégicas con actores del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.