Treinta y cinco familias ubicadas de la comuna Kuri Yacu decidieron abandonar los albergues provisiona- les para trasladarse a Archidona, en la provincia de Napo, su inicial lugar de origen hace 18 años. José Huatotoca, presidente de la comuna, declaró que los pobladores de su comunidad han trasladado sus escasas pertenencias hasta la parroquia de Santa Rosa de Sucumbíos, una pequeña población cercana a El Dorado de Cascales, en el cantón Cascales, hasta decidir cuál será su destino. La comuna kichwa de Kuri Yacu cubre una super ficie de 10.000 hectáreas de terreno, de propiedad de 22 familias, quienes habrían recibido sus escrituras hace un año (CDSMM, 2001).
El desplazamiento forzado aboca a la pérdida de los hábitat propios y necesarios para la reproducción física del grupo, lo cual configura una violación al derecho colectivo de existir como pueblo (Aldhu, 2003).
El desplazamiento genera interrupción cultural al abandonar el te- rritorio en busca de refugio para proteger la vida de la familia y la comunidad. Los indígenas, individual y colectivamente, enfrentan cambios abruptos para los que no se encuentran preparados:
El indígena no está preparado para llegar a los centros poblados, donde se ve obligado a soportar humillaciones de mendicidad para el sustento alimenticio de su familia, más el impedimento de ejer- cer sus diversas manifestaciones culturales (Organización Zonal In- dígena del Putumayo Ozip; Acnur, 2002).
Además, la expulsión violenta de familias y comunidades indígenas de sus territorios tradicionales produce una desterritorialización de consecuencias negativas y desestabilizadoras. Cada familia que abandona su vivienda, cultivos, lugares de caza, pesca y recolec-
ción y espacios sagrados o de representaciones simbólicas, cercena una parte fundamen- tal de su identidad (Restrepo J., 2003). Como factor de riesgo, se añade la posibilidad de perder los territorios abandonados por ocupación de terceros.
Las causas que han originado los desplazamientos indígenas en la frontera son las ame- nazas individuales y colectivas, el señalamiento de miembros de las comunidades por parte de grupos armados ilegales, y las operaciones de las Fuerzas Armadas.
Aunque no es un fenómeno de las dimensiones del desplazamiento interno colombiano, es preocupante que se hayan presentado al menos tres casos de desplazamientos masi- vos de indígenas ecuatorianos. Pese a que no existen registros específicos, al menos qui- nientos miembros de estos pueblos se han desplazado transitoriamente de sus territo- rios.
Los kichwa son la nacionalidad que más desplazamientos han registrado. En enero de 2001 se presentó el desplazamiento masivo de la comuna Sumak Pampa-La Bermeja, Cantón Lago Agrio. Este obedeció a amenazas paramilitares tras el hallazgo de un labora- torio de procesamiento de cocaína que hiciera el Ejército ecuatoriano. También se regis-
CERCO A LAS COMUNIDADES INDÍGENAS
Las causas que han originado los desplazamientos indígenas en la frontera son las amenazas individuales y colectivas, el señalamiento de miembros de las comunidades por parte de grupos armados ilegales, y las operaciones de las Fuerzas Armadas.
tró este fenómeno de kichwas de Shiguango Tarupa y Kuri Yacu y de los shuar de Santa Carolina (CDSMM, 2001).
La comunidad kichwa de Santa Rosa abandonó su territorio por temor a represalias del Ejército tras el hallazgo de una fábrica de confección de uniformes para la guerrilla y de tres presuntas bases de adoctrinamiento y entrenamiento. Las comunidades kichwas de Shiguango Tarupa y Betano Kichwa fueron también señaladas como lugares de fabrica- ción de pertechos para la guerrilla (CDSMM, 2001).
En los primeros meses de 2001 alrededor de trescientos indígenas shuar y kichwas se vieron forzados a un desplazamiento interno como consecuencia de las amenazas paramilitares, así como de acciones coercitivas del Ejército ecuatoriano. Desde entonces no han cesado las presiones del Ejército sobre las comunidades y centros indígenas, tampoco se han respetado los sitios de albergue o los locales de las organizaciones indí- genas desde donde se apresaron dirigentes para “investigarlos” sin orden judicial (CDSMM, 2001).
Por otra parte, las comunidades sionas y cofanes han sido receptoras de desplazados de indígenas de estos pueblos desde territorio colombiano por efectos de enfrentamientos entre la guerrilla y paramilitares, así como por las fumigaciones.
Ambos pueblos, dadas sus redes parentales, tradicionalmente han tenido una alta movi- lidad en frontera, pero las repercusiones del conflicto han propiciado cambios significati- vos en cuanto a las relaciones con sus parientes en Colombia; así como con colonos y las Fuerzas Armadas y de Policía.
La llegada de “gente del otro lado” a las comunidades sionas de Puerto Bolívar y Tarapuya, generaron conflictos en su interior: “Es un ejemplo negativo el que jóvenes sionas colom- bianos vengan en posesión de armas y con comportamientos extraños; han llegado a “visitar” y han pedido quedarse en tierras de las comunidades” (Testimonio indígena reco- gido por Aldhu, 2003).
La Federación de la Nacionalidad Siona del Ecuador (Fense) conformó una comisión inte- grada por dirigentes y shamanes que llegaron a Quito para solicitar al gobierno la urgente legalización de sus territorios, dentro de la Reserva de Producción Faunística Cuyabeno, que les permita resguardarlos “legalmente” ante la presencia de colonos, campesinos e indígenas colombianos.
Los testimonios dan cuenta de divisiones en la comunidad Tarapuya respecto a la deci- sión de recibir desplazados en territorio siona.
Según Restrepo (2003), en el caso de la llegada de desplazados indígenas a otras comuni- dades los riesgos para la estabilidad de los pueblos son:
Conflictos por falta de consentimiento o autorización para alojar temporalmente a las familias llegadas.
Cuando se trata de familias desplazadas que ocupan espacios de su mismo grupo étnico, se pueden exacerbar viejas rencillas de jerarquía y prestigio.
La presión por recursos puede generar conflictos internos, así como sobreexplota- ción o agotamiento de la despensa alimentaria.
Pueden presentarse rupturas en procesos internos como los de recuperación cultu- ral o identitaria. También puede darse el caso de fortalecerlos.
Cuando se cuenta con apoyo institucional, también pueden generarse disputas por el reparto de los recursos.
La llegada de cofanes colombianos ha sido permanente como efecto de las amenazas de actores armados ilegales y las fumigaciones, pero esto no constituye un problema, puesto que existe control y coordi- nación por parte de los líderes y de las autoridades tradicionales de ambos lados. Sin embargo, en el caso de un desplazamiento masivo se requeriría de apoyos materiales y económicos que faciliten su per- manencia, sin afectar a las comunidades receptoras negativamente. La pérdida de nexos con el territorio afecta hechos vitales de la tradi- ción cultural como el uso cotidiano del idioma, la repetición y empleo de fórmulas lingüísticas antiguas, la celebración y el festejo de even- tos importantes del ciclo económico, las medidas de protección y manejo ambiental de recursos, el ejercicio de roles y profesiones (shamán, bailador, etc.) y el acceso a lugares sagrados, entre otras pérdidas (Restrepo, 2003).