El uso, la repetición y la frecuencia de aparición son los factores que permiten pasar las expresiones neológicas del discurso a la lengua. Así que la repetición de la UF puede llevar a su convencionalización o institucionalización. Conviene señalar que esta característica de las UFs también es conocida bajo la denominación de
reproducibilidad31
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Sin embargo, cabe mencionar también los estudios de la determinación formal de la fijación llevados a cabo por I. Mel’čuk (1960: 73) quien define la fijación en términos de predictibilidad de la aparición de los elementos de una combinación en un determinado orden respecto a uno de ello. No considera la reproducibilidad como rasgo constitutivo de la fraseología, sino que parte de una concepción nuclear según la cual un determinado elemento de la estructura es un núcleo clave que da lugar a todas las extensiones posibles. Según esta concepción sólo resultarían fijas las locuciones con un componente
único, diacrítico; tal enfoque no toma en consideración las locuciones cuya predictibilidad respecto a
algún componente es resultado de una reinterpretación semántica, es decir, cuando existe un homófono literal de la expresión (cfr. Timofeeva, 2008: 274-275; Baránov y Dobrovol’skij, 1998: 28).
. Según Zuluaga, quien concibe la UF como “una combinación fija de palabras” (1980: 16), la reproducción es un tipo especial de repetición que “conduce a la fijación de la expresión en una forma determinada, quedando excluidas por la norma
lingüística social otras formas que, según el sistema, también serían posibles” (ibídem: 95).
Corpas Pastor (1996: 22- 23), por su parte, opina que estas combinaciones repetidas funcionan como unidades de lexicón mental, es decir, se almacenan y se usan como entidades completas en mayor o menor grado. Según la lingüista, la institucionalización se caracteriza por dos propiedades esenciales: la fijación y la especialización semántica que están interrelacionados, ya que la fijación formal conduce al cambio semántico.
Así pues, la fijación o la estabilidad formal de las UFs se concibe como “propiedad que tienen ciertas expresiones de ser reproducidas en el hablar como combinaciones previamente hechas” (Zuluaga, 1980: 99). Es una fijación arbitraria, establecida por el uso, pero no es homogénea para todos los hablantes de la lengua dada. Como consecuencia de tal concepción, el estudio de la fijación fraseológica en el ámbito español se ha centrado en el nivel formal de la expresión aludiendo a las restricciones de índole morfosintáctica, paradigmática y sintagmática, lo que permitió dibujar con bastante nitidez los límites entre la fijación y la idiomaticidad, para presentarlas como dos propiedades definitorias de las UFs (Timofeeva, 2008: 279-280). Además, según Ruiz Gurillo (1997: 74-81, 2001: 16-20), la defectividad es una parte integrante de la fijación e, incluso, su mera consecuencia.
Parece oportuno señalar que los investigadores de la fraseología proponen, en su mayoría, la concepción bidimensional de la fijación fraseológica. Por ejemplo, desde el punto de vista de H. Thun (1978), las UFs pueden caracterizarse por su fijación interna32 o externa33
32 Montoro del Arco (2005) denomina formal a este tipo de fijación.
. La primera se divide en dos subgrupos: la fijación material (imposibilidad de reordenamiento de los componentes; restricción en su elección; realización fonética fija) y la fijación de contenido (peculiaridades semánticas). Cabe subrayar que la fijación interna de Thun corresponde con la clasificación de Zuluaga (1975, 1980). Por lo que a la fijación externa se refiere, Thun distingue entre la fijación situacional (uso de unidades lingüísticas en situaciones sociales determinadas), analítica (uso de determinadas unidades para el análisis ya establecido del mundo), pasemática (empleo de unidades lingüísticas según el papel del hablante) y posicional (preferencia de uso de ciertas unidades lingüísticas en determinadas posiciones en la formación de textos).
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Ambos tipos de fijación se ven implicados en el fenómeno de modificación o
desautomatización (vid. infra). Se trata de la manipulación creativa y voluntaria de una
UF con la que se persigue un efecto pragmático (expresivo, humorístico, etc.). Tal efecto se consigue mediante los procedimientos formales (adiciones, supresiones, infracción de las normas de combinación, etc.). Por ejemplo, dinero contante y sonante que proviene del original gallo contante y sonante (Kotríková, 2010: 18).
Baránov y Dobrovol’skij (1998: 28-29), también opinan que la fijación fraseológica ha de abarcar dos aspectos: el estructural que caracteriza la expresión desde el punto de vista de su estructura profunda (restricción transformacional, defectividad del paradigma, etc.), y el de la institucionalización o uso-social que atañe al uso de la UF dentro de un grupo social, es decir, a la aceptación de la expresión por parte de la comunidad lingüística, percibida y repetida con frecuencia en el discurso de diferentes hablantes.34
En su opinión, el aspecto estructural de la fijación no es obligatorio: “si falta la institucionalización, entonces no tiene sentido hablar de fijación desde el punto de vista de la estructura, ni desde cualquier otro” (ibídem: 29). Asimismo, la fijación en sentido usual no exige la presencia de sus aspectos estructurales; las colocaciones, por ejemplo, no se diferencian estructuralmente de las locuciones libres, siendo a la vez expresiones fijas, que no pueden generarse mediante reglas productivas y deben fijarse en el diccionario. Por otro lado, los factores de la fijación estructural en la locución institucionalizada refuerzan a ésta, actuando bien en calidad de causa bien de consecuencia. Así pues, como resaltan los investigadores, el nivel de institucionalización no supone una constante para diferentes expresiones fijas y puede valorarse estadísticamente (Baránov y Dobrovol’skij, 1998: 29).
Timofeeva (2008: 283, 295), por su parte, opina que la fijación uso-social es una característica básica que actúa como indicador para el hablante de que la expresión forma parte, en mayor o menor grado, del inventario fraseológico de una lengua, la fijación formal aparece más bien como consecuencia de la fijación uso-social.
En lo que atañe a las causas de la fijación, éstas no pueden distinguirse con precisión, incluso algunas siguen siendo incomprensibles. Ante todo, tienen un carácter extralingüístico, como, por ejemplo, la importancia del valor cultural del texto-fuente
34 Según Baránov y Dobrovol’skij (1998: 30-34) la fijación también puede presentarse desglosada en
parámetros siguientes: restricción en la formación de variantes, es decir, las diferencias de grado de variabilidad del número de componentes “sustituidos” y del de componentes “sustitutos”; regularidad vs. defectividad del paradigma; transparencia vs. no transparencia sintáctica.
(las numerosas expresiones del origen bíblico o las procedentes de obras literarias), el contexto histórico cultural o el aumento de prestigio y/o la ampliación del estrato de empleo de determinados subcódigos, como el argot (Baránov, Dobrovol’skij, 1996: 33). Los factores lingüísticos de la institucionalización son escasos. Según Baránov y Dobrovol’skij (ibídem) puede señalarse con certeza sólo una propiedad puramente lingüística: la complejidad de la forma de la expresión cuyos elementos pueden estar vinculados no sólo mediante reglas gramaticales sintácticas y semánticas, sino también mediante algunas relaciones formales complementarias, p. ej. la rima.
En resumen, puede constatarse que la llamada fijación formal o estabilidad fraseológica es el rasgo definitorio de las UFs, una propiedad esencial de la fraseología35
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Como resalta Olza Moreno (2009: 60), esta idea ha sido defendida, sobre todo, por los investigadores de fraseología del bloque europeo occidental (Bally, 1951 [1909]; Coseriu, 1966; Thun, 1978; Casadei, 1995, entre otros). En esta corriente abundan las clasificaciones del universo fraseológico cuyo punto de partida fueron los criterios formales. En cambio, en los estudios soviéticos (Vinogradov, 1947 [1986], apud. Olza Moreno, 2009: 60; Baránov y Dobrovol’skij, 1998) se pone más énfasis en el análisis de la idiomaticidad fraseológica (sus tipos y gradaciones idiomáticas). Los investigadores del bloque anglonorteamericano, por su parte, consideran la idiomaticidad como un universal lingüístico (Makkai, 1978), como una propiedad primera y esencial de las UFs, como criterio fundamental de inclusión y exclusión de las unidades en el sistema fraseológico (cfr. Corpas Pastor 1996, 26-27). Por lo que se refiere a los estudios del ámbito hispánico, éstos también se centran en las clasificaciones de las UFs basadas en los criterios categoriales y no tanto semánticos, es decir, se da más primacía a la fijación sobre la idiomaticidad: propiedad potencial o secundaria (cfr. Casares Sánchez, 1992 [1950]; Zuluaga, 1980; Carneado Moré 1985b; Hernando Cuadrado, 1990; Montoro del Arco, 2006).
, sin embargo, no todas presentan los mismos tipos de fijación, es un fenómeno gradual que “va desde la UF cuya forma citativa no varía prácticamente nunca- salvo las variaciones típicas del componente verbal conjugado- hasta las coexistencias de varias formas citativas con marcas diatópicas, diastráticas o diafásicas distintas (...)” (Wotjak, 2006: 172). Las causas de la fijación formal hay que buscarlas en el capricho del uso forjado a través de la historia de la lengua, pues una misma estructura no garantiza un comportamiento similar. Este proceso llamado
Phraseologisierung en la fraseología alemana, es traducido como fraseologización por
Ruiz Gurillo (1997: 104) quien lo define como “el proceso por medio del cual, gracias a la fijación en algún grado y en ocasiones a la idiomaticidad, parcial o total, se constituye una unidad fraseológica”. A.W. Kunin (1981, apud. Montoro del Arco, 2005: 106), por su parte, presenta dos tipos de fraseologización: “primaria” cuando un fraseologismo se forma a partir de formaciones libres y “secundaria” cuando se forma a partir de una UF previa. Un mejor estudio del proceso diacrónico de formación de las expresiones fijas redundaría en un mejor conocimiento del fenómeno de la fijación y de las posibilidades de variación.