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Otro de esos cambios anti-tradicionalistas fue el ataque al Islam. Durante los años 30 se cerraron muchas instituciones (tribunales, mezquitas, madrasas, muktab...) y se detuvo y ejecutó a muchos clérigos. Durante la Segunda Guerra Mundial los bolcheviques volvieron a tomar la figura del “Directorio”, órgano subordinado al Estado encargado de controlar toda actividad religiosa de los musulmanes. La guerra hizo que la presión sobre el Islam se moderase y se fundó en Tashkent uno de esos “Directorios”, el “Centro Musulmán para Asia Central”, un complejo arquitectónico que comprende una mezquita, un centro de estudios islámicos,... También se fundaron dos colegios religiosos y un pequeño número de mezquitas.

El peso del Islam dentro del folclore era en muchas regiones claramente preponderante. De hecho, los maestros sufís (místicos) continuaron disfrutando de un gran prestigio entre sus seguidores. Así, se estableció un Islam oficial y otro popular. La diferencia puede apreciarse aún hoy en las zonas rurales, donde reside la mayoría de musulmanes.

de Turkmenistán a Uzbekistán; cesión de la parte norte de Bujara a Karakalpak; cesión del sudeste de Karakalpak a la región uzbeka de Jorezm; cesión de una parte de la región de Chardzev de Turkmenistán a Uzbekistán; partes de la región de Samarkanda y Bujara (de Uzbekistán, aunque de mayoría tayiko) a Tayikistán; cesión del sur de la región de Osh (Kirguistán) a Tayikistán o a Uzbekistán; cesión de los distritos de Alma Ata y Taldy Kurgan de Kazajstán a Kirguistán; cesión del norte y este de Kazajstán (Kokchetav, Tselinograd, Kustanai, etc) a Rusia. Ver Carlisle, D. S.: “Geopolitics and Ethnic Porblems of Uzbekistan and Its Neighbours”, en Muslim Eurasia Conflicting Legacies, Yaacov Reid (ed.), The Cummings Center Series, Londres, Frank Cass, 1995, p. 100.

190 En los años 20 la escritura en caracteres arábigos fue reemplazada por caracteres latinos para facilitar el surgimiento de un nuevo lenguaje, el uzbeco, y para frenar la influencia de los grupos islámicos. El uzbeco se fue imponiendo sobre los dialectos locales y regionales. Pero en 1940 los caracteres latinos fueron cambiados por caracteres cirílicos, a imagen de Moscú.

191 Ver Northrop, Douglas (2004): Veiled Empire. Gender and Power in Stalinist Central Asia. Londres, Cornell University Press.

Bajo el mandato de Nikita Kruschev (1958-64), el asalto al Islam se retomó con la clausura de mezquitas y la reducción del número de clérigos.

En la era Breznev, las campañas antirreligiosas fueron más moderadas, pero a finales de los años 70 se retomaron con más fuerza como reacción al resurgimiento del Islam en Afganistán e Irán como fuente de problemas. Pero a pesar de las políticas soviéticas de represión y transformación, las tradiciones y ritos musulmanes se siguieron observando, especialmente en las áreas rurales. Además, la aparente destrucción de las estructuras tradicionales llevó a la reaparición de identidades subnacionales (la región, la tribu, el clan, la familia, la religión,...).

En los años 70, los centros de actividad islámica tradicionalmente más intransigentes dentro de la URSS (el Valle de Fergana y Tayikistán en Asia Central, y Daguestán en el Cáucaso Norte) comenzaron a ofrecer signos de inicio de renacimiento del Islam.

Entre 1981 y 1987, el Comité Central del PCUS aprobó una serie de resoluciones relativas específicamente al Islam: lo señalaron como una amenaza y propusieron una serie de contramedidas. Dichas resoluciones iban en la dirección de acusar al Occidente capitalista de utilizar el Islam presente dentro de la URSS para minar la estabilidad del país. Afganistán, a pesar de no pertenecer a la URSS, fue el ejemplo más claro de esto, ya que está sobradamente demostrado que la CIA entrenó a los talibán para que resistieran la invasión soviética.

En el discurso que dirige Gorbachov en noviembre de 1986 al Comité Central del Partido Comunista de Uzbekistán, le declaró la guerra al Islam. Señaló que era una amenaza no sólo por ser una religión (una ideología, por tanto) contraria al comunismo, sino que además había tomado sustancia política allí donde la única institución política permitida era el PCUS.

El producto más significativo del periodo soviético fue la creación del concepto de “nación”, de identidad nacional, que no existía antes de 1920 y que se volvió contra la URSS ya que entre los primeros en decretar la muerte de la URSS, reafirmando así su independencia frente a ella, fueron estas repúblicas a pesar de haber ratificado en referéndum pocos meses antes su adhesión a la URSS. Quedó así patente que bajo el barniz de sovietización y rusificación, a pesar del uso diario del ruso como lingua

franca, la brecha entre los colonizadores europeo-eslavos y los centroasiáticos era grande.

Gorbachov, a su llegada al puesto de Secretario General del PCUS en 1985, retomó la política centralizadora, intentando aglutinar en torno a Moscú la dirección de la URSS. Pero además inició una serie de políticas de reestructuración (perestroika) y apertura (glasnost). Durante ese periodo surgieron partidos ecologistas (en torno a la cuestión de la desecación del Mar de Aral), partidos culturales (como el Birlik, Unidad), de oposición (el Erk, Libertad),... Pero el Partido Comunista siguió siendo el hegemónico, por lo que no se podía hablar de pluralidad. No obstante, proliferaron asociaciones musulmanas, se construyeron nuevas mezquitas, los impedimentos para su construcción fueron quitados progresivamente; además, se permitió la educación religiosa (que antes había sido prohibida estrictamente y había persistido sólo clandestinamente entre las poblaciones musulmanas más devotas de Daguestán, Tayikistán y el Valle de Fergana). También comenzó a aparecer literatura islámica, pero importada de Oriente Medio u otros países vecinos.

En los medios de comunicación los periodistas pasaron de una postura monolítica contra el Islam a una postura menos rígida. Incluso algunos medios, como Ogonek, se convirtieron en foros abiertos para que los musulmanes expusieran sus puntos de vista, incluso cuando éstos eran contrarios a los del PCUS.

El proyecto soviético de modernización alteró, no obstante, la región de Transoxiana de manera fundamental, aunque no siempre en la dirección ideada por los soviéticos. No cabe duda de que fueron ellos los que pusieron los pilares de los nuevos Estados, proceso que se aceleró con la caída del sistema comunista.