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texto “Santa Fe” publicado en 2007, el fotógrafo recuerda a su lugar natal como “un pueblo muy chico, en medio del campo, en medio de lo que algunos historiadores llaman ‘la pampa gringa’, zona donde se ubicaron a fines del siglo XXI, los primeros asentamientos agrícola ganaderos de inmigrantes”109.

datos de los viajes y también se solicitó el permiso para la reproducción de las fotografías en este texto, que gentilmente fue concedido. Estos intercambios nutrieron el enfoque de lectura desarrollado en esta tesis.

109 Marcos López (2007) “Santa Fe”, en M. L (2010) Marcos López. Ed. Lariviere, Bs As. También

142 El dato biográfico resulta relevante en marco de este capítulo porque el artista

remitirá y atravesará constantemente sus producciones visuales y escritos con evocaciones y re-invenciones de escenas de su infancia y la mencionada “pampa gringa”. Allí, su madre, maestra (hija de inmigrante española) y su abuela paterna modista (inmigrante también española) emergen como referencia central. En esa línea, en sus primeros retratos en blanco y negro de fines de 1970 y la década de 1980, su madre será su modelo predilecta junto a sus tías, su hermana, algunos vecinos, vecinas, tío y primos.

López se mudó a la ciudad de Santa Fe junto a su familia en 1971. Allí transcurre una adolescencia que según él mismo re-crea en sus escritos estuvo signada por una formación cultural “represiva” alimentada por su educación religiosa. No refiere solo al contexto socio-político argentino atravesado por la dictadura militar110 sino sobre todo a los valores que regían el ambiente cotidiano y familiar más íntimo. Quizá una de las imágenes que mejor resume esta etapa es su “Autorretrato” de 1984, que muestra la habitación de sus padres sobre cuyo fondo de paredes empapeladas cuelgan las fotos de familia. Sobresalen en la composición -casi como extensión del crucifijo y la estampita del Corazón de Jesús que cuelgan sobre el respaldo de la cama- su retrato y el su hermana luciendo el hábito del colegio de monjas. Aquí aparecen los primeros indicios de referencia al discurso religioso y la vida íntima cotidiana sobre el que el artista volverá en sus obras de “Sub-realismo criollo”.

110 En una entrevista con Alejandro Castellote el fotógrafo admite que si bien este contexto represivo

exacerbado por la dictadura atravesaba toda la sociedad argentina, en su entorno familiar y de clase media más no se recibían mayores noticias de los secuestros y horrores de la época (López en Castellote, 2010).

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Marcos López. Autorretrato. Serie Retratos. 1984.

En ese contexto, también el fotógrafo iba a un colegio de curas –como lo explicita en el epígrafe inaugural de la retrospectiva de 2010- y estudió ingeniería siguiendo los pasos de su padre ingeniero. Hasta que en 1982 deja todo y con la firme convicción de convertirse en un artista de la fotografía, con sus primeros retratos tomados en Santa Fe, emprende viaje hacia Buenos Aires. Allí empieza su perfeccionamiento gracias a una beca otorgada por el Fondo Nacional de las Artes.

Un momento que marcó un punto de inflexión en la carrera de López fue su encuentro con la artista Liliana Maresca y otros referentes del circuito artístico

undergraund porteño. En este marco, la fotografía argentina, también signada por el

regreso de la democracia en el país, se mostraba atravesada por una suerte de “liberación” que la llevó a entrar en diálogo con los nuevos lenguajes artísticos como la performance, la instalación y el conceptualismo (González, 2011).

En ese contexto de “liberación artística y cultural” que vivía el país, el fotógrafo participó del Núcleo de Autores Fotográficos; trabajó en diversos proyectos expositivos desde la fotografía documental y, en simultáneo, realizó colaboraciones para diversos medios independientes de Buenos Aires.

144 Un nuevo vuelco en su trayectoria se dio con los viajes que emprende por

Latinoamérica. Ya en 1982 -cuando se muda a Buenos Aires- comenzó sus travesías por Perú, Bolivia y México. Algunas fotos de estos viajes forman parte de su serie “Retratos” en blanco y negro. No obstante, lo que marcó un cambio radical en su obra fueron dos viajes con estadías prolongadas en Cuba en 1989. En primera instancia, integró una promoción de becarios extranjeros en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Bolaños, que dirigía Fernando Birri. Luego regresó para tomar clases de guión de TV con Gabriel García Márquez.

Con estas influencias, entre otras provenientes del cine, la publicidad, la pintura y la fotografía -especialmente latinoamericanas111- López inició una indagación de los colores, las texturas, los personajes y las desigualdades sociales de Latinoamérica. Asimismo, durante su estadía en Cuba, surgen obras con una fuerte remisión a “lo local”, los estereotipos argentinos. Según el autor los viajes le dieron la posibilidad de mirar desde afuera lo propio de manera diferente112. De este modo, puso en funcionamiento el mecanismo de extrañamiento que es una de las figuras principales de los relatos de viajes y también de la construcción artística. Además, el viaje se concibe como un disparador que posibilita “la construcción de sí mediante el encuentro con los otros” (Augé, 2003: 75).

En la década de 1990, cuando el autor regresa al país abandona el blanco y negro para dedicarse de lleno al color y a la experimentación la fotografía digital. Y, nuevamente con la mediación de un distanciamiento, su exploración de Latinoamérica estalla en los colores y estereotipos parodiados de serie “Pop Latino”.

Cabe señalar que si bien muchas imágenes de la serie son tomas directas y/ puestas desarrolladas mientras viajaba –como los luchadores de México o los taxistas de La Habana- la mayoría de las fotos del conjunto reintroducen “lo latino” “capturado” en la memoria y re-imaginado en puestas en escena que realiza en Buenos Aires.

111 En diversas entrevistas, talleres y conferencias brindadas, López reconoce las influencias de Graciela

Iturbide, de Manuel Álvarez Bravo, de Sebastián Salgado, Martin Chambi, Antonio Berni, Diego Rivera, entre otros.

112 Una referencia en este sentido puede verse en la entrevista al fotógrafo durante Fórum Latino-Americano

de Fotografía en Brasil antes citado. Por su parte, según reseña González (2008), en la escuela de Cuba Marcos López realiza una pieza de video titulada “Gardel eterno” que sentará precedente de esa construcción de la argentinidad imaginada desde otros países de Latinoamérica.

145 “Pop Latino” incluye una re-apropiación en tono burlesco del pop art

norteamericano y desarrolla una retórica basada en la sátira y la parodia. Apuesta a la exacerbación de la violencia de los colores y sus contrastes como metáfora de lo barroco y lo heterogéneo propiamente latino113. También incorpora la representación de la Argentina como “país de cartón pintado”114 que alude al menemismo, al modelo neoliberal de los años 90 y a la “degradación de las culturas locales” en los márgenes del “mundo global” (González, 2010). Estas imágenes, según el autor, configuran en su obra una “poética de la periferia”115.

Por otra parte, en esta década cobran fuerza en la obra de este artista las figuras de los santos populares que se mezclan en altares re-creados por López con las figuras héroes históricos, de cómics importados y líderes populares latinoamericanos del siglo XX. Un dato no menor a tener en cuenta es que el fotógrafo fue adquiriendo estas imágenes que forman parte de sus foto-instalaciones en sus viajes. Luego, en los años 2000 llegará la serie “Sub-realismo criollo” donde este “santoral profano” de López plantea revitalizada presencia, esta vez, con nuevos matices expresivos.

113 Al respecto, Valeria González quien realiza una reflexión sobre las diversas etapas de producción del

artista resalta que “la ‘latinidad de su propuesta deriva directamente de la voluntad de relativizar las pretensiones de toda estética regionalista en el panorama de devaluación actual de las culturas periféricas. Su obra emerge de un potente cuestionamiento de la fotografía de ejecución correcta, acento sentimental e iconografía autóctona que el sistema del arte internacional ha tipificado como paradigma de la producción latinoamericana” (González, 2010).

114 En la alusión a la Argentina como “país de cartón pintado”, el artista acude al reciclaje de frases hechas y

establece, en este caso, una relación intertextual con el cuento de García Márquez titulado “Muerte constante más allá del amor” donde el senador Onésimo Sánchez recurría a las escenografías de papel y cartón pintado para el despliegue de sus campañas. Puede leerse completo en el siguiente sitio: http://www.literatura.us/garciamarquez/constante.html

115 Para López esa “es la poética con chancletas de Taiwán y piletas de pelopincho. Espejitos de colores y

teléfonos celulares en un país de cartón pintado (...) una reflexión sobre la identidad emocional” (Entrevista, La Gaceta, 2013)

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Marcos López. Santuario, Buenos Aires, Argentina, 1998. Pop Latino

“Pop Latino” y “Sub-realismo Criollo” le otorgaron al fotógrafo reconocimiento nacional e internacional. Hasta el año 2010 (año de su retrospectiva) se cuentan cerca de 40 muestras individuales y similar cantidad de colectivas en el país y el extranjero. Recibió importantes distinciones y su obra forma parte de más de 25 colecciones de museos y galerías públicos y privados nacionales e internacionales116.

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