• No results found

Triggering the Arrow International Balloon Pumps

I II III AUTO MANUAL < GAIN GAIN >

TO ZERO: PRESS ZERO TO CAL: PRESS CAL

10. Triggering the Arrow International Balloon Pumps

Siguiendo a C. de Robertis y H. Pascal (1994), durante mucho tiempo se han opuesto las dimensiones colectiva e individual (los autores utilizan la palabra «dimensión» en lugar de la de «nivel» porque ésta última puede hacer pensar en algún tipo de jerarquización). Esta oposición no se correspon- de con la realidad de la práctica de los trabajadores sociales. Pues es sobre el terreno, en las instituciones, en los barrios, en donde nos vemos llevados a intervenir con individuos, pero también con unidades sociales más amplias (grupos, barrios, instituciones, etc.).

Estas dimensiones del cliente o usuario son utilizadas por los autores para distinguir la intervención individual y la colectiva proponiendo que a la intervención individual y familiar se corresponde una dimensión del cliente entendi- do éste como individuo, familia o grupo familiar; mientras que la intervención colectiva se corresponde con una dimen- sión del cliente como grupos, barrio, área geográfica e insti- tuciones.

Ahora bien, en una intervención individual siempre ha de tenerse en cuenta la dimensión colectiva e inversamente, en una intervención colectiva está presente la dimensión indivi- dual.

En una intervención con un individuo o con una familia, la dimensión colectiva se nos presenta de dos formas: en pri-

mer lugar hay que volver a situar a la persona en los diversos grupos a los que pertenece: familia, tiempo libre, trabajo, vecindad, amigos, asociaciones, etc. Se la tiene, también, que ubicar en su entorno o contexto social particular: barrio, ciu- dad, región, etc. A veces, será también necesario reubicar a la persona en el seno de la red de relaciones significativas que mantiene con personas y grupos, a veces alejados geográfica- mente, pero que constituyen los soportes de solidaridad, de ayuda y los lazos afectivos más importantes.

En segundo lugar, la situación (problema, demanda) que presenta la persona o la familia ha de evaluarse en función del contexto social global de una época histórica dada y de un lugar determinado. Este es otro aspecto de la dimensión colec- tiva presente en las intervenciones individuales. El contexto social global evoluciona, cambia, produce modificaciones de las normas y los comportamientos; la intervención individual se inscribe en este contexto colectivo.

Individual y colectivo son dos polos opuestos de una misma realidad social, constituyen una fuente de tensión con- flictiva. Justamente esta oposición entre individual y colectivo, es la causa de reflexión, de cuestionamientos y de la interven- ción profesional. El individuo recibe la influencia de la socie- dad global, de las instituciones, de la vida social local, de los grupos y de las redes relacionales de las que participa, de su familia. A su vez, él actúa sobre estas mismas instancias en orden decreciente. Por ejemplo, es muy fuerte la influencia que el individuo recibe de la sociedad global, pero él en cam- bio influye muy débilmente sobre esa sociedad.

Uno de los errores frecuentes es el de oponer la inter- vención individual y la colectiva atribuyéndoles una valora- ción ideológica diferente. Algunos piensan que el trabajo colectivo (de grupo o de comunidad) es más progresista que el trabajo individual y familiar. Pero en la práctica va a depen- der de los objetivos propuestos, de los medios utilizados o de los resultados obtenidos; y no a priori por la dimensión del cliente.

Compartimos la opinión de los autores, cuando dicen que el trabajador social es un agente de cambio, interviene en una realidad social cambiante que tiene su propia dinámica, su pro- pia vida. Persigue como objetivo ayudar a la población impli-

© narcea, s. a. de ediciones

cada, en su esfuerzo por darle las estructuras y la organización que necesita y que mejor le conviene, esto con el fin de per- mitirle hacer frente a sus problemas colectivos, de obtener satisfacciones, de reforzar su inserción y sus lazos de solidari- dad y de ayuda mutua, de situarse como interlocutor y de par- ticipar plenamente en la vida social.

A partir de estos objetivos podemos distinguir dos tipos de práctica: aquella en la que el trabajador social está centrado en el programa (que tenderá a favorecer la ejecución rápida y efi- caz del proyecto buscando obtener resultados rápidamente) y aquella en la que el trabajador social está centrado en el pro- ceso (que favorecerá la toma de conciencia individual y colec- tiva, el desarrollo de capacidades, la participación en la vida social, etc.).

Para C. de Robertis y H. Pascal (1994), las características de la intervención colectiva son:

• La delimitación precisa del lugar correspondiente a la intervención, completada con la delimitación de la categoría de población involucrada. Es una intervención a nivel microsocial.

• Tiene un carácter público, con la obligación de compar- tir con otros asociados lo que limita considerablemente el poder del trabajador social.

• Suelen ser intervenciones de larga duración, de ahí la importancia de una organización planificada en el tiempo, del establecimiento de plazos, etc.

Pasaremos ahora a recoger las propuestas realizadas por estos autores sobre el método de intervención colectiva. Seña- lan que la tendencia actual es hablar del método en Trabajo Social como un mismo procedimiento con adaptaciones par- ticulares según las dimensiones de trabajo. Más que un méto- do específico y único de Trabajo Social de comunidad nos habla de la puesta en acción de la metodología general en Tra- bajo Social (con las herramientas necesarias para el abordaje de la dimensión comunitaria) y la adaptación de este método en función de cada grupo o situación. Propone las siguientes eta- pas para el método de intervención colectiva:

• Problema social o demanda, punto de partida de la inter- vención social (problemas sentidos por la población).

• Análisis de la situación: recogida de información para la comprensión global de la situación y elaboración de una hipóte- sis de trabajo.

• Evaluación preliminar y operativa: relacionar los diversos componentes de la situación y realizar la evaluación profesional de la misma.

• Elaboración de uno o varios proyectos de intervención, a través de la confrontación y negociación del proyecto del traba- jador social con el cliente y el del organismo empleador, lo cual desemboca en el contrato.

• Puesta en práctica del proyecto común y de las interven- ciones elegidas.

• Evaluación de los resultados. • Clausura de la intervención.

Por último recordaremos que estos autores también expo- nen diferentes ideas sobre las intervenciones con una pobla- ción de un territorio geográfico (barrio, ciudad, zona) o una categoría específica de la población. Señalan como prerrequi- sitos indispensables en este tipo de intervención: la constitu- ción de un equipo que conduzca la acción y la delimitación del territorio (social o geográfico) en el que se desplegará la intervención. Plantean como objetivos de esta intervención:

• Movilizar a la población, ayudarla a organizarse y procu- rar la globalización de la acción para conseguir el desarrollo glo- bal de la comunidad.

• Reconstrucción de la identidad, reconociendo las dife- rencias y afirmando las especificidades.

• Refuerzo de la solidaridad a partir de la oposición entre los intereses opuestos.

• Prevención y promoción de la salud.

Related documents