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4. Data collection and sampling

4.1 Type and characteristics of the sample

Ante la realidad de niñas rasguñadas en sus rostros, brazos, piernas; golpeadas violentamente, denigradas en su buen nombre a través de escritos en los muros y paredes del Colegio, surgió en 2009 la idea de estructurar algunas actividades formativas tendientes a la atención de dicha problemática. El grupo investigador consideró pertinente brindar otros modelos de femineidad al grupo de estudiantes participante en el proyecto, realizando reuniones con docentes del género feme- nino, para presentar modelos diferentes de mujer, ofrecer a manera de testimonio, perspectivas de constitución como mujeres y proyectos de vida fundadores de sentido a sus vidas.

Figura 1. Tipos de agresión

Sin embargo, esta estrategia se modifica rápidamente, debido entre otras cosas a la revisión minuciosa de los observadores de registro escolar de todos los grados y niveles, (realizada con la colaboración de estudiantes de práctica de la Universidad Pedagógica Nacional), en cuyo estudio se encontró que en su mayoría, la agresión pasaba inevitablemente por eventos físicos (figura 1), ori- ginados en temas derivados de su afinidad futbolística en un 91%, problemas de índole afectivo por hombres un 5% y el restante 4%, la pertenencia a pandillas o grupos externos a la institución. Dichos fenómenos respondían a procesos de confrontación y exclusión simbólica usadas por las niñas del colegio, expresando en estas prácticas; el dominio de unas fuerzas (construidas exteriormente pandil-

las y barras), relaciones (construidas internamente parches o grupos) y saberes

(construidos y de-construidos, de acuerdo al orden imperante en la institución) (Bourdieu, 1991); se hacía evidente que el planteamiento inicial era insuficiente ya que la investigación muestra que esas fuerzas, relaciones y saberes en con- junto determinan algunos tipos de organización y liderazgo femenino al interior del INEM. Tipo de agresión Física Verbal Símbolica

Estos Liderazgos en términos generales, se consideran no deseables en un entorno formativo. Para el grupo investigador por el contrario, se convierten en el escenario y horizonte de desarrollo del proyecto, por cuanto las niñas agresoras, en su vida estudiantil se están configurando como unos sujetos femeninos que rompen la visión tradicional de la mujer débil, dependiente de la protección masculina, incapaz de organizarse y carente de un potencial transformador.

El proyecto de coordinación de convivencia del Colegio en la actualidad se centra en la solución de conflictos, a través de la organización de campañas de des- arme; se realizan reuniones de sección (curso) denominadas ágoras, en las cuales

se trabaja las distintas problemáticas de relaciones interpersonales; atienden casos específicos en orientación; se siguen procesos disciplinarios con las agresoras; sin embargo la realidad de violencia juvenil femenina lejos de ser controlada, se mantiene y en ocasiones se agudiza.

En la intervención pedagógica propuesta por el Colegio, se nota gran dificultad para dar por terminada la agresión física y el conflicto que la genera (en algunos casos peleas iniciadas en grado 6° ó 7°, se mantienen hasta el grado 11°); el ori- gen del conflicto se camufla mediante variadas y diversas estrategias, por parte de quienes intervienen en él y se ve agravado por la convocatoria que este tipo de eventos tiene en la comunidad educativa y su capacidad de desestabilización de la convivencia escolar.

Figura 2. Seguimiento de las agresiones

Lo anterior se corrobora con el transcurrir del trabajo, tratando la problemática desde la atención a las peleas específicas. En el marco del acompañamiento de la coordinación de convivencia se hace un estudio y se identifica que en su mayoría existe reincidencia por parte de mujeres adolescentes, que usan la violencia en la Escuela; en el seguimiento a estos actos de agresión vemos (figura 2), una serie de acciones que no mitigan el riesgo de reincidencia, ni minimizan el impacto de las futuras agresiones. El equipo de orientación conoce todos los casos de violencia escolar, pero dado la dinámica interna, las estudiantes llegan remitidas después de haber sido sancionadas de acuerdo a la falta cometida.

Orientación

Memoria, Conflicto y Escuela

La realidad descrita, se asume por el grupo investigador como una invitación a explorar otro tipo de experiencias pedagógicas, tendientes a integrar las metas institucionales para la disminución de la violencia escolar, con el conocimiento, comprensión y aprendizaje de los procesos de constitución de jóvenes femeninas, expuesta anteriormente, ya que la cotidianidad nos muestra cómo los educadores desconocen las causas reales de dicha problemática. Las estudiantes manifiestan que los conflictos se pueden presentar por chismes, novios o por amigas; no obs- tante, en la mayoría de las situaciones, no se sabe hasta donde son generadas por reacciones emocionales o si responden a actos conscientes y programados; en qué medida varias de estas estudiantes han sido “capacitadas” técnicamente para las peleas (algunas se aplican vaselina en la cara para evitar ser rasguñadas y se recogen muy bien y fuertemente el cabello para que no les incomode ni sean “presa fácil” de su contendora); y se ignora el papel real de las compañeras y compañe- ros en las peleas (algunos/as son movidos por lealtades, otros/as “aprovechan la oportunidad” para saldar viejas cuentas con otros compañeros).

Con las anteriores consideraciones el grupo docente investigador llega al acuerdo de formular un proyecto denominado Mujeres adolescentes y violencia escolar; en

él planteamos adelantar un ejercicio de investigación y constituir un grupo de trabajo con las estudiantes que hubieren sido protagonistas de peleas en el Colegio, para trabajar en su formación personal, en el manejo de sus emociones, capacitándolas en las estrategias de resolución de conflictos y en su identidad de género, como ele- mento fundamental en un proceso de cambio cultural. Como proyecto institucional debe ser postulado al Consejo Directivo, buscando su aprobación y una asignación presupuestal.

Se considera oportuno realizar un énfasis por adelantar un proceso de concientización con el grupo de estudiantes seleccionado, a partir de la formulación de una experiencia de indagación, orientada por la metodología investigación- acción-participativa y centrada en la problemática de la agresión física entre las

estudiantes de grado 6° a 11° del Colegio INEM Santiago Pérez.

Dicho proceso debe encontrar las comprensiones, los imaginarios, las creen- cias, los sentidos que tiene la violencia en general y la agresión física en particular. Así mismo, identificar las causas profundas, enraizadas en la cultura y en la orga- nización escolar que generan este tipo de acciones.

Es claro en ese momento, que como equipo investigador no pretende llegar a este grupo de estudiantes con un programa elaborado previamente, a manera de estrategia formativa. No es la intención “hacer terapia” con ellas, tampoco asumir acciones con la finalidad de “corregir comportamientos” y enseñar “buenos moda- les”. Se trata de conocer con ellas el significado de ser mujer y el sentido que tiene la violencia en su constitución como género en el ámbito del Colegio, del barrio, de la ciudad y las implicaciones que esto trae.

Iniciamos con la esperanza de construir con este trabajo una propuesta pedagógi- ca en la cual las estudiantes lograrán la formación personal y capacidad organizativa como género, que les permitiera trazar acciones conducentes a la constitución de proyectos de vida, para asumirse, desde su condición de mujeres, como protagonistas principales de la sociedad, la cultura y la vida y a partir de allí como sujetos políticos, capaces de explicarse y modificar sus formas de relación con los demás.

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