Para una planificación del rendimiento a largo plazo para edades infantil y juvenil tienen un especial interés las fases («sensibles») favorables para el entrenamiento, puesto que durante las mismas aparentemente pueden elaborarse fundamentos eficaces de determinadas capacidades motrices (relevantes para el rendimiento).
Antes de centrarnos en el desarrollo del rendimiento en sí (véanse páginas siguientes) vamos a describir primero para determinadas capacidades motrices sus condiciones de madurez biológico-cronológica.
Capacidades sensoriales, cognitivas y psíquicas
El desarrollo de estas capacidades es casi imprescindible para todos los procesos de aprendizaje y entrenamiento en el deporte. Sólo la colaboración de órganos sensoriales y estímulos psíquicos con los sistemas musculares y demás tipos permite realizar movimientos.
Las capacidades perceptivas (captación de informaciones a través de los órganos sensoriales y asimilación de las mismas), volitivas, intelectuales y de mayor reacción y concentración se desarrollan favorablemente entre los 9 y 13 años. Los niños de estas edades disponen, sobre todo, a base de mecanismos desencadenadores, de mayores estímulos de aprendizaje y lúdicos que a su vez sensibilizan «el sistema nervioso para adquirir intensivamente informaciones, asimilándolas de forma adaptativa» (Martin, 1982, 262).
Capacidades de aprendizaje y coordinación
Estrechamente relacionadas con las capacidades que acabamos de mencionar, también mejoran con la maduración entre los 7 y 12 años las capacidades de coordinación y de aprendizaje motor. La elevada plasticidad del sistema nervioso central tiene un efecto positivo. Los niños disponen así de una mayor excitabilidad a nivel del cerebro que permite una mayor captación y asimilación de informaciones que en los adultos, existiendo, sin embargo, una menor capacidad de diferenciación (los movimientos por eso no son tan exactos, puesto que la llamada formación de engramas, es decir, el almacenamiento en el cerebro a base de estructuras sinápticas, aún no es tan estable). No obstante, a través de muchas repeticiones se consigue también en esta edad una buena adquisición de movimientos (véase Demeter, 1981, 31).
Concluyendo, podemos afirmar a base de los conocimientos actuales la existencia de fases sensibles para (véase también Fig. 64):
• capacidades de coordinación (condición previa para el aprendizaje motor/entrenamiento de la técnica) en edades entre 7 y 11/12 años y
• para el aprendizaje motor/entrenamiento de la técnica entre los 9/10 y 13 años (véanse Meinel/Schnabel, 1976, 355; Martin, 1982, 258-262; Winter, 1984, 354).
Capacidades de resistencia
La capacidad aeróbica y anaeróbica (metabolismo energético) forma la base para las capacidades principales de resistencia. Los niños reaccionan a partir de los ocho años, aproximadamente, con adaptaciones estructurales y funcionales frente a formas aeróbicas y entrenamiento (carreras continuas, etc.) para los siguientes parámetros:
• la captación máxima de oxígeno (VO2máx),
• el tamaño, la frecuencia cardiaca, el volumen sistólico y minuto cardíaco (VMC), • la capacidad vital,
• el incremento del volumen sanguíneo, de las mitocondrias y de las enzimas • el aumento del depósito de hidrato de carbono.
Los valores de estos parámetros alcanzan, con el entrenamiento, en parte niveles adultos, pudiéndose hablar en esta edad ya de un entrenamiento provechoso, a pesar de que la fase sensible concreta no comienza hasta la pubertad, entonces existen los requisitos para una efectividad verdadera de la resistencia.
Las condiciones anaeróbicas son mucho menos favorables durante toda la infancia, contrariamente a las aeróbicas, aunque se puedan introducir pequeñas cargas anaeróbicas. La fase sensible no comienza hasta iniciada la pubertad, puesto que entonces aumentan progresivamente las enzimas clave para el metabolismo anaeróbico, debido a la madurez, permitiéndose las tolerancias correspondientes al lactato (incremento de la producción del lactato y rápida degradación del mismo). El entrenamiento de la capacidad anaeróbica en edades juveniles requiere necesariamente una buena base aeróbica.
Las condiciones biológicas de la adolescencia favorecen entonces sin límites la formación de la resistencia aeróbica y anaeróbica.
En las figuras 61 y 62 se representan los cambios evolutivos de algunos parámetros seleccionados para la resistencia.
Figura 61. Modificaciones de la frecuencia cardiaca en función de la edad (según Jliff/Lee, 1952) y de la capacidad vital (según Tanner, 1962) (fuente: Willimczik/Roth, 1983, 262)
Figura 62. Evolución de la resistencia en el ejemplo de la capacidad de oxígeno relativa a la frecuencia cardiaca (VO2 170) (fuente: Koinzer, 1980,204)
La fuerza
Si observamos las manifestaciones del desarrollo de la musculatura y de la fuerza (máxima, explosiva y lenta), reflejadas en la figura 63 con sus posibles componentes energéticos (capacidad aeróbica y anaeróbica), morfológicas (sección transversal de la fibra muscular) y coordinativas (intra e intermuscular, velocidad de contracción) llegamos a resaltar los siguientes puntos basados en los conocimientos científicos actuales y experiencias prácticas acerca del desarrollo y del entrenamiento de la fuerza (véase la tabla 43) en edades infantiles y juveniles:
1. La aportación energética por vía aeróbica es positiva a partir de los ocho años y tiene su fase sensible durante la pubertad; es entonces cuando comienza la capacidad anaeróbica desde la perspectiva biológica.
2. La coordinación intra e intermuscular se puede desarrollar bien a partir de los 8-10 años. La coordinación intermuscular tiene una fase sensible a los 11-13 años en forma de velocidad cíclica y de movimiento.
3. El aumento de la sección transversal de la fibra muscular se inicia a partir de la pubertad a causa de la producción hormonal (sobre todo testosterona).
Posibilidades, tipos de entrenamiento
tipos de fuerza Varones Hembras
Inicio de poder entrenar la fuerza explosiva A partir de unos
7/8 años
A partir de unos 7/8 años
Inicio del desarrollo muscular A partir de unos
9/11 años
A partir de unos 9/11 años
Mayor entrenamiento de la fuerza explosiva y del desarrollo muscular
A partir de unos 12/14 años
A partir de unos 11/13 años
Inicio del "entrenamiento combinado" A partir de unos
13/15 años
A partir de unos 12/14 años
Se comienza a poder entrenar la coordinación
intramuscular y la fuerza-resistencia
A partir de unos 13/15 años
A partir de unos 14/16 años Mayor entrenamiento de la coordinación intramuscular y
de la fuerza-resistencia
A partir de unos 16/17 años
A partir de unos 14/16 años
Entrenamiento de máximo rendimiento A partir de unos
17 años
A partir de unos 16 años
Edad
Tabla 43. Posibilidades y tipos de entrenamiento, tipos de fuerza en edades infantil y juvenil.
Las características recopiladas en la tabla 44 sobre las capacidades de fuerza de niños y jóvenes son el resultado de estos puntos y de las demás condiciones evolutivas que son: la adaptación longitudinal del músculo a través de sarcomeros organizados en serie (es decir, la musculatura se alarga, crece con el cuerpo) y la fuerza relativa con respecto a la edad y el peso corporal (es decir, que los niños tienen una fuerza relativa mayor).
*Bajo nivel de testosterona *Coordinación intramuscular *Porcentaje musculatura: 23% aprox. (enlaces sinápticos) *Musculatura de sostén débil *Coordinación intermuscular
*Inicio de la entrenabilidad (fuerza (automatización de mecanismos reflejos explosiva) con bajas resistencias *Adaptación de la longitud muscular *Bajo nivel de testosterona (multiplicación de los sarcomeros en serie *Porcentaje musculatura: 28% aprox. *Fuerza relativa
*Mayor fuerza explosiva (transformación energética, lipolisis, *Fuerza-resistencia, parcialmente relación brazos palancas)
*Capacidad aeróbica *Incremento del vaciado de andrógenos Adicionalmente:
*Porcentaje musculatura: 33% aprox. Efecto anabólico-proteico *Esqueleto inestable (hipertrofia muscular) *Crecimiento longitudinal
*Fase sensible para la fuerza explosiva y la fuerza resistencia
*Inicio del entrenamiento de la fuerza máxima (hembras a partir de 12/13; (varones: a partir de 13/14)
*Estabilización *Incremento de la hipertrofia *Porcentaje musculatura
Chicos: 40% aprox. Chicas: 33% aprox.
*Fase sensible para la fuerza máxima y la resistencia anaeróbica 10 - 12 años A partir de 11/13, hasta 15/17 años De 15/17 a 17/19 años
Tabla 44. Evolución de la fuerza en niños y jovenes
Edad Características Evolución / entrenamiento condicionado por
7 - 9 años
Capacidades de velocidad
Los rendimientos de velocidad resultan de capacidades muy complejas. Un sprint sobre 100 m, por ejemplo, integra el tiempo de reacción, velocidad cíclica (velocidad de propagación nerviosa, coordinación intra e
intermuscular), ritmo del movimiento, flexibilidad, fuerza explosiva (aceleración), coordinación dinámica (velocidad de base) y «resistencia de sprint».
Las fases sensibles favorables para los diferentes componentes son: tiempo de reacción y velocidad cíclica entre las edades de 7 y 12 años, la fuerza explosiva y aceleración entre los 9-13 años en las chicas y 10/11-15 en los chicos. Así, la búsqueda de talentos se debería realizar entre los 9 y 12 años.
Los aumentos de la fuerza máxima en la pubertad, por razones biológicas, llevan conjuntamente al mayor dominio de la técnica a unos incrementos enormes de la velocidad,
Flexibilidad
Diferenciamos entre la flexibilidad pasiva y activa.
La época buena para la flexibilidad pasiva comienza ya en los primeros años de vida (pero con mucha precaución), Ello se debe a la poca masa muscular y su baja densidad, los tendones y ligamentos extremadamente elásticos y el sistema esquelético poco cartilaginoso.
«La flexibilidad activa comienza en comparación mucho más tarde puesto que su manifestación (elevada) requiere una cierta medida de fuerza desarrollada» y coordinación intermuscular adecuada (Winter, 1984, 353); esto ocurre aparentemente entre los 8 y 11/12 años en las chicas y 8/9-12/13 años en los chicos. Los jóvenes de sexo masculino han de realizar, ya entonces y sobre todo en etapas evolutivas posteriores, un esfuerzo mucho mayor para esta capacidad.
Resumen
La evolución biológica en función de la madurez de las capacidades coordinativas y condicionales en niños y jóvenes tiene, resumiendo, el siguiente proceso: primero «maduran> a partir de los seis años las estructuras coordinativas básicas, alcanzando su máximo a los 11/12 años; a partir de los 11-13 años, aproximadamente, se inician las fases sensibles para el desarrollo y construcción de las capacidades de condición física (véase Fig. 64).
Figura 64. Evolución y máximos de las capacidades coordinativas y condicionales, en función de la maduración.