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2.5 Summary

3.1.1 Use of simulators

suma de diversos factores que configuraron un campo de creación literario en la ciudad. Que dicho campo hubiese derivado en la producción de partituras y escritos sobre música de diverso tipo, presentes en periódicos y revistas, hace que el proceso de edición musical

en Medellín posea unas características propias, que generaron unas dinámicas de difusión de la música impresa bastante particulares.

La primera evidencia de la fuerte relación que existió entre la circulación de música y el campo literario es que un número significativo de las partituras estudiadas circularon en revistas literarias; de hecho, La Lira Antioqueña (1886) y la Revista Musical (1901), publicaciones que pretendían especializarse en el artemusical, se dividían en dos secciones, en la primera de las cuales se publicaban escritos sobre música y arte comparables con los de las revistas literarias – véase la Imagen 30–y una segunda, que contenía las partituras. G. Vidal Pacheco, en su presentación de la Revista Musical, describe ampliamente los contenidos de estas secciones literarias:

Contendrá cuatro a ocho páginas de texto cuya lectura será de interés, aun para los que nada entienden de música, pues en ella encontrarán escritos de autores extranjeros tomados de obras clásicas e instructivas, biografías, cuentos, versos, anécdotas, crónica musical y además un retrato de un compositor nacional o extranjero a cada número. Los literatos colombianos tendrán las columnas del periódico a su disposición para tratar, en prosa o en verso, asuntos relativos al arte342.

Los contenidos de las sección literaria incluían los tipos de lecturas más populares entre aquellos que consumían las revistas, como cuentos, poemas, anécdotas y traducciones; igualmente, con la inclusión de fotograbados, Vidal asumió, al menos parcialmente, el tratamiento de la imagen que fuera iniciado por El Repertorio y El Montañés; aunque ello se hizo de una forma bastante particular, pues las imágenes publicadas eran retratos de compositores, que complementaban los perfiles biográficos de los cuales estaban precedidas; esto indica que el enfoque de esta sección literaria fue ante todo musical, lo que se constata al observar que en ella se incluyeron apuntes sobre técnicas aplicadas al aprendizaje del estudio del piano.

Aunque siguió dándose preeminencia, en la Revista Musical, a la sección musical343, la intención de Vidal al incluir una sección literaria era dirigirse a quienes mostraban interés

342

VIDAL PACHECO, Gonzalo, “Revista Musical”, El Cascabel, 21 de octubre de 1899, año I, serie XVI, No. 188, 1899, sp.

343

De hecho, el papel de la sección literaria es de una calidad inferior al empleado para la impresión de partituras., lo que indica que estas últimas eran coleccionables.

por dicho tipo de contenidos y apreciaban la música como una expresión artística344, lo cual no implicaba necesariamente que leyeran partituras; todo iba dirigido, por lo tanto, a atraer un público más amplio.

Este esquema de revistas y publicaciones periódicas especializadas en música, que dividieron su contenido en una sección literaria y otra de partituras, no fue exclusivo de Medellín; hay indicios de que lo mismo sucedía en otras ciudades colombianas, por ejemplo en Neiva, en donde circuló quincenalmente en 1882, dirigido por Pedro Simón Cárdenas, La Armonía: Periódico Musical, Crítico y Noticioso, del que se conserva parte de la sección literaria345. Es necesario señalar que en un aviso, el director de La Armonía menciona que: “a los señores interesados en la parte de música que contiene nuestra hoja, les suplicamos que disimulen que no se publicó la pieza correspondiente por falta de espacio […]”346

, lo cual indica claramente que tenía una sección de música que, al igual que las de la Lira Antioqueña (1886) y la Revista Musical (1901), publicaba partituras. Por su lado, las revistas literarias publicaron partituras y también escritos de carácter literario que tomaron la música como objeto central o hacían mención de ella; son abundantes las poesías, monólogos y cuentos en lo que se hace referencia a ella, sin mencionar las crónicas, críticas y comentarios de conciertos, bailes, funciones y reuniones sociales.

La publicación de partituras en las revistas literarias solía hacerse por motivos especiales y nó porque fuera una parte integral de sus lineamientos; La Miscelánea publicó, como un obsequio a sus suscriptores, dos piezas de G. Vidal Pacheco, una polka y un Impromptu; El Repertorio lo hizo con un pasillo de Vidal, publicado a continuación de un breve perfil sobre el compositor; Lectura y Arte un pasillo compuesto en honor a la revista por el mismo compositor y un fragmento de su zarzuela María, que fue publicada en un número dedicado a la memoria de Jorge Isaacs con motivo de la llegada de sus restos a la ciudad;

344

Lo que está de acuerdo con lo expuesto en la sección 2.1 de Capítulo I, La Música, ¿un arte que civiliza? 345

La versión microfilmada de dicha publicación se localiza en el cuarto piso de la Biblioteca Central de la Universidad de Antioquia.

346

CÁRDENAS, Pedro Simón, "A los suscritores", La Armonía, 15 de octubre de 1882, año I, serie I, No. 6, p. 24.

conviene recordar que Isaacs fue el autor de la novela sobre la cual se inspiró Vidal; finalmente, El Montañés publicó una canción con música de Vidal, sobre texto de Guillermo Latorre, uno de los editores de la revista.

Todas las obras publicadas en las revistas literarias fueron compuestas por G.Vidal, lo que puede explicarse por dos motivos: el primero es el aprecio que se le tenía como compositor y músico en los círculos intelectuales, y el segundo, y no menos importante, es que participó activamente en dichos grupos como miembro de las tertulias, incursionando también en la literatura. Se sabe que Vidal tomó parte en El Casino Literario y La Tertulia Literaria; también se sabe que algunos de sus escritos circularon en revistas literarias como La Miscelánea y que varios de ellos fueron reunidos en el texto Chispazos y bagatelas, publicado en 1925.

En sus escritos podemos apreciar su faceta de creador literario que, junto con las de músico y pintor, lo perfilaron como un hombre con aspiraciones intelectuales, cuya participación en las tertulias fue activa; dichas dotes creativas fueron reconocidas por sus contemporáneos:

No se ha contentado Vidal con ser simplemente un buen pianista y músico eminente: pulsa, además, el violín con bastante talento, es literato y aficionado a la pintura. Así lo atestiguan el ser y haber sido miembro conspicuo de importantes sociedades literarias, su distinguida colaboración –en prosa y en verso- en los principales periódicos […]347

Estas características, sumadas a su labor como docente e intérprete del piano, hicieron de Vidal Pacheco un personaje clave para la vida musical de Medellín durante las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX. El interés del propio Vidal por la difusión de la música en la ciudad hizo de él un promotor de la circulación de partituras en Medellín. Manuel Molina y luego su hijo Gonzalo fueron tipógrafos de una imprenta musical de su propiedad, en la que se publicaron, entre otras obras, sus pasillos Ensueños, El disloque y Siglo XX, sus dos zortzicos y la mazurca para piano a cuatro manos Coquetería348, aunque indudablemente su mayor aporte en el campo de la edición de música en la ciudad fue la

347

GAVIRIA ISAZA, Henrique, “Gonzalo Vidal”, El Repertorio, 1896, septiembre, serie 1, No 4, p. 124. 348

Esta información fue tomada de los comentarios a la publicación estas partituras de la sección A granel de La Miscelánea. s. n., “A granel”, La Miscelánea, octubre de 1899, año 5, No. 7, p. 318.