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2.4 Reactor systems and process parameters

2.4.3 Types of feedstocks

En este capítulo se presenta el análisis descriptivo de los resultados, señalando las características de la muestra, la descripción de los instrumentos de medición, así como la información más significativa sobre los resultados recabados con los instrumentos de estudio, con el propósito de contar con elementos suficientes para dar respuesta a los objetivos de la investigación. También se muestran algunas tablas y figuras que apoyan la interpretación de los resultados.

El proceso de análisis de datos en la investigación cualitativa ocurre casi

paralelamente a la recolección de los mismos, se recolectan los datos no estructurados y posteriormente, se les da estructura (Hernández, et. al., 2006). El objetivo de este estudio se enfocó en analizar la influencia de un conjunto de factores que se aplican para forjar hábitos afectivos en los preescolares, favorecer sus competencias emocionales, personales y sociales.

Con el propósito de lograr los objetivos planteados en la investigación, se recolectó la información obtenida de las entrevistas y la observación, para un mejor análisis y

comprensión de los resultados. Analizando los instrumentos, se dio la valoración a cada elemento para identificar de que manera la docente y los educandos demuestran sus afectos, y que estrategias organizativas utiliza la educadora en el aula para favorecer los aprendizajes significativos en los alumnos.

La metodología a usar en esta investigación fue de tipo cualitativa, implementada en el jardín de niños federal “Miguel Ángel Buonarrotti”. Con esta investigación se pudo evaluar la tarea docente en el entorno áulico, con la condicionante de que al tratarse de seres humanos como lo expresa (Hernández, et. al, 2006), los datos recabados son: percepciones, imágenes mentales, creencias, emociones, pero sobre todo experiencias.

El análisis de los datos comprendió todos aquellos procedimientos requeridos para evaluar e interpretar la información recopilada, lo que se reflejó con las entrevistas y al observar las prácticas pedagógicas realizadas durante las jornadas de trabajo que permitieron la interacción y relación social entre el grupo de alumnos de cinco a seis años y la docente a su cargo. La inmersión inicial al problema, estableció la realización de una observación general al grupo muestra, identificando la organización, trabajo académico y desarrollo cotidiano.

En un primer momento fue necesario el contacto con la profesora por medio de una entrevista abierta, donde plasmó de manera sencilla pero objetiva las características y la visión de su práctica educativa, así como algunas de las fortalezas y obstáculos que manifiesta tener.

La muestra seleccionada para la investigación fue reducida pero representativa incluyendo a la maestra de un grupo mixto de preescolar y treinta alumnos de cuatro a seis años de edad, que como lo refiere (Hernández, et. al, 2006) son representativos del universo o población motivo de estudio.

Existieron dificultades de tiempo para aplicar los instrumentos a la población muestra, pero finalmente se pudieron obtener los resultados que a continuación se detallan.

  El análisis de los resultados sobre los instrumentos de estudio: entrevistas,

observación, referidos en un diagnóstico inicial donde se reconoce la situación que guarda actualmente el grupo motivo de investigación, permitieron analizar las estrategias que utiliza la educadora para fomentar hábitos afectivos en sus alumnos.

Con respecto al análisis de los datos, en estos se establecieron unidades de análisis y se codificaron tomando en cuenta las preguntas de la rejilla de observación, las entrevistas a la educadora y los alumnos. Obteniéndose lo siguiente:

Tabla 2

Análisis de datos

Instrumento Unidad de análisis

Rejilla de observación Entrevista educadora Entrevista alumnos Rejilla de observación Esquema de entrevista semiestructurada Esquema de entrevistas semiestructurada

Se buscó dar respuesta a la pregunta de investigación, contrastando la información más relevante obtenida por los informantes por medio de los instrumentos de recolección de datos con el marco teórico, así como los principales hallazgos mencionados en los estudios y aportaciones que se presentaron en la revisión de la literatura con los que se pudieron

establecer relaciones causales. La subjetividad de las interpretaciones se vigiló utilizando el proceso de triangulación.

Se analizaron las entrevistas realizadas a los educandos y la docente para contrastar y triangular la información obtenida de las fuentes, identificando algunos categorías como: ambiente físico, social y humano, contexto institucional, actividades que promueven las relaciones afectivas, estrategias empleadas por la educadora, características de los alumnos, el papel de la educadora, formas de comunicación, componentes que coinciden con los argumentos de la educadora sobre su desempeño profesional, componentes que contraponen

el discurso de la educadora sobre su práctica y lo observado, los cuales se señalan en la siguiente tabla.

Tabla 3

Categorías de la triangulación de resultados Aspectos identificados

Ambiente físico, social y humano Contexto institucional

Actividades que promueven las relaciones afectivas Estrategias empleadas por la educadora

Características de los alumnos El papel de la educadora Formas de comunicación

Componentes que coinciden con los argumentos de la educadora sobre su desempeño profesional Componentes que contraponen el discurso de la educadora sobre su práctica y lo observado

A continuación se describe un panorama general de los resultados, objeto del estudio en esta investigación cualitativa, agrupados por las siguientes categorías.

Ambiente físico, social y humano

De acuerdo a lo observado de manera general en cuanto al bien inmueble que se utiliza como espacio áulico para trabajar, el salón de clases tiene un área aproximada de cuarenta y dos metros cuadrados. A primera vista la distribución en un porcentaje del noventa por ciento se encuentra distribuida para que los niños se integren por grupos pequeños de no más de seis niños, por las dieciséis mesas trapezoides que se encuentran acomodadas en pares formando mesas de figura hexagonal.

Un espacio de dos metros cuadrados frente al pizarrón, lo destina la profesora para realizar las plenarias con todo el grupo, para organizar e iniciar las actividades y en un segundo momento para dar cierre a las situaciones trabajadas o evaluar la jornada diaria. Dicha organización permite que todo el grupo colegiado interactúe de manera directa. La distribución del mobiliario es flexible y se adecúa según lo requiera la actividad programada.

El Programa de Educación Preescolar (2011) menciona que la escuela es un escenario constituido para favorecer de manera intencional las situaciones de aprendizaje, por lo que la institución asume la obligación de generar espacios comunes en los que los alumnos

interactúen y construyan en colaboración con sus pares, fomentándose los valores, la expresión de emociones, los modos adecuados de convivencia, la resolución de conflictos, entre otros.

Figura 1. Porcentaje de espacio áulico para trabajar en colectivo

90% distribución de

espacio para trabajo

grupal

10% distribución de

espacio para trabajo

Contexto institucional

Los resultados arrojados de la entrevista parten de la premisa, conocimiento y experiencia de la educadora participante quien establece que hoy en día el programa de educación preescolar actual permea, lo práctico y lo teórico, al considerar como indicio ineludible la implementación y el desarrollo de competencias en los educandos, utilizando de manera directa problemas extraídos de la actividad cotidiana, para favorecer, entre otros aspectos, el desarrollo personal y social afectivo.

Papalia y Wendkos (1992) mencionan que en la etapa infantil los niños desarrollan mayores habilidades de razonamiento y son capaces de sacar mucho provecho de la

educación formal por ser un periodo en el que resulta muy significativa la cultura particular, las experiencias sociales con la comunidad educativa que les permite obtener información para modificar o comparar actividades específicas que varían significativamente entre una cultura y otra.

En cuanto al tema que a la investigación compete, la educadora participante opina estar convencida de que se deben fomentar los buenos hábitos afectivos y el manejo de las emociones desde la educación inicial, porque son los cimientos de una personalidad firme y de un desarrollo afectivo óptimo para etapas subsecuentes, pero que se requiere concientizar a los padres de familia sobre su responsabilidad de deber ser y deber hacer, por la influencia que ejercen sobre sus hijos y el tiempo que pasan con ellos.

La educadora comenta que es responsabilidad de los docentes propiciar el desarrollo afectivo del niño a través del diseño e implementación de situaciones didácticas que

favorezcan las competencias que propone el Programa de Educación Preescolar 2011 y que involucren la participación de los padres de familia en las actividades escolares, haciendo

referencia concretamente al trabajo que deben realizar los profesores en colaboración con los padres para brindar a los niños una educación de afectividad, procurando la manifestación de afectos, brindándoles amor, cariño y respeto.

Roqueñi (2008) hace referencia a que la educación de la afectividad debe realizarse por la propia actividad del docente y del discente y finaliza con el desarrollo de hábitos afectivos que van a diferir entre una etapa y otra. Por tanto, de los cero a los seis años de edad es primordial formar en el pequeño un amor y gusto por la belleza humana ante las cosas, los otros y su corporalidad, para que en su interior disponga firmemente sus afectos en función inherente al bien absoluto, principio del movimiento afectivo.

Los docentes, mediante un currículo fundamentado propiamente en las necesidades emocionales de los niños, deben garantizar un ambiente grato de aprendizaje. Una estrategia educativa que se analice y evalúe permanentemente para la mejora educativa, que permita detectar paulatinamente las áreas de oportunidad de los alumnos al mantener relaciones afectivas con los otros en los diversos ambientes sociales que se desenvuelve.

Actividades que promueven las relaciones afectivas

Sobre las actividades que favorecen las relaciones afectivas en el grupo mixto de preescolar en el jardín de niños “Miguel Ángel Buonarrotti”, algunas de las más relevantes promovidas por la educadora con los alumnos, se representan en la siguiente gráfica. El porcentaje hace referencia a las ocasiones en las que la actividad se repitió.

Figura 2. Porcentaje de actividades para favorecer las relaciones afectivas entre alumnos. (Datos recabados por la autora).

En la entrevista la educadora resalta la importancia de fomentar hábitos afectivos como parte integral de las perspectivas holísticas que generan los cambios y que son aptas e implementadas en la vigente reforma educativa de la RIEB (Reforma Integral en Educación Básica). Considera que las prácticas que se realizan de manera directa con los alumnos, favorecen de igual modo las competencias docentes.

Como resultado de las observaciones hechas a los participantes dentro de este ámbito, se encontró que en el aula, los estudiantes refuerzan positivamente las relaciones interpersonales, por la dinámica que se da en el grupo al generarse una comunicación

horizontal y vertical entre padres, educadora y niños, que permite la interacción permanente. Por otra parte considera el manejo y práctica de valores que dentro del contexto escolar se manifiestan de manera subjetiva.

Es importante señalar el hecho de que la educadora ejerce su labor de manera profesional, aplicando algunas estrategias e instrumentos para desarrollar en los educandos

charlas sobre sus

sentimientos 40%

trabajo colaborativo

50%

reflexión ante malas

las competencias y movilidad de sus conocimientos, habilidades y actitudes. De acuerdo con lo observado y lo que expone en la entrevista, manifiesta un análisis profundo ante la

problemática educativa y con un alto sentido profesional y ético dentro de su ambiente áulico. El siguiente comentario hecho por la educadora en la entrevista semiestructurada que se le aplicó hace alusión a este punto.

Dentro de mi diario de trabajo, realizo una evaluación sobre las características actitudinales de mis alumnos, los logros que voy observando y los aspectos que necesito favorecer en cuanto a sus formas de relacionarse. Dentro de esa evaluación incluyo algunas ideas que me sirven para diseñar estrategias pedagógicas que aplico posteriormente, esas estrategias las evaluó después de aplicarlas.

Por otra parte la participación de los padres de familia no se manifiesta de manera regular, es decir, por las necesidades económicas por las que atraviesan, su participación con relación al acompañamiento de su hijo es intermitente. Lo cual no ha permitido conformarse de manera integral en todas las actividades en las que la educadora los involucra.

Estrategias empleadas por la educadora

Entre las estrategias que llevó a cabo la educadora para fomentar los hábitos afectivos en el aula se encuentra la utilización de algunos materiales didácticos, como la lotería de valores, el dado de las expresiones (cada lado del dado tiene una cara diferente, triste, alegre, asustada, sorprendida, enojada, aburrida), las narraciones de textos literarios que conllevan una moraleja sobre el deber moral de las conductas, planteamientos de situaciones hipotéticas que promueven en el educando la reflexión sobre el respeto hacia los otros, la técnica del semáforo que consiste en enseñar al niño que cuando esté enojado tiene que reflexionar antes

de actuar impulsivamente, para que vaya regulando sus emociones. Otras estrategias que utilizó fueron la atención individual en casos necesarios y la organización del grupo durante la jornada diaria, para hacerlos interactuar y trabajar en colectivo.

Los resultados obtenidos a través de la observación en relación a las estrategias antes mencionadas fueron favorables y se vieron proyectados en las empatías que se generaron en el grupo al compartir experiencias satisfactorias y situaciones cotidianas que les producen adversidad, así como al ir comprendiendo paulatinamente el fundamento de las normas morales.

Figura 3.- Estrategias empleadas por la educadora. (Datos obtenidos por la autora).

Características de los alumnos

La edad de los discentes a los que se aplicó este estudio, oscila entre los cuatro y seis años. En la mayoría por la situación donde está enclavada la comunidad de La Purificación, Texcoco pertenecen al nivel socioeconómico bajo, sus características y rasgos los distinguen de la grandes ciudades, su vestimenta está acorde a su contexto, la mayoría porta el

Recursos didácticos Organización del grupo Atención individual

uniforme de gala, diario y deportivo según se les solicite por día de la semana. En el salón existe un equilibrio entre la población de mujeres y hombres inscritos.

En lo que se refiere a los alumnos, se muestran animados por conocer y aprender del entorno cotidiano y sus características generales apuntan a que son espontáneos al demostrar sus afectos, cariñosos, no manifiestan prejuicios por trabajar en colectivo, aunque algunos se muestran selectivos en el juego libre por cuestiones de género; que, por las características propias de su edad puede resultar algo normal.

Se pudo observar que por las particularidades naturales de su etapa de desarrollo, los infantes aún muestran algunos rasgos agresivos como resultado de su intolerancia y poco control de emociones. Se recolectó información sobre las apreciaciones de los alumnos participantes en relación a su comportamiento usando una entrevista semiestructurada diseñada por el investigador, en la que se alude a las conductas negativas como un reflejo de los correctivos que los padres de los niños utilizan cuando hacen algo que les parece

inadecuado. Las reacciones que más enfatizaron los pequeños que presentan sus padres cuando se molestan con ellos son la agresión física y verbal, que considera un grito, un jalón, ofensas y hasta golpes.

A esta edad los niños aprenden rápidamente a desarrollar habilidades necesarias para jugar y relacionarse con otros educandos. Igualmente crece su gusto por cooperar e

interactuar con más compañeros. Para que se pueda ver reflejada esta disposición social por parte del niño, debe de existir un ambiente estructurado, de confianza y desarrollo apropiado, que le de seguridad al infante y que establezca normas de conducta claras y bien definidas para promover el respeto a la diversidad y a los derechos individuales Programa de Educación Preescolar (PEP, 2011).

La educadora participante opina que para estimular un desarrollo social y emocional saludable, los profesores deben familiarizarse y entender las diferentes etapas de desarrollo de los pequeños, tener claro que cada niño se desarrolla a su propio ritmo, y que el proceso y momento preciso no es el mismo para todos, esto va a depender de los factores físicos y sociales de cada sujeto.

Papel de la educadora

Otro de los aspectos analizados enfatizó la disposición de la profesora por atender las necesidades educativas que demanda la sociedad actual en relación al reforzamiento afectivo y emocional. No se pudo observar la existencia de una propuesta metodológica específica que lleve a cabo la maestra para fomentar los hábitos afectivos, sin embargo, las situaciones que promueve atienden la propuesta pedagógica del Programa de Educación Preescolar vigente.

En lo que se refiere al papel de la profesora en el proceso de enseñanza en el aula, coordina y organiza el trabajo de manera colaborativa y dinámica, dando apertura a la interacción, el intercambio de ideas, experiencias y la participación activa y reflexiva por parte del estudiante. Vigotsky (1997, citado por Ormrod, 2005) establece que los adultos son quienes promueven el aprendizaje y desarrollo integral de los niños de forma intencional y consecuente.

Cantú (2007) considera que para que una institución prevalezca es necesario el mejoramiento y desarrollo continuo basado en el trabajo de equipo.

Al determinar la relevancia de las estrategias diseñadas por la educadora para favorecer las competencias afectivas de acuerdo a las conductas de los niños, la maestra manifestó que tratar de promover los hábitos afectivos en los niños de manera grupal es algo

que le resulta muy difícil, por las influencias tan divergentes que cada alumno adquiere de su contexto social inmediato que es el núcleo familiar. Por tanto, concluye y evidencia en su práctica, la promoción de maneras flexibles de actividad adecuadas para todo el grupo, organizadas integralmente bajo ciertos criterios, así como otras acciones que programa para los educandos de manera individual atendiendo su singularidad. También se pudo apreciar, que intenta corregir y buscar nuevas opciones pedagógicas cuando las respuestas distan mucho de los logros esperados. Por ello, la educadora se mantiene abierta al cambio e innova en su práctica.

El Programa de Educación Preescolar (2011) puntualiza que no hay un patrón estable respecto al momento en el que los infantes logran adquirir ciertas capacidades, por lo que la educadora debe ser la encargada de diseñar las actividades que abordaran las competencias que se espera sean alcanzadas para este nivel educativo y establecerá los distintos niveles de complejidad que se requieren para potencializar el aprendizaje.

Así mismo, se debe considerar que en los últimos años, se ha avanzado sobre el estudio más preciso de la vida y carrera de los profesores y esto se traduce en la

implementación de diversas estrategias. Imbernòn (1999) reconoce que la influencia de los profesores en los resultados obtenidos por medio de la educación, sobre todo en la mejora de los sistemas educativos, parte de estadios concretos y humanistas, considerando que son de arriba hacia abajo, y de abajo hacia arriba, con la intención de generar un mayor impacto educativo.

Así como lo establece Darling- Hammond (2004) en la actualidad se pretende avanzar en el conocimiento sobre la preparación de los profesores, considerando la evaluación de la formación inicial y el desarrollo profesional, como una preocupación personal e institucional

de la que va a depender en qué medida se le brinda al alumno las estrategias necesarias para favorecer sus competencias afectivas.

Desde esta perspectiva la educadora participante establece unas precisiones, la primera: la educación visible que aplica en la institución educativa parte del principio básico

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